Conductas autolíticas en los centros educativos

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 10–Octubre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 10: 127

Autor principal (primer firmante): María Carmen Alós Gil

Fecha recepción: 25/09/2023

Fecha aceptación: 07/10/2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(10): 127

Autora:

María Carmen Alós Gil

Resumen

El suicidio es la primera causa de muerte no natural entre la juventud y la adolescencia en España, tal y como indica la Fundación Española para la Prevención del Suicidio, estos datos se vieron incrementados a partir de la pandemia e hizo aflorar la importancia de la salud mental no sólo entre los adultos, sino también entre nuestra juventud e infancia. De hecho, los Centros de Salud Mental Infantil y Juvenil están sobrepasados, las derivaciones que se hacen desde pediatría y las comunicaciones y colaboraciones con los centros educativos se han incrementado notablemente.

Los centros educativos son uno de los primeros agentes en detectar conductas autolíticas entre su alumnado y los primeros en solicitar cambios que vayan más allá de lo meramente académico. No todas las conductas autolíticas conducen a un suicidio, pero sí que pueden desembocan en él.

Estas conductas, además, nos indican a gritos que algo negativo está sucediendo.

Alumnado de centros educativos y conductas autolíticas

Los centros educativos cuentan con los protocolos pertinentes y necesarios, pero la realidad es que para un problema que es de una gravedad importante, no hay recursos y soluciones suficientes y llegan a desbordar y preocupar al profesorado implicado, que, la mayoría de las veces sólo ve la punta del iceberg. La pregunta que se hacen es qué ha pasado para llegar a la situación actual que lleva a cierto alumnado a unos niveles muy grandes de angustia y sufrimiento y que en un momento dado puedan tomar una decisión de autolesión, de manera que desemboque en una situación peligrosa y/o irreversible.

El alumnado adolescente, por la propia etapa evolutiva en la que está inmerso, vive un momento de vulnerabilidad. Todos los cambios que se producen a nivel físico, cognitivo, sexual, social y emocional que acontecen en esta fase, se tienen que conocer y entender para afrontar la etapa de una manera saludable.

En las aulas de los centros educativos, convive un alumnado que tiene que aceptarse, enfrentarse a unos cambios, sobre todo, socio-emocionales, que para la mayoría de la adolescencia van a ser sus principales preocupaciones, otros tantos tendrán que añadir otras casuísticas, que van a complicar o empeorar ese ajuste.

La convivencia y los problemas de conducta son una realidad en los centros, cada vez más significativa, pero esta realidad, muchas veces, esconde una amarga realidad y es el dolor y desesperanza de muchos adolescentes causado por diferentes motivos y que en esta nueva era digital se han multiplicado.

En ocasiones, el retraimiento, el absentismo, la bajada de notas, un cambio de conductas en el entorno del adolescente y muchos más indicadores, ya nos ponen en una situación de alerta, pero lo más llamativo y alarmante para la comunidad educativa son las lesiones autolíticas visibles y otras verbalizadas por parte del alumnado afectado, es aquí, donde saltan todas las alarmas.

Es de vital importancia que los centros educativos, cada vez más sensibles e implicados, se formen y sepan detectar todos los signos que les hagan iniciar los protocolos de los centros en esta cuestión y no minimizar cualquier indicador que nos haga sospechar cualquier atisbo de autolisis.

Los propios centros educativos, son un espacio preventivo para su alumnado, así lo considera la Organización Mundial de la Salud. Los centros son cada vez más inclusivos, se suman al nuevo paradigma del Diseño Universal del Aprendizaje (DUA) y trabajan desde las fortalezas y realidades de su alumnado.

Es vital el trabajo en red: centros de salud, servicios sociales, centros educativos, asociaciones, etc., una educación integral del alumnado contempla la suma de todas sus realidades y el centro educativo va a ser el lugar ideal para generar el buen trato, de hecho, su organización y normativa tienen que garantizar un principio de protección para toda su comunidad.

Muchos son los factores que pueden derivar en un riesgo en conductas autolíticas en los adolescentes: trastornos psicológicos, algún tipo de abuso, el bullying, la dificultad en la aceptación del entorno y del mismo alumnado de su orientación o identidad sexual, la dificultad en la socialización y las relaciones con sus iguales, etc.

En otras ocasiones, hay situaciones estresantes que está viviendo el alumnado que nos hacen anticipar y nos ponen en alerta: hay cambios en el entorno familiar como el fallecimiento de algún familiar, un reciente cambio de ciudad, divorcios, etc. que hacen que sea más fácil detectar los indicadores de riesgo.

Llegar a una situación de autolisis, no es una situación que se dé repentinamente, por lo que la comunidad educativa tiene que saber interpretar ciertas señales y saber cómo actuar con la ayuda de los equipos directivos, el departamento de orientación y por supuesto de su familia.

Pero, sobre todo, es muy importante ofrecer un entorno de confianza, poder empatizar con el alumnado, saber escucharlo, respetar la transmisión de sus emociones y que sienta que puede contar con la ayuda del personal del centro, por ello los planes de convivencia, la acción tutorial, actividades que se pueden implementar de forma transversal en todas las materias académicas tienen que conducirnos a la prevención, al fortalecimiento de la autoestima, a dotar al alumnado de herramientas de gestión emocional, a que puedan expresar sus emociones, que la vinculación del tutor o tutora con su clase se incremente para que puedan contar con alguien de confianza y puedan y sepan pedir ayuda.

Metodología

Se ha realizado la búsqueda del tema en diferentes artículos

Objetivo

Dotar al profesorado de la formación y herramientas para la prevención, detección e intervención en las conductas autolítica de su alumnado.

Palabras clave

Adolescencia, salud mental, conductas autolíticas, prevención, educación para la salud.

Conclusión

Alumnos y alumnas, se convierten en los actores y actrices principales en los centros educativos, por ello, es fundamental garantizar su protección y su bienestar. Es imprescindible un trabajo multidisciplinar y uno de los principales escenarios de prevención es el entorno educativo.

 Son necesarias formaciones, guías, protocolos, normativas que ayuden a la comunidad educativa como entidad preventiva, para ello se necesita la implicación de toda la comunidad que la conforma, que tiene que acompañar a su alumnado en su crecimiento, en su toma de decisiones, a enfrentarse a situaciones problemáticas o difíciles que se van a encontrar a lo largo de su vida.

La actuación en materia de prevención de los centros educativos puede, según la OMS, reducir conductas e ideaciones suicidas en hasta un 30%.

Bibliografía

  1. Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, LOMLOE.
  2. Navarro-Gómez, N. (2017). El suicidio en jóvenes en España: cifras y posibles causas. Análisis de los últimos datos disponibles (copmadrid.org).
  3. OMS (2014). Prevención del suicidio: un imperativo global. Ginebra. Organización Panamericana de la Salud.
  4. Observatorio del Suicidio en España – Prevención del suicidio. (fsme.es)
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