Canalización de catéter epicutáneo en el recién nacido

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 6 – Octubre 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº6:107

Autor principal (primer firmante): Patricia Algara Gonzalo

Fecha recepción: 30 de septiembre, 2020

Fecha aceptación: 18 de octubre, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(6):107

Autores: Patricia Algara Gonzalo, Ana Belén Villalba Crespo, María del Rosario Castellanos Fraile

Resumen

La canalización de catéter epicutáneo en el neonato, se trata de una técnica invasiva que se realiza por parte del personal de Enfermería en la unidad de cuidados intensivos neonatales y pediátricos. Esta técnica consiste en la canalización de una vía central de forma estéril y aséptica por medio de un acceso periférico silástico.

Palabras clave

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Catéter epicutáneo; Técnica; Cuidados de Enfermería; Indicaciones.

Introducción

Es fundamental tener un acceso venoso de calidad en aquellos niños cuyo estado fisiológico y de salud se ve comprometido por su prematuridad.

Generalmente la principal vía de elección suele ser la canalización umbilical, la cual es retirada días después, eligiendo la canalización de un catéter epicutáneo (de fácil colocación y que presenta menos complicaciones) para administrar líquidos intravenosos, fármacos, sustancias vasoactivas, monitorización hemodinámica, realización de extracciones de sangre, alimentación parenteral, etc. durante largos períodos de tiempo.

Indicaciones

La canalización de un catéter epicutáneo está indicado en tratamientos parenterales de larga duración; Cirugías tipo atresia de esófago, enterocolitis necrosante…;

Tratamientos con drogas vasoactivas; Recién nacidos gran prematuros y en caso de que haya sido imposible canalizar vía umbilical o al retirar esta.

Contraindicaciones

Por otro lado, la canalización de una vía epicutánea se contraindica en los siguientes casos:

  • Quemaduras.
  • Alteraciones en la zona a canalizar por imposibilidad de hacer progresar el catéter.
  • Trombosis o flebitis de la vena a canalizar.

Técnica

El personal encargado de la canalización de un catéter epicutáneo debe ser experimentado en este tipo de técnicas. Para la realización de la misma se necesitan dos enfermeros, uno que es el que se encargará de la canalización y otro dedicado a ayudar al que está canalizando la vía.

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El material necesario para la canalización de este tipo de accesos venosos es:

  • Mesa auxiliar donde será montado el campo estéril.
  • Material estéril (guantes, batas, mascarillas, paños de campo, paño fenestrado, gasas estériles).
  • Kit de canalización, el cual debe estar compuesto por aguja de tipo palomilla de 19G, un catéter de 30 cm de longitud y 0.3 mm de luz y con marcas cada 5 cm. que nos da la referencia los centímetros a introducir.
  • Pinzas de disección sin dientes.
  • Jeringa de 2cc.
  • Cinta métrica estéril.
  • Llave de tres pasos.
  • Lámpara.
  • Suero heparinizado 1UI/ml al 1%.
  • Apósito transparente, puntos adhesivos para la fijación del catéter.
  • Antiséptico.

Las venas de elección deben ser la vena cefálica o basílica de miembros superiores, pudiendo también elegir venas de los miembros inferiores, tales como la safena. Las venas axilares, epicraneales e incluso la yugular externa, también podrían ser elegidas para la canalización de un catéter epicutáneo.

Una vez visualizado el vaso a abordar con un calibre adecuado y lo más cercano posible a la aurícula derecha (AD), se inicia el lavado de manos, se pone ropa estéril y se monta el campo. El niño debe estar correctamente monitorizado. Se purga la palomilla y el catéter con suero heparinizado para comprobar que sea permeable.

Sobre el niño se debe poner un paño fenestrado dejando libre el miembro donde se encuentra la vena a puncionar, y se pasa a limpiar la zona de punción con el antiséptico (realizando círculos desde el centro hacia afuera). Con la ayuda de la cinta métrica se mide desde la zona a puncionar hasta la zona media esternal, lo cual nos indica los cm de catéter que se deben introducir. Tras ello, se procederá a puncionar con la aguja (palomilla) y una vez que refluye sangre, lo que nos indica que estamos en la vena, se procede a la introducción del catéter por la luz de la aguja con la ayuda de unas pinzas estériles.

Si la zona de punción elegida es en los miembros superiores, se debe mantener girada la cabeza del niño hacia el lado que se está puncionando. El catéter debe progresar sin problemas, ya que si no, se debe masajear la zona para ayudar a que este progrese, introducir suero heparinizado o movilizar la articulación de que se trata para facilitar el paso del catéter. Para evitar lesiones, nunca se debe forzar el paso del catéter.

Siempre se debe estar pendientes del monitor cardiaco por si se producen arritmias en el niño.

Una vez llegados al punto que se había medido, se retirará la palomilla y se pasará a fijar el catéter para su comprobación radiológica. Tras la radiografía puede que haya que extraer algunos cm, pero ya no será posible introducir.

Una vez finalizado el proceso, se deberá anotar en la gráfica de evolución de Enfermería la fecha, el tipo de catéter usado y los centímetros que se han introducido.

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Cuidados de Enfermería

Aunque el catéter epicutáneo sea de acceso periférico, se trata de una vía central, por lo que su manejo debe ser estéril y se deben evitar las desconexiones de este, ya que podría aumentar el riesgo de infección.

El personal de Enfermería debe:

  • Vigilar posibles eritemas en la zona y que el catéter permanezca funcional, así como vigilar que el recorrido del catéter no esté indurado, lo que nos indicaría flebitis y por tanto la retirada de este.
  • Vigilar que la fijación sea correcta, que el catéter no esté acodado. La zona de inserción debe permanecer siempre visible.
  • Los sistemas de perfusión se deben cambiar cada 24 horas y heparinizar las perfusiones a infundir para mantener el catéter permeable.
  • Realizar la cura del punto de inserción del catéter.
  • No es recomendable la administración de hemoderivados ni de extracción de analíticas a través de este tipo de catéteres.
  • En caso de que aparezcan fiebre, sepsis del neonato, mal funcionamiento u obstrucción del catéter, este debe ser retirado.

Objetivos

Evitar las múltiples punciones que se necesitarían si se mantienen vías periféricas, las cuales tienen una vida media corta debido a las características del prematuro y al tiempo tan largo que mantienen el tratamiento intravenoso (IV).

La obtención de una vía venosa que permita administrar toda clase de fármacos, soluciones hiperosmolares e irritantes y tratamientos intravenosos de larga duración.

Material y método

Para llevar a cabo este trabajo, se ha realizado búsqueda bibliográfica en diferentes medios como internet, artículos de revistas, libros y bases de datos de salud (SciELO, Cuiden, Dialnet…).

Resultados. Conclusión

Hoy en día podríamos decir que la canalización percutánea mediante una vena periférica es la forma de canalización central más usada en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. Disponer de un acceso venoso con calidad en niños prematuros es esencial para su cuidado, ya que los catéteres venosos periféricos son más limitados en tiempo y a tratamientos.

La canalización de un catéter epicutáneo en recién nacidos es una técnica fácil de realizar y que ofrece más beneficios al niño, pues permite mantener intactos la mayoría de los accesos venosos para usarlos posteriormente, y disminuye el estrés al que el niño se ve sometido.

Bibliografía

  1. Carrero Caballero, Mª Carmen. Accesos vasculares, Implantación y cuidados enfermeros. DAE S.L. (Difusión avances de Enfermería). 2002.
  2. Internet, artículos de revistas y bases de datos de salud (SciELO, Cuiden, Dialnet…).
  3. Masia Gomez, Ana. Canalización de catéteres epicutáneos. Unidad de cuidados intensivos pediátricos HGU Gregorio Marañón.
  4. Perez Lafuente, E. Protocolo canalización catéter epicutáneo en neonato. CIN Hospital La Fe Valencia.
  5. Crespo, C. Cuidados de Enfermería en Neonatología. Editorial Síntesis ISBN 84- 7738-768-0. Cap 367 vías de perfusión en el Neonato.