El celador/a con el paciente geriátrico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 6–Junio 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº6: 42

Autor principal (primer firmante): Pilar Braña Menéndez

Fecha recepción: 9 de Mayo, 2021

Fecha aceptación: 5 de Junio, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(6): 42

Autora: Pilar Braña Menéndez

Celadora

Introducción

La población española en las últimas décadas ha envejecido. La tasa de natalidad desciende por la crisis económica, y la tasa de mortalidad se mantiene en cifras bajas porque la esperanza de vida ha aumentado debido a los progresos médicos. Los seres humanos vivimos más años, con lo cual están aumentando las enfermedades ligadas al envejecimiento como el alzhéimer o demencia senil.

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Palabras clave: envejecimiento, geriátrico, úlceras de presión.

Objetivos

Resaltar el papel tan importante que juega el celador/a con el paciente geriátrico. El buen hacer del celador repercute de manera positiva en la vida del anciano, y esto se consigue ofreciendo formación suficiente para que el profesional pueda realizar un buen trabajo.

Metodología

Se ha utilizado el Google Académico, consultado una amalgama de publicaciones actualizadas, además de manuales, realizando una síntesis de toda la información.

Desarrollo

El proceso de envejecimiento origina en el individuo cambios tanto físicos como psíquicos. Se producen cambios en los órganos sensoriales, produciéndose una disminución auditiva, se atrofian las papilas gustativas, pierde capacidad olfativa, y una merma en la vista. También se producen cambios en el aparato digestivo, respiratorio, cardiovascular, locomotor, cambios en la piel, al igual que cambios en el sistema endocrino y metabólico, sistema renal, sistema nervioso, sistema inmunológico, además de cambios a nivel psicológico. Todos estos cambios se traducen en pérdida de independencia del ser humano para las actividades diarias.

El paciente geriátrico para mantener una buena calidad de vida es necesario el movimiento. La ausencia de éste, es decir, la inmovilidad provoca graves problemas en la salud del paciente: la disminución de tono muscular, estreñimiento, ulceras de presión, problemas respiratorios, problemas urinarios, osteoporosis etc. Con este paciente es fundamental la prevención, para ello existen ejercicios de movilización y cambios posturales en la cama, evitando las lesiones en la piel (ulceras de presión), deformidades, contracturas, además de favorecer el bienestar del paciente.

Las ulceras de presión son las más frecuentes (UPP) son de origen isquémico y se produce por la combinación de factores como presión, fricción, cizallamiento y humedad. Estos factores prolongados en el tiempo producen un aplastamiento tisular, que puede generar un simple enrojecimiento de la piel, o más grave como una necrosis del tejido.

Con el paciente anciano que por alguna razón debe permanecer en cama, es esencial intentar prevenir la aparición de estas lesiones, porque van a influir negativamente en su recuperación. Primero aumentará el riesgo de infección, en segundo lugar, seguramente tendrá que estar más tiempo ingresado, lo que provocará en el paciente tristeza y desanimo. Las úlceras por presión se localizan en los puntos de apoyo del cuerpo que coinciden con las prominencias óseas, las lesiones varían dependiendo de la postura del paciente.

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Lo más importante que puede hacer un profesional para evitar las úlceras en un paciente encamado, es realizar los cambios posturales establecidos para evitar la presión prolongada. Para aplicar los cambios posturales al enfermo hay unos cuantos puntos que debemos tener en cuenta:

  • Evitar apoyar al paciente sobre las lesiones.
  • Al movilizar al paciente no hacerlo mediante arrastre.
  • Mantener en lo posible la alienación corporal.
  • Utilizar cojines para la protección de pies.
  • Cada enfermo debe tener un programa de rotación de posturas individualizado.
  • Realizar los cambios posturales cada 2-3 hora, y durante la noche no es aconsejable que el enfermo permanezca más de cuatro horas en la misma postura.
  • Evitar que el paciente se mantenga sentado más de dos horas.

Los cambios posturales son: sentado, decúbito supino, decúbito lateral (izquierdo, derecho) y decúbito prono.

Sentado: las almohadas se colocan, una detrás de la cabeza, una debajo de cada brazo, otra de bajo de los pies. Se debe evitar presión en: omóplatos, sacro y tuberosidades isquiáticas.

1-sentado

Decúbito supino: las almohadas se colocan, una debajo de la cabeza, otra debajo se los gemelos y dos para los brazos (una para cada lado).Se debe evitar presión en: los talones, sacro, cóccix, escápulas y codos.

2-decubito-supino

Decúbito lateral: las almohadas se colocan, una debajo de la cabeza, una apoyando el dorso, una separando las rodillas y otra separando el maléolo externo de la pierna inferior, y otra debajo del brazo superior. Se debe evitar presión en: las orejas, escápulas, crestas ilíacas derecha e izquierda, costillas, trocánteres, tibios, gemelos y maléolos.

3-decubito-lateral

Decúbito prono: las almohadas se colocan una para la cara, otra para la región esternal sin coger los hombros, una pequeña entre el diafragma, y por último una en las piernas evitando que los pies rocen con el colchón. Se debe evitar presión en: frente, ojos, orejas, pómulos, mamas, pectorales, genitales masculinos, rodillas y dedos de los pies.

4-decubito-prono

Conclusiones

El paciente geriátrico aumentará en los próximos años, conllevando una mayor demanda de servicios sanitarios. El Estado debería fomentar políticas orientadas a mejorar, cuidar, en definitiva garantizar el bienestar de este paciente. Además de invertir en infraestructuras como geriátricos, centros de día, etc.

Bibliografía

  1. El celador de las instituciones sanitarias públicas. María del Carmen Cueva Gutiérrez. Editorial Alcalá Grupo (2018).
  2. El celador ante el paciente geriátrico. José María Garrido Miranda. Editorial Logoss S.L.
  3. Síndromes y cuidados en el paciente geriátrico. Francisco Guillén, Jesús Pérez del Molino, Roberto Petidier. Editorial Masson