Cáncer colorrectal: clasificación y diagnóstico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 3–Marzo 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº3: 12

Autor principal (primer firmante): Jennifer López Barrios

Fecha recepción: 5 de Febrero, 2022

Fecha aceptación: 1 de Marzo, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(3) 12

Autores: Jennifer López Barrios, Dimas Ángel García Fernández, Cristina Martínez García, Patricia Ruiz Escobar.

Categoría profesional: Técnico Superior en Laboratorio Clínico y Biomédico.

Palabras clave: cáncer colorrectal, sangre oculta en heces, colon, recto.

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Introducción

El cáncer colorrectal es un tipo de cáncer que se origina en el colon o en el recto. A estos tumores también se les puede llamar cáncer de colon o cáncer de recto (rectal) dependiendo el lugar donde se sitúe.

El cáncer de recto y de colon se suelen agrupar debido a que presentan muchas características comunes.

Este puede afectar a adultos de cualquier edad y se origina cuando las células del cuerpo comienzan a crecer de forma descontrolada; dando lugar a que cualquier célula del cuerpo puede convertirse en cáncer y propagarse a otras partes del mismo. Por esta razón es muy importante saber cómo se origina, su propagación, los diferentes tipos y su diagnóstico.

Desarrollo

La gran mayoría de los cánceres colorrectales empiezan con un revestimiento interno del colon y el recto; como grupos pequeños y no cancerosos de células llamados pólipos.

Con el tiempo, algunos tipos de pólipos pueden convertirse en cáncer (por norma general, en muchos años), pero no todos los pólipos se convierten en malignos. La posibilidad de que un pólipo se vuelva canceroso dependerá del tipo de pólipo. Podemos diferenciar dos tipos de pólipos:

  • Pólipos hiperplásicos y pólipos inflamatorios: son los más frecuentes, pero en la gran mayoría de los casos no son precancerosos.
  • Pólipos adenomatosos: en algunas ocasiones se transforman en cáncer. Por esta causa los adenomas se denominan afecciones precancerosas.

También hay otros factores que pueden afectar a un pólipo a ser más propenso a volverse cáncer o que aumente el riesgo de padecerlo: si el pólipo es mayor a un centímetro, si hay más de dos y si después de una extirpación se descubre la presencia de displasia (siendo otra afección precancerosa).

El cáncer dentro de un pólipo, con el paso del tiempo puede crecer hacia la pared del colon o del recto. Este se origina en la capa más interna (la mucosa) y puede crecer hacia el exterior a través de algunas o de todas las demás capas.

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Cuando estas células cancerosas llegan a la pared pueden dirigirse hacia los vasos sanguíneos y los vasos linfáticos. Desde allí podrán desplazarse hacia los ganglios linfáticos cercanos o a otras partes distintas del cuerpo. Esta etapa de extensión del cáncer colorrectal dependerá de la profundidad con la que crece en la pared y si se ha extendido fuera del colon o del recto.

Para saber su extensión es importante distinguir las partes que conforman el colon y el recto. Ambos forman el intestino grueso, el cual forma parte del sistema digestivo (sistema gastrointestinal). Las partes del colon reciben sus nombres según la dirección en la que se desplazan los alimentos a través de ellas.

  • Colon ascendente: primera sección. Se extiende hacia arriba sobre el costado derecho del abdomen.
  • Colon transverso: segunda sección. Se extiende a través del cuerpo, desde el derecho hacia el izquierdo.
  • Colon descendente: tercera sección. Desciende hacia abajo en el lado izquierdo.
  • Colon sigmoide: cuarta sección. Debido a su forma en “S” se une al recto y conecta con el ano.

Tipos de cáncer colorrectal (colon y recto)

Los adenocarcinomas son cánceres que se originan de las células que producen mucosidad para lubricar el interior del recto y del colon. Cuando se nombra el cáncer colorrectal casi siempre se refiere a este tipo de cáncer; ya que representa el 96% de los cánceres colorrectales. El adenocarcinoma de peor pronóstico es el que tiene células en anillo de sello. Podemos distinguir otro tipo de tumores:

  • Sarcomas: son poco frecuentes. Se originan en los vasos sanguíneos, en las capas musculares u otros tejidos conectivos de la pared del colon y del recto.
  • Linfomas: son tumores cancerosos en las células del sistema inmunológico. Se originan la mayoría en los ganglios linfáticos, aunque también pueden iniciarse en el colon o en el recto.
  • Tumores estromales gastrointestinales: pueden ser encontrados en cualquier parte del tubo digestivo y algunos pueden ser benignos. Se originan de células especializadas de la pared del colon que se denominan células intersticiales de Cajal.
  • Tumores carcinoides: se originan a partir de células especializadas productoras de hormonas en el intestino.

Pruebas para el diagnóstico del cáncer colorrectal

Prueba de sangre oculta en heces

Es una prueba de detección temprana del cáncer colorrectal, que es cuando el tratamiento es más efectivo. Las muestras se recogerán de dos o tres evacuaciones intestinales y se enviarán a analizar. Cuando hay sangre en las heces es posible que haya algún tipo de sangrado en el tubo digestivo; por esta razón es importante saber la causa y el diagnóstico.

El Instituto Nacional del Cáncer recomienda hacerse pruebas regulares de detección del cáncer colorrectal a partir de los 50 años. Para un mayor control será necesaria la prueba de sangre oculta en heces u otro tipo de exámenes.

Prueba de ADN en heces

En esta prueba se usa un kit para el hogar para tomar la muestra de heces y enviarla al laboratorio para analizar. Lo que se analiza serán los cambios sanguíneos y genéticos que podrían ser signos de cáncer. Si la prueba sale positiva al paciente necesariamente se le realizará una colonoscopia.

Colonoscopia

Es un procedimiento quirúrgico menor. Al paciente se administra un sedante suave para relajarse. Después el médico usará un tubo delgado para examinar el interior del colon.

Biopsia

Si realizando la colonoscopia el médico observa algo anormal, cogerá una biopsia de la zona; esta se llevará a analizar a Anatomía Patológica.

Cada prueba tiene sus ventajas y sus desventajas. El médico indicará cual será la prueba necesaria y cada cuanto tiempo deberá volver a realizarla. Tal vez se necesite hacer pruebas más a menudo si se tiene factores de riesgo como: fumar cigarrillos, tener antecedentes familiares, consumo excesivo de alcohol, obesidad…

Si el médico recomienda una prueba de sangre en heces, la necesitará todos los años. La prueba de ADN en heces se debería hacer cada tres años y la colonoscopia cada diez.

Lo importante es que pasados los 50 años de edad tanto hombres como mujeres cojan conciencia y tengan un seguimiento con pruebas regulares para la detección del cáncer colorrectal.

Conclusión

El cáncer colorrectal es un tipo de cáncer que empieza en el colon o en el recto. Dada su importancia, se considera la segunda causa de muerte en los Estados Unidos y el tercer tipo de cáncer más común en hombres y mujeres.

De ahí la importancia para detectarlo a tiempo. Por ello la Seguridad Social tiene campañas en marcha para que la gente pueda analizar si hay restos de sangre en sus heces. La prueba es muy sencilla. Consiste en utilizar una tira reactiva, que en contacto con las heces si estas tienen sangre cambia de color.

Los científicos piensan que esta prueba se debe realizar cada dos años, a las personas entre 50 y 70 años de edad para prevenir futuros casos.

Se calcula que esta prueba detectada precozmente el 90% de los casos pueden curarse, ya que es de los cánceres más habituales en nuestro país.

Bibliografía

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