Hablemos de calorías

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 11–Noviembre 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº11: 274

Autor principal (primer firmante): Esther Suárez García

Fecha recepción: 10 de Noviembre, 2021

Fecha aceptación: 27 de Noviembre, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(11) 274

Autoras: Mª Esther Suárez García, Pilar Secades Suárez

Introducción

Vamos a definir que son en realidad las famosas “calorías “de nuestra dieta, su origen y como las utiliza nuestro cuerpo.

Contenido

Continuamente oímos hablar de calorías. Número de calorías que contiene un alimento, calorías que quemamos en una hora de ejercicio determinado, en un paseo en bici o si vamos al trabajo caminando.

Las calorías son una manera de hacerle seguimiento al presupuesto energético corporal.

Se mantiene un equilibrio sano cuando ingerimos la misma cantidad de energía que consumimos.

Si añadimos constantemente más energía a nuestro cuerpo que la que quemamos, el exceso será almacenado gradualmente en forma de grasa en nuestras células por lo que ganaremos peso.

Si quemamos más energía de la que reponemos vamos a perder peso. Así que tenemos que medir esa energía que ingerimos y la que utilizamos…aquí entra en juego la caloría.

Una caloría, del tipo que se mide en los alimentos, se defina como la cantidad de energía necesaria para elevar la temperatura de un gramo de agua un grado centígrado.

El calorímetro, es el instrumento utilizado para determinar el valor energético de los alimentos de la forma siguiente:

El alimento que se desea analizar es colocado dentro de la cámara de combustión o cámara de reacción del calorímetro.

Alrededor, en el vaso calorimétrico, queda una determinada masa de agua.

El alimento es entonces quemado dentro de la cámara, liberando calor y elevando la temperatura del agua.

Un termómetro nos muestra cual era la temperatura del agua antes y después de la combustión del alimento.

Con el valor de la variación de la temperatura es posible determinar la energía que nos aportará ese alimento.

Todo lo que consumimos se puede contar en calorías que no es otra cosa que una medida de la cantidad de energía que cada alimento almacena en sus enlaces químicos.

Esa energía se libera durante la digestión y se almacena en otras moléculas; se puede liberar para proporcionar energía cuando el cuerpo lo necesita.

En este momento es cuando entra en juego el ATP (Adenosín Trifosfato). Las células lo utilizan para capturar, transferir y almacenar energía libre, necesaria para realizar el trabajo químico.

Funciona como una moneda de cambio energético, por lo tanto, su función principal será suministrar energía.

Esta energía podrá utilizarse para obtener la energía química empleada en la síntesis de macromoléculas, por ejemplo, para el transporte de moléculas a través de las membranas celulares o para el trabajo mecánico como es el caso de la contracción muscular.

El uso que le damos a esa energía lo podemos dividir en tres tipos:

Alrededor de un 10% se consume en el proceso de digestión.

Un 20% la consumimos en la actividad física.

El porcentaje más grande, aproximadamente un 70%, sostiene las funciones básicas de nuestros órganos y tejidos.

Ese tercer porcentaje corresponde a Índice Metabólico Basal y que lo podemos resumir como el número de calorías que necesitamos para vivir (en reposo).

Si se añade alguna actividad física, más la digestión, se llega a las directrices oficiales en cuanto a la cantidad de calorías que una persona necesita de promedio al día:

  • 2000 para las mujeres
  • 2500 para los hombres

Estas estimaciones se basan en factores tales como el peso medio, actividad física y masa muscular.

Esto no significa que todos debamos ingerir 2000 calorías.

Si se realiza una actividad física que requiera un alto consumo de energía el cuerpo puede llegar a utilizar hasta 9000 calorías por día.

El embarazo también requiere ligeramente más calorías de lo habitual; en las personas de edad avanzada ocurre lo contrario, suelen tener un metabolismo más lento por lo que la demanda energética es menor.

Los recuentos de calorías en las etiquetas de nutrición miden la cantidad de energía que contiene el alimento, no miden la cantidad de energía que obtenemos de él.

Alimentos con gran contenido en fibra como el apio o los cereales integrales necesitan más energía para digerirse por lo que, en realidad se obtiene menos energía de ellos.

Incluso con la misma alimentación en diferentes personas se obtiene un número diferente de calorías.

Las variaciones en factores como los niveles de enzimas, bacterias intestinales, incluso, la longitud del intestino, significan que la capacidad de cada individuo para extraer energía de los alimentos es diferente.

Conclusión

Una caloría es una medida útil de energía, pero para saber exactamente cuántas requiere cada uno de nosotros tenemos que tener en cuenta factores como el ejercicio, el tipo de alimentación y la capacidad de nuestro organismo para procesar toda esa energía.

Bibliografía

  1. Krause. “Nutrición y Dietoterapia”. Edit. Mc Graw-Hill. Interamericana
  2. ORTEGA ANTA, R. M. Y REQUEJO MARCOS, A. M. Nutriguía
    En el texto: (Ortega Anta and Requejo Marcos, 2015) Ortega Anta, R. and Requejo Marcos, A. (2015). Nutriguía. Madrid: Editorial Medica Panamericana.
  3. https://www.ucm.es/ data/cont/docs/458-2013- 08-01-cap-17-calidad-dieta.pdf
  4. https://medlineplus. gov/spanish/
  5. http://www.nutricioncomunitaria.org/ es/noticia/guias-alimentarias -senc-2016
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