Clasificación de Zonas en un Servicio de Radiodiagnóstico

Autor: José Méndez Nozaleda

Introducción

En cualquier centro de asistencia sanitaria, empresa o lugar donde se utilicen radiaciones de tipo ionizante debemos adoptar una serie de medidas enfocadas a la protección de aquellas personas que puedan estar potencialmente expuestas. Estas medidas engloban tanto a todo el personal laboralmente expuesto, estudiantes en formación y trabajadores, como a aquellos pacientes u otros miembros del público que puedan entrar en contacto con dichas radiaciones.

El efecto que las radiaciones tienen sobre la biología humana puede ser en algunos casos muy positivo desde el punto de vista médico pero si hacemos un mal uso de ellas y nos exponemos de forma innecesaria podemos obtener el efecto contrario y perjudicar gravemente nuestra salud. Teniendo esto como premisa, es muy importante conocer aquellas zonas que componen un servicio donde se trabaja con radiaciones y para ello existe una clasificación de dichas zonas en función del nivel de exposición frente al cual nos encontramos. Esta clasificación se encuentra regulada y es universal.

Objetivos

  • Clasificar las distintas zonas que componen un Servicio de Radiodiagnóstico en función del nivel de riesgo al que están expuestas.
  • Comprender la importancia de la estructuración y división de las distintas áreas en un Servicio de Radiodiagnóstico desde el punto de vista de la Protección Radiológica.
  • Hacer hincapié en la responsabilidad colectiva, tanto de pacientes como de profesionales, a la hora de protegernos frente a la exposición a radiaciones ionizantes.

Metodología

Los parámetros expuestos en este artículo son extraídos tanto de los conocimientos personales adquiridos durante la formación académica como de la legislación vigente encargada de regular las bases sobre las cuales se fundamentan los principios de Protección Radiológica.

Señalización

Como en toda clasificación mediante el uso de señales visuales existen una serie de símbolos que nos indican a golpe de vista frente a qué tipo de exposición nos encontramos. Dicha clasificación se fundamenta en base a los límites de dosis máximos de radiación que pueden ser recibidos por los miembros del público. Existe una Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP) fundada en 1928, que es un organismo encargado de prestar asesoramiento y fijar unas pautas de protección radiológica para todas las autoridades nacionales. En España contamos con el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), organismo independiente, que se encarga de velar por el cumplimiento de la normativa.

El símbolo de carácter internacional empleado es un trébol encuadrado en un marco sobre un fondo blanco y con un reborde de su mismo color. Este trébol puede presentarse de tres formas distintas:

  • Rodeado de puntas radiales: cuando existe riesgo de irradiación externa y el riesgo de contaminación es despreciable.
  • Campo punteado: cuando ambos riesgos son despreciables el trébol irá sobre un campo punteado.
  • Puntas radiales y campo punteado: cuando existen ambos riesgos.

La señal sobre la que se enmarca el trébol contará con dos leyendas, una superior que indica el tipo de zona (cada zona lleva asociado un color que la caracteriza) y otra inferior que indica el riesgo de irradiación que existe. Ésta debe colocase en un lugar visible para todo el mundo a la entrada de las distintas áreas.

Existen un total de 6 zonas.

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  • Zona libre: es aquella en la cual no existe ningún tipo de riesgo. No lleva señalización.
  • Zona vigilada: trébol de color gris-azulado. Existe la posibilidad de superar los límites establecidos para los miembros del público pero siendo muy difícil que se puedan superar los 6 mSv para dosis efectivas.
  • Zona controlada: trébol de color verde. En dicha zona se pueden superar los 6 mSv para dosis efectivas o los límites para dosis efectivas en piel, cristalino y extremidades.
  • Zona controlada de permanencia limitada: trébol amarillo. En ella tenemos la posibilidad de recibir dosis superiores a las establecidas si permanecemos en ella a lo largo de toda la jornada laboral, entendiéndose como una jornada de 8 horas al día, 5 días a la semana, 50 semanas al año.
  • Zona controlada de permanencia reglamentada: trébol naranja. Existe el riesgo de recibir dosis que superan todos los límites establecidos, en cortos período de tiempo.
  • Zona de acceso prohibido: trébol de color rojo. En una solo exposición podemos recibir dosis de radiación que superen todas las dosis máximas permitidas.

Normas generales en las zonas

El acceso a todas aquellas zonas clasificadas con “controladas” estará reservado para el personal laboral del centro que haya recibido la formación necesaria y sea conocedor de aquellos riesgos a los que se enfrenta. Además de los trabajadores, las personas o pacientes objeto de un estudio también podrán acceder, en este caso bajo la supervisión y autorización de los trabajadores.

El trabajo en zonas controladas se realizará siguiendo las pautas establecidas por los programas de Garantía de Calidad de las diferentes unidades asistenciales. Estos programas irán orientados a la reducción de la exposición frente a radiaciones ionizantes, evitar la contaminación radiactiva y limitar la probabilidad y magnitud de accidentes radiológicos.

Además, contarán con los medios necesarios de protección individual y de medición de dosis, que se serán revisados de forma periódica por el servicio de Protección Radiológica.

El acceso a las zonas vigiladas estará limitado a aquellas personas que estén expresamente autorizadas y se establecerán protocolos de trabajo adaptados al tipo de riesgo existente.

Conclusión

Como todo en la vida, el desconocimiento no nos exime de la responsabilidad. Cuando ejercemos nuestro trabajo es importante que seamos plenamente conscientes de los riesgos asociados que conlleva, tanto para nosotros como profesionales que nos exponemos cada día, como para el resto de seres humanos que por diversas circunstancias pueden verse sometidos a ellos. Si bien existen una serie de organismos encargados de velar por nuestra seguridad también nosotros como profesionales tenemos la obligación de estar preparados para protegernos y que el desempeño de nuestras funciones no nos suponga perjuicio alguno para nuestra salud.

De la misma manera también debemos explicar y hacer entender a las personas ajenas a ese mundo los riesgos a los que se enfrentan y no dejar que comentan ninguna imprudencia. Los efectos que la radiación tiene sobre los organismos, dada su capacidad de interactuar con la materia viva, pueden servirnos de gran ayuda, pero haciendo un uso poco racional de los mismos y no tomando las precauciones necesarias podemos obtener un resultado no deseado.

Bibliografía

  1. “REAL DECRETO 783/2001, 6 de Julio, por el que se aprueba el Reglamento sobre protección sanitaria contra radiaciones ionizantes.”
  2. Csn.es. (2020). CSN – CSN.

Available at: https: //www.csn.es/csn/transparencia

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