El calzado en el ámbito sanitario

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 10–Octubre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº10: 127

Autor principal (primer firmante): Roberto Herrero Pérez

Fecha recepción: 13 de septiembre, 2022

Fecha aceptación: 10 de octubre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(10) 127

Autores

  • Roberto Herrero Pérez (1);
  • María Serrano Martínez (2);
  • Eva Dupuy Alonso (3);
  • Jesús Serrano Martínez (4);
  • Daniel Saiz Casariego (5); 

Categorías profesionales

Celador; Auxiliar administrativo; Técnico Auxiliar en Cuidados de Enfermería, TCAE; Enfermera; Técnico Auxiliar de Farmacia; Técnico de Laboratorio;

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Centro de trabajo: Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA);

Introducción

El calzado usado en el ámbito sanitario (centros de salud, clínicas, hospitales) es parte fundamental a la hora de evitar lesiones y prevenir accidentes, por lo que debería ser el más adecuado a la actividad realizada por cada profesional. También favorece el rendimiento y debería ser adecuado al entorno de trabajo.

Se puede diferenciar tipos de calzados según la actividad desempeñada por el profesional sanitario:

  • si la actividad no requiere muchos desplazamientos ni manipular cargas, permaneciendo en bipedestación estática la mayor parte del tiempo, podría usar un zueco abierto por la parte del talón con una tira posterior asegurando la estabilidad, mejorando la amortiguación y sujetando el desplazamiento relativo entre pie-zueco.
  • si la actividad requiere desplazamientos o manipular cargas se recomienda utilizar un calzado cerrado por el talón. Las características serán expuestas en las recomendaciones de este artículo.

Palabras clave

Calzado sanitario, zueco, chancla, zapatilla

Objetivo

Elegir el calzado que mejor se adecue a la tarea de cada profesional sanitario observando la actividad diaria desarrollada.

Metodología

Revisión bibliográfica de varios artículos y documentación siendo seleccionados los más acordes a la temática a tratar.

Resumen

El personal laboral en el entorno sanitario está expuesto a lesiones relacionadas con el uso inadecuado del calzado. Lesiones como calambres musculares, piernas cansadas, dedos de garra, esguinces de tobillo, fascitis plantar, edemas maleolares, metatarsalgias, hiperqueratosis, hiperhidrosis y helomas.

Un calzado abierto por el talón es un calzado inestable, pudiendo originar tropiezos, caídas y torsiones de tobillo. Al ser inestable y no estar sujeto el pie hace que el usuario dé pasos más cortos cargando la musculatura del tobillo provocando cansancio o los dedos de garra que es una hiperextensión de la articulación metacarpo-falángica. Al caminar o al dar un paso hacia atrás se intenta sujetar el calzado con los dedos, originando una deformación por el roce siendo ésta bastante dolorosa.

Un calzado cerrado por el talón es un calzado más estable sujetando esta zona durante la fase de vuelo de la marcha.

Recomendaciones

El calzado ideal debería tener en cuenta las características de las diferentes partes del propio calzado, siendo éstas:

  • Tacón. Debería ser amplio en la base y máximo 3.5 cm de altura. Más altura provoca pérdida de equilibrio.
  • Contrafuerte. Es la parte que sujeta el talón. Debería dejar libre la articulación del tobillo y no ser muy rígido.
  • Suela. Debería ser antideslizante, flexible, aislante, ligera, resistente e impermeable. Y un buen agarre en cualquier superficie.
  • Plantilla. Debería ser plana evitando desequilibrios en el pie.
  • Horma. Debería guardar correcta relación entre la anchura del antepié y el talón.
  • Puntera. Debería ser ancha, cerrada, semirrígida y reforzada. Debería permitir el movimiento de los dedos libremente.
  • Cierre. El sistema de cierre debería permitir un ajuste variable como velcro, cordones, etc…

Los materiales del calzado deberían ser hidrófugos para evitar filtraciones, con tintes no tóxicos e hipoalérgicos, ligeros y porosos. El material deberá permitir una correcta transpiración.

Conclusión

El personal laboral en el entorno sanitario debe adaptar su calzado a las necesidades del trabajo cotidiano para evitar lesiones. Un calzado cerrado por el talón con contrafuerte, flexible, ligero, tacón ancho y máximo de 3.5 centímetros, de puntera ancha, con sistema de cierre ajustable, de material hidrófugo, transpirable, y con suela aislante y antideslizante es el calzado ideal.

Bibliografía

  1. El calzado laboral en el medio sanitario. José Enrique Caballero-López. Scielo.isciii.es.
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