Botes de bioseguridad para la manipulación de muestras conservadas en formol

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 2–Febrero 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº 2: 47

Autor principal (primer firmante): Juan Eugenio Ibáñez Rodríguez

Fecha recepción: 26 de enero, 2022

Fecha aceptación: 22 de febrero, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(2): 47

Autores:

Autor Principal: Juan Eugenio Ibáñez Rodríguez. Técnico de Prevención de Riesgos Laborales

Otros Autores: Guillermo Romo Garrido. Técnico de Prevención de Riesgos Laborales

Resumen

El formaldehido es un aldehído (HCOH) que se presenta a temperatura ambiente en forma de gas incoloro de olor acre y sofocante detectado a bajas concentraciones (0.1-0.5 ppm).

El formol o formalina es la disolución de formaldehido, en una proporción de 37% en peso (30~55%) con metanol entre el 10~15% en peso.

El formaldehido en el ámbito sanitario se utiliza principalmente como fijador y conservante de muestras de tejido y como agente esterilizante.

Palabras clave: Formaldehido, Bioseguridad, cancerígeno, prevención, protección, ámbito sanitario

Conclusiones

La Directiva (UE) 2019/983 de 5 de junio de 2019, por la que se modifica la Directiva 2004/37/CE, relativa a la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes carcinógenos o mutágenos durante el trabajo dice que el formaldehído cumple los criterios para ser clasificado como agente carcinógeno (de categoría 1B), por lo tanto, cuando se transponga al ordenamiento jurídico español, será incluido en el Anexo III de Valores límite de exposición profesional del Real Decreto 665/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos durante el trabajo.

Aparte de su carcinogenicidad, el formaldehído es considerado agente mutágeno de categoría 2 y sensibilizante cutáneo.

Si los resultados de la evaluación de riesgos pusieran de manifiesto un riesgo para la seguridad o la salud de los trabajadores por exposición a agentes cancerígenos, deberá evitarse dicha exposición y programar su sustitución; si esto no es posible el empresario garantizará que la utilización del mismo se lleve a cabo en un sistema cerrado; y si esto tampoco es posible, el empresario garantizará que el nivel de exposición de los trabajadores se reduzca a un valor tan bajo como sea técnicamente posible.

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

En el caso de no poder concretar la sustitución del agente químico peligroso, lo más parecido a sistemas cerrados son las mesas de tallado equipadas para un confinamiento efectivo, los armarios de almacenamiento de envases que controlen la emisión de vapores al ambiente y también que los botes o envases donde son transportadas, fijadas y conservadas las muestras hagan que el contacto del trabajador con los vapores de formol sea el mínimo posible.

Estos botes de bioseguridad son envases diseñados para contener tejidos, muestras o piezas anatómicas sumergidas en formol y consisten en recipientes con dos partes bien diferenciadas y unidas, en la mayoría de los casos, con rosca.

Una de las partes, por lo general, la parte inferior, es la que se encuentra vacía o con una cantidad concreta de suero fisiológico, y la otra parte o tapa, normalmente la parte superior, es la que contiene la solución de formaldehido al 3,7-4%.

El formol en esta última parte está sellado herméticamente.

Una vez que el trabajador haya depositado el tejido, muestra o pieza en la parte inferior sumergida en el suero fisiológico, el cual facilita el desprendimiento de la muestra de la pinza, se rosca la parte superior o tapa quedando el bote totalmente cerrado.

publica-articulo-revista-ocronos

Una vez cerradas las dos partes del envase, el siguiente paso será hacer caer toda la solución de formol desde la parte superior a la parte de abajo mezclándose con la muestra y el suero fisiológico. Esta caída del formol se a la vez que finaliza el roscado de ambas partes o, en algún otro sistema, apretando un botón situado en la parte superior que contiene el formol.

El contacto del trabajador con el formol y la emisión de vapores al ambiente es prácticamente inexistente.

Estos envases o botes de bioseguridad tienen diferentes volúmenes para que el usuario elija el tamaño más idóneo para las piezas que va a contener. Estos volúmenes van desde los 10-20 ml, pasando por 60 y 100 ml, hasta llegar al cuarto y medio litro de capacidad.

Las características más importantes de los botes de bioseguridad deben ser:

  • Recipientes resistentes y herméticos
  • La apertura y cierre del recipiente deberá ser fácil y no suponer un riesgo añadido.
  • La hermeticidad del cierre impedirá el derrame en caso de caída accidental. Se recomienda disponer de gradilla o sistema similar para el transporte de botes.
  • Identificados y etiquetados
  • Estanqueidad y estabilidad.
  • Botes grandes con asas.

Bibliografía

  1. R.D 665/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos.
  2. R.D 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo.
  3. Directiva (UE) 2019/983 de 5 de junio de 2019, por la que se modifica la Directiva 2004/37/CE, relativa a la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes carcinógenos o mutágenos durante el trabajo
  4. INSST. Formaldehído: su control en laboratorios de Anatomía y Anatomía Patológica. NTP 248
  5. INSST. Seguridad en el laboratorio: selección y ubicación de vitrinas. NTP 646
  6. INNST. Prevención de la exposición a formaldehído. NTP 873
  7. INSST. Límites de exposición profesional para agentes químicos en España. Madrid. 2021.
  8. Agentes Químicos en el Ámbito Sanitario. Escuela Nacional de Medicina del Trabajo (Instituto de Salud Carlos III). Asociación Nacional de Medicina del Trabajo del Ámbito Sanitario (ANMTAS)