Comunicación efectiva con el paciente geriátrico

Autora: Carmen Benítez Batista Coautor: Raúl Benítez Amellal

Resumen

La comunicación es fundamental para entender las necesidades de un paciente, sobre todo en los de edad avanzada. A medida que pasan los años, la capacidad de comunicación se reduce y conversar con una persona mayor no es lo mismo que con una de edad más joven. Con la llegada del envejecimiento vienen diversos problemas de salud que dificultan el entendimiento y afectan a la audición, creando una barrera comunicativa. Debido a estos cambios físicos y psicológicos, la comunicación con los pacientes de edad avanzada requiere de paciencia y tiempo.

Estrategias básicas, como situarse frente a frente y mantener el contacto visual, son fundamentales en la comunicación con los pacientes ancianos y aún más si poseen dificultades de audición ó concentración.

Palabras clave: comunicación, paciente geriátrico, vejez, interacción

INTRODUCCIÓN

En España la esperanza de vida se encuentra entre las más altas del mundo. La media de la mujer española se sitúa en 81,5 años de vida y el varón en 74,2 años.

La población anciana demanda más servicios sanitarios y por eso los profesionales deben estar preparados para asistir a una población creciente de ancianos, aumentando para ello la comprensión de la problemática de esta franja y aprendiendo a mejorar la comunicación efectiva con ellos.

A pesar de que los pacientes mayores están receptivos y motivados para mantener una independencia funcional, los profesionales de la salud saben que no es tarea fácil mantener una correcta comunicación.

Normalmente, el anciano es poseedor de niveles más bajos de alfabetización y educación formal que las generaciones más jóvenes, haciéndolo jugar en desventaja para comprender totalmente la información e instrucciones que se les da.

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LA COMUNICACIÓN

La comunicación no sólo debe servir para obtener información sobre el paciente, sino que también debe emplearse para que el paciente se sienta escuchado, para que pueda comprender enteramente el significado de su enfermedad y para que se sienta copartícipe de su atención.

La importancia de mantener una comunicación adecuada con el paciente geriátrico es fundamental para los profesionales de la salud puesto que además de tener en cuenta el aspecto biológico del individuo, se debe tener en cuenta la dimensión psicológica y social.

Uno de los aspectos de mayor interés para el enfermo geriátrico es que los profesionales demuestren estar interesado por él, que se le transmita tranquilidad, y que se le demuestre afecto.

La comunicación centrada en el paciente geriátrico hace que se consiga una mayor recuperación del estado de salud del paciente con una mejoría de sus molestias y preocupaciones, disminuyendo la necesidad de realizar pruebas diagnósticas o alusiones a otros niveles de atención, con lo que también las instituciones de salud observarán beneficios. Se cuestiona si la calidad de la comunicación entre el profesional de la salud y el paciente resta de forma significativa en los resultados que promueven la salud. Se ha demostrado que la comunicación efectiva influye tanto para la obtención de datos de la historia clínica como para el debate sobre el plan de manejo.

Para llevar una comunicación efectiva con los pacientes de edad avanzada, los profesionales deben conocer con una serie de habilidades como:

Habilidades de comunicación básicas:

  • Abrir y cerrar la conversación.
  • Habilidad para obtener y cuestionar datos.
  • Habilidad para organizar la conversación.
  • Saber responder a las emociones.

Habilidades de comunicación intermedias:

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  • Manejo de la violencia
  • Saber negociar para cambiar conductas indeseables.

Habilidades de comunicación avanzadas:

  • Habilidad para comunicar malas noticias.
  • Historia espiritual del paciente.
  • Decisiones avanzadas.
  • Dilemas éticos.

Las necesidades educativas en la comunicación con los pacientes geriátricos son muchas y gran cantidad de profesionales dedicados al ámbito sanitario no valorar sus habilidades de comunicación para conservar una relación eficaz y efectiva con este tipo de pacientes. Esta situación destaca la necesidad de una enseñanza formal y sistematizada en comunicación, siendo probable que para lograr esta tarea educativa se requiera más que una simple técnica, requiriendo toda una filosofía y abordaje desde diferentes perspectivas del saber humano para conseguir un compromiso más real y responsable de los profesionales con su paciente.

TRASTORNOS DEL LENGUAJE DEL PACIENTE DE EDAD AVANZADA

El anciano no tiene por qué tener una problemática social mayor a la de cualquier otro paciente, pero debido al gran cambio que se ha alcanzado en pocos años como en el desarrollo industrial, de las instituciones, los grupos sociales, etc, hacen que la escala de valores culturales y sociales de los mayores experimenten grandes cambios haciéndoles incluso perder su estatus y rol social.

La vejez viene acompañada de una serie de pérdidas endógenas y exógenas, caracterizada por cambios importantes en las capacidades físicas, sociales y emocionales.

Dentro del ámbito sanitario, los profesionales tienen que tratar con ancianos sanos, ancianos

que tienen dificultad en el lenguaje, ancianos que padecen alguna patología de base que ha modificado su capacidad de comunicación, etc. Por eso, es fundamental que se tenga los conocimientos básicos sobre las diferentes causas que pueden producir que una correcta comunicación fluya entre el paciente de edad avanzada y el personal que está a cargo de sus cuidados.

Los trastornos del lenguaje, con o sin alteración de la deglución asociado, son frecuentes en los ancianos.

La afasia (incapacidad o dificultad para comunicarse mediante habla, escritura o mímica causada normalmente por una lesión focal) puede afectar tanto al lenguaje hablado como escrito, la comprensión auditiva y a la capacidad de lectura, pero por sí misma no afecta a la capacidad intelectual o cognitiva como el razonamiento, el pensamiento lógico o la atención. Tampoco deteriora la conducta emocional, a pesar de que se pueden observar comportamientos del lenguaje algo extraños como utilizar una jerga sin sentido.

La afasia es la causa principal del deterioro del lenguaje en los ancianos. Aparece como resultado de un accidente cerebrovascular pero existe otras causas que la provocan como infecciones bacterianas o víricas, tumores cerebrales,  traumatismo craneoencefálico, hipoxia o hidrocefalia obstructiva.

La disfagia (dificultad o incapacidad de tragar) puede acompañar a unos trastornos del lenguaje o existir independientemente.

Los trastornos de la voz y el habla como la disartria (dificultad para articular sonidos o palabras) y la apraxia (incapacidad de ejecutar movimientos coordinados) del habla pueden llevar a la depresión y a un aislamiento social autoimpuesto por la propia persona.

Las alteraciones de la calidad, tono e intensidad de la voz van desde mínimas molestias a graves obstáculos para la comunicación.

Los ancianos con deterioro de la voz pueden llegar a sentir frustración o enfado durante sus interacciones con otras personas. Los que padecen deterioro crónico y grave de la voz suelen evitar situaciones sociales donde tenga que participar verbalmente, llevándolo a padecer depresión e incluso a comprometer gravemente la calidad de vida.

Por todos estos motivos, los profesionales de la salud deben estar alerta para identificar qué es lo que está afectando a la comunicación del anciano facilitando los medios para poder conseguir una cálida relación.

DISCUSIÓN

En la mayoría de ocasiones, los mayores tienen múltiples y complejos problemas médicos, sumado a un deterioro cognitivo, alteraciones sensoriales, disminución de la memoria, trastornos de visión y audición, retardo del proceso de información, así como una disminución de recursos financieros y sociales.

Frecuentemente, los pacientes mayores se caracterizan pasivos e indiferentes en la relación con los profesionales de la salud. Además, estudios demuestran que si el paciente anciano está acompañado de un cuidador o familiar, cuestión que es muy frecuente en nuestro país, la presencia del mismo hace modificar las pautas de la comunicación, puesto que la presencia de un acompañante hace que el paciente anciano haga menos comentarios, reaccione menos a los temas en cuestión y muestre menor expresividad y decisión.

A todo esto hay que sumar la tendencia del acompañante de asumir el papel de informador, contradiciendo algunas veces la opinión del paciente anciano o dando información que el paciente no quiere revelar, pudiendo incluso adoptar desde el papel de mediador y ayudante hasta el de antagonista.

Los profesionales de la sanidad son conocedores de que la comunicación con los pacientes de edad avanzada requiere de paciencia y tiempo adicional por los cambios físicos, psicológicos y sociales que presentan debido al proceso normal de envejecimiento.

Pese a esto, existen técnicas que ayudan a tener interacciones fructíferas con los pacientes mayores, creando un ambiente amigable y efectivo, evitando fallar en la comunicación y con ello obtener consecuencias negativas.

Algunos beneficios de una comunicación efectiva con las personas mayores son: se favorece la identidad y el sentido de pertenencia, se informa y orienta, se estimula, motiva y ayuda, se mejora la calidad de vida de las personas mayores.

De acuerdo a lo anterior, algunos consejos para facilitar la comunicación con el paciente mayor son:

  • No olvidar que los pacientes mayores pueden tener problemas de salud que les dificultan hablar y entender.
  • Se debe hablar de forma clara, pronunciando y articulando las palabras de forma precisa, direccionando la voz hacia su cara para que no crear más barreras. Además, debido al proceso de envejecimiento la hipoacusia es un factor a tener en cuenta y en muchas ocasiones el paciente necesita leer los labios para comprender toda la información que se le da. Se debe ajustar el volumen de forma apropiada. No se debe confundir articular bien con hablar alto. Se ha de aprender a adaptar la voz según las necesidades individuales de cada paciente.
  • Establecer contacto visual para crear una atmósfera más positiva y confortable haciendo que el paciente se sincere y brinde información adicional.
  • Se debe reducir la cantidad de distracciones visuales y auditivas como la radio o la televisión. En caso de no poder controlar el ruido, lo mejor es trasladarse a un lugar más silencioso.
  • Se debe evitar mensajes importantes al principio de la conversación.
  • Se debe evitar cambiar de tema de forma repentina.
  • Si es necesario, emplear ayuda visual. La ayuda visual permite a los pacientes comprender mejor su enfermedad y tratamiento.
  • Se debe realizar oraciones y preguntas cortas. Tener una correcta comunicación depende de qué tanto entienda el receptor. Cuando se hable con un paciente de la tercera edad es fundamental usar oraciones con estructuras sencillas y precisas para evitar confundirlos. Simplificar la información y emplear un lenguaje fácil de comprender es la mejor manera de asegurarse de que el paciente anciano siga las instrucciones. Si es necesario, re-expresar las oraciones o preguntas si se percibe que el paciente no ha entendido bien
  • Se tiene que dar tiempo adicional al paciente para contestar.
  • Se deben dar alternativas para facilitarles la toma de decisiones.
  • Resumir con frecuencia los puntos más importantes que se quieran hacer llegar al paciente. Solicitar al paciente que repita las instrucciones. Si después de escucharlo se concluye que no los comprendió, volver a repetirlos.
  • Saber escuchar, puesto que una buena comunicación depende de una buena escucha, de manera que el paciente perciba que realmente se le está escuchando. Numerosos problemas asociados con el mal cumplimiento se pueden reducir o eliminar simplemente tomándose tiempo para escuchar lo que el paciente dice.
  • Permitir que el paciente haga preguntas y se exprese. Una vez que se da información, hay que brindar al paciente la oportunidad de hacer preguntas, permitiendo expresar cualquier temor y saber si comprendió toda la información e instrucciones.

Para conseguir que la comunicación con un paciente de edad avanzada sea efectiva hay que tener calma, ser paciente y sonreír, creando así un ambiente amigable. Es importante no olvidar hacer pausas entre oraciones y preguntas, puesto que cuando se realiza una pausa, se muestra paciencia y respeto.

La mala comunicación con estos pacientes vulnerables y en número creciente puede anular los esfuerzos de los profesionales de la salud para brindar una buena atención.

CONCLUSIÓN

Las capacidades de los pacientes mayores hacen que les cueste más trabajo hablar y entender lo que se les dice. Factores como la pérdida de audición o de memoria pueden dificultar la interacción, pero si los profesionales de la salud tienen en cuenta estas dificultades, se logra que la comunicación sea eficaz.

La paciencia es la mejor virtud que se puede tener a la hora de tener una conversación con un paciente anciano. Tomarse la situación con calma es fundamental para transmitirle tranquilidad. También es importante sonreír, demostrando así que se comprende su situación. Puesto que la comunicación efectiva con un paciente anciano es muy importante, se concluye que los pacientes ancianos tienen más posibilidad de seguir instrucciones y comprender la información si se les resume y se les permite evacuar dudas.

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