Cambio climático y patologías del embarazo

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 7–Julio 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº7: 249

Autor principal (primer firmante): Echarte Obregozo MT.

Fecha recepción: 1 de julio, 2023

Fecha aceptación: 27 de julio, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(7) 249

Autores

Echarte Obregozo MT. (1), Tapia Marcos E. (1), Bandrés Allue EM. (1), Peinado Berzosa RM. (1), Pérez Sorbe C. (1), Benedí Bernad MM. (1).

(1) Matrona, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

Resumen

Expertos en climatología no dudan en confirmar que actualmente el planeta Tierra está inmerso en un proceso de cambio climático, una variación global del clima de la Tierra.

Esto supone un cambio a largo plazo de la temperatura y otros parámetros climáticos como presión atmosférica, precipitaciones, nubosidad y otros.

La principal causa del cambio climático es el calentamiento global producido por la acumulación de gases de efecto invernadero, que cubren la Tierra y retienen el calor del sol.

Investigadores en el campo de la medicina y la salud alertan de que cambio climático tiene consecuencias negativas para la vida de los seres humanos.

Éstos están adaptados a las condiciones climáticas del lugar dónde viven. Cualquier modificación extrema y mantenida de las variables climáticas repercute en el sistema homeostático del cuerpo humano. Existen grupos poblacionales más vulnerables a estos efectos, como las embarazadas.

Numerosas investigaciones exponen cómo las modificaciones climáticas extremas suponen un riesgo para la salud de la embarazada, con graves consecuencias para el desarrollo normal del embarazo y parto. Se pone de manifiesto un aumento en el número de preeclampsias, partos prematuros y recién nacidos de bajo peso.

Así mismo, el cambio climático también está favoreciendo una rápida expansión y crecimiento de artrópodos que son el mecanismo de transmisión de enfermedades como el dengue, virus Zika, mal de Chagas, que repercuten negativamente en la salud de la embarazada.

Es importante que las políticas nacionales e internacionales de salud inviertan recursos en estrategias de prevención y adaptación al cambio climático.

Para todo ello es necesario fortalecer los sistemas de salud, para mejorar la capacidad de prevenir y responder al impacto del cambio climático en la embarazada y otros grupos vulnerables.

Palabras clave

“Cambio climático”, “temperaturas extremas”, “embarazo”, “preeclampsia”, “amenaza parto prematuro”.

Introducción

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC) define el cambio climático como la “variación estadística en el estado promedio del clima en relación a su variabilidad estándar, que persiste durante largos períodos, generalmente decenios o períodos más largos”.

Existe un amplio consenso entre los expertos en atribuir este cambio al impacto de las actividades humanas, que han originado un exceso de gases de efecto invernadero en la atmósfera (principalmente dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) e indirectamente un cambio de las condiciones climáticas del planeta.

La concentración de los gases invernadero y la temperatura media mundial han aumentado progresivamente desde la Revolución Industrial (1880) alcanzando actualmente niveles máximos.

El Sexto Informe de Evaluación del Grupo de Trabajo I, informe del IPCC (2021), estima un aumento de más de un grado Celsius observado de 1850 a 2020. En este informe se considera que, incluso si los países comenzaran a reducir drásticamente las emisiones, es probable que la temperatura aumente sobre el nivel crítico de +1,5°C en 2050.

En el Balance Climático de la primavera 2023 (AEMET) se detalla que ésta ha sido la primavera más cálida de la serie histórica (desde 1961), superando en 1,8ºC el promedio del periodo de referencia 1991-2020 y en 0,3ºC a la más cálida hasta ahora (1997).

Así mismo, el Informe sobre el Estado del Clima de España (2022) confirma que el pasado año fue el más cálido de la serie histórica de nuestro país.

Por otro lado, la relación entre las condiciones climáticas y su impacto sobre la salud es innegable y ha sido estudiada desde los inicios de la Medicina; por ejemplo, Hipócrates trata en su obra sobre el vínculo entre el clima y las enfermedades.

Es por ello, que desde la primera Conferencia Global sobre Salud y Cambio Climático (organizada por la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, 2014) se ha evidenciado la necesidad de fomentar iniciativas dirigidas a prevenir y adaptarse a los efectos del cambio climático sobre la salud.

Como, por ejemplo, la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos en la Agenda 2030 en 2015, destacando los Objetivos 3, Salud y Bienestar, y 13, Acción por el clima.

Se reconoce así mismo la existencia de ciertos grupos poblacionales que son más vulnerables frente a condiciones climáticas extremas o abruptamente cambiantes. Esto es así, porque son más susceptibles frente a las exposiciones y presentan menos capacidad de adaptación a factores estrés ambientales.

En estos grupos se encuentran los niños menores de cinco años, los ancianos mayores de 65, las personas con determinadas enfermedades y tratamientos, y las mujeres embarazadas. (IPCC, 2012).

Objetivos

Exponer las principales consideraciones sobre el impacto del cambio climático en la salud de la embarazada y sus repercusiones en el embarazo y parto.

Evidenciar la necesidad de implementar políticas de salud pública que protejan al grupo poblacional de las embarazadas como grupo vulnerable frente al cambio climático y las consecuencias en su salud.

Método

El proceso de búsqueda se ha realizado en bases de datos electrónicas como Google Académico, LILACS, SciELO, Dialnet, utilizando las palabras clave “cambio climático”, “temperaturas extremas”, “embarazo”, “preeclampsia”, “amenaza parto prematuro” y una combinación de ellas.

Resultados

Actualmente, el cambio climático tiene múltiples efectos sobre la salud, pudiendo ser directos e indirectos.

Los efectos directos son provocados por una o más variables climáticas como temperatura ambiente, humedad, lluvias, velocidad del viento, radiación solar, entre otras.

Los cambios atmosféricos tienen influencia en las funciones vitales de los humanos, ya que estamos adaptados a ciertas condiciones atmosféricas cuyos cambios, sobre todo cuando son repentinos y significativos, pueden alterar el sistema homeostático del organismo y ocasionar patologías, sobre todo en aquellas personas más vulnerables con dificultades para adaptarse adecuadamente a estos cambios, como las embarazadas (Kjellstrom, 2009).

Los efectos indirectos del cambio climático sobre la salud están relacionados con las condiciones desfavorables que los cambios en el clima ocasionan en el medio ambiente.

Por ejemplo, los cambios en el ciclo hidrológico y el aumento en la temperatura global, pueden provocar condiciones extremas como sequías e inundaciones que son escenarios favorables para la propagación de agentes infecciosos y que, a su vez, pueden ser exacerbados por los daños que las inundaciones pueden ocasionar en los servicios básicos como luz, agua potable, saneamiento o de atención de salud (Shultz, Russell y Espinel, 2005)

Las embarazadas pueden ser más vulnerables a estos efectos, aumentando la incidencia de ciertas patologías del embarazo.

Preeclampsia

  • Torres, en su estudio realizado en el Hospital II-2 Taratopo, Perú, de octubre 2017 a octubre 2019 determina un incremento de casos de preeclampsia en periodos no calurosos (8.6%) en comparación con los días calurosos (4.3%), ello debido a que las gestantes de zonas calurosas están adaptadas a este tipo variación atmosférica.

Demuestra también un incremento de casos de preeclampsia en días o épocas del año donde existe mayor humedad en regiones donde al habitante está adaptado a vivir en climas secos; 7.3% de casos se presentan en fechas húmedas y 2.4% en fechas secas.

Por último, evidencia un incremento significativo de casos de preeclampsia en los meses donde la presión atmosférica se incrementa abruptamente. Se presenta en el 2.1% de los casos, mientras que en los días en los cuales el descenso de la presión es gradual solo se presenta en el 0.9% de casos.

  • Ávila en su estudio en España, 2018, determina que a temperaturas excesivas se elevan los casos de preeclampsia en la población de San Cugat del Vallés, que está adaptada al frio.

  • Vettorazzi en Brasil, 2016, un país con periodos largos de calor, encuentra que la preeclampsia es más frecuente en días de invierno.

  • Cabanillas, 2017, en su estudio en Belén Iquitos, una ciudad calurosa en la mayoría de días del año, observa que la preeclampsia es más frecuente en invierno.

  • Contreras, 2003, en su estudio desarrollado en Lima, ciudad con frecuencia alta de días fríos, determina un incremento de casos de preeclampsia en los meses de verano.

Prematuridad y bajo peso

  • Deschênes y Greenstone, 2011, en un estudio desarrollado con datos de 1969 a 1988 en los Estados Unidos, observan que las exposiciones a temperaturas extremas durante el segundo y el tercer trimestre se asocian al parto prematuro y a una disminución de 7 a 11 g en el peso al nacer.

  • Carolan-Olah y Frankowska, respaldan una asociación entre la temperatura alta ambiental y los partos prematuros. Esto es debido a que factores como la temperatura corporal materna elevada y el estrés térmico están relacionados con el trabajo de parto prematuro.

  • Molina y Saldarriaga, 2017, sugieren que el incremento de la exposición de una desviación estándar de municipios de Bolivia, Colombia y el Perú de 1990 a 2013 reduce 20 g el peso al nacer e incrementa la probabilidad de que un niño nazca con bajo peso en un 10%.

  • Ha y otros, 2017, asocian el incremento de la temperatura con el aumento en el riesgo de bajo peso al nacer y niño pequeño para su edad gestacional.

  • Rocha y Soares, 2015, Brasil, asocian en un estudio la reducción de 1,9 gramos de peso al nacer con una disminución del 31% de lluvias.

  • Kuehn y McCormick, 2017, observan un aumento de partos prematuros, una disminución en el peso al nacer y un aumento en las tasas de muerte fetal intrauterina con temperaturas extremas.

  • Poursafa et al., 2015, encuentran una correlación significativa entre la variable de exposición a temperaturas extremas y los resultados de eclampsia, preeclampsia, bajo peso al nacer, parto prematuro, e hipertensión.


  • Barreca A, Schaller (2020) y Sueiro Garra (2021) asocian las temperaturas extremas, tanto altas como bajas, con la probabilidad de bajo peso al nacer.

  • Estarlich M, et al., 2016, asocian la exposición a mayor contaminación ambiental por parte de la madre en la etapa prenatal con retraso en el desarrollo fetal.

  • Guxens M, et al., 2018, asocian la exposición prenatal a un ambiente con elevada contaminación a un mayor riesgo de parto prematuro.

  • Arroyo V., 2019, documenta un aumento del número de partos prematuros relacionados con la contaminación, calculando que puede ser responsable del 17% de ellos.

  • Selemon LD, 2013, responsabiliza a la contaminación ambiental del 13% de los nacimientos con bajo peso.

Enfermedades transmitidas por vectores

Entre las enfermedades asociadas al cambio climático se encuentran aquellas transmitidas por vectores (ETV). La temperatura, la precipitación, la humedad y otros factores climáticos afectan la reproducción, el desarrollo, el comportamiento y la dinámica de las poblaciones de insectos vectores de estas enfermedades, influyendo en su origen, intensificación y redistribución.

El calentamiento y los cambios climáticos globales han contribuido a la presencia en nuevas áreas geográficas de importantes vectores de virus transmitidos por artrópodos (arbovirus), como lo son el virus del dengue (DENV), el virus del Nilo Occidental (VNO), el Chikungunya (CHIKV), y el Zika (ZIKV).

El riesgo de transmisión de estas arbovirosis clásicamente tipificadas como “tropicales” es ya una realidad en el Mediterráneo, donde países como Croacia, Italia, Francia y, más recientemente también España, han sufrido episodios de contagio autóctono de dengue o chikungunya a través de poblaciones locales asentadas del mosquito tigre, insecto originariamente tropical que fruto de la globalización y el cambio climático ya está presente en la mitad sur de Europa.

  • En un informe de la OPS/OMS (2021) se evidencia que alrededor de 8.000 bebés nacen con mal de Chagas cada año y se estima que más de un millón de mujeres en edad fértil podrían estar infectadas y, sin saberlo, corren el riesgo de transmitir la infección a sus bebés.

Ciertos factores que pueden influir en el desarrollo de esta enfermedad son la temperatura, la humedad y la precipitación. Según Badel-Mogollón, Rodríguez-Figueroa y Parra-Henao (2017) los vectores del género Triatoma localizados en zonas geográficas con altas temperaturas pueden tener más generaciones por año que aquellos en zonas templadas.

  • El dengue es una enfermedad que está en aumento debido a varios factores: el cambio climático, el aumento de la población mundial en áreas urbanas precarias, la insuficiente provisión de agua potable que obliga a su almacenamiento en recipientes caseros descubiertos que sirven como criaderos de mosquitos, la inadecuada recolección de residuos. A esto se suman el aumento de viajes y migraciones, fallas en el control de los vectores, y la falta de una vacuna eficaz para prevenir la enfermedad.

Las embarazadas infectadas presentan con mayor frecuencia actividad uterina desencadenada por la infección en cualquier trimestre del embarazo (amenaza de aborto, aborto, amenaza de parto prematuro y parto prematuro), y trabajo de parto en embarazos a términos simultáneamente con la infección.

También puede presentar ruptura prematura de membranas; hipertensión inducida por el embarazo y empeoramiento de los casos de hipertensión inducida por el embarazo, preeclampsia, eclampsia; retardo en el crecimiento intrauterino; partos distócicos.

Las mujeres gestantes que sufren de dengue tienen un riesgo mayor de hemorragia vaginal, y tendencia a las hemorragias durante procedimientos quirúrgicos, en heridas quirúrgicas, y sangrado posquirúrgico.

  • Según la OPS/OMS (2020), la infección por el virus del Zika durante el embarazo puede ocasionar que los bebés nazcan con microcefalia y otras malformaciones congénitas, conocidas como síndrome congénito del Zika.

  • Las manifestaciones neurológicas incluyen lesiones cerebrales como calcificaciones intracraneales, y pueden presentarse además síndromes polimalformativos; las manifestaciones oftalmológicas incluyen catarata, asimetría en el tamaño de los ojos, calcificación intraocular e hipoplasia del nervio óptico entre otros. También puede provocar parto prematuro, aborto espontáneo, polihidramnios y bajo peso al nacer.

Esta enfermedad puede propagarse más eficientemente con el incremento de las temperaturas debido al cambio climático (Blagrove y otros, 2020). Como consecuencia de la epidemia de la enfermedad del Zika en

América Latina en 2015-2016, la OPS y varios países de la región emitieron advertencias sobre el incremento de casos de microcefalia en los hijos de mujeres infectadas por el virus del Zika durante el embarazo (Aiken y otros, 2016). Un efecto indirecto fue el aumento de los abortos, algunos ocasionados por la infección misma y otros inducidos (OPS/OMS, 2017; Aiken y otros, 2016).

Discusión

De todos estos estudios se puede inferir que existe una gran influencia del componente ambiental, en comparación al componente genético de la madre, como responsable de la aparición de complicaciones durante el embarazo y parto.

La temperatura, la humedad y las lluvias, están modificando su régimen debido al cambio climático, ocasionando importantes consecuencias para la salud humana y generando la multiplicación de insectos transmisores de enfermedades endemoepidémicas, que pueden ocasionar graves consecuencias durante el embarazo.

Se ha comprobado una gran proliferación de estos patógenos ambientales y un aumento de su área de distribución, con el consiguiente aumento de la transmisibilidad, observándose una mayor severidad e incidencia de las enfermedades transmitidas por vectores.

La inhalación de PM 2,5 (partículas en suspensión de menos de 2,5 micras) produce inflamación sistémica y estrés oxidativo que genera daño vascular, pudiendo provocar retraso del crecimiento intrauterino.

La exposición a contaminantes del aire durante el embarazo como ozono, NO2, CO se asocia a una reducción del peso del neonato. La exposición a PM 10 y PM 2,5 durante el embarazo se relaciona con un mayor riesgo de presentar parto prematuro.

La deshidratación derivada de temperaturas extremas está estrechamente relacionada con problemas durante el embarazo. Las embarazadas pueden experimentar dificultades con la termorregulación y deshidratación durante la exposición al calor.

Esto produce una disminución del flujo sanguíneo uterino y un aumento de las secreciones de oxitocina y prostaglandinas, encargadas de originar las contracciones uterinas, induciendo así el parto prematuro. Así mismo, este estado de deshidratación puede provocar una disminución en el aporte de nutrientes al feto, con consecuencias en su peso y desarrollo normal.

Analizando y comparando diferentes estudios se puede observar que las épocas de aumento en los casos de preeclampsia coinciden con aquellos días en los que hay un cambio brusco, abrupto y mantenido de las condiciones climáticas en cuanto a temperatura y/o presión atmosférica.

De tal manera que poblaciones adaptadas al frio experimentan más casos de preeclampsia en días de calor extremo y viceversa.

Conclusión

Desde el final del siglo pasado se ha observado un cambio en los patrones de temperatura y de determinados fenómenos meteorológicos extremos debido al cambio climático.

A corto plazo se prevé que dichas condiciones climáticas empeoren, con un aumento en la frecuencia, duración e intensidad de los eventos extremos meteorológicos debido al calentamiento global.

Las enfermedades sensibles al clima se caracterizan por ser prevenibles, ya que las características del medio ambiente o su exposición a éste pueden ser modificadas por el ser humano.

Es por ello que se debe profundizar en el estudio de los factores de riesgo ambientales, como la contaminación ambiental y las temperaturas extremas, que pueden afectar a la salud de la mujer embarazada provocando un aumento de patologías en el embarazo y parto.

Es necesario la puesta en marcha de proyectos de investigación que proporcionen evidencias científicas para implementar sistemas de alerta y de prevención, mejorar la capacidad de adaptación, reducir los riesgos de salud y así disminuir el impacto del cambio climático sobre la salud de la embarazada.

Es importante que las políticas nacionales e internacionales de salud inviertan recursos en estrategias de prevención y adaptación al cambio climático.

Para todo ello es necesario fortalecer los sistemas de salud, para mejorar la capacidad de prevenir y responder al impacto del cambio climático en la embarazada y otros grupos vulnerables.

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