Características de las heces durante el ingreso del paciente geriátrico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 9–Septiembre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº9: 405

Autor principal (primer firmante): Isabel Loizu Marti

Fecha recepción: 1 de septiembre, 2023

Fecha aceptación: 28 de septiembre, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(9) 405

Autores:

  1. Isabel Loizu Marti
  2. Marta Nayara Sanjuán Urrea
  3. Javier Fiestas Carrasquer
  4. Gerard Ángel Garcia Galicia
  5. Adrián Alegre Azón
  6. Sarah Ferrández Fernández

Resumen

El proceso de atención de Enfermería, incluye diferentes tipos de valoraciones continuas de las necesidades fundamentales del individuo.

Durante el ingreso hospitalario, el patrón de eliminación es un área importante, sobre todo cuando en esta necesidad existe una dependencia.

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Este artículo pretende recopilar información para saber distinguir cuando una deposición es normal y cuando tiene signos anormales.

Cuando son potencialmente patológicas que incluso puedan considerarse una señal de alarma, en cuyo caso tendrá una gran importancia la correcta actuación en la recogida de muestras y una diligente notificación de esta información al departamento médico para establecer su correspondiente tratamiento.

Palabras clave: sangre heces, infección digestiva, trastorno digestivo.

Introducción

Durante la hospitalización el patrón de eliminación del paciente geriátrico sufre cambios en el color, consistencia y frecuencia de deposición. Algunos debidos a cambios fisiológicos que comportan la edad.

Otras por causas funcionales debidas a cambios durante el ingreso, horarios, dieta, reposo en cama, inmovilización. La disminución de las capacidades de los músculos intestinales, debido a la alteración de la regulación de los mecanismos neurogénicos.

O por cambios que se dan, propios del envejecimiento en los tejidos y en la mucosa, por lo general producen un enlentecimiento del tránsito intestinal.

La desnutrición y diarrea por la proliferación de bacterias que producen mala absorción.

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Las pérdidas en la movilidad o los hábitos sedentarios son más frecuentes y pueden dar lugar a la impactación fecal.

Se puede presentar con la emisión continua de heces líquidas, en cantidad más bien escasa (pseudodiarrea) que a veces es confundida con una diarrea incluso tratada de forma contraproducente.

La pluripatología es habitual en el anciano, en el cual varios procesos patológicos coexisten al mismo tiempo. En el anciano hospitalizado esta comorbilidad puede aumentar.

La polifarmacia es otra causa que puede provocar cambios en las características de las heces y el patrón de deposición.

La prescripción de medicamentos del médico de familia, otros prescritos por los especialistas y la propia automedicación, suman una larga lista que en algunos casos pueden interaccionar y producir signos y síntomas sobre el patrón de defecación.

Otras veces la intervención de Enfermería mediante educación sanitaria, informa de la importancia de prestar atención al primer estímulo de defecación, para facilitar si es posible, la movilización o transferencia a las posiciones más cómodas, para que el paciente mantenga el estímulo conservado.

Objetivo general

  • Profundizar en el conocimiento de las características de las heces para distinguir los signos de normalidad de los signos alterados o patológicos

Objetivo específico

  • Distinguir en las características patológicas de las heces los signos de alarma para realizar una actuación de Enfermería eficaz.

Métodos

Consultamos diferentes bases de datos digitales (PubMed, Medline, Dialnet, Cuiden, Scielo) así como ejemplares bibliográficos y la consulta de profesionales con más de 20 años de experiencia en unidades de pediatría, gastroenterología, medicina interna o geriatría.

Resultado

Tres cuartas partes de la materia fecal está formada por agua. Gracias a este contenido óptimo de agua, las heces son suficientemente blandas, para transportar hasta el exterior los restos de nuestro metabolismo.

Un tercio de los componentes sólidos son bacterias, que forman parte de la flora intestinal y se expulsan como materia muerta, siendo reemplazadas por otras bacterias activas.

Otro tercio son fibras vegetales no digeribles, cuantas más frutas y verduras se ingieren, mayor es el volumen de la materia fecal.

De una media de 150 a 250 gramos, hasta unos 500 gramos. El último tercio es una mezcolanza compuesta por sustancias de las que nuestro organismo necesita liberarse como restos de medicamentos, colorante o colesterol.

El color

Ver tablas en: Anexos – Características de las heces durante el ingreso del paciente geriátrico, al final del artículo

La consistencia

La Escala de Bristol es una herramienta muy útil tanto para comunicarnos entre sanitarios como para la autovaloración.

En el ámbito hospitalario no es aconsejable dejarnos guiar por la valoración que hace el propio paciente, la mayoría de las personas no les gusta hablar sobre el aspecto de sus deposiciones.

Esta escala muestra 7 consistencias diferentes que pueden presentar las heces.

Una digestión sana, en la que la defecación final tiene un contenido óptimo de agua equivaldrían a un tipo 3 o tipo 4. Las demás formas no son el aspecto de una digestión óptima, aunque pueden ser funcionales temporalmente.

Consistencia diarreica

Durante el ingreso hospitalario es frecuente que algún día el paciente sufra algún episodio de diarrea. Consiste en el aumento de número de deposiciones por encima del patrón habitual, más de 300ml/día (Lewis SM. Et al 2004)

Pueden clasificarse en:

  • Secretoras: Se evacua más cantidad de agua y electrolitos de la que es absorbida por el intestino. Ejemplo de ellas es la infección por Escherichia Coli.

  • Osmóticas: presencia de sustancias osmóticamente activas que impiden o retrasan la absorción. Común en los síndromes de mala absorción, o ingesta de fármacos con la finalidad de limpieza

  • Motoras: Trastornos de la motilidad. Por exceso o por defecto disminuyendo el tiempo de contacto con la luz intestinal.

Ver tablas en: Anexos – Características de las heces durante el ingreso del paciente geriátrico, al final del artículo

Escala de Bristol. 1997

Heces normales

Son marronáceas, con forma cilíndrica, blandas y una consistencia óptima. A nivel bioquímico no contienen sangre, pus, nutrientes no digeridos, bacterias dañinas, hongos, protozoos o parásitos

Heces anormales

Las heces son de color negro, rojo, verde, blanco o amarillo. Tienen una consistencia líquida o muy dura. Contienen sangre, pus, nutrientes sin digerir, bacterias dañinas, hongos, protozoos o parásitos.

Signos de alarma

La hemorragia digestiva baja (HDB) se define como la pérdida de sangre por el tubo digestivo de origen distal al ángulo de Treitz.

Afecta generalmente a individuos de edad avanzada y a menudo con comorbilidades graves. La hemorragia digestiva baja cede espontáneamente en la mayoría de los casos (80-90%). Su mortalidad es relativamente baja (2-4%) y se relaciona más con descompensaciones de enfermedades de base que con la propia hemorragia.

Las causas más frecuentes de hemorragia digestiva baja a cualquier edad son la fisura anal y el sangrado hemorroidal.

Las hemorragias más graves son de origen diverticular, por lesiones vasculares o tumores o por isquemia intestinal. La característica de las heces es la presencia de sangre roja brillante al finalizar la deposición o alrededor de la masa fecal.

La hemorragia digestiva alta (HDA) se define como la pérdida de sangre por el tubo digestivo procedente del ángulo superior del ángulo de Treitz.

El color característico es negro alquitrán y su olor característico es muy fétido. Debemos considerar la dieta de días anteriores y la última medicación administrada, ya que alimentos como la remolacha, el regaliz negro, los arándanos o la administración de hierro pueden ocasionar el color negro en las heces, aunque no tendrán el olor característico de la melena.

Discusión

Distinguir la información que puede aportarnos las diferentes características de las heces es de suma importancia en el diagnóstico de cualquier alteración del sistema digestivo.

O como señal de alarma en un proceso agudo o crónico. Un registro descriptivo de la especificidad del color, consistencia y olor puede ser la clave que diferencia una intervención de Enfermería eficaz.

Reconocer en un examen macroscópico si existen alimentos sin digerir, mucosidad, sangre, pus o parásitos visibles requiere de habilidades de observación y experiencia.

Durante la hospitalización en geriatría la disminución de la frecuencia de deposiciones es la alteración más común con la que nos encontramos.

Registrar los días con ausencia de deposición será el dato que nos pueda hacer sospechar de un fecaloma o impactación propia de la fisiología del envejecimiento.

La actuación de Enfermería sigue el protocolo establecido con la administración de lactulosa o enemas prescritos según necesidad.

Por otro la cuando la frecuencia de deposición está aumentada también es importante distinguir si se trata de una diarrea secretora con mucha cantidad de agua sucia con la fetidez que caracteriza una infección.

A diferencia de esta, las diarreas motoras se producen algunas veces por trastornos nerviosos previos a un examen diagnóstico.

Las diarreas osmóticas se pueden distinguir fácilmente no por la cantidad de líquido que puede ser importante sino porque son inodoras y frecuentemente producidas por una intolerancia alimentaria o un síndrome de mala absorción.

Respecto a la presencia macroscópica de sangre en heces distinguir el color y la consistencia de la sangre. Si es al final de la deposición en mayor cantidad y separada de las heces o

envuelve con hilos sanguinolentos la masa fecal. En el primer caso la sangre puede provenir de pequeñas lesiones inflamatorias del colón descendente.

El segundo caso la sangre proviene de recto o ano por fisuras o hemorroides. En cualquier caso, el registro del suceso debe constar la primera vez y si llega a repetirse.

Señal de alarma es la presencia de sangre digerida en forma de melena, son heces alquitranosas, pegajosas y muy mal olientes, a diferencia de otras provocadas por la ingestión de alimentos determinados o medicación como el hierro que son inodoras.

Las primeras son señal de hemorragia en el tracto digestivo superior. La toma de constantes Tensión Arterial. Frecuencia cardiaca, signos de mala perfusión.

Anamnesis sobre antecedentes de otras hemorragias (HDA), úlcera péptica, varices esofágicas, cirrosis, etc. Medicación actual, prescripción de Aines, anticoagulantes, hierro.

  • Leve: tensión arterial >120.  Frecuencia cardiaca <100 latidos por minuto (lpm)
  • Moderada: tensión arterial <100. Frecuencia cardiaca >100 latidos por minuto (lpm) + Frialdad ligera. Test ortostático negativo
  • Grave: tensión arterial <100-120.    Frecuencia cardiaca >100 latidos por minuto (lpm) + Pulso débil, sudor, palidez, Test ortostático positivo
  • Masiva: tensión arterial <80. Frecuencia cardiaca >120 latidos por minuto (lpm) + SHOCK

El presente artículo se ciñe a un examen físico macroscópico de las heces y no se extiende en un examen microscópico. La importancia del examen físico y un registro de la evaluación de los cambios pertenece a la fase inicial previa a la solicitud de exámenes de laboratorio.

Conclusiones

La experiencia durante la rutina de trabajo, respecto a la valoración de las características de las heces, nos deja en muchas ocasiones en manos del juicio del personal auxiliar de Enfermería que se encarga de los cambios de pañal y las higienes.

A menudo se cubre con un sí o un no, según haya habido deposición o haya sido ausente.

También podemos afirmar que la experiencia en la observación a veces recae sobre el auxiliar que tiene el criterio de describir al personal de Enfermería cualquier dato que le haya resultado relevante.

Por parte de Enfermería es importante que realicemos en cada deposición del paciente, las preguntas que nos aporten la información necesaria para hacer una valoración completa de esta necesidad.

Y expliquemos al resto del equipo la importancia que este discernimiento supone.

Anexos – Características de las heces durante el ingreso del paciente geriátrico.pdf

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