Índice
- 1 Resumen
- 2 Introducción
- 3 Metodología
- 4 Resultados
- 4.1 Características de la dieta y conocimiento sobre el etiquetado frontal GDA
- 4.2 Comprensión de los porcentajes GDA
- 4.3 Valoración de la calidad nutrimental de un producto con base en el etiquetado frontal GDA
- 4.4 Evaluación del etiquetado frontal GDA en un producto que contiene más de una porción por envase
- 5 Discusión y conclusiones
- 6 Anexos – Estudio sobre la comprensión del etiquetado frontal de alimentos en estudiantes de la carrera de Enfermería.pdf
- 7 Referencias Vancouver
Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 7–Julio 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº7: 145
Autor principal (primer firmante): Mario Iván Martínez Santana
Fecha recepción: 15 de julio, 2022
Fecha aceptación: 27 de julio, 2022
Ref.: Ocronos. 2022;5(7) 145
Autores
Mario Iván Martínez Santana*, Luis Alberto Regalado Ruiz*, María de los Ángeles Godínez Rodríguez*, Leticia Cuevas Guajardo*,Gabriela Georgina Ortiz Labastida*, José Luis Martínez Correa*
*Carrera de Enfermería, Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México
Resumen
Objetivo: Identificar el nivel de conocimientos que poseen los estudiantes de la carrera de Enfermería de la FES Iztacala respecto del etiquetado frontal de los alimentos GDA.
Metodología: Muestra conformada por 174 estudiantes de la carrera de Enfermería de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, a quienes se les aplicó un instrumento que consta de 19 preguntas, en el que se exploran aspectos sociodemográficos, la compresión sobre ciertos aspectos del etiquetado de alimentos tales como: identificación del número de porciones por envase o paquete; comprensión de los porcentajes del etiquetado frontal GDA; valoración de la calidad nutrimental de un producto con base en el etiquetado frontal GDA.
Resultados: El 88% de la población encuestada no sabe cuál es el significado del GDA o lo define incorrectamente. Al evaluar la información proporcionada en la etiqueta de un producto, únicamente 44.8% de los estudiantes identificó que el número de porciones por envase era mayor a una, de los cuales solamente 8.6% fueron capaces de estimar correctamente el contenido energético total del producto.
Conclusiones: Se detectaron diferentes dificultades al momento de la lectura del etiquetado frontal por parte de los estudiantes. El etiquetado de alimentos analizado, dificulta el entendimiento nutricional de un alimento en la población.
Palabras clave
Obesidad, alimentación, etiquetado de alimentos, etiquetado frontal.
Study about the understanding of front labeling of foods in students of nursing career
Abstract
Objective: identify the level of understanding owned by the students of the nursing career from FES Iztacala about the front labeling of the foods
Methodology: Sample conformed by 174 students of second to octave semester of the nursing career from the Faculty Superior Studies Iztacala, who were applied a validated instrument. Such instrument is formed by 19 questions, where also of exploring sociodemographic aspects, was reviewed the understanding of the students that they have about some aspects of the labeling foods such as: «Identification of the number of portions by container or package; compression of GDA frontal labeling percentages; validation of the nutrimental quality of a product based on GDA front labeling
Results: The 88% of the population surveyed doesn’t know the meaning of GDA or is incorrectly definite. Evaluating the information provided in the labeling in a product, only the 44.8% of the students identified that the number of portions by container was higher at one, of which only 8.6% where able to estimate correctly the total energetic content of the product
Conclusions: Was detected different difficulties at the moment of the frontal labeling reading by the students. The labeling of analyzed meal, difficult the nutritional understanding of a foods in the Mexican population
Keywords: Obesity, feeding, labeling of foods, front labeling.
Introducción
La obesidad se define como una enfermedad crónica, multifactorial y neuroconductual, en donde el incremento en la grasa corporal provoca la disfunción del tejido adiposo y una alteración en las fuerzas físicas de la grasa corporal que da como resultado alteraciones metabólicas, biomecánicas y psicosociales adversas para la salud (1).
En términos biológicos la obesidad surge de un desequilibro entre la energía consumida y gastada. En términos sociales se sabe que está provocada por un entramado de determinantes individuales, estructurales y culturales, que ocurren en diferentes etapas a lo largo del curso de vida (2).
De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Salud (ENSANUT) 2018, el porcentaje de población de 0 a 4 años de edad con sobrepeso es del 8.2%, en tanto que la prevalencia de sobrepeso en la población de 5 a 11 años es de 18.1% y de obesidad un 17.5%. Respecto a la población de 12 a 19 años, el porcentaje de sobrepeso en ambos sexos es de 23.8% y de obesidad, 14.6%. Mientras que el porcentaje de adultos de 20 y más años con sobrepeso y obesidad es de 75.2% (39.1% sobrepeso y 36.1% obesidad), porcentaje mayor al 2012, que fue de 71.3% (3).
La obesidad se debe en buena medida a los malos hábitos alimentarios, en los que se incluyen alimentos con altos niveles de azúcar y bajo nivel nutricional. Los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales principalmente a base de sustancias extraídas o derivadas de alimentos, además de aditivos y cosméticos que dan color, sabor o textura. Estos productos están nutricionalmente desequilibrados, tienen un elevado contenido en azúcares libres, grasa total, grasas saturadas y sodio, y un bajo contenido en proteína, fibra alimentaria, minerales y vitaminas, en comparación con los productos, platos y comidas sin procesar o mínimamente procesados (4).
La dieta de la población mexicana se caracteriza por un menor consumo de verduras, frutas, leguminosas y cereales de grano entero y un elevado consumo de alimentos con alta densidad energética, procesados o ultraprocesados, con elevadas cantidades de azúcares, grasas y harinas refinadas, bajo contenido de fibra, así como un elevado consumo de bebidas azucaradas (5).
Según un estudio realizado por la OPS (2015) en trece países de Latinoamérica el consumo de alimentos y bebidas ultraprocesados ha aumentado con rapidez en los últimos años, el estudio muestra un incremento de 26,2% entre el 2000 y el 2013. Los países con mayor consumo fueron Chile y México con 550 y 581 gramos al día por persona(6). Esta situación se combina con un bajo consumo de alimentos saludables, la ENSANUT 2018 documentó que el 50% de los preescolares de 1 a 4 años tuvo un consumo < 87 g/día de fruta y 30.2 g/día de verdura (7). Un estudio realizado por De la Riva et al (2021) respecto a la alimentación de escolares en una comunidad rural, encontraron que los malos hábitos alimentarios son más visibles en los centros escolares, ya que se observó que la mayoría de los niños consumían comida chatarra y bebidas endulzadas en la escuela mientras que en los hogares había un mayor consumo de los alimentos recomendados (8).
En México el poder adquisitivo del salario ha disminuido y al mismo tiempo el costo relativo de las calorías provenientes de alimentos no básicos densos en energía y de bebidas azucaradas se ha reducido, de manera que las calorías de estos últimos son más baratas que las de alimentos saludables como frutas y verduras, lácteos y alimentos de origen animal (5). En la Ciudad de México una investigación mostró que los precios de los alimentos frescos son más altos en los territorios de bajos ingresos, esto representa una desventaja para las familias de bajos ingresos, pues les dificulta el acceso a los alimentos saludables. Además, predominaban los establecimientos de alimentos poco saludables y de comida rápida, así como la exposición a refrigerios y bebidas azucaradas en lugares de bajos y medianos ingresos. En cambio, las familias con altos ingresos tenían un mayor acceso a alimentos adecuados y un acceso limitado a alimentos menos saludables (6).
Casi 40% de la población no puede adquirir una canasta básica alimentaria con su salario, y si se considera solo a los trabajadores informales el problema se agudiza, ya que el 64.4% no completa para la canasta básica. De acuerdo con un análisis de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami), que toma información de Coneval, al cierre de 2018, el valor de la canasta alimentaria en áreas rurales es de mil 103 pesos y en zonas urbanas de mil 554 pesos (9).
Otro aspecto importante de esta problemática de obesidad, es la publicidad entorno a los productos alimentarios de mala calidad. Un estudio sobre desnutrición infantil y obesidad en la pobreza en México señala que en el país un niño que pasa en promedio dos horas diarias frente a la televisión habrá visto más de 12 mil 400 anuncios de comida chatarra en un año. Los principales anunciantes de estos productos son los grandes consorcios fabricantes de alimentos y bebidas que asignan gran parte de su presupuesto publicitario a la televisión (10).
Una de las acciones que se han implementado en nuestro país para contrarrestar la mala alimentación es la advertencia mediante publicidad de aquellos alimentos altos en caloría y bajo nivel nutricional. El etiquetado frontal GDA está clasificado dentro de los sistemas de nutrimentos específicos y se define como la guía que indica la cantidad de energía (Kcal) y el máximo de grasas, grasas saturadas, sodio y azúcares; referenciados al porcentaje que estos nutrimentos representan en las necesidades diarias de una dieta promedio de 2000 Kcal (11).
Considerando que en México el etiquetado frontal nutricional (EFN) se encuentra presente en todos los productos industrializados y es la única fuente de información que tienen los consumidores al momento de realizar una compra, es indispensable que proporcione información directa, sencilla, visible y fácil de entender. El EFN es parte fundamental de las políticas para prevenir la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) para disminuir el consumo de productos con alta densidad energética y baja calidad nutrimental (5).
Un estudio en el que los participantes fueron asignados al azar a una de tres etiquetas: Guía diaria de alimentación (GDA), los semáforos múltiples de Ecuador (MTL) o las etiquetas de advertencia de Chile (WL). Se evaluó la aceptabilidad de la etiqueta a través de ítems sobre simpatía, atractivo y carga de trabajo cognitiva percibida. También se evaluó la comprensión, pidiendo a los participantes que seleccionaran el producto con la calidad nutricional más baja entre tres productos, finalmente, se midió el tiempo que los participantes tardaron en elegir el producto. Un mayor número de participantes prefirió el MTL y WL considerándolos atractivos y con una menor carga de trabajo cognitiva percibida, en comparación con el GDA que no presentaba esas cualidades (12).
Otro estudio que tuvo por objetivo el documentar el conocimiento y uso de la información de las diferentes etiquetas colocadas en los productos industrializados en México. Se diseñó submuestra de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 y se aplicó un cuestionario semiestructurado. Se entrevistó a 8667 adultos ≥20 años de edad. El etiquetado más utilizado para la elección de alimentos y bebidas industrializados fue la tabla nutrimental y el de menor uso el sello nutrimental (13).
Otrotrabajo cuyoobjetivo fue valuar el uso y comprensión del etiquetado nutricional posterior (NIP) de alimentos preempacados en consumidores mexicanos. Se aplicó un cuestionario y una prueba de comprensión del NIP a consumidores adultos en supermercados de seis ciudades de las regiones Norte, Centro y Sur de México. Se entrevistaron 731 consumidores; 71.5% eran mujeres, la media de edad 33 ± 9.7 años (intervalo 18-60); 70% terminaron preparatoria o un nivel más alto. El 17% usa la etiqueta nutrimental para elegir sus alimentos; 49% no comprendía la NIP. Sólo 1.2% de los consumidores respondió correctamente las cinco preguntas de la prueba de comprensión del etiquetado nutricional posterior (NIP) (14).
Un estudio transversal en el que las declaraciones de propiedades nutricionales y de salud, paneles de información nutricional, y la lista de ingredientes de todos los alimentos y bebidas disponibles en las principales tiendas minoristas de la Ciudad de México fue recolectado. Los productos se agruparon por nivel de procesamiento según el sistema de clasificación alimentario. El efecto potencial de la implementación de las regulaciones de etiquetas de advertencia sobre el uso de las declaraciones de propiedades nutricionales y saludables se estimaron por grupo de alimentos y por umbrales de energía y nutrientes. De 17,264 productos, el 33,8% mostró declaraciones nutricionales y el 3,4% declaraciones de propiedades saludables. En total el 80,8% de todos los productos del mercado mexicano se clasificaron como «menos saludables»; 48,2% de los productos tenían exceso de calorías, El 44,6% tenía exceso de sodio y el 40,7% de azúcares libres en exceso según el nuevo reglamento (15)
Metodología
Durante el mes de septiembre del año 2021 se contactó a diferentes docentes de la carrera de Enfermería de una universidad pública de México para solicitar su apoyo en la aplicación de una encuesta sobre el etiquetado de alimentos en su clase. El instrumento se aplicó en 10 grupos diferentes, conformando una muestra de 174 alumnos a quienes se les solicitó su consentimiento informado para participar en el estudio. La encuesta se realizó mediante videoconferencia y con ayuda de la aplicación “Formularios de Google”.
Instrumento para evaluar la comprensión del etiquetado frontal GDA: Se aplicó un cuestionario tomado del artículo “Estudio del Instituto Nacional de Salud Pública para evaluar la comprensión del etiquetado frontal GDA” (Stern, Tolentino, Barquera, 2011). El instrumento consta de 19 preguntas, divididas en dos secciones:
Primera sección: Datos sociodemográficos, preguntas generales sobre la utilización del etiquetado, información sobre si los entrevistados se encontraban realizando algún tipo de dieta y comprensión conceptual del etiquetado frontal GDA.
Segunda sección: Comprensión de fondo del sistema de etiquetado frontal GDA utilizando etiquetas de productos, contexto de la dieta diaria y los porcentajes que presenta el etiquetado frontal GDA y percepción de los alumnos sobre las características de los productos con base en la información del contenido nutrimental
Los datos fueron transportados de los formularios Google al programa Excel, se obtuvieron porcentajes y se elaboraron tablas para la presentación de los resultados.
Resultados
Características de la dieta y conocimiento sobre el etiquetado frontal GDA
Del total de estudiantes encuestados, el 21.3% respondió que si lee el etiquetado nutrimental. 41.4% de los estudiantes refirió haber visto o escuchado sobre etiquetado frontal GDA, sin embargo, el 88% no sabe cuál es el significado del GDA o lo define incorrectamente (cuadro 1). Entre los motivos por los que los estudiantes declaran no leer el etiquetado de alimentos se encontraron: la falta de interés, falta de tiempo o debido a que no lo entienden.
Cuadro 1. Características de la dieta y comportamiento hacia el etiquetado nutrimental de la población de estudio.
Ver: Anexos – Estudio sobre la comprensión del etiquetado frontal de alimentos en estudiantes de la carrera de Enfermería, al final del artículo
Comprensión de los porcentajes GDA
Al evaluar si los estudiantes podían determinar si un nutrimento del producto se presentaba en un alto contenido, se encontró que los productos que tienen una sola porción por envase los estudiantes son capaces de interpretar correctamente lo que los porcentajes indican, respondiendo que el producto 2 y 3, presentaban alto contenido de sodio y de grasa saturada respectivamente (Figura 1).
Figura 1. Contenido nutrimental de dos productos alimenticios
Ver: Anexos – Estudio sobre la comprensión del etiquetado frontal de alimentos en estudiantes de la carrera de Enfermería, al final del artículo
Valoración de la calidad nutrimental de un producto con base en el etiquetado frontal GDA
Con base en la información del etiquetado frontal GDA del producto 4 (figura 2), el 42.5% de los estudiantes lo clasificó como un producto saludable, y este conocimiento se confirmó cuando el 56.3% respondió que lo consumiría al menos de 1 a 4 veces a la semana.
Figura 2. Producto para valoración de calidad nutrimental
Ver: Anexos – Estudio sobre la comprensión del etiquetado frontal de alimentos en estudiantes de la carrera de Enfermería, al final del artículo
Evaluación del etiquetado frontal GDA en un producto que contiene más de una porción por envase
Ver: Anexos – Estudio sobre la comprensión del etiquetado frontal de alimentos en estudiantes de la carrera de Enfermería, al final del artículo
En este apartado el 43.7% de los encuestados respondió que el producto 1 (figura 3) tiene en total 124 Kcal (cuadro 2), lo que significa que no identificaron que el producto tenía más de una porción. De los encuestados que sí identificaron que el producto tiene más de una porción, solamente 8.6% contestó correctamente la cantidad total de Kcal del envase del producto. Sólo el 16.1% de los estudiantes contestó correctamente el número de productos que se pueden consumir no la cantidad de azúcares recomendado al día con base en una dieta de 2000 Kcal (cuadro 3).
Discusión y conclusiones
La modificación de la norma NOM-051-SCFI/SSA1-2010, especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados–información comercial y sanitaria, que entro en vigor el primero de octubre del 2020 tomó mayor relevancia durante la pandemia por COVID-19, ya que se evidenció la necesidad de modificar hábitos de alimentación en la población, comenzando por una buena selección de los alimentos Cecchini (2016) menciona que el etiquetado frontal es una estrategia para ayudar a los consumidores a tomar decisiones más saludables en la compra alimentos y así reducir el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles a nivel de la población (16).
El presente trabajo tuvo como objetivo investigar cual es el nivel de compresión que tiene una muestra de estudiantes de la licenciatura de Enfermería respecto al etiquetado frontal de alimentos GDA. Según la OPS la comprensión de una etiqueta nutrimental es un factor clave a la hora de comparar productos en el punto de venta, para así tomar la mejor decisión al momento de elegir y comprar el producto más acorde a nuestras necesidades nutrimentales (17).
Los resultados del estudio muestran que los estudiantes fueron capaces de determinar si la cantidad de ciertos nutrimentos en algunos productos era baja, moderada o alta con base en el GDA. Sin embargo, al pedirles que evaluaran un producto tomando en cuenta únicamente el contenido nutrimental la mayoría no lo hizo correctamente, por lo que se considera que el etiquetado GDA en muchas ocasiones no ayuda a tomar decisiones en la compra de alimentos de buena calidad nutricional. Este tipo de etiquetado, de acuerdo a los resultados encontrados, podría desorientar las decisiones del consumidor en lugar de promover el consumo de productos más saludables.
En el apartado del cuestionario donde se evaluó la comprensión del etiquetado frontal GDA, se requería que los estudiantes encuestados calcularan la cantidad máxima del producto que podrían consumir para cubrir los requerimientos diarios de kcal y azucares de acuerdo a una dieta de 2000 kcal, para ello era necesario que identificaran que la información que se presentaba en el etiquetado estaba calculada en porciones y no sobre el contenido total del producto, de esta forma se tenía identificar que el producto contenía 1.72 porciones. Para contestar de manera correcta aparte de tener que identificar lo anterior mencionado, el encuestado también tenía que hacer uso de operaciones matemáticas tales como multiplicaciones y divisiones sin la ayuda de ninguna calculadora. Menos del 20% de los encuestados contestó de manera correcta estas preguntas. Estos resultados concuerdan con lo expuesto por Vargas-Meza et. al. (2019) quienes mencionan que el etiquetado GDA requiere una mayor carga de trabajo cognitivo a la población para su correcto entendimiento (12).
La UNICEF señala que las causas principales de la obesidad y el sobrepeso en niñas y niños en México son el consumo de alimentos procesados con altos niveles de azúcar, grasas trans y sal, así como de bebidas azucaradas que son muy fáciles de adquirir por su amplia distribución, bajo costo y su promoción en medios masivos (18). La publicidad juega un papel importante, algunos estudios han señalado la relación entre el tiempo dedicado a ver la TV y el riesgo de obesidad, se menciona que la publicidad presentada en la televisión puede tener los siguientes efectos: los niños piden con más frecuencia los productos que son anunciados y, por tanto, aumenta su consumo de botanas y otros alimentos promocionados, hecho que se refleja en el incremento de su ingestión de energía (19).
El etiquetado frontal de los alimentos es una herramienta útil para que la población conozca sobre la calidad nutrimental de los alimentos que está adquiriendo, para ello se requiere que la población lea estas etiquetas para elegir el producto que mejor convenga de acuerdo a nuestras a los requerimientos nutrimentales.
Es necesario que los profesionales de la salud ayuden a la población a hacer una correcta interpretación y uso del etiquetado, en particular Enfermería ya que una de sus fortalezas en la promoción de la salud radica en gran medida en su cercanía con la población. Por ello es indispensable que los estados nos brinden las herramientas para desempeñar adecuadamente este rol.
Anexos – Estudio sobre la comprensión del etiquetado frontal de alimentos en estudiantes de la carrera de Enfermería.pdf
Referencias Vancouver
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