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Cicatrices inestéticas: tipos, diferencias con las cicatrices patológicas y tratamiento

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Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 7–Julio 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº7: 97

Autor principal (primer firmante): María Estiragués Cerdá

Fecha recepción: 20 de Junio, 2021

Fecha aceptación: 14 de Julio, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(7): 97

Autoras:

Resumen

Las cicatrices no solo suponen un problema estético, sino que pueden causar molestos síntomas, alteraciones funcionales, problemas psicológicos y empeorar la calidad de vida de las personas.

Aunque eliminarlas completamente es prácticamente imposible, es importante saber que existen tratamientos que pueden mejorar su apariencia. No obstante, para poder tratarlas de la forma adecuada es imprescindible saber diagnosticarlas, ya que cada tipo de cicatriz va a tener un tratamiento específico.

Habitualmente los estudios se centran en las cicatrices patológicas (cicatrices hipertróficas, queloides y atróficas), ya que suelen tener una mayor sintomatología asociada. No obstante, existen otros tipos de cicatrices, que podemos llamar cicatrices inestéticas, que también repercuten en la vida de las personas. Este tipo de cicatrices se han convertido en un motivo frecuente de consulta, por lo que es importante aprender a diagnosticarlas y tratarlas.

Palabras clave: Cicatrices inestéticas. Cicatrices patológicas. Cicatriz ensanchada. Cicatriz deprimida. Cicatriz pigmentada.

Introducción

Las cicatrices son en muchas ocasiones la única secuela visible de un traumatismo o de una intervención quirúrgica, y por eso hay que prestarles la atención que merecen. El primer concepto que debe quedar claro es que siempre que se interrumpa la dermis se va a producir una cicatriz, y que las cicatrices no se pueden borrar. No obstante, existen tratamientos que pueden mejorar su apariencia para que sean lo más discretas posibles.

Centrándonos en las cicatrices quirúrgicas o en las heridas traumáticas que pueden ser tratadas por primera intención, lo más importante es la prevención. Una buena técnica quirúrgica y unos adecuados cuidados postoperatorios son imprescindibles para conseguir una cicatriz de buena calidad. Respecto a las heridas traumáticas que se tratan por segunda intención, es importante destacar que una atención temprana adecuada que permita una cicatrización rápida (menor a 3 semanas) va a favorecer que no se produzcan alteraciones de la cicatrización (1).

Muchas veces los pacientes acuden a consulta por lo que ellos llaman cicatrización patológica, cuando en realidad lo que presentan son cicatrices inestéticas. En la actualidad, se describen tres tipos de cicatrización patológica, que son las cicatrices hipertróficas, los queloides y las cicatrices atróficas (2). No obstante, existen otro tipo de cicatrices, que denominamos como inestéticas, y que también se pueden tratar, como son las cicatrices ensanchadas, las hiperpigmentadas y las deprimidas. El tratamiento para cada una de estas cicatrices es diferente, por lo que es importante aprender a diferenciarlas y diagnosticarlas correctamente. De esta forma, podremos ofrecer a nuestros pacientes la mejor atención posible.

Cicatrices patológicas

Estas cicatrices se deben a que se produce una alteración en el proceso habitual de regeneración de los tejidos. En ocasiones, no suponen solo un problema estético, ya que pueden generar molestos síntomas, como prurito o dolor o tirantez.

Cicatrices hipertróficas y queloides

En la actualidad, sigue existiendo con frecuencia errores en el diagnóstico de estas dos entidades. Habitualmente, la forma más sencilla de diferenciarlas es según la clínica. La historia clínica, la forma, el tamaño y el ritmo de crecimiento nos van a dar las claves para saber ante que cicatriz nos encontramos. En primer lugar, las cicatrices hipertróficas habitualmente respetan los bordes de la cicatriz original, mientras que los queloides sobrepasan los límites naturales de la cicatriz. En segundo lugar, las cicatrices hipertróficas suelen presentar un ritmo de crecimiento rápido, seguido de una posible regresión durante los siguientes 12-18 meses. Por el contrario, el periodo de inicio de los queloides es muy variable (de meses a años) y no regresan espontáneamente (incluso pueden aumentar con el paso de tiempo). No obstante, ante la duda, su histología es distinta, por lo que el estudio anatomopatológico informaría sobre el tipo de cicatriz ante el que nos encontramos (3).

El riesgo de formación de este tipo de cicatrices se ha asociado con la genética, la epigenética y factores de riesgo sistémicos y locales, como puede ser excesiva tensión en la piel pericicatricial, retraso en la cicatrización o heridas profundas. También se ha observado que puede existir cierta influencia endocrina, ya que tienden a crecer durante la pubertad y el embarazo (4).

Cicatrices atróficas

Las cicatrices atróficas normalmente se producen después de un proceso inflamatorio y son el resultado de la pérdida de colágeno y la atrofia de la dermis. Por ejemplo, son habituales tras procesos cutáneos como el acné o la varicela.

Cicatrices inestéticas

El mejor tratamiento de las cicatrices es la prevención, por eso siempre se recomienda aplicar una buena técnica quirúrgica y unos adecuados cuidados postoperatorios. No obstante, la cicatrización depende de muchos factores, tanto intrínsecos como extrínsecos, y no siempre son controlables. Por ese motivo, es importante saber cómo se pueden mejorar aquellas cicatrices que no han evolucionado según lo esperado. Aunque hay muchas cicatrices que nos gustarían que fueran menos apreciables, se va a insistir en los tres tipos más frecuentes de cicatrices inestéticas.

Cicatrices ensanchadas

Son las cicatrices que se observan más anchas que la incisión inicial, de coloración blanquecina-rosácea y ligeramente deprimidas. Se deben a la tensión en sentido perpendicular a la herida durante la fase de maduración de la cicatriz.

No existen tratamientos tópicos que mejoren estas cicatrices. El mejor tratamiento es el desbridamiento de la cicatriz y el cierre directo. Se recomienda llevar a cabo la revisión de la cicatriz una vez transcurrido un año de la cirugía inicial, cuando el resultado final de la cicatriz es visible y la tensión de los tejidos que rodean la cicatriz ha disminuido.

Cicatrices deprimidas

Son consecuencia de la fibrosis y la adherencia de la cicatriz a los planos profundos. Pueden generar problemas funcionales, al apreciar el paciente en esa zona tirantez e incluso limitación en el rango de movimiento.

Su tratamiento consiste en la liberación de la cicatriz de los tejidos inferiores (subcisión), y su posterior relleno con sustancias de relleno sintéticas, como el ácido hialurónico, o naturales, como la grasa (lipofilling) (5). Se ha observado, que su relleno con grasa puede aportar mayor beneficio a la cicatriz, ya que contiene células madre derivadas del tejido adiposo que pueden mejorar la calidad de la cicatriz (6,7).

Cicatrices pigmentadas

Se trata de las cicatrices que tienen una coloración más oscura que la piel habitual. Su principal causa es la exposición solar, por eso se recomienda evitarla durante el primer año o, si no es posible, la utilización de fotoprotección solar total. No obstante, también puede deberse a la pigmentación post-inflamatoria y la neovascularización.

La hiperpigmentación se puede tratar especialmente con cremas despigmentantes (hidroquinona, ácido kojico, ácido retinoico, corticoesteroides tópicos, ácido azelaico, ácido tranexámico, …), terapia láser o luz pulsada intensa (IPL). En ocasiones, también se pueden utilizar cremas compuestas de la combinación de varios productos despigmentantes, como la fórmula de Kligman.

La hidroquinona tópica, a concentraciones del 2-5%, se ha considerado el tratamiento estándar en hiperpigmentaciones en los últimos 50 años. Algunos efectos secundarios son la recidiva de la hiperpigmentación, fotosensibilidad, fototoxicidad, tolerancia, resistencia o el desarrollo de ocronosis exógena (5).

Conclusiones

Cada cicatriz debe considerarse única, y debe ser analizada de forma global (causa, tratamiento, tipo de piel, factores de riesgo, …) para encontrar su tratamiento óptimo. No obstante, es importante tener claro los conceptos básicos sobre cicatrización y los tipos de cicatrices, para poder ofrecer el mejor tratamiento posible.

En la actualidad, la población cada vez se cuida más y tolera peor las cicatrices corporales que son muy

evidentes. Por ese motivo, es importante no solo prestar atención a las cicatrices patológicas, sino a todas ellas que sean susceptibles de mejora. Uno de los conceptos clave que debe transmitirse a los pacientes es que las cicatrices no se pueden borrar y que la evolución natural de las cicatrices es muchas veces impredecible. No obstante, cada vez tenemos más medios para conseguir cicatrices de mejor calidad.

Bibliografía

  1. Hassan S, Reynolds G, Clarkson J, Brooks P. Challenging the Dogma: Relationship Between Time to Healing and Formation of Hypertrophic Scars After Burn Injuries. J Burn Care Res 2014; 35: e118–e124.
  2. Janis J, Harrison B. Wound healing: part I. Basic science. Plast Reconstr Surg 2014; 133(2): 199e-207e.
  3. Berman B, Maderal A, Raphael B. Keloids and Hypertrophic Scars: Pathophysiology, Classification, and Treatment. Dermatol Surg 2017; 43: S3–S18.
  4. Brown JJ, Bayat A. Genetic susceptibility to raised dermal scarring. Br J Dermatol 2009; 161(1): 8-18.
  5. 5.     Monstrey S, Middelkoop E, Vranckx JJ, Bassetto F, Ziegler UE, Meaume S, Téot L. Updated Scar Management Practical Guidelines: Non-invasive and invasive measures. J Plast Reconstr Aesthet Surg 2014; 67(8): 1017-25.
  6. Ciancio F, Parisi D, Innocenti A, Portincasa A. Effectiveness of Autologous Fat Grafting in Adherent Scars: Results Obtained by a Comprehensive Scar Evaluation Protocol. Plast Reconstr Surg 2017; 40(2): 355e-356e.
  7. Coleman SR. Structural fat grafting: more than a permanent filler. Plast Reconstr Surg 2006; 118(3 Suppl): 108S–120S.
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