Construcción psicosocial de la enfermedad en un grupo de apoyo de una Unidad Médico Familiar

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 7–Julio 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº 7: 115-6

Autor principal (primer firmante): Saraí Alcántara López

Fecha recepción: 13 de julio, 2022

Fecha aceptación: 19 de julio, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(7): 115-6

Autores:

Saraí Alcántara López 1, María Trinidad Fuentes Alvarez 2, Josefina Barojas Sánchez 2, Carmen de la Cruz García 2, Margarita Magaña Castillo 2, Eduardo Domingo Ovando Ramos 3.

Pasante de Psicología de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Profesor Investigador de tiempo completo de la UJAT, Estudiante de la Universidad Abierta y a distancia de México

Resumen

Las enfermedades crónicas degenerativas presentan un reto de múltiples dimensiones para la sociedad, las instituciones y las personas que lo padecen, por ello a nivel mundial se han creado diversas estrategias para contener y disminuir a largo plazo dichas afectaciones orgánicas. En el caso particular de México las enfermedades como la diabetes mellitus o la hipertensión tienen un alto nivel de incidencia en la población adulta, así como la obesidad y el sobre peso. Ante dicha situación una de las estrategias empleadas en el sector salud de país consiste en la sensibilización de los pacientes adscritos a Unidades Médicos Familiares donde se diagnostica y se da seguimiento a pacientes que requieren un primer nivel de atención. Por ello el objetivo de la investigación es Identificar los elementos que conformar la construcción psicosocial del concepto enfermedad en el grupo de apoyo yo puedo de personas diagnosticadas con diabetes, hipertensión, obesidad o sobre preso.

La investigación es cualitativa, con un enfoque fenomenológico donde se realizan tres grupos focales y se usa la crónica como método de recolección de datos, se emplea un análisis de contenido usando como eje teórico las Representaciones Sociales haciendo énfasis en el primer proceso mayor: objetivación. Se identifica que el grupo de apoyo es funcional y cumple los objetivos, pero es rebasado ante las necesidades que tienen los usuarios para definir su propia enfermedad, donde emplean categorías que ayudan a dimensionar aspectos emocionales, institucionales, familiares y psicológicas para expresar sus miedos, angustias y culpas causadas por múltiples miradas de la enfermedad, para finalmente definirse con la enfermedad.

Finalmente, es necesario consolidar los espacios para contener, apoyar y guiar a usuarios que se enfrenan con enfermedades definidas desde experiencias dolorosas, el programa debe convertir la angustia de buscar una definición de la enfermedad en un elemento de bienestar.

Palabras clave: Cronicidad, Representaciones Sociales, Psicología Social, Comunidad

Introducción

El panorama de la salud a nivel mundial resulta compleja, entrelazada y con múltiples necesidades de atención en los campos integrales del bienestar. Para el 2030 se espera que la proyección estimada sea alcanzada y establezca que 1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 7 hombres presenten obesidad, teniendo un porcentaje de prevalencia mayor al 35 % (1), Para México el panorama resulta alarmante pues cerca del 73 % de la población padece sobrepeso y 34 % tiene obesidad mórbida (2). Dichas estadísticas invitan a desatacar las consecuencias en la salud de las personas con sobrepeso u obesidad, tales como:

Disfunción del páncreas con consecuencias como estados prediabéticos o diabetes; hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica; en mujeres, síndrome de ovario poliquístico en el que se manifiesta una desregulación de hormonas y se dificulta la presencia de embarazo. También podrían presentarse repercusiones como reflujo gastroesofágico, asma severa, apnea obstructiva del sueño –roncar mucho y de pronto dejar de respirar–, además de alteraciones ortopédicas y daño renal (3)

Respecto a la diabetes el número de personas pasó de 108 millones en 1980 a 422 millones en 2014 (4) a nivel mundial, donde 48 millones de personas diagnosticadas se localizan en América del Norte y el Caribe con una tasa de crecimiento del 33 % estimando que para el 2045 para la región existirían 63 millones de personas con dicha enfermedad (5), el panorama en México es complejo, pues la transición demográfica junto con elementos como la industrialización, la urbanización y el ritmo de alimentación- sedentarismo han provocado que hasta el 2018 existieran más de 8 millones de personas diagnosticadas, siendo el estado de Tabasco uno de los estados con mayor tasa de incidencia por cada 10 mil casos (6). Durante el primer trimestre de 2022 se registraron al sistema de la Dirección de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedades no Transmisibles un total de 6,575 ingresos de pacientes con diagnósticos de Diabetes, siendo los estados de Tabasco (996), Querétaro (435) y Jalisco (427) los que reportaron el mayor número de personas, del total de personas con diabetes el 7 % no tenía conocimiento de su diagnóstico (7).

Para el caso de la hipertensión se estima que el mundo hay 1280 millones de adultos entre 30 y 79 años que la padecen y cerca de dos tercios vive en países de ingreso bajo y medios, donde el continente americano tiene una prevalencia de 18 % siendo una de las más bajas (8). En México cerca de 30 millones de personas viven con esta enfermedad del total el 46 % desconoce que tiene dicha condición, donde el 26.1 % de las mujeres y el 24.9 % de los hombres la padece (9). En Tabasco durante el 2021 se registraron 4,432 casos y hasta la semana de Vigilancia Epidemiológica 26 del 2022 eran 6,673 personas con hipertensión (10) un incremento superior al 30 %.

Todos los datos presentados hasta ahora reflejan lo importante de implementar estrategias de contención, cuidado y desarrollo de la salud para este panorama complejo que atañe al cuerpo de las personas. Dichas estrategias deben integrarse desde una perspectiva multifactorial que recupere los elementos físicos de las enfermedades, pero también deben de considerar el entramado psicosocial de las personas, porque el proceso de recibir el diagnostico, llevar el tratamiento y resignificar la salud está de forma latente en la interacción de salud-enfermedad.

Esta investigación trata las experiencias de un grupo integrado por personas diagnosticadas con enfermedades crónicas degenerativas como la diabetes y la

hipertensión arterial al igual que elementos fisiológicos como la obesidad y el sobre peso. Dichas reuniones se hicieron bajo el esquema del modelo de atención del Instituto Mexicano del Seguro Social denominado yo puedo, mimos que pertenece a Guía para el Cuidado de la Salud PrevenIMSS, cuya vigencia data del año 2015, tiene una orientación educativa de promoción de la salud (11) integral que busca fortalecer aspectos físicos y psicosociales de usuarios.

El programa yo puedo durante el periodo 2020-2021 capacitó un total de 5,157 derechohabientes durante 588 cursos (12), tomando en consideración los factores externos que rodean la captación de personas para el programa, la cantidad de usuarios atendidos en el periodo descrito invita a enfatizar el nivel utilidad del modelo de atención, donde se busca impactar en la vida de cada persona de manera prolongada, donde no es suficiente una atención rápida sino que se requiere de tiempo y una sinergia entre el entramado institucional con los usuarios.

Es necesario tomar en cuenta que la interacción que conduce al yo puedo envuelve el primer contacto que tienen los usuarios ante su diagnóstico, seguimiento y control de las enfermedades crónicas no transmisibles, haciendo un espacio ambivalente donde construyen miedos, posicionan estrategias y desbordan emociones en escenarios que se convierten en espacios geográficos especializados que cuentan con la característica de partir la vida en un antes y un después dotando de significado la pertenencia al grupo.

Objetivos

Identificar los elementos que conformar la construcción psicosocial del concepto enfermedad en el grupo de apoyo yo puedo integrado por personas diagnosticadas con diabetes, hipertensión, obesidad o sobre preso de la Unidad Médico Familiar en Villahermosa, Tabasco, México.

Métodos

La investigación es cualitativa, con un enfoque fenomenológico y utiliza el análisis de contenido para interpretar los resultados. Aunado a lo anterior, se emplea como eje teórico las Representaciones Sociales de Moscovici:

En una palabra, así como sucede en mil, la representación social es una modalidad particular del conocimiento, cuya función es la elaboración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos (13).

En suma, las Representaciones Sociales son esquemas mentales introyectados a partir de elementos sociales presentes bajo un contexto social, político y cultual circunscritos en un periodo de tiempo particular. Resulta importante señalar que no todo elemento ajeno es una representación sino solo aquellos que sean necesarios para definir, comprender y actuar en el mundo que lo rodea. Por ello el diagnostico de una enfermedad es un hito en la vida de las personas, es un elemento ajeno que requiere ser dotado de una serie de argumentos que permitan crear estrategias para integrarlo a la cotidianidad del sentido común, a partir del proceso consecutivo de la vivencia convertida en experiencia:

La experiencia, entendida en sus dimensiones psicológicas y sociales, no puede analizarse más que a partir de los ámbitos y códigos suministrados por los sistemas de representación en vigor en una esfera social y cultural dada que remite valores y a las dimensiones de sus miembros (14).

Los sujetos de investigación son personas adscritos al Instituto Mexicano de Seguro Social, las cuales formaron parte del programa institucional “yo puedo” destinado para personas con alguna de las comorbilidades: diabetes, hipertensión, sobrepeso u obesidad. En total se registraron tres grupos durante el periodo de agosto a diciembre, marcando un total de 10 personas, entre hombres y mujeres. Cada grupo era único y la duración del taller era de 180 minutos donde originalmente serian distribuidas en tres días pero a nivel logístico resultaba complicado pues entre mayor números de platicas se aumentaba la taza de deserción.

Para el análisis de los datos se crearon categorías de manera inductivo, donde se analiza el fenómeno en sus formas particulares y se construyen una serie de argumentos qué ayudan a consolidar la realidad del evento a estudiar. Por ello, se crearon 21 categorías desde las crónicas grupales registradas. En la tabla 1 se detallan los elementos construidos a partir de las personas estudiadas:

Tabla 1 Distribución de elementos de análisis y clasificación de datos

Ver: Anexos – Construcción psicosocial de la enfermedad en un grupo de apoyo de una Unidad Médico Familiar, al final del artículo

La categorización de los argumentos permite ver una serie de aspectos que constituyen los diversos conceptos sobre la enfermedad, dotando con ello de características que recuperan elementos conocidos para interpretar la asignación del padecimiento como diagnóstico (gráfica 1). Existen categorías que están vinculadas a aspectos emocionales, otras desarrollan lazos con representaciones tangibles de la realidad como puede ser la institución o el personal que lo integra. Muestra de ello está en la coocurrencia de las categorías asociadas, donde la enfermedad comparte argumentos del malestar, es decir, para el grupo hablar de enfermedad está asociado con sentirse mal, esto corresponde a una visión construida de la interpretación de su salud y la consecuencia que afrontará con el agente externo que se acepta en el ser.

Gráfica 1 Frecuencia de coocurrencia de códigos

Ver: Anexos – Construcción psicosocial de la enfermedad en un grupo de apoyo de una Unidad Médico Familiar, al final del artículo

La tabla de frecuencias de coocurrencia muestra un primer nivel de asociación donde las citas interactúan de manera latente dentro del contenido lingüístico de las personas, esto no implica una determinación de los elementos asociativos, solo una primera descripción de los procesos presentes en los argumentos. La implicación de cada elemento de análisis se detallará en los siguientes procesos de análisis y confrontación teórica.

Resultados

Estructura del concepto enfermedad: entre lo psicológico y la cultura actual

Dentro de los discursos expresados por los usuarios, se identificó dos categorías que agrupan la mayor cantidad de relaciones, creando lo que se conoce como bosque de categorías. Para esta investigación resulta característico que los dos elementos que conforman el bosque tengan una carga dicotómica cuya. La culpa y el bienestar como elementos de análisis están presentes en el proceso de definición de la representación, estos dos elementos justifican las diversas formas que la sociedad contribuye para el proceso de teorizar el momento determinante de saber que tiene una enfermedad.

Así es como en la imagen 1 se aprecia la forma de codificar un mensaje que recupera elementos sociales externos e internos que determinan una primera actitud ante fenómenos conocidos. La persona en el argumento 95 del primer grupo de reflexión recupera una imagen sobre la función del personal médico, haciendo énfasis en el trato del personal, dicha frase vincula un proceso de culpa ante el estado físico, es decir una consecuencia psicológica a raíz de un elemento anclado en la sociedad.

La culpa y el bienestar interactúan para dar un sentido e interpretación al fenómeno que se está consolidando en la vida de las personas, con ello se vislumbra los primeros elementos que implican la formación de conceptos teóricos que incorporan las experiencias, le dan un valor al igual que una jerarquía que permite comprender el conjunto de elementos que rodean la implicación de la salud en su cuerpo.

Figura 1 Relación categorial de Culpa-Bienestar

Ver: Anexos – Construcción psicosocial de la enfermedad en un grupo de apoyo de una Unidad Médico Familiar, al final del artículo

En la imagen 2 se puede apreciar la distribución de las categorías empleadas para el análisis de esa investigación, resulta interesante apreciar las categorías que rodean tanto al bienestar como a la culpa pues estos elementos parecen estar constituidos por dos procesos diferentes donde los argumentos ejercidos por los usuarios denotan una clasificación orgánica y otra psicosocial, por ello podemos apreciar elementos que atañen a mecanismos personales que coadyuvan para el proceso de significación de una vivencia particular al convertirse en una experiencia razonada y dotada de imágenes, mensajes, actitudes que ayudan a la persona en su proceso de introyección

Figura 2 vínculos y jerarquía de categorías

Ver: Anexos – Construcción psicosocial de la enfermedad en un grupo de apoyo de una Unidad Médico Familiar, al final del artículo

Para el proceso de bienestar es implicado la relación de la enfermedad con la salud en relación al cuidado mismo que posiciona argumentos sobre el valor que se le asigna a todos los acontecimientos previos que en hasta ese momento pueden llegar a ser

vinculados como causas probables y justificables que los han llevado al estado fisiológico, orgánico y mental de ese momento. por otro lado la culpa implican una sociedad entre los argumentos de la familia y la responsabilidad es con esta categoría que se hacen presentes las cargas negativas asociadas a lo que se considera las repercusiones de la enfermedad, por ello la culpa se entra un preámbulo para los miedos y el proceso de juzgar las acciones que aparecen justo en los conceptos de bienestar, es decir, existen vivencias que estaban almacenadas en la psique de la persona Y es el proceso de análisis que recupera aquellos elementos que aparentemente eran insignificantes pero cobran sentido en el momento que se desean objetivar lo que se está viviendo pero no se comprende. Lo anterior se concentra en cuatro arboles de familia: Enfermedad desde las emociones, función familiar, la objetivación de comer y el puente institucional.

Necesidad de construir conceptos sobre la enfermedad

El contenido del modelo “yo puedo” prioriza la enseñanza de las áreas del hospital, funciones de los empleados y cada una de las responsabilidades de las diversas zonas del instituto, pero son pocas las estrategias que se emplean para el desahogo emocional de las personas, esto no implica que el programa esté mal diseñado solo resalta que ante los grupos se necesitan el complemento de lo institucional y el apartado emocional, pues se identifica que la carga de sentimientos es pieza fundamental al momento de redirigir el pensamiento de las personas sobre su autocuidado y el valor de la vida como aspecto integro de un bienestar colectivo.

Es necesario recordar que en el grupo llegan usuarios que se enfrenta a una carga psicológica a partir de las enfermedades diagnosticas o el mismo contexto de salud del lugar. Las trabajadoras sociales deben ser capaces de responder ante las diversas realidades de los usuarios, tan complejas como la vida misma, donde tienen que abordar realidades que implican desde el resultado de vivir con la enfermedad más de una década hasta la angustia de recibir un diagnóstico horas antes de iniciar la sesión grupal.

Por ello el programa resulta ser un espacio altamente fructífero, está diseñado para dar a conocer las herramientas con las que cuenta la institución para lograr atender los problemas orgánicos a los que se enfrentan por el diagnostico asignado, esto cumple con el principio de educación para la salud, permitiendo con ello una serie de intervenciones que propicien la psicoeducación, pero ¿es posible que el grupo por si solo sea reparador? en principio si no se cuenta con un problema a resolver, entonces el conjunto de personas no sería capaz de conformar una terea a pesar de tener consignas específicas que surgen desde la institución, estas no alcanzarían para atender las necesidades emergentes del grupo.

El programa no está diseñado para reflexionar y construir desde el apartado psicosocial, sino que procura en todo momento la salud corporal, usando un esquema tradicional sobre el cuidado mente-cuerpo, pero dicho esquema es rebasado en múltiples ocasiones por las vivencias de las personas. Por ello el modelo requiere de una mirada técnica sobre el manejo grupal para darle solución a los elementos emergentes y latentes que rebasan la visión del programa, pero que complejizan el encuentro, dinamitan emociones y consolidan redes de apoyo, así como se aprecia en la imagen 3.

Figura 3 Relación de la familia de código «enfermedad desde las emociones»

Ver: Anexos – Construcción psicosocial de la enfermedad en un grupo de apoyo de una Unidad Médico Familiar, al final del artículo

Recuperar el silencio para reconstruir los momentos

Existe una concepción entre las facilitadoras del grupo de apoyo «yo puedo» donde asumen que la palabra es la herramienta principal para obtener información, pero el grupo en ocasiones responde con silencio, este mecanismo es útil y necesario para el desarrollo de la grupalidad, el intercambio de experiencias, así como la organización de reflexiones, pero en ocasiones resulta ser un reto para los facilitadores, donde asumen el silencio como acto de renegar la participación.

La voluntad de hablar es confrontada ante la necesidad de no construir silencios, porque resulta claro que el grupo está diseñado para que la gente escuche y para ello es necesario tener momentos sin ruidos, pero lo que se intenta describir aquí no es dicho proceso sino el intento sostenido que los facilitadores mantienen para provocar el habla, por ello emplean las técnicas, mismas que funcionan como elementos disparadores convocan a la opinión e intercambio de las ideas. Es en dicho proceso donde el silencio también es elemento que integra el sentir de las personas, no obstante, por la intención de los facilitadores el silencio es visto como amenaza y no como una consecuencia.

Como elemento activo el silencio se hace presente bajo ciertas circunstancias asociadas a momentos y personas altamente significativas para la vida de las personas, es decir el silencio ayuda a llegar situaciones que provocan una confrontación frontal para cada participante, logrando con ello una interacción en un nivel que no contempla el programa pero que a su vez es el propio programa que provoca dicho acontecimiento. ejemplo de ello está en el árbol denominado función familiar donde los temas abordados implican indirectamente hablar del bienestar y los sacrificios que deben de contemplarse al momento de hablar sobre la diabetes, la hipertensión, la obesidad o el sobrepeso. gracias al silencio es que se logra ver la pauta que existe en los aspectos emocionales que están implicados cuando se habla juzgar las acciones realizadas para justificar el presente de cada usuario.

En los grupos cuando se habla de la familia se abordan temas relacionados con un sentido de ponderar acciones específicas que las personas consideran pueden llegar a justificar, explicar o darle algún sentido a la razón de enfermarse. por ello este árbol categórico (imagen 4) está constituido principalmente por una dicotomía entre los recuerdos familiares que chocan experiencias previas dolorosas y el apoyo integral por parte de sus seres queridos.

Figura 4 Relación de la Familia «función familiar» con sus códigos

Ver: Anexos – Construcción psicosocial de la enfermedad en un grupo de apoyo de una Unidad Médico Familiar, al final del artículo

Elementos latentes del placer como culpa

El sobre peso, la obesidad son características relacionadas directamente con la ingesta calórica que a su vez tiene un principio dotado de necesidad humana “el combustible del cuerpo” es una asociación que se hace para entender la relevancia de los alimentos. Es con esa imagen junto con la información que rodea a los alimentos, que se construye el corpus de la ingesta, aquello que se come se convierte entonces en un predicado cuyo núcleo está en comer y algunos de sus componentes estarían ligados a principios como el placer: para vivir, disfrutar, convivir, etc. Por ello existía la creencia que los bebés con sobre peso era sinónimo de salud, pues algo que es necesario para continuar la vida en principio no debe hacer daño.

La economía ha modificado el ritmo de vida. Los modelos de desarrollo han traído consecuencias en las formas que seres humanos producen, crían y comercializan los alimentos, esto ha tenido como consecuencia una revolución en dicha industria trayendo consigo despensas altamente procesadas e industrializados que apuestan por la rapidez del producto sin considerar el valor nutrimental que puedan aportar. Este desarrollo al progreso pone en riesgo la salud, pero fomenta el consumo con un lenguaje que atañe a las representaciones que dotan de un valor positivo a los alimentos, por ello los mensajes que promueven la ingesta de productos con exceso de calorías utilizan discursos ligados a los valores positivos de la vida, la familia, el cuidado responsable del cuerpo o el placer.

Ahora cuando la alimentación se relaciona con la patología se identifica que para las personas del grupo el discurso impacta en la interpretación de la enfermedad, las primeras experiencias que se tienen con el diagnostico están vinculadas a las redes de apoyo familiar, institucional y social, pero esto resulta en un cumulo de interpretaciones sobre el cuidado y las formas que las personas asumen su enfermedad. Los miedos que se generan se sostienen con las expectativas que se cumplen con la propia enfermedad, pero este hecho solo es posible mediante la confrontación de la vivencia con el entorno social. Por ello el concepto de enfermedad se forma solo a partir del choque de la información personal con los elementos vivenciales del mundo exterior. Dicha interacción consigue la construcción de la representación, dotando con ello una representación social de la enfermedad.

La persona diagnosticada requiere de una definición expedita pero multidimensional de sus redes de apoyo, mismas que ponen al alcance del enfermo variadas formas de construir su patología. Es posible apreciar dentro de los argumentos la manera en que es rodeado el tema de la alimentación, el rol que juega es fundamental para conectar los aspectos intrapersonales del ser con el embalaje del espacio simbólico en la infraestructura hospitalaria (imagen 5).

Figura 5 Jerarquía entre códigos y familias con el elemento «objetivación de motor» El yo institucional como eje de las opiniones:

Ver: Anexos – Construcción psicosocial de la enfermedad en un grupo de apoyo de una Unidad Médico Familiar, al final del artículo

En el transcurso del texto se han desarrollado múltiples ramas de variables que han permitido identificar algunos de los elementos que están presentes al momento de pensar el cuerpo como objeto de enfermedad. Ahora es necesario presentar las relaciones categorías que procesos que permiten mantener el esquema mental del mundo exterior.

La institución es responsable de un papel fundamental en el programa yo puedo pues es gracias a su nivel de planeación, atención y control de sus usuarios que son capaces de captar población a fin. Para esta investigación, las citas que tienen que ver con la institución son en total 167, distribuidas en cinco categorías: dinámica grupal, facilitador, hospital, profesionales de salud, técnicas. Estos elementos interactúan entre sí para fomentar el sentir-pensar de las personas sobre las razones que las llevaron a estar hasta ahí, frente a un grupo de apoyo (imagen 6).

Figura 6 Vinculación de argumentos con una nota emergente

Ver: Anexos – Construcción psicosocial de la enfermedad en un grupo de apoyo de una Unidad Médico Familiar, al final del artículo

En los grupos había una tendencia para conseguir a los participantes: eran llamados como parte de su proceso de cita. Es decir, no había persona que estuviera por voluntad, estaban como consecuencia de una cita médica. Este dato ayuda a comprender la forma en el grupo es constituido, pero también refleja las estrategias que las trabajadoras sociales tienen que construir para cumplir con el programa.

Las actividades o las distancias de los usuarios es la principal razón para optar por una estrategia que suprime la libertad de elegir ser parte o no del grupo. Este principio condiciona la estructura de este, pero también ayuda a identificar algunos momentos importantes que construyen la vida con alguna enfermedad. Hay personas que salen directamente al grupo cuando les acaban de diagnosticar, otras entran al grupo para después recibir su diagnóstico, la cita de rutina también es oportunidad para captar a las personas.

Esta voluntad se suprime, pero también es funcional este proceso, ¿quién desea asistir de manera voluntaria a un hospital? ¿Cuál es el proceso que existe para exponer sus dudas una vez que obligados deciden quedarse?

Frecuentemente el grupo se convertía en encuentro de autoayuda, donde se creaban lazos de identificación a partir de los diagnósticos dados a los usuarios. En los grupos que se analizaron fue frecuente ver la influencia de las trabajadoras sociales para abordar ciertos temas, especialmente los relacionados al ambiente psicosocial, priorizando discursos institucionales en ciertas ocasiones y dejando las emociones para abordarlas de manera superficial. Esto evidencia las dificultades técnicas y teorías a las que se ven enfrentadas las facilitadoras en su rol institucional ante las diversas necesidades que tienen los participantes.

Existen relaciones en dos niveles de implicación. El primer nivel desarrolla una imagen sobre el personal de salud, encausados en las funciones, tratos y experiencias generales que tienen con las personas que están en el hospital desde su llegada hasta que se retiran. Cuando se experimentan procesos simbólicos donde la concepción de la vida se ve forzada a ser modificada se crean esquemas de argumentos que necesitan ser reposados, siendo el personal, la geografía o los procedimientos médicos que condicionan la forma de interpretar secesos (imagen 7).

Figura 7 Árbol de la familia «puente institucional»

Ver: Anexos – Construcción psicosocial de la enfermedad en un grupo de apoyo de una Unidad Médico Familiar, al final del artículo

Discusión

Si se considera que la representación social es un Corpus constituido de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias a las cuales los seres humanos hacen patente la realidad física y social, se integran en un grupo. o en una relación cotidiana de intercambios (13), se puede observar que los grupos se constituyen a partir de un acontecimiento significativo para la vida de las personas, que requieren generar las definiciones, argumentos, pensamientos sobre su salud para lograr apropiarse del diagnóstico, esto permite hablar del proceso de salud, enfermedad y estado de bienestar (15–18), los usuarios están buscando una definición de salud al mismo tiempo que indagan la enfermedad, proceso que requiere una reinterpretación de las experiencias,

juicios y argumentos otorgados desde todos los escenarios: familiar, social, cultural e institucional.

El papel de los alimentos es otro componente necesario para comprender el mapa que permite construir la definición de la enfermedad. Existen características de cuidado- consecuencias entre cada uno de los elementos que conforman al grupo yo puedo, las enfermedades evidencian una falta de cuidado en la alimentación al igual que en la actividad física. Dicha relación permite asignar un juicio a las acciones sociales que rodean cada uno de los elementos anteriores, pero es la ingesta de alimentos que permite dilucidar las formas en que las personas lograr concretar sus ideas de su padecimiento, dotando de culpas o responsabilidades las acciones que vivieron, dotando de actitudes negativas al alimento (19,20), así es como la dieta empieza a tener una carga especifica, al ser designada como el elemento disparador para asociar la enfermedad con un objeto fuera del organismo (21,22).

En los tres grupos de yo puedo existía una angustia sobre el proceso del bienestar, dejando entre ver las emociones, sentimientos, pensamientos y acciones que rodeaban al tema del diagnóstico, pero a diferencia de investigaciones recientes (23–25), el tema de la enfermedad no estuvo relacionada jerárquica o directamente con cuestiones del medicamento, pero sí a cuestiones institucionales como es la atención medica como concepto de salud y el personal médico como campo que representa las afectaciones de la enfermedad, esto no se había identificado en investigaciones previas (26–28), lo que invita a profundizar este camino en futuros trabajos.

Conclusiones

Este trabajo tuvo por objetivo identificar los elementos que conformar la construcción psicosocial del concepto enfermedad en el grupo de apoyo yo puedo integrado por personas diagnosticadas con diabetes, hipertensión, obesidad o sobre preso, por lo cual se logró distinguir cuatro elementos que permiten consolidar el primer proceso mayor de las representaciones sociales, la objetivación: emociones, la familia, el alimento y la institución.

La interacción de estos cuatro ejes permite crear los esquemas mentales que las personas requieren para recuperar las experiencias, logrando con ello construir argumentos sociales, actitudes personales, imágenes mentales y argumentos verbales que generan una vía de comunicación interna-externa que construya mecanismos de comprensión psicosocial de su enfermedad, pero principalmente de su proceso de salud. Los usuarios no definen el padecimiento a partir del sufrimiento, sino que este último elemento sirve de ancla para relacionar todas las vivencias externas e internas.

El resultado de la definición no es obra del trabajo personal, sino que es consecuencia de la interacción grupal (29), por ello este modelo de atención debe ser consciente de la capacidad de gestión que tiene como proceso sanador, mismo que escapa al proceso tradicional de la atención médico-paciente (30), donde se establece de forma indirecta un vínculo de poder. Yo puedo demuestra que el trabajo grupal sobrepasa incluso la visión institucional de la educación para la salud, hasta el punto donde la trabajadora social se integra a la grupalidad, dotando de sentido médico las dudas orgánicas que alimenta la angustia de las personas.

Sin duda el trabajo grupal es complejo y altamente demandante, por ello se requiere de un proceso integro donde las personas sean capaces de escuchar el sentir del otro para retomar aquellos elementos que le permitirán armar su proceso de argumentación y operacionalización. También es importante resaltar que el diseño del programa privilegia una comprensión de la institución como elemento de apoyo para el aprendizaje de la enfermedad, pero rápidamente los usuarios abandonan esta idea, para construir un espacio que les permita dialogar sus perspectivas sobre las enfermedades, atravesando un proceso de culpa (22,24), aspecto que no considera abordar el modelo del IMSS, esto obliga a restablecer las metas institucionales y pone a prueba las habilidades de los facilitadores para navegar en dichos mares.

El programa yo puedo demuestra ser un proceso grupal que funciona para algo más de lo que fue contemplado, usuarios exponen en un espacio seguro todo aquello difícil de colocar en otros espacios, por ello es importante como acompañamiento en el proceso para consolidar competencias (31) y así desarrollar el uso de técnicas grupales que permitan un procesamiento cognitivo integro.

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