Clasificación de las heridas de la piel

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 12–Diciembre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 12: 200

Autor principal (primer firmante): Francisco Delgado Quintana

Fecha recepción: 15/11/2023

Fecha aceptación: 12/12/2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(12): 200

Autores

Francisco Delgado Quintana (Celador)

Diego Jeria Ordóñez (Enfermero)

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Natalia Ortiz Martínez (TCAE)

Nuey Montero Sanz (TCAE)

Irene Figuer Enciso (Fisioterapeuta)

Carlos Enrique Rastrero (Celador)

Palabras clave: Piel, Herida, barrera, protección

Resumen

En este artículo se establece la clasificación de los tipos de heridas más comunes que se pueden producir en la piel de un ser humano.

Introducción

La piel es la cubierta exterior del cuerpo, es su barrera con el medio externo que permite la adaptación y conexión del individuo con el medio ambiente. Su función de barrera es madura ya en las últimas semanas de gestación.

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La piel y sus anexos (cabello, uñas y glándulas sebáceas y sudoríparas), conforman el sistema tegumentario.

La piel es un órgano fino y relativamente plano, es el órgano más grande del cuerpo, ya que es el de mayor superficie, pudiendo alcanzar entre 1,2 y 2 m2 y es también el de mayor peso ya que supone entre el 15 y 20% del peso corporal, pudiendo pesar hasta 4 Kg.

La piel está formada por:

  1. La epidermis. La epidermis es avascular, está formada por un epitelio plano, en estratos, de tipo queratinizado. Entre los tipos de células que hay en la epidermis destacan los queratinocitos, las células de Langerhans, los melanocitos y las células de Merkella
  2. La dermis. Formada por tejido conjuntivo. Además, contiene vasos sanguíneos, glándulas sebáceas, glándulas sudoríparas, nervios, folículos pilosos y otras estructuras.
  3. La hipodermis. Es tejido conectivo subcutáneo que une la piel con los órganos subyacentes. En este tejido predominan las células adiposas.

Funciones de la piel

Desempeña funciones de protección, actúa de órgano sensorial, permite el crecimiento, tiene función endocrina, excretora, de regulación térmica e inmunológica, que son imprescindibles para el mantenimiento de la homeostasis.

La principal función de la piel es la de protección, porque evita la pérdida de agua y además sirve de protección frente a la fricción y frente a los rayos ultravioleta. El principal encargado de esta labor de protección es la queratina, proteína estructural producida en grandes cantidades en los queratinocitos.

La protección contra los rayos ultravioleta se debe a la melatonina, pigmento producido en los melanocitos y acumulada en los queratinocitos.

Así mismo, debido a la acción de los rayos ultravioleta del sol, en la piel se sintetiza vitamina D3 a partir de precursores sintetizados por el organismo. Se sabe que la piel interviene en la inmunovigilancia del organismo porque encontramos células de Langerhans.

Otra de las funciones importantes de la piel es la regulación térmica del organismo gracias a la irrigación sanguínea, a las glándulas y al tejido adiposo presentes en la dermis. Cuando se expone la piel a baja temperatura, los vasos sanguíneos de la dermis se contraen, lo que provoca que la sangre, que está a mayor temperatura, no penetre en la piel y, consecuentemente, esta adquiera la temperatura del medio frío al que está expuesta.

El calor se conserva debido a que los vasos sanguíneos no continúen enviando calor hacia el cuerpo. Las glándulas sudoríparas, por su parte, tienen doble función: termorregulación y excreción de diversas sustancias.

Además, la piel es un órgano sensorial que transmite información al sistema nervioso central acerca del medio externo mediante terminaciones nerviosas, los corpúsculos táctiles de Meissner y otras estructuras receptoras. Las células de Merkel son mecanorreceptores.

La piel debido a sus alteraciones es un gran indicador de nuestra salud física y mental, ya que permite detectar la existencia de trastornos con origen en otros sistemas del cuerpo.

La piel marca nuestra identidad e individualidad a través, por ejemplo, de las huellas dactilares, que son únicas para cada individuo durante toda la vida. También la marcan las arrugas; la piel sufre cambios desde el nacimiento hasta la vejez. A medida que envejecemos disminuye la actividad de las glándulas sebáceas provocando que la piel se vuelva menos elástica, formando esas arrugas.

Heridas y cicatrices

Una herida es una lesión física en el cuerpo que causa daño a la estructura del área lesionada, es el resultado visible de la lesión o muerte de las células. La herida puede localizarse debajo de la piel, o afectar solo la superficie de esta o podrían darse ambos casos a la vez.

Las cicatrices se forman al sanar las heridas cuando el cuerpo repara la piel que se ha dañado. El tejido nuevo cicatrizado tendrá una textura y una sensación diferente a la piel que lo rodea.

Clasificación de los tipos de heridas

En función del tipo de lesión que puede aparecer por una herida podemos enumerarlas en las siguientes categorías.

Según el grado de contaminación

Hay diferentes formas de determinar el grado de contaminación:

  1. Determinado por el conteo de colonias bacterianas. Así, en tejido desvitalizado el conteo es de 106 colonias/g de tejido; en tejidos necróticos con un conteo de 104 colonias/g determina que la herida está infectada.
  2. Otro medio para la identificación de contaminación es por la característica del exudado. La presencia de exudado seroso y transparente implica normalmente la presencia de lesiones limpias; el exudado sanguinolento indica, muchas veces, la presencia de lesiones vasculares; y el exudado purulento es indicativo de la presencia de leucocitos y microorganismos vivos o muertos, mostrando coloración que poden variar entre, amarillo, verde o marrón, indicativo de infección.

Sin embargo, las heridas también pueden ser clasificadas como limpias cuando no están infectadas; heridas limpias- contaminadas normalmente localizadas en el sistema respiratorio, digestivo, genital o urinario, pero no muestran signo de infección; heridas contaminadas cuando la herida muestra signos de inflamación.

Según su causa

De acuerdo a la forma en que se produjeron tenemos:

  1. Heridas incisivas: hechas con un instrumento cortante, puede o no ser intencionada.
  2. Heridas contusas: heridas cerradas como resultado de un golpe con un instrumento sin punta, donde la piel aparece equimótica.
  3. Heridas abrasivas, herida abierta, como resultado de una fricción.
  4. Heridas punzantes: son heridas abiertas provocadas con un instrumento cortante que penetra en la piel y los tejidos internos. Pueden ser: accidentales, como en el caso de un pinchazo en la vena o; intencionadas, como cuando el cirujano lo hace para colocar un drenaje.
  5. Heridas lacerantes: Heridas que ocurre cuando los tejidos se rasgan, produciendo bordes irregulares.
  6. Heridas por amputación: Heridas que es resultado de la pérdida parcial de algún segmento corporal.

Según el espesor de los tejidos afectados

  1. Epidérmicas: Heridas que afectan a solamente a la epidermis.
  2. Erosión: Heridas que presentan perdidas de sustancia o desprendimiento de epidermis.
  3. Superficiales: Heridas que presentan lesiones hasta los tejidos subcutáneos.
  4. Profundas, complicadas o completas: Heridas que afectan los tejidos más profundos.
  5. Penetrantes: Heridas que ocurren cuando un instrumento se introduce profundamente en los tejidos.
  6. Perforantes: Heridas que afectan a vísceras huecas albergadas en aquellas cavidades.
  7. Por empalamiento: Heridas causadas por un objeto inciso-punzante, de forma que el objeto queda atrapado en el cuerpo del sujeto o en alguno de los orificios naturales del organismo, provocando diferentes tipos de lesiones y afectaciones en distintos órganos que se ven afectados.

Según la dirección

  1. Longitudinales: Cuando el trayecto de la herida sigue un curso más o menos paralelo al eje principal, siguen un trayecto recto.
  2. Transversales: Donde los bordes cutáneos de la herida no siguen las líneas de tensión de la piel.
  3. Oblicuas: Similares a las transversales, pero se diferencian de las anteriores en el ángulo que forma la línea imaginaria que sigue el corte de los planos de la piel causado por la herida con la línea de adherencia de ésta.
  4. Espiroideas: Producidas por contusiones; la fuerza aplicada por el agente causante provoca compresión e incluso tensión en el foco traumático.

Según la forma de los bordes

  1. Simples: Las heridas simples son ruptura de la continuidad cutánea limitada en profundidad al tejido graso subcutáneo, sin afectar el músculo, hueso, articulación, grandes arterias, nervios, tendones y sin pérdida importante de sustancia.
  2. Angulares o estrelladas: Las heridas estrelladas constituyen un desafío, ya que la gran contusión produce desvitalización de áreas de la piel afectada, que en un territorio donde ésta es escasa.
  3. Avulsivas: Heridas con desgarro y destrucción del tejido.
  4. Con pérdida de sustancia: Se produce la destrucción de todos los elementos cutáneos, epidermis, dermis e hipodermis.

Según sus complicaciones

  1. Simples o superficiales: En general son de buen pronóstico y suelen curar bien, sin alteración en la cicatrización. Solo se lesionan tejidos celulares subcutáneos.
  2. Profundas o complejas: Son heridas que están lesionas estructuras más complejas como vasos, nervios y músculos, generalmente tiene peor evolución y pronósticos, también suelen ser más extensas.

Según su evolución

  1. Agudas: Las heridas agudas son aquellas que la cicatrización ocurre en el periodo esperado, las principales causas son por traumatismos, pero también pueden ser por infección, vasculares, alérgicas, radioactivas y térmicas.
  2. Crónicas: Las heridas crónicas son aquellas que no curan en un tiempo establecido, en general están asociadas a enfermedades preexistentes como diabetes. Son heridas típicas de esta clase las úlceras por presión, úlceras varicosas, úlceras vasculares, úlceras neuropatías, úlceras neoplásicas.

Según su profundidad

Las heridas clasificadas por su profundidad generalmente se usan para describir lesiones de quemaduras y úlceras por presión. Su clasificación se realiza atendiendo al tejido visualizado o por el sistema de categorías según el grado de comprometimiento de los tejidos.

  1. Quemaduras. Ocurren por consecuencia de incendios, llamas, líquidos o vapores. Están:
  • 1º Grado: Afectación superficial (epidermis) con eritema, hiperemia, dolor e inflamación
  • 2º Grado: Pérdida de la epidermis y de la capa superficial de la dermis.
  • 3º Grado: Pérdida total y profunda de la epidermis y dermis, caracterizada por lesión de color rojo o negro y con exposición de la grasa subcutánea.
  1. Úlceras por presión. Son heridas ocasionadas en la piel por acción de una presión continuada. Se clasifican en categorías:
  • Categoría I: Eritema no blanqueable
  • Categoría II: Úlcera de espesor parcial
  • Categoría III: Pérdida total del grosor de la piel
  • Categoría IV: Pérdida total del espesor
  • Úlcera no estadiable: Sospecha de lesión de tejido profundos.

Según la integridad de la piel

  1. Abierta: Heridas donde se pierde la continuidad de la piel o de las mucosas.
  2. Cerrada: A pesar de que la piel no está cortada, estas heridas no dejan de ser potencialmente dañinas, ya que existe un daño interno a los vasos sanguíneos, órganos internos, huesos, tendones o ligamentos. Las tres clases principales de heridas cerradas son las contusiones, las heridas por aplastamiento y los hematomas.

Conclusiones

La piel es uno de los órganos más importantes del ser humano tanto por características de tamaño y peso como por su contribución al mantenimiento de la vida porque actúa de sistema de protección y termorregulador.

Es, por lo tanto, necesario, como profesionales sanitarios, conocer y saber identificar los tipos de heridas más frecuentes para así poder actuar adecuadamente a la hora de tratarlas y restablecer la integridad del órgano.

A la vista de la vasta bibliografía encontrada, en este artículo se ha optado únicamente por establecer una somera clasificación al respecto.

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