Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 844
Autor principal (primer firmante): Víctor Hugo Nieva Rivera
Fecha recepción: 25/07/2026
Fecha aceptación: 21/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 844
Autores:
- Víctor Hugo Nieva Rivera
- Covadonga Pascual Palacín
- Rosario Rodríguez Manso
- Andrea Tabares Madueño
- Manuela Estefani Gómez Peña
- Marta Belio Naval
Categoría: Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE)
Resumen
La celulitis en el pie constituye una entidad clínica de gran relevancia dentro del campo de la Medicina infecciosa y la cirugía, debido a su potencial de progresión rápida, complicaciones severas y la necesidad de un diagnóstico precoz y un manejo adecuado. Esta patología, aunque relativamente frecuente, puede presentar desafíos diagnósticos y terapéuticos, especialmente en poblaciones vulnerables como diabéticos, adultos mayores y pacientes inmunocomprometidos.
Palabras clave: Celulitis, pie, infección bacteriana, diagnóstico, tratamiento, prevención.
Introducción
La celulitis es una infección bacteriana que afecta las capas profundas de la piel y el tejido subyacente, específicamente la dermis y el tejido celular subcutáneo. En el pie, esta infección se caracteriza por la presencia de inflamación, enrojecimiento, edema, dolor y calor en la zona afectada. La invasión bacteriana suele ocurrir por rupturas en la integumentaria, como heridas, úlceras, picaduras, o incluso por vías hematógenas o linfáticas.
Desde el punto de vista fisiopatológico, la entrada de microorganismos patógenos, principalmente bacterias como Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes, provoca una respuesta inflamatoria que se traduce en aumento de permeabilidad vascular, infiltrado de células inmunitarias y liberación de mediadores químicos, generando la clínica típica de la celulitis. Si no se trata oportunamente, la infección puede diseminarse, involucrando estructuras adyacentes, como fascia, hueso o articulaciones, conduciendo a complicaciones graves como celulitis necrosante, osteomielitis o síndrome de shock tóxico.
Etiología y factores de riesgo
La etiología de la celulitis en el pie es multifactorial, siendo la ruptura de la piel, la presencia de heridas o úlceras, y las condiciones que comprometen la integridad cutánea los principales factores predisponentes. En poblaciones diabéticas, las úlceras neuropáticas y las infecciones secundarias son causas frecuentes. La presencia de deformidades estructurales, como el pie Charcot o hallux valgus, también incrementa el riesgo de lesiones y, subsecuentemente, de infecciones.
Otros factores que contribuyen incluyen:
- Traumatismos menores. Golpes o lesiones que no aparentan gravedad, pero que facilitan la entrada de bacterias.
- Higiene deficiente. Que favorece la colonización bacteriana y la sobreinfección.
- Inmunosupresión. En pacientes con VIH, quimioterapia o uso de corticosteroides.
- Enfermedades crónicas. Como la insuficiencia arterial, que compromete la cicatrización y aumenta la susceptibilidad.
Manifestaciones clínicas
La presentación clínica de la celulitis en el pie suele ser rápida y progresiva. Los síntomas iniciales incluyen enrojecimiento difuso, edema, calor local, dolor y sensibilidad en la zona afectada. La piel puede presentar una textura tensa y brillante, y en fases avanzadas, puede observarse fiebre, malestar general, escalofríos y linfadenopatía regional.
La extensión de la infección puede variar desde un área pequeña hasta afectar todo el pie y, en casos severos, propagarse hacia la pierna o el resto del cuerpo. La presencia de signos de compromiso profundo, como fistulización, formación de abscesos o necrosis, indica una evolución más agresiva que requiere intervención inmediata.
Diagnóstico
El diagnóstico de celulitis en el pie es clínico, fundamentado en la historia y la exploración física. Sin embargo, en casos atípicos o complicados, pueden ser necesarios estudios complementarios. Entre estos, destacan:
- Laboratorio sanguíneo. Hemograma con leucocitosis y reactantes de fase aguda como la proteína C reactiva y la velocidad de sedimentación.
- Imágenes diagnósticas. Radiografías para descartar osteomielitis o presencia de gas en tejidos (que sugiere infecciones anaeróbicas o abscesos); ecografía y resonancia magnética en casos donde se sospeche de infecciones profundas o abscesos.
Es fundamental diferenciar la celulitis de otras patologías similares, como la celulitis infecciosa versus la erisipela (que afecta la dermis superior), así como otras causas de hinchazón y enrojecimiento en el pie.
Tratamiento
El manejo de la celulitis en el pie requiere un enfoque multidisciplinario, que combina terapia antimicrobiana, control de factores predisponentes y, en algunos casos, intervención quirúrgica.
- Antibióticos. La terapia empírica debe cubrir los patógenos más comunes, siendo Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes los principales. La elección del antibiótico dependerá de la gravedad, antecedentes del paciente y localización. Para casos leves, pueden emplearse antibióticos orales como dicloxacilina, cloxacilina o cefalexina. En infecciones severas o en pacientes inmunocomprometidos, puede requerirse hospitalización y antibióticos IV, como cefalosporinas de tercera generación o clindamicina.
- Control de factores predisponentes. Manejo de heridas, control glucémico en diabéticos, cuidado de úlceras y atención a deformidades estructurales.
- Drenaje y cirugía. En presencia de abscesos, necrosis o tejidos desvitalizados, la intervención quirúrgica es esencial para eliminar el material infectado y facilitar la recuperación.
- Cuidados complementarios. Elevación del pie, analgesia y medidas de soporte para reducir la inflamación y promover la cicatrización.
El seguimiento estrecho es fundamental para detectar signos de progresión o complicaciones, ajustando el tratamiento según sea necesario.
Prevención y aspectos especiales
Prevenir la celulitis en el pie implica una atención integral en poblaciones con factores de riesgo. La higiene adecuada, el cuidado de heridas, la protección contra traumatismos, y el control de enfermedades crónicas son pilares fundamentales. En pacientes diabéticos, la educación sobre el autoexamen y la vigilancia de heridas disminuyen significativamente la incidencia de infecciones.
Asimismo, la atención temprana a lesiones y la consulta oportuna ante signos de infección son clave para evitar complicaciones mayores. La vacunación contra infecciones bacterianas y la promoción de un estilo de vida saludable también contribuyen a reducir la carga de infecciones en general.
Conclusiones
La celulitis en el pie representa un desafío clínico que requiere una atención rápida y adecuada para evitar complicaciones severas. La comprensión de su fisiopatología, factores de riesgo y estrategias de manejo permite mejorar los resultados y reducir la morbilidad asociada. La colaboración multidisciplinaria, junto con la educación del paciente, son fundamentales para el éxito en la prevención y tratamiento de esta patología.
Bibliografía
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