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Candidiasis bucal. Factores predisponentes y tratamiento.

candidiasis-oral

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 6–Junio 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº6: 131

Autor principal (primer firmante): Elizabeth Regina Fernández Valdivia

Fecha recepción: 25 de Mayo, 2021

Fecha aceptación: 21 de Junio, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(6): 131

Autores:

Palabras clave

Mucosa bucal, candidiasis oral, virulencia, prevención.

Objetivo

Realizar una revisión actualizada acerca de la información existente de la Candidiasis oral para ayudar a los profesionales de la salud a su abordaje y tratamiento adecuado que permita mejorar la calidad de vida de los pacientes que lo padecen.

Métodos

Se realizó una revisión bibliográfica de los artículos científicos que trataban el tema de la candidiasis oral, disponibles a texto completo y gratuito.

Las bases de datos electrónicas utilizadas fueron PUBMED, SCIELO, SCIENCE DIRECT.

Resumen

El hongo denominado Cándida, infección reconocida desde la década de 1980 es frecuente en la flora bucal de los seres humanos, sin embargo, pueden convertirse en patógeno según las condiciones del hospedador. Son patógenos oportunistas que causan un amplio abanico de infecciones bucales. En los últimos años su presencia se ha hecho más notoria debido a que su incidencia aumentó por la presencia del SIDA. Su capacidad para producir virulencia, distintos tipos de especie y diferentes formas de crecimiento ha aumentado su competencia para hacer daño. La eficacia de su tratamiento, se basará en la modificación de los factores predisponentes. La resistencia generada ante los antifúngicos en general ha producido un

aumento en el interés de esta afección y se hace necesaria la investigación para el descubrimiento de productos nuevos y eficaces para tratar la candidiasis oral.

En ocasiones la infección local leve puede extenderse al resto del organismo, causando una candidiasis severa e invasiva, asociada a una tasa muy alta de hospitalización e incluso la muerte.

Introducción

Una de las enfermedades micóticas más comunes de la cavidad oral es la candidiasis o moniliasis. Su importancia radica principalmente para su desarrollo en las condiciones del huésped, o lo que es lo mismo en el equilibrio de su medio homeostático. (1)

Cándida, es un género de hongos unicelulares, denominados también levaduras.

Se encuentran de forma natural en la superficie de las diferentes partes del cuerpo, siendo muy común su presencia en los tractos respiratorios, urogenitales y gastrointestinales, así como en la piel y cavidad oral, invadiendo estas membranas a muy temprana edad, por lo general desde el nacimiento. (2)

Además, colonizan reservorios animales y permanecen en el suelo como organismos saprófitos y también en medios acuáticos (3,4)

Un sistema inmunitario sano mantiene bajo control la proliferación y crecimiento de la micosis, pero la aparición de nuevas enfermedades, el envejecimiento de la población, el aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas, la persistencia de determinados tratamientos, así como el aumento de casos de la infección por VIH y la epidemia del SIDA, hacen de esta afección un problema de salud cada vez más importante. También cabe mencionar la contribución que ha tenido en la infección de este tipo de levadura por el cambio producido en la práctica médica, por el uso de métodos invasivos, así como terapias inmunosupresoras. (5)

Por lo general, alrededor del 75 – 80% (13) de los adultos sanos son portadores de Cándida en la cavidad bucal, (5) y representa alrededor del 50% de los casos de la especie Albicans (6,7). Es en realidad el género con más de 150 especies de hongos

asporógenos, semejantes a las levaduras, lo que dificulta ofrecer un tratamiento adecuado sin crear resistencia. Por ello se hace necesario un control en el tratamiento con los agentes antifúngicos, ya que pueden provocar toxicidad en el organismo. Situación que empeora por la aparición de nuevas especies de Cándida, que han adquirido una resistencia natural a los antifúngicos tradicionales.(8)

Los antifúngicos que se utilizan de forma más frecuente son los polienos y los azoles.

Cándida Albicans como agente causal de la infección bucal es la especie más importante desde el punto de vista odontológico, pero en ella se han encontrado otras como Candida krusei, Candida parakrusei, Candida tropicalis, Candida pseudotropicalis, Candida glabrata, Candida parapsilosis, Candida guillermondi, Candida stellatoidea y Candida dubliniensis entre otras. (9,10,11)

La especie Cándida es capaz de colonizar sitios distintos, pero no está asociada a la colonización humana, puesto que a la temperatura de 37º C no pueden crecer.

Ésta ha adquirido con el tiempo mayor virulencia al desarrollar la capacidad de burlar las defensas del huésped, con la formación de biopeliculas y formas filamentosas. (12,13,14)

Son considerados patógenos oportunistas, que aprovechan la desventaja o debilitamiento de las condiciones del huésped para producir infección oral y en este sentido pasar de ser inofensivo a ser patógeno, pudiendo provocar infecciones. (15,16)

Un recuento de más de 400 unidades formadoras de colonias por ml, indica la existencia de una infección por Cándida. (5)

Antes era considerada una enfermedad que aparecía básicamente durante la etapa del envejecimiento y en personas muy jóvenes. Ahora se reconoce en la población en general. (8)

En definitiva, la prevención de la Candidiasis oral se basa principalmente en la capacidad de respuesta que desarrolla el sistema inmunitario. La combinación perfecta es la aparición de neutrófilos y macrófagos para la fagocitosis y eliminación de la cándida con resultados exitosos. (17)

La Cándida ha adquirido con el paso del tiempo gran capacidad de adherencia (condición indispensable para que la infección perdure) a las superficies del huésped, llamando la atención el enrojecimiento físico del flujo salival, así como del desprendimiento de las capas superficiales de la mucosa y que son considerados como factores de defensa ante la proliferación del hogo Cándida. (18)

A través de una inspección sencilla podemos distinguir entre diferentes tipos de Cándida. Así nombramos las siguientes: glositis romboide, estomatitis protésica, queilitis angular, eritematosa, pseudomembranosa, hiperplásica, y finalmente eritema gingival. Todas tienen diversas manifestaciones en la mucosa oral, como pueden ser el eritema y los depósitos blanquecinos, y cuyos síntomas más comunes suelen ir desde la condición asintomática hasta la presencia de disgeusia, quemazón, dolor, ardor y sangrado lo que puede provocar, según la intensidad de la sintomatología incomodidad en la masticación, y por consiguiente una limitación en el proceso de ingerir alimentos. (8,19,20,21,22,23)

Son factores que predisponen a la candidiasis en el recién nacido una flora bucal inmadura y la escasa producción de saliva. (24)

Diferentes estudios han demostrado que la incidencia de cándida era mucho mayor en hijos de madres portadoras que las que no estaban infectadas (25)

Algo parecido sucede en el anciano. Solo que además de los factores nombrados en el recién nacido, se une el desgaste y pérdida de su dentadura natural (total o parcial), lo que les lleva a usar dentadura postiza (26). El acúmulo y retención de saliva en la zona de la comisura bucal es otro de los factores a mencionar, lo que la convierte en un excelente medio para la proliferación de la moniliasis. (24)

Aunque la diabetes es una enfermedad crónica que puede aparecer en cualquier etapa de la vida, diferentes estudios han demostrado que no hay una clara relación de positividad y que apenas hay diferencia de la presencia de Cándida de una persona diabética de otra que no lo es. No obstante otros si encuentran relación, nombrando la especie Albicans como principal invasor y cuya manifestación clínica más frecuente es la eritematosa (24,27,28).

Por último, el embarazo, se convierte en otro estado proclive al desarrollo de la Cándida por la sucesión de cambios hormonales que se producen durante el mismo (24).

Enfermedades en sus formas agudas favorecen el desarrollo de Cándida por el débil funcionamiento del sistema inmunitario. 8 Así mismo ocurre con el SIDA. La localización más frecuente en esta situación es la de la cavidad bucal y la del esófago y es una clara manifestación de desequilibrio inmunitario, que con el tiempo puede evolucionar por lo menos en el 90% de los casos al desarrollo de la enfermedad. (24,29,30,31,32)

Los pacientes trasplantados tampoco quedan libres de la Cándida. Su situación queda supeditada al consumo de medicación especial como los inmunosupresores, tales como la azatioprina y ciclosporina, cuyo mecanismo de acción hace frente a los linfocitos T. (24)

Factores predisponentes

Como hemos mencionado en el punto anterior, para que exista una alteración patológica, deben darse una serie de factores que vamos a englobar en sistémicos o generales y locales. Condicionantes necesarios para que pueda darse la proliferación micótica patógena. (8,24,29,33)

Factores generales / sistémicos

Factores locales

Diagnóstico y tratamiento

Antes de realizar un diagnóstico y tratamiento de la infección micótica, debemos tener en cuenta que la prevención es la medida principal. (35)

Tan solo con unas buenas prácticas de

higiene bucal, como es el cepillado manual /eléctrico (éste último más eficaz debido a que llega a zonas más inaccesibles que el manual), así como el uso de colutorios, reducen significativamente la carga física y química de la cándida en la cavidad oral. (36,37,38)

Podemos nombrar una lista de medidas terapéuticas: (24,29,33,34,38,39,40,41)

Entre las alternativas que podemos encontrar en la medicina natural van desde la homeopatía (bórax, antimonium crudum, arsenicum album, mercurius corrosivus y belladona) (42,43), pasando por los fitofármacos (manzanilla, romero, cidra, canela, sábila, anís, llantén, menta americana, jengibre, ajo etc) y apifármacos como el propóleo (sustancia obtenida de las abejas y resina de los árboles), probióticos (microorganismos vivos beneficiosos para la salud cuando se administran en las cantidades adecuadas) (44), hasta llegar a la acupuntura Todas ellas constituyen una alternativa extraordinaria, cuyos efectos son inocuos y de gran eficacia (45,46,47).

Conclusiones

Las infecciones por hongos se encuentran en cabeza de la lista, sobre todo en los países desarrollados. El uso de fármacos y el aumento de las enfermedades crónicas han elevado la incidencia de Cándida en las últimas décadas, siendo la Albicans la más problemática de todas las especies que causa graves infecciones por la capacidad de adaptación adquirida a diferentes zonas del cuerpo humano.

La resistencia generada ante los antifúngicos tradicionales hace necesaria la investigación de nuevas terapias profilácticas y complementarias para hacer frente a éste tipo de micosis.

En este sentido los profesionales de la salud deben identificar los factores predisponentes para prevenir y erradicar la sintomatología bucal y saber diagnosticar para poder establecer el tratamiento más adecuado, que altere lo menos posible y mejore la calidad de vida de los pacientes.

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