Campamento de refugiados de Zaatari Refugee Camp

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. N.º 5–Mayo 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; N.º 5: 1096

Autor principal (primer firmante): Lucía Ruiz Arasanz

Fecha recepción: 02/05/2024

Fecha aceptación: 29/05/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(5): 1096

Autores:

Lucía Ruiz Arasanz

Silvia Seral Solanas

Vanesa Soler Madrigal

Beatriz Zumeta Viamonte

María Pilar Colom Viruete

Introducción

El campamento de refugiados de Zaatari en Jordania, constituye el segundo más grande del mundo y se ha convertido en la cuarta ciudad del país. Se construyó en el contexto de la grave crisis migratoria producida por la Guerra Civil de Siria.

El 29 de julio del 2012 se abrió para alojar a los primeros sirios desplazados en situación de emergencia. Se trataba de una solución temporal que pretendía dar cobijo a refugiados durante solo unas semanas, pero Zaatari evolucionó: de un pequeño asentamiento con una infraestructura precaria de 30 hectáreas en medio del desierto, a una ciudad de 80.000 habitantes y una superficie de 530.

Esta expansión, fruto de las nuevas llegadas, duró en torno a seis meses, en los que el trazado original se desarrolló hacia soluciones más ordenadas y planeadas, que configuran su imagen actual (1).

Hoy, es el hogar de casi 19.500 familias y cuenta con 32 escuelas, 8 centros de salud y 58 centros comunitarios.

Con este trabajo se pretende analizar brevemente su funcionamiento describiendo varios temas clave: su financiación, gobernanza, seguridad, cómo se agiliza el ingreso de tal elevado número de personas o cómo se distribuye el agua entre otros.

Palabras clave: campo de refugiados; gestión Zaatari; Zaatari

Abstract

The Zaatari refugee camp in Jordan is the second-largest in the world and has become the fourth-largest city in the country. It was built in the context of the severe migration crisis caused by the Syrian Civil War.

On July 29, 2012, it was opened to accommodate the first displaced Syrians in an emergency situation. It was a temporary solution intended to provide shelter to refugees for only a few weeks, but Zaatari evolved: from a small settlement with a precarious infrastructure of 30 hectares in the middle of the desert, to a city of 80,000 inhabitants and an area of 530 hectares.

This expansion, a result of new arrivals, lasted about six months, during which the original layout was developed towards more orderly and planned solutions, which shape its current image (1).

Today, it is home to almost 19,500 families and has 32 schools, 8 health centers and 58 community centers.

The purpose of this paper is to briefly analyze its functioning by describing several key issues its financing, governance, security, how it expedites the admission of such a large number of people or how water is distributed, among others.

Keywords: Zaatari refugee camp; Zaatari management; Zaatari

Objetivos

Objetivo general

  • Describir el funcionamiento del campo de refugiados de Zaatari.

Objetivos específicos

  • Enumerar las estrategias de abastecimiento de agua en el campo de refugiados de Zaatari.
  • Analizar cómo se gestiona la gobernanza y seguridad del campo de refugiados de Zaatari.
  • Describir cómo se ha tratado el tema de la infancia y la educación en el campo de refugiados de Zaatari.
  • Analizar cómo se financia al campo de refugiados de Zaatari.

Metodología

Este trabajo de investigación se basa en la revisión bibliográfica sistemática, descriptiva y cualitativa de informes de ACNUR y diferentes expertos sobre el campamento de refugiados de Zaatari. Además, he consultado en Reliefweb los artículos referentes al tema.

Discusión

Atender las necesidades inmediatas del gran número de refugiados que llegaban cada día fue el enfoque inicial del campamento, que se centró en acciones básicas para salvar vidas: proporcionar alimentos, agua y salud. El contacto entre las agencias de ayuda humanitaria y los refugiados se producía a su llegada o cuando éstos se dirigían a los servicios de salud o educación. Del mismo modo, las fuerzas de seguridad jordanas se concentraban en la entrada y en el perímetro, en lugar de garantizar el orden público dentro del campo [2].

Una vez establecido un campamento, su desarrollo pasa de la fase de emergencia a la de post emergencia. La fase de emergencia se caracteriza por la llegada continua de grandes grupos de personas desesperadas mientras persistan los factores causales. La prestación de servicios esenciales debe ser oportuna y eficaz. En situaciones prolongadas, los refugiados pueden establecer su vida de forma similar a los asentamientos. Como la vida media de un campo de refugiados es de 17 años, las instalaciones y los servicios tienen que desarrollarse de forma sostenible para servir a la población durante años.

El tamaño y la densidad de un campamento afectan a la morbilidad, la competencia por los recursos, la dignidad y la seguridad. La gran variabilidad de la población del campamento, derivada de los movimientos de los refugiados sirios, dificultaba la planificación de instalaciones distribuidas uniformemente. Por lo tanto, la planificación de servicios sostenibles requirió una referencia a las experiencias urbanas de densidad variable [3].

Siria es una de las mayores catástrofes humanitarias del mundo y Zaatari es la muestra. Existe mucho dolor concentrado pesando sobre los hombros de estos exiliados. Este ambiente, complejizó la convivencia entre refugiados y trabajadores humanitarios haciéndola muy difícil en sus inicios. Desde que el campamento fue abierto se han vivido meses de mucha violencia: los antidisturbios jordanos actuaban casi a diario para dispersar a las turbas y diluir las protestas. Agresiones, robos y violaciones eran frecuentes. También hubo ataques contra los trabajadores humanitarios (4).

Otra de las fuentes de conflicto era que el 90% de sus refugiados procedían de Deraa, zona estratégica de comercio entre Líbano, Siria y Jordania, pero también de contrabando entre fronteras. Una región privada de servicios públicos, con mala relación con el régimen y poca simpatía por la autoridad. Esto fue trasladado a Zaatari, donde se implantaron las prácticas de los contrabandistas y el consecuente recelo hacia las autoridades.

Además, Deraa fue la ciudad donde explotaron las primeras manifestaciones contra el Gobierno de Bashar Asad, que luego se extenderían por todo el país, sufriendo su violenta represión. Durante los primeros meses de conflicto, el régimen aumentó el número de espías en Deraa envolviéndola en una atmósfera de traición. Los que huyeron, se reencontraron en Zaatari.

Ése es el caldo de cultivo sobre el que se fue formando el campamento: una nueva sociedad marcada por la desconfianza, las mafias y la violencia. Las peores consecuencias las vivieron los refugiados de otras regiones de Siria que, al llegar, viéndose en medio de las tensiones propias de la ‘pequeña Deraa’, se marchaban de allí y se instalaban en casas alquiladas de la zona o buscaban la caridad de las familias jordanas. El 80% de los más de 660.000 refugiados sirios en el país vive fuera de los campos de refugiados (4).

Actualmente, la seguridad ha mejorado considerablemente siendo una de las claves que tanto refugiados como cooperantes y autoridades jordanas comprendiesen que los sirios estarían en Zaatari más tiempo del que pensaban. Las autoridades policiales jordanas admiten que ya no se producen tensiones serias, pero temen que, si no tienen la situación bajo control, pueda emerger la violencia. Dentro del campamento patrullan 2.000 agentes de seguridad, con 12 patrullas móviles.

Están intentando construir una buena relación con los líderes de la comunidad siria, siendo fundamental hacerles ver que son diferentes de los cuerpos de represión sirios. Hay incluso una incipiente ‘seguridad’ local, establecida por los propios refugiados a través de sus líderes comunitarios y fomentada por las autoridades del campo (4).

La gestión del campamento fue asumida por ACNUR el 1 marzo de 2013, tomando el relevo de la Organización Hachemita de Caridad Jordana, coordinadora desde su inicio (5).

El elemento clave para la reestructuración fue la descentralización de la administración y los servicios del campamento en 12 barrios, contando cada uno con un equipo especializado y compuesto por: administradores y un equipo de seguridad del Gobierno de Jordania, equipos multifuncionales de ACNUR, la ONU y las ONG, los líderes de los refugiados, representantes de la comunidad del barrio y un equipo de vigilancia. ACNUR y sus socios están proporcionando apoyo técnico y asesoramiento, además están involucrando al personal de la ONU y de las ONG, a la comunidad de acogida y a los refugiados en un proyecto de desarrollo de capacidades de gestión y coordinación de campamentos, centrado en el fortalecimiento de la gestión, administración y la coordinación de los servicios.

También tiene previsto definir y reforzar las funciones y responsabilidades, las normas, la asociación, la planificación estratégica y el liderazgo, la promoción de la participación activa y la comunicación transparente entre la comunidad de refugiados, los actores humanitarios y el gobierno (2).

Las familias fueron reubicadas desde la congestionada zona occidental a los nuevos barrios situados más al este. La estructura espacial del campamento ha ido cambiando, gracias a la generosa donación de caravanas prefabricadas. Si estas donaciones continúan, todas las familias podrían recibir una, sustituyendo a las tiendas de campaña como refugio principal.

La estructura de una habitación, muy deseada por la población, permite una cierta sensación de normalidad con una habitación normal con un techo alto. Una tienda de campaña adicional seguirá siendo proporcionada a las familias con más de 6 personas (2).

Con respecto al desarrollo de sistemas adecuados de agua y saneamiento, era crucial tener en cuenta las necesidades humanitarias y las preocupaciones medioambientales. UNICEF y sus socios construyeron 417 bloques comunales de agua, saneamiento e higiene distribuidos uniformemente en el campamento a medida que crecía. El diseño incorporó la segregación por sexos, la privacidad, las prácticas culturales y los principios de protección.

A pesar de ello, los residentes del campamento prefirieron las instalaciones familiares construyendo aseos y duchas adyacentes a sus refugios, lo que aumentó el riesgo de proliferación de enfermedades y de contaminación del agua. Los refugiados reutilizaron los materiales de los bloques WASH, provocando importantes daños, pérdidas y recursos para el mantenimiento de los mismos para las familias más vulnerables.

La falta de equidad, los riesgos para la salud y el medio ambiente, y el aumento de la operación y el mantenimiento por la rápida expansión de los campamentos, su rápido desarrollo, el rápido autodesarrollo de los refugiados y la alta densidad de población aceleraron la consideración de enfoques de prestación de servicios similares a los urbanos, sin embargo, el contexto institucional difería enormemente.

No existían planes para las funciones de gestión de las infraestructuras o de los recursos administración, ingresos, sistemas financieros auditables, ni contratos de servicio al cliente que definieran los niveles de servicio, los derechos ni las responsabilidades. La rápida concepción de un campo de refugiados como entorno urbano, con un enfoque sostenible integrado en los dos años siguientes a su apertura fue novedosa [3].

Desde el principio, las organizaciones humanitarias suministraron agua potable de calidad de los pozos de sondeo a los bloques de agua y saneamiento comunales y a los tanques privados, con un estándar medio de 35 litros por persona y día. Pero esto aumentó debido a la proliferación de almacenes de agua domésticos y a vendedores que traían agua al campamento y la vendían en cooperación con los refugiados. Los debates sobre las posibles opciones para soluciones sostenibles comenzaron a finales de 2012.

Un hito fue la decisión, en mayo de 2014, de crear una red de agua potable para todo el campamento.

Estuvo basada en un estudio de viabilidad con un análisis detallado de las opciones que comparaban diferentes niveles de acceso al agua, desde el comunal hasta el doméstico. Para garantizar una infraestructura más sostenible, se llevó a cabo una comparación multicriterio con la participación de todas las partes interesadas [3].

A pesar de los bloques WASH comunales proporcionados por las organizaciones humanitarias a los refugiados que incluían aseos, duchas y lavanderías con un ratio medio de 50 personas por aseo, el 84,6% de los hogares habían instalado aseos y duchas en sus refugios a finales de 2014.

Las instalaciones domésticas estaban conectadas bien a fosas abiertas, a depósitos de recogida de aguas residuales de instalaciones comunales o desagües de aguas pluviales con el riesgo de desbordamiento en tiempo de lluvia.

Las aguas residuales se extraían con cisternas de estos almacenes temporales y se eliminaban inicialmente en una planta municipal de tratamiento de aguas residuales (EDAR). Tras el acuerdo en 2014, todas las instalaciones domésticas se convirtieron en seguras e higiénicas mediante una red de aguas a nivel doméstico que se descargarían en una EDAR in situ con contenedores. Basado en el «alcantarillado simplificado», se adoptó un «alcantarillado sin sólidos» para la red del campamento que comenzó paralelamente a la solución provisional de almacenamiento doméstico que se integraría posteriormente con el alcantarillado.

En 2016, todos los hogares estaban conectados de forma adecuada y segura a los tanques de almacenamiento de aguas residuales de los grupos familiares. La EDAR comenzó a funcionar a principios de 2015 con la calidad del efluente permitida para su reutilización en el riego de cultivos animales. La financiación de la infraestructura hídrica del campamento de Zaatari fue lograda por UNICEF y los socios de WASH, a través de mecanismos de llamamiento humanitario interinstitucional [3].

Las clínicas médicas que operan en el campamento prestan diversos servicios a los refugiados: como la atención primaria o el parto natural, y algunos de ellos prestan servicios de emergencia las 24 horas del día.

Para mantener su calidad, es prioritario que los socios humanitarios desarrollen la capacidad de los socios nacionales para que asuman una mayor responsabilidad de los proveedores de servicios, al tiempo que mejoran el estado de salud de los refugiados mediante el autocuidado.

En apoyo de las intervenciones de atención sanitaria secundaria y terciaria, incluidas las derivaciones fuera del campamento, las prioridades incluyen la integración de los informes del Sistema de Información Sanitaria (HIS); la integración de protocolos en los casos de violencia sexual y de género; la creación de un Comité de Control de Calidad Sanitaria para la evaluación y el seguimiento; la transición a un sistema unificado de registros electrónicos de salud para la atención de los pacientes; la adopción de una estrategia de educación sanitaria; la puesta en marcha de programas de cambio de comportamiento en materia de salud reproductiva; e inversiones en infraestructura para ampliar el alcance de la atención sanitaria de emergencia (6).

Los refugiados de Zaatari están integrados en el plan nacional de COVID-19; el Ministerio de Sanidad ha preparado instalaciones sanitarias para hacer frente a cualquier acontecimiento relacionado con el virus. Se estableció un plan de coordinación de COVID-19 en colaboración con el Ministerio de Sanidad y compartido con todas las partes implicadas (6).

Con respecto a la educación, UNICEF ha colaborado con el Ministerio para mejorar su calidad mediante la formación y el desarrollo de capacidades para los profesores y las Unidades de Supervisión Escolar y la participación de profesores auxiliares sirios cualificados.

También ha proporcionado material escolar y construido y mantenido complejos educativos. Todas las escuelas ofrecen servicios de educación inclusiva, cuentan con sesiones de rehabilitación, suministro de dispositivos de ayuda y cuatro patios de recreo de juego, de los que se benefician 1.102 alumnos (43% mujeres).

La educación no formal certificada se imparte a través de los programas Catch-Up (9-12 años) y Drop-Out (13-20 años para las mujeres, 13-18 años para los hombres). UNICEF también apoya la distribución segura de materiales de aprendizaje en coordinación con la Dirección de Educación y proporciona mensualmente ordenadores portátiles y 10 GB de datos a todas las familias con hijos en edad escolar y ha distribuido 90 Kits de actividades familiares con juegos educativos para mejorar el compromiso de las familias en la zona de aislamiento (6).

Se imparten cursos continuos de capacitación y empoderamiento de los jóvenes, tanto para adolescentes como para adultos, a través de los Learning Hubs y los centros Makani, ejemplos son la orientación profesional, la innovación social, la incubación, la robótica y marketing para empresas caseras.

La educación terciaria también es una prioridad para los estudiantes refugiados. En los últimos años, 118 refugiados del campo han obtenido becas DAFI para apoyar su educación terciaria, de los cuales 90 se han graduado, mientras que 28 siguen estudiando en universidades jordanas. Además, más de 220 refugiados (41% mujeres) se han matriculado y han recibido una beca de la Universidad del Pueblo para el programa de educación superior en línea (6).

Para facilitarles un trabajo regulado, ACNUR y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) inauguraron en 2017, en colaboración con el Gobierno de Jordania, la primera oficina de empleo en un campo de refugiados. Esta iniciativa buscaba darles nuevas oportunidades laborales, algo que estaba fuera de su alcance. Esta oficina forma parte de los esfuerzos que se están realizando para facilitar el acceso a oportunidades de trabajo regulado a quienes viven en el campo (7).

Mantener el campamento cuesta medio millón de dólares al día (casi 360.000 euros). La Comisión Europea, a través de su agencia humanitaria, ECHO, es el principal inversor. Los altos costes hacen que sea vital que Zaatari busque nuevas vías de gestión que lo alejen del clásico funcionamiento de un campamento de refugiados para aproximarse cada vez más a un modelo de gestión privada.

Es en este sentido se está avanzando con innovadoras ideas. Por ejemplo, ya no se realiza distribución de comida, sino que cada familia compra los alimentos que necesite y quiera a través de bonos que canjean en las tiendas de la popular ‘Quinta Avenida’, revirtiendo a la economía local.

Dentro de poco, se entregará a cada familia una tarjeta prepago, con la que podrán comprar en las 16 tiendas y dos supermercados de los alrededores del campo. Los refugiados serán considerados también consumidores. Acaba de abrir sus puertas un supermercado de la cadena Safeway para darles servicio con variedad de opciones y buenos precios.

Canjear sus bonos del Programa Mundial de Alimentos (PMA), les permite tomar sus propias decisiones y libertad de elegir. Pequeños detalles como poder cocinar su comida favorita les proporciona un ambiente de normalidad. Para los gestores de Zaatari es una forma de devolverles la dignidad [4].

Conclusiones

  • Los campamentos de refugiados pese a estar concebidos para acogidas temporales, en la mayoría de los casos se vuelven lugares de residencia por varios años.
  • Aunque los asentamientos quieren evitarse, los conflictos son imprevisibles en cuanto a su duración e intensidad, impidiendo a las personas volver a sus países de origen y se vean obligadas a quedarse.
  • Se deben hacer ingentes esfuerzos para habilitar estos espacios con las condiciones humanitarias mínimas.
  • Zaatari ha sido un ejemplo de planificación y gestión para campamentos futuros, pese a sus errores, ha ido adaptándose a las circunstancias.
  • El buen funcionamiento de los campamentos se debe tanto a los esfuerzos de las agencias humanitarias y los gobiernos de los países de acogida como al de los refugiados.

Bibliografía

  1. Gatter MN. Replantear las lecciones del campamento de refugiados de Zaatari. RMF [Internet]. 2018 [citado 10 de marzo de 2022];57. Disponible en: www.fmreview.org/es/siria2018Siriosendes plazamiento
  2. Zaatari Governance Plan, June 2013 – Jordan | ReliefWeb [Internet]. [citado 13 de marzo de 2022]. Disponible en: https://reliefweb.int/report/jordan/zaat ari- governance-plan-june-2013
  3. Van der Helm AWC, Bhai A, Coloni F, Koning WJG, de Bakker PT. Developing water and sanitation services in refugee settings from emergency to sustainability – the case of Zaatari Camp in Jordan. Journal of Water, Sanitation and Hygiene for Development. 1 de septiembre de 2017;7(3):521-7.
  4. Meneses R. El campo de refugiados de Zaatari: una nueva forma de gestionar la ayuda humanitaria. 17 de abril de 2014;
  5. Document – Zaatari Safety and Security Report 2013 [Internet]. [citado 12 de marzo de 2022]. Disponible en: https://data2.unhcr.org/en/documents/det ails/39914
  6. UNHCR Jordan: Zaatari Refugee Camp – Factsheet, January 2021 – Jordan | ReliefWeb [Internet]. [citado 13 de marzo de 2022]. Disponible en: https://reliefweb.int/report/jordan/unhc r-jordan-zaatari-refugee-camp-factsheet- january- 2021?gclid=CjwKCAiA4KaRBhBdEiwAZi1zzoUJ6 AXXyjRDiY6pg2k5LlV8n 5Yj50X5DQ0OGONLHztPOJJOYJWE5BoCB3EQAvD_B wE
  7. La primera oficina de empleo para refugiados en Jordania [Internet]. [citado 13 de marzo de 2022]. Disponible en: https://eacnur.org/es/actualidad/noticia s/eventos/la-primera-oficina-de-empleo- para-refugiados-en-jordania
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