El beneficio y la importancia que tienen los cambios posturales en la calidad de vida del paciente encamado

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 1–Enero 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº1: 130

Autor principal (primer firmante): Patricia Osorio San Millán

Fecha recepción: 1 de Enero, 2022

Fecha aceptación: 28 de Enero, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(1) 130

Autora:

  • Patricia Osorio San Millán.

Profesión:

Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE).

Palabras clave:

paciente encamado, cambios posturales, movilizaciones.

Introducción

El movimiento es un acto necesario para preservar la salud de las personas encamadas y dependientes y por lo tanto los cambios posturales son una medida preventiva para evitar una serie de complicaciones que son producto de la inmovilidad.

La inmovilidad de las personas en situación de dependencia es debida a la disminución de la capacidad para desempeñar actividades básicas de la vida diaria como consecuencia del deterioro de las funciones motoras. En el paciente encamado esta inmovilidad provoca un aumento del riesgo a desarrollar complicaciones tromboembólicas, problemas urinarios y estreñimiento, úlceras por presión o escaras, heridas crónicas, etc. De ahí la importancia de la correcta movilización por parte del auxiliar de Enfermería (TCAE), enfermero/a o celador/a dependiendo de la situación para favorecer una buena circulación sanguínea.

Objetivo

Destacar la importancia que tienen los cambios posturales en la salud y el día a día del paciente y como influyen en su calidad de vida.

Método

Para la investigación realizada se ha efectuado una búsqueda en bases de datos como PubMed, Scielo, Medline, entre otras. Además, se han consultado diversos libros, artículos científicos y revistas para complementar el estudio teórico.

Resultado

La mayoría de la gente cambia de postura cuando notan molestia o se sienten incómodos por la presión que sienten en las diferentes zonas de apoyo. Sin embargo, el paciente encamado o dependiente no tiene capacidad para realizar el mismo estos cambios de posición.

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Los cambios posturales se practican de forma regular y periódica en estos pacientes para evitar el desarrollo de úlceras y/o ayudar en el proceso de curación de las ya existentes por lo que se aprovecha cada cambio para verificar la integridad cutánea. Es importante saber movilizar al paciente para prevenir complicaciones y favorecer su recuperación.

El reposo prolongado sea cual sea el motivo puede disminuir la capacidad de movimiento, su tono muscular y da lugar a contracturas y atrofia muscular.

Los cambios posturales son las modificaciones realizadas en la postura corporal del paciente encamado.

La movilización de un paciente encamado debe ser un tratamiento preventivo e individualizado y debe aplicarse de manera precoz y mantenerse durante todo el periodo en que el paciente sea dependiente.

Para realizar los cambios posturales nos acercaremos siempre mucho al paciente haciendo la fuerza con nuestro cuerpo y observando una buena higiene postural para no hacernos daño.

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Los cambios posturales tienen como objetivo

  • Proporcionar los conocimientos necesarios para prevenir la aparición de úlceras por presión y otras complicaciones derivadas de la movilidad ayudando al paciente a mantener una postura adecuada para favorecer su bienestar todo ello en condiciones de seguridad y comodidad. Además, mejoran la circulación del paciente y evita la isquemia en los puntos de presión.
  • También ayudan a mantener el funcionamiento corporal en equilibrio de los sistemas circulatorio, respiratorio, urinario y musculo-esquelético contribuyendo además para la realización de exploraciones físicas por el personal sanitario cuando se precise.
  • Apoyar en la aplicación de algunos tratamientos y favorecer el estado de ánimo del individuo.
  • Mantener la alineación corporal del paciente.

Los cambios posturales se deben efectuar cada dos o tres horas durante las 24 horas del día a través del reloj postural que irá marcando la postura correspondiente en cada cambio. Con este procedimiento se asegura que la postura es la correcta y además se deberá tener especial precaución evitando el roce por arrastre manteniendo la cama seca y sin arrugas.

Por la noche los cambios se harán cada cuatro horas aproximadamente para respetar el sueño del paciente. En el horario de comidas se pondrá al paciente en sedestación si es posible.

Las posiciones más comunes son

  1. Decúbito supino.
  2. Decúbito lateral izquierdo y derecho.
  3. Fowler, semifowler.
  4. Prono.

Otras posiciones como la Sims, Trendelenburg, Roser. Litotomía, etc…. son más específicas para determinadas exploraciones y tratamientos.

Algunos aspectos generales a tener en cuenta en la ejecución de los cambios posturales

  • Informar al paciente sobre la técnica a utilizar.
  • Colocarnos a ambos lados de la cama.
  • Dependiendo del peso del paciente necesitaremos una o dos personas a cada lado y otra que se encargue de sujetar la cabeza del paciente.
  • Una vez decidida la nueva postura actuar al unísono tirando de la sábana hasta colocar al paciente en la posición deseada evitando tirones y movimientos bruscos.
  • Colocaremos almohadas entre las piernas, para evitar el roce entre ellas, que deberán estar flexionadas.
  • Nos aseguraremos que la sábana esté bien estirada y sin arrugas.
  • Hay que procurar ajustar el horario de cambio respetando siempre las horas de sueño.
  • Mantener extrema precaución con las vía, cánulas, sondajes y oxigenoterapia en el caso de que las tuviera para evitar tirones y arrancamientos.
  • Tener en cuenta el diagnóstico y patología del paciente para evitar posturas que pudieran ser nocivas.
  • En algunos casos el cambio postural nos puede facilitar el drenaje de secreciones respiratorias.
  • El personal que realiza el cambio postural debe adquirir una postura sana para evitar lesiones de espalda, flexionando las rodillas y separándolas manteniendo la espalda lo más recta posible y el cuerpo lo más cercano posible a la cama para realizar el menor esfuerzo físico.

Las precauciones que deberemos tener en cuenta a la hora de hacer los cambios posturales

  • Comprobar siempre que el estado del paciente permite la movilización y si no hay ninguna contraindicación médica iniciarla lo antes posible.
  • Valorar el estado del paciente para programar la posición adecuada y la frecuencia de los cambios posturales.
  • Utilizar al máximo el potencial de los recursos del paciente.
  • Determinar el personal adecuado para la movilización teniendo en cuenta las características físicas del paciente (obesidad, disminución de la movilidad, etc.), el grado de colaboración (agitación, miedo, desorientación, etc) y la seguridad del profesional.
  • Tener en cuenta que el decúbito prono no es una postura muy utilizada ya que suele ser mal tolerada.
  • Extremar las medidas de seguridad durante la movilización del paciente ante el riesgo de caídas.

Técnica o procedimiento a seguir en los cambios posturales

Material necesario

  1. Sábanas.
  2. Almohadas.
  3. Férulas antiequino, bolsas de agua, si procede.

Siempre se comprobará la identidad del paciente y además se le explicará la técnica a realizar para favorecer su colaboración. Se creará además un ambiente de intimidad para la correcta realización del procedimiento.

Técnica

  • Higiene de manos.
  • Asegurarse de que la cama está frenada y ponerla en posición horizontal dependiendo del cambio postural.
  • Colocar una sábana entremetida.

Decúbito supino

  • Desplazar al paciente al centro de la cama con ayuda de la sábana entremetida.
  • Colocar bajo la cabeza una almohada, de modo que el cuello quede recto, alineado con la columna, pero no hiperextendido.
  • Situar los brazos a lo largo del cuerpo con los codos ligeramente flexionados o colocados encima del abdomen.
  • Colocarle las muñecas al paciente en posición neutral, en actitud natural de descanso.
  • Levantarle los talones un poco, por encima del colchón, utilizando almohadas pequeñas, bolsas de agua, etc.
  • Colocar los pies formando un ángulo de noventa grados con las piernas, utilizando una férula antiequino si procede.
  • Comprobar que el paciente está cómodo.
  • Colocar barandillas laterales si se precisan.

Decúbito lateral

  • Desplazar al paciente con ayuda de la sábana entremetida hacía el lado contrario de que se le va a colocar.
  • Colocarle lateralmente, situando una almohada en la espalda para mantener la posición. La cabeza debe apoyarse sobre otra almohada manteniendo la alineación con la columna.
  • Extenderle la pierna inferior en línea recta con la espalda y los hombros.
  • Flexionarle la pierna superior por la cadera y la rodilla y apoyarla sobre una almohada que vaya desde la parte superior del muslo hasta la pantorrilla.
  • Colocarle el brazo inferior en rotación externa.
  • El brazo superior se colocará con el codo en flexión, si es posible encima de una almohada.
  • Colocar las barandillas laterales.

Decúbito prono

  • Colocar al paciente en esta postura con ayuda de una entremetida.
  • Colocarle la cabeza ladeada apoyada sobre una almohada alineada con el resto del cuerpo.
  • Colocar los brazos separados del cuerpo con los codos en flexión descansando las palmas de las manos sobre la cama.
  • Las extremidades inferiores deben estar extendidas y se recomienda que los pies cuelguen al final del colchón para evitar el equinismo.
  • Siempre que sea necesario utilizar almohadas en hombros, abdomen, muslos y piernas para disminuir la presión en las prominencias óseas.

Fowler o semifowler

  • La cabecera de la cama debe estar a una posición con un ángulo de entre 30,45-60 grados, dependiendo de si es una u otra, de manera que la persona quede medio sentada.
  • Debajo de las piernas podemos colocar una almohada para que las rodillas hagan un poco de flexión.

Sedestación

  • Para pasar a sedestación, siempre en función del estado del paciente y su grado de colaboración, primero se ha de colocar en decúbito lateral y desde aquí, sacando las piernas de la cama, pasar a sedestación en la cama.
  • Acto seguido lo hacemos pasar a bipedestación y posteriormente a sedestación, en función del grado de dependencia, ayudaremos al paciente más o menos colocándonos siempre muy cerca de él y pivotando sobre nuestro cuerpo.

A la hora de realizar los cambios posturales debemos

  • Prestar especial atención en la realización de las maniobras para evitar accidentes con los sueros, sondas, etc.
  • Realizar las movilizaciones siempre con una sábana entremetida para evitar arrastrar al paciente.
  • Evitar en las diferentes posturas el contacto de las prominencias óseas entre sí.
  • Vigilar la posición correcta de las articulaciones para evitar contracturas, deformidades y rigidez.
  • Enseñar al paciente como puede colaborar según sus posibilidades, además se le debe explicar la importancia de mantener una postura correcta para evitar complicaciones.
  • Hay educar al paciente y/o familia las posturas adecuadas que debe adoptar y la forma de conseguirlas.

Registro del cambio postural

  • En el plan de cuidados se registrará la necesidad y frecuencia de los cambios, así como anotar si existe alguna postura contraindicada.
  • En las observaciones de Enfermería registrar la hora del último cambio realizado, complicaciones que se pudieran dar y las medidas a adoptar, tolerancia del paciente a las diferentes posiciones además de la actitud y grado de implicación de la familia.

Cuidados posteriores a cada cambio postural

  • Para prevenir las complicaciones derivadas de las inmovilizaciones los cambios posturales deben realizarse cada dos a tres horas siguiendo la siguiente rotación:
    • Decúbito supino.
    • Decúbito lateral derecho.
    • Decúbito lateral izquierdo.
  • Inspeccionar al realizar las movilizaciones los puntos de apoyo para detectar enrojecimiento, eritemas, etc.
  • Valorar la evolución de la movilidad del paciente.

Se deberá tener en cuenta siempre en cada movilización

  • El control de la humedad provocado por sudor, orina e incluso el derrame de algún tipo de líquido.
  • Los cambios anormales mediante inspecciones regulares.
  • La comodidad del paciente una vez hecho el cambio postural.

Ventajas al realizar los cambios posturales al paciente encamado

  • El beneficio que reporta el cambio al facilitar la expulsión de mucosidades acumuladas.
  • Realizar los cambios correctamente e ir cambiando las zonas de mayor presión en el cuerpo del paciente reducirá o favorecerá la no formación de úlceras por presión, que son producidas por la presión entre el peso del cuerpo que aprieta los tejidos entre la cama y el hueso o por la fricción o desplazamiento del paciente en la cama.
  • Evita que no haya bloqueo del riego sanguíneo de la posible zona en presión a la vez que se proporciona comodidad al paciente.

Conclusión

Estar sentados o tumbados durante horas sin moverse puede resultar fatal, especialmente cuando aparecen las úlceras por presión (UPP) que salen cuando la persona encamada o dependiente padece una incorrecta irrigación sanguínea en determinadas partes. La finalidad de los cambios posturales es hacer que la zona con falta de irrigación se movilice periódicamente.

Los cambios posturales forman parte de la prevención de la salud y realizarlos garantiza confort al paciente y propicia su independencia. Es de vital importancia en una persona encamada la higiene y que además en cada cambio se inspeccione y se hidrate la piel para evitar las complicaciones.

En el ámbito hospitalario estos cambios son una labor compartida en la que participan tanto el auxiliar, como el personal de Enfermería y los celadores en los casos que sean necesario.

Con el reloj postural se crea, de manera sencilla de intuitiva, un sistema de control de cambios posturales para la prevención y tratamiento de las úlceras por presión (UPP) y otras patologías derivadas de la inmovilización prolongada.

La coordinación, organización, logística familiar y hospitalaria son fundamentales para que el paciente pueda sobrellevar de manera positiva el periodo de tiempo en el que requiera reposo para garantizar su bienestar total.

En conclusión, podemos constatar que estos cambios posturales evitan los padecimientos que sufre el paciente encamado, mejora su bienestar y su calidad de vida.

Los protocolos de estos cambios están diseñados para hacer que cada técnica sea más segura tanto para el paciente como para el personal sanitario. Además, indican los pasos a seguir de forma clara y concisa para hacerlo adecuadamente con profesionalidad y eficiencia para así obtener una calidad asistencial más alta dando un mayor bienestar y seguridad al paciente minimizando a la vez los riesgos para ambos.

Bibliografía

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  2. https://ayudastecnicas ibiza.com/cambios-posturales/
  3. https://felizvita.com/ cambios-posturales/
  4. https://www.osakidetza.euskadi. eus/contenidos/informacion/osapa _apoyo_cuidador/es_def/adjuntos/ guia_basica_cuidados.pdf
  5. http://www.sspa.juntadeandalucia.es/ servicioandaluzdesalud/hrs3/fileadmin/ user_upload/area_ Enfermería/Enfermería/ procedimientos/procedimientos_2012/ g1_cambio_postural.pdf
  6. http://www.csantantoni.com/ wp-content/uploads/2015/11/PR024- Protocolo-de-Cambios-Posturales.pdf
  7. https://www.logoss.net/file/ 193/download?token=Zloih59X
  8. https://medlineplus.gov/spanish/ ency/patientinstructions/000426.htm
  9. http://cuidados20.san.gva.es/ documents/16605/0/Procedimientos +relacionadados+con+la+ movilizaci%C3%B3n+ del+paciente.+Cap.+VI
  10. https://scielo.isciii.es/pdf/ geroko/v29n2/1134-928X- geroko-29-02-00092.pdf