Importancia de la dieta en pacientes con colelitiasis: recomendaciones dietéticas

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 6–Junio 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº6: 108

Autor principal (primer firmante): María Correas Marín

Fecha recepción: 20 de mayo, 2022

Fecha aceptación: 16 de junio, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(6) 108

Autoras:

María Correas Marín, Iranzu González Senosiain, Virginia Albero Garrido, Ana Izco Salinas, Vanessa Rodríguez Muñiz, Alba Fernández Cía.

Categoria profesional:

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Diplomatura y Grado de Enfermería

Resumen

Se conoce la presencia de cálculos en la vesícula biliar desde la antigüedad. Se han descubierto estos cálculos en momias egipcias 3000 años anteriores a Cristo (1).

Actualmente se estima que entre 5-15% de la población occidental presenta alguna forma de cálculos en la vesícula biliar. Muchos pacientes con cálculos biliares refieren síntomas relacionados con la pesadez de estómago, sensación de digestión lenta o flatulencias.

Según la Sociedad Española de Medicina Interna, la mitad de los pacientes que tienen colelitiasis se mantienen asintomáticos durante largos periodos de tiempo, lo que hace difícil el diagnóstico precoz. Las recomendaciones nutricionales para pacientes con colelitiasis varían en función de la presencia o ausencia de sintomatología. La prevención secundaria mediante la dieta evita complicaciones que pueden de manera potencial agravar la sintomatología clínica.

Palabras clave:

Dieta protección biliar, colecistitis, calculo biliar, vesícula, vía biliar.

Objetivos

El objetivo de esta revisión es recoger información sobre la prevención secundaria llevada a cabo mediante la dieta en pacientes con colelitiasis.

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Promover la educación nutricional a personas con cálculos o algún tipo de litos en la vesícula biliar a evitar cuadros agudos o subagudos inducidos por el estilo de vida y la dieta.

Dotar de conocimientos sobre un plan de alimentación, que evite la estimulación de la vesícula biliar, en caso de pacientes con colelitiasis sintomática.

Método

La revisión bibliográfica se la llevado a cabo mediante la búsqueda de artículos científicos de distintas bases de datos: PubMed, Scielo y Web of Science.

Conclusiones

La vesícula biliar contiene la bilis que se forma en el hígado, y que después será liberada al duodeno durante el proceso de la digestión.

Denominamos litiasis biliar o colelitiasis a la presencia de cálculos en la vesícula biliar cuando estos cálculos son de dos o más milímetros (2). Denominamos barro biliar cuando en la vesícula biliar encontramos cristales litiásicos microscópicos (3). Ambas situaciones pueden impedir la salida de la bilis desde la vesícula inflamándola y produciendo dolor de larga duración, así como malestar general e incluso fiebre y otras complicaciones. El diagnóstico de

la colelitiasis se realiza mediante ecografía en la que se pueden observar los cálculos dentro de la vesícula. La bilis está compuesta fundamentalmente por agua y además contiene bilirrubina, colesterol libre, proteínas, ciertos electrolitos, ácidos biliares conjugados y fosfolípidos como la lecitina. Si se estanca la secreción biliar en la vesícula, puede producirse la precipitación y cristalización de estos componentes dando lugar a cálculos, que pueden provocar un cuadro agudo de colecistitis (4). Los cálculos de colesterol son los más frecuentes representando el 75% del total; siendo menos frecuentes los pigmentarios con una incidencia del 25% aproximadamente (5).

Existen dos tipos generales de cálculos biliares, siendo diferentes los factores de riesgo para cada tipo. En el caso de las litiasis de colesterol, destacan los siguientes factores de riesgo: el género femenino, la edad, el sobrepeso o decremento drástico de peso, jugando un papel importante los estilos dietéticos ricos en grasas y azúcares refinados, unidos a un aporte bajo en fibra (6). Entre los principales factores de riesgo en el caso de las litiasis biliares de origen pigmentario, se pueden describir las enfermedades relacionadas con el metabolismo de la bilirrubina como cirrosis hepáticas, enfermedades hemolíticas y las infecciones de la vía biliar.

Durante la digestión de los alimentos, llega grasa al duodeno, las células de la pared intestinal secretan las hormonas que hacen que la vesícula se contraiga enviando la bilis al intestino para que se realice la digestión de la grasa. Los cálculos pueden obstruir total o parcialmente la salida de la bilis existiendo una alteración en la digestión pudiendo contribuir a la aparición de dolor.

Las Sociedad Española del Aparato Digestivo clasifica las recomendaciones dietéticas para pacientes con colelitiasis en función de si los casos son asintomáticos o sintomáticos.

En ambas situaciones nos recomienda pautas higiénico dietéticas como:

  • Evitar las comidas copiosas, al igual que los ayunos prolongados; es preferible comer poca cantidad varias veces al día, repartiendo las ingestiones en cinco o seis tomas al día.
  • Comer despacio, en un ambiente tranquilo, masticando bien.
  • Reposar sentado después de las comidas principales, hasta media hora después.
  • Evitar cocinados que lleven muchas grasas y aceite como: fritos, rebozados, empanados y salsas.
  • Se recomienda el consumo de fibra y calcio en la dieta y que puede tener un efecto preventivo en la síntesis de la litiasis, como en el tratamiento; puesto que tanto la fibra como el calcio, favorecen la contracción vesicular y su vaciado.
  • En caso de obesidad, se recomienda vigilar el ritmo de la pérdida de peso para que ésta no sea de forma brusca (7)

Recomendaciones dietéticas para personas con colelitiasis asintomática

  • En ausencia de síntomas, se puede seguir una alimentación variada similar a la Pirámide de Alimentación Saludable, pero es aconsejable no ingerir gran cantidad (de una vez) de alimentos que contengan grasa.
  • Tomar con moderación alimentos como: embutidos, carnes grasas, leche entera, mantequilla, nata, crema, chocolate; aceitunas, frutos secos; aceite, sebo y comidas precocinadas. No significa que estos alimentos estén prohibidos, pero han de tomarse con moderación.

Recomendaciones dietéticas para personas con colelitiasis sintomática

  • Alimentación variada con alimentos preferiblemente pobres en grasa y colesterol; pudiendo favorecer el reposo de la vesícula biliar y previniendo así la precipitación de un cuadro agudo de cólico biliar.
  • Tomar los líquidos en pequeñas cantidades (evitar las bebidas gaseosas), fuera de las comidas y en cantidad no inferior a 2 litros al día.
  • Realizar cocinados sencillos (hervidos, en su jugo, plancha, vapor, horno).
  • Evitar alimentos estimulantes (café, refrescos con cafeína, alcohol).
  • Evitar los alimentos que no se toleren bien de forma repetida.
  • Las legumbres pueden producir gases. Para evitarlo cambiar el agua de cocción una vez hayan hervido 10 minutos y pasarlas por el pasapurés para mejorar su digestión. Si no se toleran los cereales integrales, pueden sustituirse por refinados.

Habitualmente los alimentos que se muestran a continuación son bien tolerados y no producen un estímulo biliar considerable:

  • Lácteos: leche y derivados semi o desnatados. Queso fresco y bajos en grasas
  • Cereales, legumbres y patatas: patatas, arroz, sémola, pasta, pan, cereales del desayuno, galletas “tipo María”, legumbres trituradas y pasadas por el pasapuré.
  • Verduras y hortalizas: cocidas y sin piel.
  • Cárnicos, pescado y huevo: carnes magras (lomo, solomillo de cerdo o ternera), aves sin piel, conejo, pescado blanco, huevos, jamón cocido, etc.
  • Frutas: frutas cocidas en compota, en conserva, muy maduras, sin piel, zumos de frutas no ácidas.
  • Dulces y bollería: azúcar, miel, confitura sin semillas.
  • Bebidas: agua, infusiones, caldos desgrasados, batidos realizados con leche o yogur desnatados.
  • Aceites y grasas: aceite de oliva, girasol en cantidades moderadas.

Bibliografía

  1. Fisterra. Litiasis biliar. Guías Clínicas. [Internet]. Fisterra; 2008 [Citado 4 junio 2008].
    Disponible en: http://www.fisterra.com/ guias2/colelitiasis.asp
  2. Muñoz M, Aranceta J, García-Jalón I. Nutrición aplicada y dietoterapia. En: Litiasis biliar.
    Madrid: Ed. Edunsa; 2006. P193-212
  3. McKinney S. Dolor abdominal crónico. En: Medicina interna general. Atención sistemática del paciente sano. Epidemiología de los síntomas comunes. México: Intersistemas; 2010. P10- 12.
  4. Carbonell A, Lidia C, Arteaga Prado Y, Plaza González T, Prieto Ferro Y, Hernandez Z. Diagnóstico clínico y epidemiológico de la litiasis vesicular. Revisión bibliográfica. Revista de Ciencias Médicas de Pinar del Rio. 2012 Feb;16 (1): 200-14
  5. Harris DP, Chateau IB, Miquel PJF. Litiasis biliar pediátrica en una población de alta prevalencia. Rev. Chil. pediatr. [Internet]. 2007 [citado 13 Julio 2011]; 78(5): [Aprox. 7p.]. Disponible en: http://.scielo.cl/scielo. php?script=sci_artttext HYPERLINK «http://.scielo.cl/scielo. php?script=sci_ artttext&pid=S0370-4106200700 0500009&Ing=es»& HYPERLINK «http://.scielo.cl/scielo.php?script=sci_artttext&pid=S0370- 41062007000500009&Ing=es»pid= S0370-41062007 000500009 HYPERLINK «http://.scielo.cl/ scielo.php?script =sci_artttext&pid=S0370-410620070 00500009&Ing=es»& HYPERLINK «http://.scielo.cl/scielo.php?script =sci_artttext&pid=S0370- 41062007000 500009&Ing=es»Ing=es
  6. Ciapponi A. Litiasis biliar. Manejo de los pacientes con litiasis biliar sintomática. En: Rubinstein A, Terrasa S, Durante E, Rubinstein E, Carrete P, editores. Medicina familiar y práctica ambulatoria. Buenos Aires, Argentina: Médica Panamericana; 2001. p. 781-787
  7. Sackmann M, Ippisch E, Sauerbruch T, y cols, «Early gallstone recurrence rate after succesfull shock-wave therapy», Gastroenterology, 1990, 98:392-396