Obesidad infantil

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. N.º 7–Julio 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; N.º 7: 400

Autor principal (primer firmante): Úrsula Soledad Manrique Vilchez

Fecha recepción: 11/06/2024

Fecha aceptación: 08/07/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(7): 400

Autores:

Úrsula Soledad Manrique Vílchez

Ángeles Beatriz Herrando Esteban

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Víctor Manuel García Torres

Leticia Navarro Cano

Juan Adalberto Bosque Julián

Patricia Solanas Amador

Categoría: TCAE

Palabras clave: interacción compleja, dieta, prevención, metabolismo, estilo de vida.

Introducción

La obesidad infantil es una de las preocupaciones de salud pública más graves del siglo XXI. Este fenómeno ha alcanzado proporciones epidémicas y afecta a países desarrollados y en desarrollo por igual. La obesidad en la niñez está asociada con numerosas consecuencias para la salud tanto a corto como a largo plazo, lo que subraya la necesidad urgente de implementar estrategias eficaces de prevención y tratamiento. Este artículo estudiará las causas, consecuencias y posibles estrategias para prevenir la obesidad infantil.

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Causas de la obesidad infantil

La obesidad infantil es el resultado de una interacción compleja de factores genéticos, ambientales, psicológicos y socioeconómicos. A continuación, se describen algunas de las principales causas:

Factores genéticos

La predisposición genética puede jugar un papel significativo en la obesidad infantil. Los niños con padres obesos tienen una mayor probabilidad de ser obesos debido a la herencia de genes que influyen en el metabolismo y el almacenamiento de grasa. Sin embargo, los genes por sí solos no son suficientes para explicar el aumento drástico de la obesidad infantil; los factores ambientales y de estilo de vida también son cruciales.

Dieta poco saludable

El consumo excesivo de alimentos ricos en calorías, grasas, azúcares y sal, junto con una ingesta insuficiente de frutas, verduras y alimentos integrales, contribuye significativamente a la obesidad infantil. La disponibilidad y el marketing de alimentos poco saludables, especialmente los dirigidos a los niños, han aumentado de manera exponencial, influenciando sus elecciones alimenticias desde una edad temprana.

Falta de actividad física

La disminución de la actividad física es otro factor importante. El tiempo que los niños pasan frente a pantallas (televisión, videojuegos, computadoras y dispositivos móviles) ha aumentado considerablemente, lo que ha desplazado las actividades físicas al aire libre. Además, la reducción de la educación física en las escuelas y la falta de espacios seguros para jugar también contribuyen a este problema.

Factores psicológicos y emocionales

El estrés, la ansiedad y la depresión pueden llevar a comportamientos alimentarios poco saludables en los niños. Algunos niños utilizan la comida como una forma de lidiar con emociones negativas, lo que puede resultar en un aumento de peso poco saludable.

Factores socioeconómicos

Las familias de bajos ingresos a menudo tienen menos acceso a alimentos saludables y espacios seguros para la actividad física. Además, los barrios con menores recursos pueden tener menos supermercados con opciones de alimentos saludables y más establecimientos de comida rápida.

Consecuencias de la obesidad infantil

La obesidad infantil tiene numerosas consecuencias graves para la salud física y mental de los niños, que pueden extenderse hasta la edad adulta. Algunas de las principales consecuencias incluyen:

Problemas de salud física

  • Diabetes tipo 2: La obesidad es un factor de riesgo importante para la diabetes tipo 2, que cada vez se diagnostica con más frecuencia en niños.
  • Enfermedades cardiovasculares: Los niños obesos tienen una mayor probabilidad de desarrollar hipertensión, dislipidemia y otras condiciones que aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Problemas respiratorios: La obesidad puede causar problemas respiratorios, como apnea del sueño y asma.
  • Problemas ortopédicos: El exceso de peso ejerce presión adicional sobre los huesos y articulaciones, lo que puede llevar a problemas ortopédicos como la enfermedad de Blount y la osteoartritis.

Consecuencias psicológicas y emocionales

Baja Autoestima y Depresión: Los niños obesos a menudo sufren de baja autoestima, lo que puede llevar a la depresión y la ansiedad.

Estigmatización y Acoso: La obesidad infantil puede llevar a la estigmatización y el acoso escolar, lo que afecta negativamente la salud mental y el rendimiento académico de los niños.

Consecuencias a largo plazo

Obesidad en la Adultez: Los niños obesos tienen una mayor probabilidad de ser adultos obesos, lo que aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades cardíacas y ciertos tipos de cáncer.

Reducción de la Esperanza de Vida: La obesidad a largo plazo puede reducir la esperanza de vida debido a las complicaciones asociadas con las enfermedades crónicas.

Estrategias de prevención

Dado el impacto significativo de la obesidad infantil en la salud pública, es esencial implementar estrategias de prevención efectivas. Algunas de las principales estrategias incluyen:

Promoción de hábitos alimenticios saludables

  • Educación nutricional: Proporcionar educación nutricional en las escuelas y a las familias para fomentar elecciones alimentarias saludables desde una edad temprana.
  • Regulación del marketing: Limitar la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a los niños.
  • Acceso a alimentos saludables: Aumentar el acceso a alimentos frescos y saludables en comunidades de bajos ingresos mediante la creación de programas de asistencia alimentaria y mercados de agricultores.

Fomento de la actividad física

  • Programas escolares: Aumentar la cantidad de tiempo dedicado a la educación física en las escuelas y ofrecer una variedad de actividades físicas extracurriculares.
  • Infraestructura comunitaria: Crear y mantener espacios seguros para la actividad física, como parques, canchas deportivas y centros comunitarios.
  • Reducción del tiempo frente a pantallas: Fomentar la reducción del tiempo frente a pantallas mediante campañas de concienciación y la promoción de actividades físicas en lugar de actividades sedentarias.

Apoyo psicológico y emocional

  • Intervenciones psicológicas: Proporcionar apoyo psicológico a los niños y sus familias para abordar los problemas emocionales y de comportamiento que contribuyen a la obesidad.
  • Programas de apoyo familiar: Implementar programas que involucren a toda la familia en la adopción de un estilo de vida saludable, lo que puede ser más efectivo que centrarse solo en el niño.

Políticas de salud pública

  • Políticas gubernamentales: Implementar políticas gubernamentales que promuevan entornos saludables, como impuestos a bebidas azucaradas y subsidios para alimentos saludables.
  • Colaboración intersectorial: Fomentar la colaboración entre diferentes sectores, incluyendo educación, salud, transporte y urbanismo, para abordar los múltiples factores que contribuyen a la obesidad infantil.

Conclusión

La obesidad infantil es una crisis de salud pública que requiere una respuesta integral y multifacética. La combinación de factores genéticos, ambientales, psicológicos y socioeconómicos subraya la necesidad de intervenciones diversificadas y colaborativas. La promoción de hábitos alimenticios saludables, el fomento de la actividad física, el apoyo psicológico y emocional, y la implementación de políticas de salud pública son esenciales para prevenir y reducir la obesidad infantil. Con esfuerzos concertados y sostenidos, es posible revertir esta tendencia y mejorar la salud y el bienestar de las futuras generaciones.

Bibliografía

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