Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 43
Autor principal (primer firmante): Zahra Maatouk El Bahi
Fecha recepción: 03/08/2026
Fecha aceptación: 30/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 43
Autores:
- Zahra Maatouk El Bahi
- Elisa Isabel Pérez Monterde
- Estefany Sofía Chourio Bohorquez
- Silvia Chazo Subiron
- Oksana Kholodna Starushko
- María Inés Leal Lidón
Técnico en cuidados de Enfermería
Resumen
La multimorbilidad, entendida como la coexistencia de dos o más enfermedades crónicas en una misma persona, constituye un desafío creciente para los sistemas sanitarios debido a su elevada prevalencia y a su impacto sobre la calidad de vida. Entre los problemas más frecuentes en estos pacientes destacan las alteraciones del descanso nocturno, que pueden verse influenciadas por el dolor, la disnea, la polimedicación, la ansiedad o las limitaciones funcionales. Un sueño insuficiente o de baja calidad favorece el deterioro físico y emocional, dificulta el control de las enfermedades crónicas y aumenta la utilización de los servicios sanitarios. La Enfermería de Atención Primaria desempeña un papel esencial en la detección precoz de los trastornos del sueño, la educación sanitaria y el seguimiento de medidas dirigidas a mejorar el descanso. Este artículo revisa la relación entre la multimorbilidad y la calidad del sueño, así como las principales intervenciones enfermeras para favorecer un descanso reparador.
Palabras clave:
Multimorbilidad; calidad del sueño; Atención Primaria; Enfermería; enfermedades crónicas.
Introducción
El progresivo envejecimiento de la población ha incrementado el número de personas que conviven con varias enfermedades crónicas de forma simultánea. Hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardiaca, artrosis o enfermedad renal crónica son algunas de las patologías que con frecuencia aparecen asociadas.
La coexistencia de estas enfermedades repercute en numerosos aspectos de la vida diaria, siendo el descanso nocturno uno de los más afectados. La presencia de dolor, tos, dificultad respiratoria, necesidad de levantarse varias veces para orinar o efectos secundarios de determinados medicamentos pueden alterar la continuidad y la calidad del sueño.
La Atención Primaria constituye el ámbito asistencial idóneo para detectar estas dificultades de manera precoz y desarrollar estrategias de intervención orientadas a mejorar el descanso y, con ello, el estado general de salud y la calidad de vida.
Desarrollo
La calidad del sueño es un componente fundamental del bienestar físico y emocional. Durante el descanso nocturno se producen procesos esenciales para la recuperación del organismo, la regulación hormonal, la consolidación de la memoria y el adecuado funcionamiento del sistema inmunitario. Cuando el sueño es insuficiente o está fragmentado, estos procesos pueden verse alterados y favorecer un empeoramiento del estado de salud.
En los pacientes con multimorbilidad, las alteraciones del sueño suelen tener un origen multifactorial. El dolor crónico asociado a enfermedades osteoarticulares dificulta el mantenimiento del sueño, mientras que la insuficiencia cardiaca o las enfermedades respiratorias pueden provocar despertares nocturnos debido a la disnea. Asimismo, la diabetes mellitus o los tratamientos diuréticos favorecen la necesidad de levantarse varias veces durante la noche para orinar.
La polimedicación constituye otro factor relevante. Algunos medicamentos pueden producir somnolencia durante el día, insomnio, alteraciones del ritmo circadiano o despertares nocturnos. Por este motivo, la revisión periódica del tratamiento farmacológico forma parte de la valoración integral realizada en Atención Primaria.
El estado emocional también influye de manera significativa en el descanso. La ansiedad relacionada con la evolución de las enfermedades, el miedo a perder autonomía o la presencia de síntomas depresivos pueden dificultar el inicio del sueño o favorecer despertares frecuentes. La identificación precoz de estos problemas permite establecer intervenciones adaptadas a las necesidades del paciente.
La Enfermería desempeña un papel clave en la valoración de la calidad del sueño. Durante las consultas de seguimiento resulta conveniente preguntar por la duración del descanso, la facilidad para conciliar el sueño, los despertares nocturnos y la sensación de descanso al despertar. Esta información ayuda a identificar problemas que, en ocasiones, los pacientes consideran parte inevitable del envejecimiento y no comunican espontáneamente.
La educación sanitaria constituye una herramienta fundamental para mejorar los hábitos relacionados con el sueño. Se recomienda mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, limitar el consumo de bebidas estimulantes en las horas previas al descanso, evitar comidas copiosas antes de dormir y favorecer un ambiente tranquilo, oscuro y con una temperatura adecuada en el dormitorio.
La actividad física adaptada a las capacidades de cada persona también contribuye a mejorar la calidad del sueño. La realización de ejercicio de forma regular favorece un descanso más profundo, mejora la capacidad funcional y reduce el sedentarismo, siempre que se adapte a las limitaciones derivadas de las enfermedades crónicas.
El control adecuado de los síntomas constituye otra prioridad. La coordinación con el equipo médico para optimizar el tratamiento del dolor, la disnea u otras molestias nocturnas puede mejorar de forma significativa el descanso y la percepción de bienestar del paciente.
La participación de familiares y cuidadores resulta especialmente importante en personas con limitaciones funcionales o deterioro cognitivo. Su colaboración facilita la implantación de rutinas saludables y permite detectar cambios en los patrones de sueño que puedan requerir una nueva valoración sanitaria.
El seguimiento continuado desde Atención Primaria permite evaluar la evolución del paciente, revisar la eficacia de las intervenciones realizadas y adaptar las recomendaciones según las necesidades individuales. La continuidad asistencial favorece una atención personalizada y contribuye al mantenimiento de un adecuado control de las enfermedades crónicas.
Conclusiones
Las alteraciones del descanso nocturno son frecuentes en los pacientes con multimorbilidad y repercuten de forma directa sobre la evolución de las enfermedades crónicas, la capacidad funcional y la calidad de vida. Su origen suele ser multifactorial, por lo que requieren una valoración integral que tenga en cuenta tanto los síntomas físicos como los factores emocionales y los efectos de la medicación.
La Enfermería de Atención Primaria desempeña un papel esencial en la detección precoz de los problemas relacionados con el sueño, la educación sanitaria y el seguimiento de medidas orientadas a mejorar el descanso. Un abordaje individualizado, basado en la promoción de hábitos saludables y en el control de los síntomas, contribuye a favorecer un sueño reparador y una mejor calidad de vida en las personas con multimorbilidad.
Bibliografía
- Organización Mundial de la Salud. Integrated care for older people: Guidelines on community-level interventions. Ginebra: OMS; 2017.
- National Institute for Health and Care Excellence. Multimorbidity: Clinical assessment and management. Londres: NICE; actualización 2023.
- Ministerio de Sanidad. Estrategia para el abordaje de la cronicidad en el Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad.



