La cadena epidemiológica. Conceptos básicos

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 11–Noviembre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 11: 115

Autor principal (primer firmante): Francisco Delgado Quintana

Fecha recepción: 16/10/2023

Fecha aceptación: 13/11/2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(11): 115

Autores

Francisco Delgado Quintana (Celador)

Nuey Montero Sanz (TCAE)

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Irene Figuer Enciso (Fisioterapeuta)

Carlos Enrique Rastrero (Celador)

Diego Jeria Ordóñez (Enfermero)

Natalia Ortiz Martínez (TCAE)

Palabras clave

Cadena epidemiológica, enfermedad, trasmisión, fuente, huésped

Resumen

Este artículo hemos querido esbozar los eslabones de la cadena epidemiológica debido a la gran importancia que tienen para la prevención y tratamiento de infecciones y enfermedades en especial las infecciones nosocomiales en el ámbito hospitalario.

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Introducción

Podemos definir la cadena epidemiológica como la secuencia de elementos que intervienen en la transmisión de un agente desde una fuente de infección a un huésped susceptible, es decir, los pasos que sigue un agente causal desde su hábitat natural, reservorio, hasta el huésped susceptible.

La cadena epidemiológica está formada por tres eslabones:

  1. Reservorio o fuente de infección
  2. Mecanismo de transmisión
  3. Huésped

La importancia de la cadena epidemiológica radica en que identificando los posibles eslabones de cada enfermedad se puede interrumpir la cadena de transmisión y prevenir el desarrollo y propagación de estas enfermedades.

Reservorio o fuente de infección

En primer lugar, hay que distinguir:

  1. Reservorio: es el hábitat natural del microorganismo patógeno en el que se encuentran las condiciones necesarias para su supervivencia.
  2. Fuente: es el hábitat transitorio de la gente causal.
  3. Fuente de infección: es el foco desde el que se transmite el agente causal de forma directa o indirecta al huésped susceptible de enfermar.

La fuente de infección puede ser de dos tipos: Homóloga, el hombre, y heteróloga.

Fuente homóloga de infección

El hombre puede actuar como fuente de infección tanto si presenta la enfermedad infecciosa, es decir, que está enfermo, como si no la presenta, pero la transmite, en cuyo caso, se denomina portador. Así:

  • Se habla de sujeto enfermo cuando la persona padece la enfermedad y la transmite eliminando microorganismos. El tiempo de transmisión es muy variable ya que depende del tipo de germen y de las características de la enfermedad.
  • Se pueden distinguir cuatro tipos de portadores:
    1. Portador en periodo de incubación: es aquel que elimina microorganismos patógenos antes de que se desarrolle la enfermedad que está incubando. Es el caso del sarampión, la rubeola
    2. Portador enfermo: la transmisión ocurre durante el periodo de estado de la enfermedad cuando el número de gérmenes patógenos es el máximo. El grado de contagio de gérmenes no está relacionado con las formas clínicas.
    3. Portador convaleciente es aquel que ha padecido la enfermedad infecciosa pero que han desaparecido los síntomas. Sigue eliminando microorganismos patógenos. Por ejemplo: fiebre tifoidea
    4. Portador sano es aquel sujeto sano que no padece la enfermedad porque ha adquirido un grado de inmunidad frente a los microorganismos que porta.

Es más peligrosa como fuente de infección una persona enferma, portador enfermo, ya que los microorganismos son más virulentos y están en mayor cantidad.

Desde el punto de vista de epidemiológico es más importante la situación de portador sano porque los microorganismos van a pasar inadvertidos y se mueven sin ningún control.

Vías de eliminación

La eliminación de microorganismos va a estar en relación con la vía de entrada y de la localización del agente durante la enfermedad.

Las principales vías de eliminación son:

  1. Vías respiratorias: los gérmenes se transmiten a través de las gotas de Pflügge y de Wells que se eliminan cuando el sujeto tose, estornuda, o al hablar o expectorar.
  2. Vía digestiva: los gérmenes se eliminan a través de las heces y en ocasiones a través del vomito.
  3. Vía genitourinaria: los gérmenes se eliminan a través de la orina o de las secreciones genitourinarias.
  4. Vía músculo cutánea: los gérmenes se eliminan a través de las heridas contaminadas de la piel y mucosas.
  5. Vía hemática: los gérmenes se encuentran en la sangre y se eliminan a través de un agente pasivo, jeringuillas, como ocurre en la hepatitis o en el sida, o a través de un vector activo, mosquito, como ocurre en el paludismo.

Fuente heteróloga de infección

En este grupo podemos encontrar los animales y el suelo principalmente.

Los animales

La ciencia que estudia las enfermedades que se transmiten en desde los animales al hombre se denomina zoonosis Las zoonosis constituyen un grupo de enfermedades de los animales que son transmitidas al hombre. Tanto los animales enfermos como los portadores pueden actuar como reservorio o ser una fuente de infección.

Se puede producir por contagio directo con el animal enfermo, a través de algún fluido corporal como orina o saliva, o mediante la presencia de algún intermediario como pueden ser los mosquitos u otros insectos.

La brucelosis, la rabia, el carbunco, la peste, tularemia son algunas de las enfermedades que se transmiten de los animales al hombre.

El suelo

Es otra fuente posible de transmisión de enfermedades ya que en él se encuentran microorganismos capaces de sobrevivir en circunstancias adversas debido a la resistencia a los factores ambientales.

Los suelos están contaminados a partir de los excrementos y secreciones de los animales enfermos. Estos animales liberan grandes cantidades de bacterias por la sangre eliminada a través de la boca la nariz y el ano.

En contacto con el oxígeno ambiental las bacterias se convierten en esporas y contaminan el terreno circundante donde pueden pervivir durante décadas.

Estas esporas presentes en el suelo pueden pasar a su forma activa y multiplicarse si existen las condiciones del suelo y climáticas óptimas. El tétanos y la gangrena son algunas de las enfermedades que pueden transmitirse a través de esta fuente de infección.

Medios o mecanismos de transmisión

Constituye el segundo eslabón de la cadena epidemiológica y son el conjunto de medios o sistemas que facilitan el contacto entre el agente infeccioso y el sujeto receptor o huésped.

La transmisión puede ser de dos tipos: directa o indirecta.

Transmisión directa

La enfermedad pasa de la fuente de infección al huésped de forma directa, sin intermediarios. Esta se puede realizar bien por contacto físico directo o a través del aire a una distancia menor de un metro.

Como ejemplo de transmisión directa por contacto físico directo podemos destacar las mordeduras de animales (rabia); los arañazos producidos por personas o animales; trasmisión sexual (candidiasis, tricomonas, etc.); a través del contacto entre mucosas (un beso); a través de la vía placentaria de la madre al feto; a través de las manos sucias contaminadas.

También a través del aire, aunque la transmisión aérea es una vía difícil para el microorganismo puesto que el aire carece en los nutrientes y la humedad necesarios para permitir la supervivencia de muchos patógenos. Muchas bacterias son transmitidas a través del aire en forma de gotas, gotitas de Pflügge de 150 micras de diámetro y microgotas de Wells de 1 a 10 micras de diámetro, o bien aerosoles producidos al toser estornudar o hablar.

Son especialmente importantes los aerosoles producidos por la tos o el estornudo porque la gran velocidad con la que se emiten las partículas en estas condiciones, hasta 100 m/s, hace mínima la desecación debido al reducido tiempo empleado por la partícula en llegar al nuevo huésped.

En general esta vía requiere una estrecha proximidad entre la fuente y el receptor para que se produzca el contagio, 1 metro. El polvo es un coadyuvante para la transmisión de microorganismos por la vía aérea porque les permite resistir más tiempo en suspensión en el aire y facilitan la entrada del huésped.

El polvo adquiere especial relevancia en la transmisión de infecciones nosocomiales por vía aérea. El aire facilita la transmisión de enfermedades por vía respiratoria como la gripe, la tuberculosis, el sarampión, la rubeola, la varicela, etc.

Por eso hay que tener en cuenta que, durante el barrido, la sacudida de la ropa de la cama, la limpieza del polvo etc., el movimiento del aire favorece la dispersión de los microorganismos. Después pueden ser inhalados por un sujeto sano o contaminar heridas, quemaduras, etc. Por eso hay que tomar medidas para evitar estos inconvenientes.

Transmisión indirecta

En este caso, hay una separación entre la fuente de infección y el sujeto susceptible. Entre ellos hay un vehículo que facilita la transmisión.

Existen diferentes tipos de transmisión indirecta:

  1. El agua: facilita la transmisión de las enfermedades a través de la vía digestiva. Cuando está contaminada desde el suelo es un importante vehículo de transmisión al ser ingerida como bebida, en la preparación de alimentos, o cuando se usa para regar verduras que se consumen en crudo.
  2. Los alimentos: facilitan la transmisión de enfermedades por la vía digestiva. Son una fuente de infección cuando están contaminados en origen, durante las diferentes fases de trasformación, transporte y manipulación en la cadena alimentaria o en su consumo final como ocurre con las toxiinfecciones alimentarias.
  3. Los fómites: se les denomina «vector pasivo». Son cualquier objeto carente de vida o sustancia que, si se contamina con algún patógeno viable, tal como bacterias, virus, hongos o parásitos, es capaz de transferir dicho patógeno de un individuo a otro. En medio hospitalario los fómites adquieren una gran importancia epidemiológica ya que pueden encontrarse en células cutáneas, instrumental quirúrgico, lencería, juguetes, vajilla, cubiertos, ropa, toallas, pomos de puertas, etc.
  4. Artrópodos: son animales invertebrados como, moscas, ácaros, piojos, arañas, etc., que transportan los microorganismos desde la fuente de infección hasta el huésped, son los llamados vectores. Transmiten por ejemplo la malaria, la peste, etc.
  5. El suelo: es un medio poco propicio para el mantenimiento y la transmisión de microorganismos por las malas condiciones de temperatura y humedad. El suelo interviene fundamentalmente de reservorio.

Huésped

Es el componente final de la cadena epidemiológica.

El huésped es quien va a padecer la enfermedad. La condición necesaria para que la persona se convierta en huésped y pueda verse afectado por un microorganismo es su susceptibilidad genética.

Dicha susceptibilidad va a depender en mayor o menor medida de una serie de factores:

  1. Edad, raza y sexo (este último apenas influye en la susceptibilidad)
  2. Factores de exposición como estilo de vida o profesión
  3. Estado del organismo humano. Integridad de las barreras físicas, es decir, la piel y las mucosas
  4. Hábitos sanitarios
  5. Estrés o fatiga
  6. Determinados tratamientos médicos agresivos

Es importante tener presente la puerta de entrada por la que el microorganismo penetre en el huésped pues hay agentes que tienen una puerta de entrada muy concreta mientras que otros pueden penetrar a través de diferentes vías. Por lo general la puerta de entrada suele coincidir con la de salida.

Existen las siguientes puertas de entrada:

  1. Vía digestiva: a través de la boca al comer.
  2. Vía respiratoria: a través de la nariz al respirar.
  3. Vía urinaria: a través del meato urinario al orinar.
  4. Vía mucocutánea: a través de las mucosas o de la piel cuando hay heridas o quemaduras.
  5. Vía hemática: a través de la sangre por picaduras, mordeduras o inoculación. La vía placentaria, que se puede considerar vía de transmisión hemática, a través de la circulación materno fetal puede ser una importante vía de transmisión de enfermedades como el sida, la rubeola, etc.

Una vez que la gente causal llega al huésped se produce la infección. Se entiende por infección el asentamiento del microorganismo y su multiplicación produciendo una lesión en el huésped.

Conclusiones

La cadena epidemiológica es fundamental para poder estudiar, prevenir o tratar cualquier enfermedad o infección, es decir, trata de identificar todos los agentes y condiciones que participan en la transmisión para comprender las relaciones entre los elementos que conducen a la aparición de una enfermedad transmisible.

La cadena busca ordenar los llamados eslabones que identifican los puntos principales de la secuencia continua de interacción entre el agente, el huésped y el medio

Bibliografía

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