Bruxismo en el paciente infantil

Resumen

Los niños que presentan bruxismo van a desarrollar un mayor índice de excitación, asociándose esto a una elevada incidencia de problemas de atención en el comportamiento y/o ansiedad. Para establecer un adecuado plan de tratamiento, se deben de evaluar los factores que se relacionan con el bruxismo y tener en cuenta una colaboración y estudio multidisciplinar.

Autores:

Alcaina Lorente MA (1), García Rovira AB (2).

  • Odontóloga práctica privada en Murcia
  • Higienista USBD Albacete

Palabras Clave: 

Bruxismo. Paciente infantil. Ansiedad.

Introducción

El bruxismo es una actividad parafuncional que consiste en rechinar o apretar los dientes. Los niños que presentan bruxismo desarrollan un mayor índice de excitación, asociándose a una alta incidencia de problemas relacionados con la ansiedad.

El bruxismo predomina en ambos sexos y puede aparecer en niños, jóvenes y adultos. Se presenta de manera involuntaria mediante el apretamiento de los dientes mediante movimientos no funcionales. Se puede presentar durante el día o noche, siendo el bruxismo nocturno el más frecuente. El bruxismo nocturno se relaciona con un tipo de trastorno del sueño, relacionado con las emociones que se experimentan durante el día, vinculadas a situaciones estresantes.

En niños con bruxismo se han encontrado hábitos parafuncionales como onicofagia y morder objetos.

El bruxismo en niños tiene una prevalencia que va desde 8,5% a 43%, aumentando considerablemente en los últimos tiempos.

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Etiología

Determinados factores se relacionan con el bruxismo en el paciente infantil como el período de recambio dental, desarrollo de la ATM, maloclusiones, estrés emocional, hábitos bucales e incluso presencia de parásitos. De todos ellos, la ansiedad es el factor que influye de manera directa en el bruxismo.

Existe una relación entre la presencia de bruxismo y rinitis. Durante el bruxismo nocturno se producen manifestaciones que se relacionan con trastornos respiratorios como ronquidos, respiración bucal, dificultad para respirar o cefaleas.

El bruxismo está relacionado con procesos alérgicos, asma o infección en vías respiratorias.

Diagnóstico

El diagnóstico del bruxismo se confirma con la historia clínica completa del paciente, recogiendo toda la información referente a presencia de hábitos parafuncionales, alteraciones neurológicas, estilo de vida, así como el examen clínico de signos y síntomas. Es importante la exploración de la musculatura masticatoria observando si existe hipertrofia del músculo masetero o mordeduras en la mejilla y lengua, así como también la exploración de las estructuras dentarias, observando si existen desgastes llamativos. (Figura 1)

Tratamiento

Conforme el niño va creciendo, el bruxismo tiende a disminuir, una vez que la oclusión se estabiliza.

Antes de los 6 años de edad no es aconsejable ningún tipo de tratamiento. Durante la dentición mixta o dentición permanente está indicado el uso de férulas blandas en los casos de que el bruxismo cause síntomas y no pueda controlarse.

En niños muy pequeños con dentición temporal, si presenta interferencias dentales o maloclusiones, estas se deben corregir mediante un ajuste oclusal por medio de aparatología ortodóncica. En pocos casos puede ser necesario la colocación de coronas de acero para prevenir la exposición pulpar o eliminar la sensibilidad dentaria.

Es importante prestar atención a los factores psicológicos y concienciar al niño y a los padres de las alteraciones que el bruxismo puede ocasionar.

Conclusiones

En el bruxismo infantil es importante estudiar las causas que lo producen y conocer las consecuencias que puede ocasionar. El tratamiento del bruxismo debe tratarse de forma multidisciplinar.

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Figura 1. Desgaste en incisivos centrales superiores.

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