Beneficios metabólicos del ayuno intermitente como terapia alternativa en el tratamiento de la obesidad

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 8–Agosto 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº8: 46

Autor principal (primer firmante): Salazar Guanoquiza María Fernanda

Fecha recepción: 7 de julio, 2023

Fecha aceptación: 3 de agosto, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(8) 46

Autores:

  1. Salazar Guanoquiza María Fernanda, Estudiante de Décimo Semestre, Carrera de Medicina, Facultad de Ciencias Químicas de la Salud, Universidad técnica de Machala; Machala, El Oro, Ecuador.
    https://orcid.org/0009-0007-0922-0455
  2. Santander Ramón Ashley Marushka, Estudiante de Décimo Semestre, Carrera de Medicina, Facultad de Ciencias Químicas de la Salud, Universidad técnica de Machala; Machala, El Oro, Ecuador. <Autor de correspondencia>
    https://orcid.org/0009-0008-7276-4014
  3. Ojeda Crespo Alexander Oswaldo Mg, PhD, Docente titular, Carrera de Medicina, Facultad de Ciencias Químicas de la Salud, Universidad técnica de Machala; Machala, El Oro, Ecuador.
    http://orcid.org/0000-0003-2657-1736

Categoría profesional

Medicina: Nutrición

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Resumen

El ayuno intermitente es una estrategia dietética que surge como una alternativa al tratamiento de la obesidad, debido a que ayuda a controlar el peso y mejorar la salud metabólica​.

El mecanismo implicado es el cambio metabólico que ocurre cuando el cuerpo empieza a producir cetonas a partir de los ácidos grasos libres una vez que las reservas de glucógeno hepático se han agotado.

La mediatización de su práctica ha hecho que exista muchos sesgos en su aplicación por parte de los oyentes, motivo por el cual, el objetivo de la presente revisión es describir los beneficios metabólicos del ayuno intermitente como terapia alternativa en el tratamiento de la obesidad con la finalidad de proporcionar una información idónea y confiable sobre su práctica.

La metodología empleada consiste en una revisión bibliográfica de tipo documental, utilizando artículos correspondientes a los últimos cinco años con cuartil 1 y 2.

Los resultados evidencian que el ayuno intermitente promueve la pérdida de peso, disminuye el colesterol LDL y triglicéridos, aumenta el colesterol HDL, reduce la presión arterial sistólica y diastólica, reduce la insulina en ayunas, y disminuye los marcadores inflamatorios (homocisteína, IL 6 y la proteína C reactiva).

En conclusión, el ayuno intermitente es una alternativa eficiente en el tratamiento de la obesidad, y es necesario que los profesionales de salud tengan noción de los esquemas de ayuno intermitente, efectos y contraindicaciones, para de esta manera ofrecer una nueva terapia alternativa en los pacientes con obesidad.

Palabras clave: Obesidad, Ayuno intermitente, Metabolismo.

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Abstract

Intermittent fasting is a dietary strategy that emerges as an alternative in the treatment of obesity, as it helps control weight and improve metabolic health. The mechanism involved is the metabolic shift that occurs when the body starts producing ketones from free fatty acids once hepatic glycogen stores are depleted.

The media’s portrayal of its practice has led to many biases in its application by listeners, which is why the objective of this review is to describe the metabolic benefits of intermittent fasting as an alternative therapy in the treatment of obesity, aiming to provide accurate and reliable information about its practice.

The methodology employed consists of a documentary literature review, using articles from the last five years with quartiles 1 and 2. The results demonstrate that intermittent fasting promotes weight loss, decreases LDL cholesterol and triglycerides, increases HDL cholesterol, reduces systolic and diastolic blood pressure, decreases fasting insulin, and reduces inflammatory markers (homocysteine, IL-6, and C-reactive protein).

In conclusion, intermittent fasting is an effective alternative in the treatment of obesity, and it is necessary for healthcare professionals to have knowledge of intermittent fasting protocols, effects, and contraindications to offer a new alternative therapy to patients with obesity.

Keywords: Obesity, Intermittent Fasting, Metabolism.

Introducción

La obesidad, la pandemia del siglo XXI, es una enfermedad metabólica multifactorial que ha ido aumentando su incidencia de manera progresiva en los últimos 40 años, y es considerada como un problema de salud pública a escala mundial presentándose como un desafío sanitario para los países desarrollados y en vías de desarrollo ​(1)​.

La Organización mundial de la Salud (OMS) estima que la obesidad causa más de 1,2 millones de muertes al año, es decir, más del 13% de la mortalidad total en el continente ​(2)​.

En Ecuador, 6 de cada 10 personas tienen sobrepeso u obesidad, siendo más prevalente entre los 40 y 50 años, y de acuerdo con el sexo, predomina en las mujeres con un 65.5% respecto a los hombres con un 34.5% ​(3)​.

Además, de acuerdo con el informe del World Obesity Atlas 2022 se predice que para el 2030, 1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 7 hombres vivirán con obesidad, lo que equivale a 1 billón de personas globalmente ​(4)​.

Estas cifras reflejan el impacto negativo que está teniendo la obesidad en la salud pública, por ello surgen diversas estrategias encaminadas a la disminución de su prevalencia e incidencia, centrándose en los cambios del estilo de vida.

Recientemente, ha tomado fuerza la práctica de un nuevo régimen de alimentación conocido como ayuno intermitente, que ha generado gran interés por parte del público general, medios de comunicación y dentro de la comunidad científica.

Según las estadísticas de términos más buscados en Google Trends, el ayuno se ha popularizado desde el año 2019, sin embargo, tiene su origen desde los albores de la humanidad como un método de supervivencia, y se lo considera como una de las tradiciones más antiguas del mundo, cuya práctica se asociaba más a fines curativos, espirituales o religiosos ​(5)​. 

El ayuno intermitente constituye un cambio de paradigma en la nutrición tradicional, cuya definición según Mattson et al., corresponde a “patrones de alimentación en los que las personas pasan períodos de tiempo prolongados con poca o ninguna ingesta de energía, con períodos intermedios de alimentación normal”, el cual se lo emplea como una estrategia dietética para controlar el peso y mejorar la salud metabólica ​(6)​.

El mecanismo implicado es el cambio metabólico que ocurre al ayunar, el cual consiste en la utilización de los ácidos grasos libres para la formación de cetonas, que se convertirán en el combustible energético necesario en vez de la glucosa, permitiendo al organismo desempeñar sus funciones biológicas, además interviene en las transformaciones bioquímicas de los lípidos, reduciendo la masa corporal y la concentración de colesterol y triglicéridos ​(7)​.

Hoy en día, existen estudios en los cuales se evidencia su importancia en la modulación de una variedad de enfermedades crónicas como la obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y el cáncer ​(8)​.

Los beneficios que genera la práctica del ayuno intermitente se debe a las respuestas celulares adaptativas y conservadas evolutivamente que tiene nuestro organismo como una forma de supervivencia, que determinan a la vez, un cambio metabólico con la finalidad de proporcionar las cetonas necesarias para alimentar a las células durante el ayuno y provocar además respuestas sistémicas y celulares orquestadas que promoverán el rendimiento físico, mental, aumento de la resistencia al estrés y enfermedades, y supresión de la inflamación (1).

El proceso de difusión viral por medio de la mediatización ha hecho que el mundo esté interesado en su práctica, pero a la vez, resulta desventajoso debido a los difusores de la desinformación que, al no tener una base sólida de conocimiento sobre el tema, desinforman a sus oyentes, causando malentendidos y sesgos en su aplicación, haciendo que el ayuno de beneficio termine convirtiéndose en un perjuicio para la salud.

Además, el ayuno intermitente resulta un tema cautivador para la comunidad científica, lo cual ha permitido que el número de evidencia científica enfocada en la evaluación de su eficiencia, seguridad, fisiología en el organismo humano y efectos metabólicos en sujetos con sobrepeso, obesidad y peso normal, aumente.

Motivo por el cual, la presente revisión bibliográfica busca describir de forma concisa el efecto de ayunar en el metabolismo de un organismo sano para poder comprender como genera beneficios en el metabolismo de una persona con obesidad, y con ello inferir su utilidad como terapia alternativa de primera línea en el tratamiento de la obesidad.

Objetivos

General: Describir los beneficios metabólicos del ayuno intermitente como terapia alternativa en el tratamiento de la obesidad, mediante una revisión bibliográfica con la finalidad de proporcionar una información idónea y confiable sobre su práctica.

Específicos:

  • Seleccionar artículos de contenido actualizado referentes al ayuno intermitente y sus efectos en la obesidad.
  • Analizar los efectos metabólicos que produce el ayuno intermitente en el organismo del paciente obeso.
  • Contrastar los beneficios de la práctica del ayuno intermitente como terapia alternativa en los pacientes adultos con obesidad.

Métodos

La metodología empleada para la elaboración del presente trabajo de investigación consiste en una revisión bibliográfica de tipo documental, enmarcándose en el campo de la investigación, como un estudio cualitativo de tipo observacional, descriptivo, retrospectivo.

Para su elaboración se obtuvo información proveniente de artículos publicados en la base de datos PubMed central y Science Direct, en donde se seleccionaron artículos de revisión sistemática, ensayos clínicos aleatorizados y metaanálisis correspondientes a los últimos cinco años y pertenecientes al cuartil 1 y 2, en idioma inglés y español.

Además, debido al aporte significativo de 2 artículos de revisión del año 2017, se decidió incluirlos a la revisión. Las palabras claves utilizadas para la búsqueda fueron: “Ayuno intermitente”, “Metabolismo”, “Fisiología”, “Obesidad” y “Intermittent fasting”. Se revisaron alrededor de 70 artículos de los cuales 35 fueron incluidos en la revisión bibliografía.

Resultados

De acuerdo con Vasim et al., el ayuno intermitente es una “práctica voluntaria, con duración fija, en donde los periodos de disminución de ingesta de alimentos pueden ser de pocas o ninguna caloría alternando con días ad libitum” (3).

Todo ello convierte al ayuno intermitente como un patrón de alimentación más no un esquema dietético, el cual se caracteriza por ser alterno, al combinar días de alimentación ad libitum con días de restricción calórica o ausencia de ingesta alimentaria.

Existen protocolos de ayuno intermitente, pero los más populares son el ayuno en días alternos, el esquema de ayuno 5:2 o el ayuno periódico y la alimentación restringida en el tiempo, que se describen mejor en la tabla 1 (2).

Tabla 1. Tipos de ayuno intermitente

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Fuente: Elaborado por autores, basándose en los artículos “Fad Diets: Facts and Fiction” bajo autoría de Tahreem A. et al (2) y “Effect of Various Types of Intermittent Fasting (IF) on Weight Loss and Improvement of Diabetic Parameters in Human” bajo autoría de Nowosad K. et al (3).

En el ayuno, la ausencia de ingesta de alimentos produce cambios metabólicos marcados asociados a la activación de mecanismos de adaptación para la obtención de energía que conducen a la pérdida de peso y mejora del metabolismo.

La principal hormona en estado de alimentación que permite que el cuerpo utilice la glucosa como combustible, es la insulina, mientras que, en un individuo que ayuna, predomina el glucagón al hacer que el cuerpo utilice las reservas de glucógeno hepático para obtener energía (4).

Durante las primeras 12 horas de ayuno, la glucogenólisis es la vía por la cual el cuerpo obtiene la energía necesaria para realizar sus procesos fisiológicos con la ayuda de la hormona glucagón, la cual se encarga de convertir las reservas de glucógeno hepático en glucosa (4).

Una vez que se terminan las reservas de glucógeno en el hígado, inicia el “cambio metabólico”, es decir, luego de las 12 horas de ayuno, el cuerpo deja de utilizar la vía de la glucogenólisis para pasar a la lipólisis mediante la movilización de los ácidos grasos libres del tejido adiposo, los cuales en el hígado por el proceso de β-oxidación, se convierten en β-hidroxibutirato (BHB) y acetoacetato (AcAc), liberándose posteriormente a la sangre para su utilización como fuente de energía en los tejidos del cuerpo, incluyendo al cerebro (4,5).

Este proceso suele ocurrir 12-36 horas después del periodo del ayuno, y depende del contenido de glucógeno hepático, la composición de la comida anterior y la cantidad de gasto de energía del individuo durante el ayuno (5).

El ayuno afecta a los sensores bioenergéticos, mediante el aumento de AMP y disminución de ATP celular que activan la proteína quinasa activada por AMP (AMPK) terminando en la inhibición de las vías anabólicas y estimulando un estado de autofagia de reacciones catabólicas, eliminando así proteínas y orgánulos dañados y mejorando la función mitocondrial (4).

Interviene en la disminución de la actividad de la rapamicina (mTOR) debido a la reducción de los niveles de glucosa y aminoácidos; la activación de la NAD+ desacetilasa de las sirtuinas, lo que genera una síntesis de proteínas baja, reduce el estrés oxidativo, estimula la autofagia y la síntesis mitocondrial (6).

Todas estas vías en conjunto se activan por influencia de los cuerpos cetónicos, los cuales además de servir como fuentes de energía, son potentes moléculas de señalización que regulan la expresión y la actividad de ciertas proteínas y moléculas involucradas en la salud y el envejecimiento (7).

Los cuerpos cetónicos se convierten en el principal combustible del cerebro, y regulan el alza del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF); implicado en la promoción de la biogénesis mitocondrial, la plasticidad sináptica, la resistencia al estrés y la reparación celular, asociándose con una mejoría de los trastornos psiquiátricos y neurodegenerativos (8).

Beneficios en el metabolismo

Estudios sugieren que el ayuno intermitente genera una amplia gama de beneficios en muchas enfermedades como la obesidad, la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión, y mejora los factores de riesgo cardiovascular (1,4).

Además, Gudden et al., menciona que la pérdida de peso y la sensibilidad a la insulina indirectamente previene y evita el progreso de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple, epilepsia e inclusive los accidentes cerebrovasculares (8).

Zang et al. propone 3 hipótesis o mecanismos asociados al ayuno intermitente que están involucrados en la pérdida de peso y en los beneficios a nivel cardiovascular:

  1. Reducción del estrés oxidativo, se basa en que la disminución de la ingesta de energía hace que las mitocondrias produzcan menos radicales libres.
  2. El ritmo circadiano, debido a que el ayuno optimiza adecuadamente los relojes periféricos de los órganos; y por último.
  3. El estado cetogénico inducido por el ayuno que genera un cambio metabólico favoreciendo la pérdida de peso y mejora del perfil lipídico (9).

Por lo tanto, la reducción del estrés oxidativo, regulación del ritmo circadiano y el estado cetogénico en combinación con la remodelación del microbioma intestinal y el cambio de apetito, son aquellos que determinan un efecto cardiovascular positivo y pérdida de peso en el individuo obeso (9).

En base a los artículos de revisión incluidos en el presente trabajo de investigación se logra evidenciar los efectos que tiene el ayuno intermitente sobre el peso corporal, el ritmo circadiano, marcadores inflamatorios, microbioma y los factores de riesgo cardiovascular como el perfil lipídico, la resistencia a la insulina y la presión arterial; beneficios que se describen a continuación:

Influencia del ayuno en el ritmo circadiano

El sistema circadiano se encarga de modular los ritmos diarios conductuales y fisiológicos de sueño/vigilia, ayuno/alimentación, temperatura corporal y funciones endocrinas, mediante la sincronización conjunta de un reloj central localizado en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo y los relojes periféricos, presentes en el resto de los tejidos (10). Franzago et al., destaca la existencia de disruptores que predisponen a una alteración del ritmo circadiano individual central o periférico, como los horarios de alimentación irregulares, trabajo por turnos, trastornos del sueño, estrés psicológico y sedentarismo, que contribuyen a la disfunción metabólica (11).

Además, Orihara et al., menciona que la alteración del metabolismo y de los ritmos biológicos independientemente de la causa, conducen a la obesidad; y que las intervenciones dietéticas de alimentación restringida en el tiempo con la regulación de los horarios de comida y el sueño mejoran la expresión de los genes controlados por el reloj y ritmos de gasto de energía, modificando a favor el ritmo circadiano y el peso corporal (12).

Por otra parte, el ayuno intermitente tiene el potencial de modificar los comportamientos de alimentación, por lo tanto, el momento de la ingesta de alimentos en un periodo de 24 horas tendrá una influencia directa en el inicio del apetito, la eficiencia energética y el control del peso (1).

El horario de las comidas influye en el metabolismo y está asociado al desarrollo de obesidad y a la dificultad para perder peso; principalmente, las comidas nocturnas, debido a que están relacionadas con una tasa de pérdida de peso más lenta y niveles altos de melatonina, que disminuye la sensibilidad a la glucosa y modifican la microbiota salival (13).

Por ende, ingerir alimentos en el momento equivocado puede influir de manera negativa en el ritmo circadiano y en el metabolismo, e inclusive resultar un factor pronóstico de fracaso en el tratamiento para la obesidad, reflejando la importancia de intervenir en la promoción de una conducta alimentaria como un hábito saludable en estos pacientes, que se someterán a un régimen estricto.

Peso corporal

El ayuno intermitente promueve la pérdida de peso que oscila entre el 2,5 y el 9,9%, y la pérdida de masa grasa asociada (14).

Elortegui et al., demostró que las intervenciones de ayuno en días alternos y la versión modificada inducen una pérdida de peso corporal que oscila entre el 0,77  y el 12,97%, mientras que la dieta 5:2 resultó en una pérdida de peso que oscila entre el 1,70%  y el 7,97% (15).

Logrando resaltar que tanto el ayuno en días alternos, la dieta 5:2 y el ayuno restringido en el tiempo producen una pérdida de peso de leve a moderada en participantes con sobrepeso y obesidad, sin embargo, son el ayuno en días alternos y la dieta 5:2 que producen una pérdida de peso significativa >5% desde el inicio (16).

Por otro lado, Arciero et al., en su estudio de control aleatorio en donde comparó dos dietas de ayuno intermitente que difieren en las kilocalorías de ingesta al día, en mujeres/hombres con sobrepeso durante 4 semanas, evidenció una reducción significativa del peso corporal de un 5.2% y 7% (4.7 kg-7.1 kg) y disminución de la circunferencia de la cintura en 5-7.6 cm, respecto al inicio (17).

Es necesario destacar que la reducción del peso corporal se da mediante la eliminación de la masa grasa, sin afectar a la masa magra, debido a que el ayuno contribuye al correcto funcionamiento del músculo esquelético, al mejorar la sensibilidad a la insulina y captación de la glucosa, revirtiendo la intolerancia al ejercicio y cambios en la fibra muscular asociado a la obesidad (9).

Lípidos

El ayuno en días alternos disminuye los niveles de colesterol LDL (10-23%) y triglicéridos (9-17%) en individuos con hipertrigliceridemia, obesidad y prediabetes (16). La dieta 5:2 se asocia con una disminución del colesterol LDL (10-12%) y triglicéridos (12-16%), similares a los obtenidos con la dieta tradicional (16).

Mientras que, en el esquema de alimentación restringida en el tiempo, no hubo cambios en los niveles de colesterol y triglicéridos lo cual se asocia a que los participantes tenían un rango normal al inicio del estudio (16).

Dong et al, en su revisión menciona que el ayuno en días alternativos con una restricción calórica del 75%  cada dos días, se asoció con una reducción de LDL de 10 ± 4%  y una reducción de triglicéridos de 17 ± 5% después de 12 semanas en pacientes adultos con sobrepeso y obesidad (18).

Santos y Macedo recopilaron datos de diferentes ensayos y concluyeron que el ayuno intermitente aumenta el colesterol HDL entre 1-14 mg/dl, disminuye el LDL entre 1-47 mg/dL, disminuye el colesterol total entre 5-88 mg/dl y disminuye los triglicéridos entre 3-64 mg/dl (19).

Finalmente, Antón et al. concluye con que el ayuno intermitente aumenta la lipólisis de triglicéridos en quilomicrones y aumenta la producción de partículas de colesterol HDL, además reduce el estrés oxidativo, preserva la masa magra y regula la sensación de hambre (20).

Por otra parte, Holmer et al., en su ensayo controlado aleatorizado en donde se compararon tratamientos dietéticos en 12 semanas en pacientes con esteatosis hepática no alcohólica, menciona que la dieta 5:2 de ayuno intermitente reduce −6,1% de los casos de esteatosis, mejora la rigidez hepática y resulta más tolerable respecto a las otras dietas (21).

Por lo tanto, el ayuno intermitente además de mejorar el perfil lipídico en pacientes con sobrepeso u obesidad también genera un efecto positivo en aquellos pacientes con esteatosis hepática no alcohólica.

Resistencia a la insulina

El ayuno en días alternos modificado reduce la insulina en ayunas (15-37%) generalmente en sujetos con niveles de insulina elevados al inicio (16). La dieta 5:2 se asocia con una disminución de la resistencia a la insulina (27%) y de la HbA1c (5,3%) (16).

Mientras que, en la alimentación restringida en el tiempo, solo se evidenció disminución en ventanas de alimentación cortas en individuos sin diabetes y con prediabetes (16).

Gao et al. menciona que en personas con sobrepeso u obesidad el esquema de ayuno intermitente 5:2 produce reducciones en el peso corporal, la masa grasa y la masa libre de grasa, además mejoró los niveles de hemoglobina glicosilada y parámetros metabólicos en ayunas, durante 3, 6 o 12 meses (22).

Hoddy et al., corrobora con Gao y menciona que el esquema 5:2 tiene un mayor impacto en la sensibilización a la insulina cuando se mantiene su práctica durante 6 meses (23).

Debido a que la resistencia a la insulina se asocia con un estado inflamatorio, dislipidemia aterogénico y riesgo de retención de líquidos que en última instancia están implicados en el desarrollo en eventos cardiovasculares adversos, al prevenirla se disminuye el riesgo a padecer enfermedades cardio metabólicas a lo largo de la vida (4).

Presión arterial

El ayuno intermitente reduce tanto la presión arterial sistólica como la diastólica, mediante la activación del sistema parasimpático que promueve el aumento de las neuronas colinérgicas del tronco encefálico, regulando la presión arterial (5).

En un estudio realizado por Sutton et al. con participantes masculinos prediabéticos se evidenció una reducción promedio de la presión arterial sistólica de 11 ± 4 mmHg y una reducción de la presión arterial diastólica de 10 ± 4 mmHg después de 5 semanas de ayuno durante períodos de 18 horas (24).

Varady et al. por otro lado concluye con que el ayuno en días alternos reduce la presión arterial sistólica en un 5%, la dieta 5:2 se asocia con una disminución de la presión arterial sistólica entre un 2-4% y diastólica 3-5%; y en la alimentación restringida en el tiempo, disminuye la presión arterial sistólica en un 4-9% y la diastólica entre un 7-9% (16).

Dong et al, explica que el ayuno tiene la capacidad de reducir la presión arterial, debido a que provoca la disminución del tono simpático y aumenta el tono parasimpático, lo que podría mejorar la mortalidad por enfermedad cardiovascular; además incluso se infiere que el ayuno puede conferir una protección cardiaca luego de un evento cardiovascular, sin embargo, los estudios en humanos sobre esta asociación aún son escasos (18).

Marcadores inflamatorios

El ayuno intermitente reduce la concentración de factores proinflamatorios como la homocisteína, IL 6 y la proteína C reactiva, involucrados en la formación de las placas ateroscleróticas (5).

A nivel hormonal, produce un aumento en la secreción de la adiponectina de los adipocitos, la cual presenta efectos anti ateroescleróticos y antiinflamatorios al inhibir la adhesión de los monocitos a las células endoteliales (5).

En contraste, la leptina con efecto aterogénico, la cual se encuentra elevada en la obesidad y se correlaciona con el índice de masa corporal, colesterol total, triglicéridos, presión arterial y marcadores inflamatorio, disminuye con la pérdida de peso, por lo tanto, el ayuno está involucrado en la modulación de las adipocinas revirtiendo así el estado inflamatorio resistente presente en la obesidad (5).

Microbiota intestinal

Referente a la microbiota intestinal, se ha identificado que en la obesidad existe una mayor proporción de firmicutes y una menor proporción de bacteroidetes, las cuales aumentan la capacidad del intestino para obtener más calorías de cada comida, aumentando el peso.

Por lo que se han hecho estudios en el que se evidencia que el ayuno intermitente en su enfoque restricción energética en el tiempo, mejora la diversidad y la composición general del microbioma intestinal en sujetos sanos delgados, pero parece no tener efecto en personas con obesidad (16).

Sin embargo, Antón et al., menciona que el ayuno modifica la composición del microbiota intestinal enriqueciendo a las familias Bacteroidaceae, Lactobacillaceae y Prevotellaceae (20).

Debido a la escasez de estudios clínicos realizados en humanos no se puede llegar a un resultado preciso, por ello sería relevante que en futuras investigaciones se estudie el efecto del ayuno intermitente en la composición del microbiota intestinal en pacientes obesos.

Discusión

Es evidente los numerosos beneficios que produce el ayuno intermitente en el organismo, sin embargo, es necesario tener en cuenta ciertos factores que intervienen y explican la razón por la cual no se da una adopción generalizada de este patrón alimenticio en la población.

Existe escasa evidencia documentada sobre los efectos nocivos del ayuno intermitente, debido a que los estudios que se han llevado a cabo con este régimen de alimentación han sido cortos.

Sin embargo, dentro de los efectos secundarios más frecuentes se mencionan: sensación de hambre, irritabilidad, cansancio, mareo, disminución de la concentración, insomnio, los cuales suelen desaparecer durante el primer mes (1,4).

De hecho, Malinowski et al. en su artículo recalca que el ayuno intermitente al inicio de su práctica el organismo debe atravesar por un proceso de adaptación el que debe usar cetonas en lugar de glucosa, por tal motivo se puede presentar mal humor, cansancio o mareos (5).

Sin embargo, Varady et al. menciona que el ayuno generalmente no produce efectos adversos gastrointestinales prolongados, como estreñimiento, diarrea, náuseas, sequedad de boca o halitosis (16).

Welton et al., en su revisión sistemática encontró en los 27 ensayos de ayuno intermitente que los participantes obesos no desarrollaron atracones, ni conductas purgativas y reportaron una mejora en su salud mental y física (25).

Por lo tanto, la presencia o ausencia de efectos adversos asociados al ayuno se deben individualizar, ya que por lo general con el tiempo el organismo se adapta y dicha sintomatología desaparece.

Existen, además contraindicaciones de su aplicación debido a que, en este grupo de personas, desencadenan un efecto negativo mas no positivo.

Dentro de este grupo se incluyen a pacientes con medicación para enfermedades cardiovasculares, ya que el ayuno podría producir alteraciones electrolíticas; inmunodeprimidos, trastornos de la conducta alimentaria, poblaciones especiales como embarazadas, lactantes, niños y adolescentes (<18 años) y adultos mayores; y otras condiciones como la hipotensión arterial, bajo peso, sujetos con migraña no controlada y pacientes sometidos a transfusión sanguínea (26).

En definitiva, se debe considerar la salud y la situación actual de las personas antes de comenzar con este régimen de alimentación (5).

El uso del ayuno intermitente en pacientes diabéticos en la actualidad es un tema de controversia, Tang et al., afirma que el ayuno mejora el control glucémico, reduce el peso corporal y mejora la homeostasis metabólica en pacientes con diabetes mellitus tipo 2.

Sin embargo, es necesario evaluar el riesgo de hipoglucemia en estos pacientes antes de iniciar el régimen (27). Ojo T. y colaboradores, acotan que la deficiencia de insulina en estos pacientes aumenta el riesgo a desarrollar cetoacidosis diabética, e inclusive asocia a aquellos que utilizan insulina o sulfonilureas con un mayor riesgo de hipoglucemia, por lo tanto, se requiere un monitoreo continuo de los niveles de glucemia de estos pacientes por parte del médico, para de esta manera proceder a realizar un ajuste del tratamiento (5,28).

Tampoco se recomienda el ayuno intermitente en adultos mayores al relacionarse con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, arritmia y accidente cerebrovascular, asimismo las variaciones de concentración de glucosa causan inestabilidad en el cuerpo, lo que da como resultado caídas y fracturas frecuentes a causa de la osteoporosis (5).

Chihaoui et al. resalta que los pacientes con insuficiencia suprarrenal que practican el régimen del ayuno intermitente tienen riesgo de complicaciones como astenia intensa, hipoglucemia e hipotensión sin un mayor riesgo de insuficiencia suprarrenal aguda, sin embargo, los factores de riesgo para estas complicaciones parecen ser la corta edad y un inadecuado conocimiento de la enfermedad (29).

Se reportó un caso relacionado con diabetes mellitus gestacional que el ayuno intermitente es una intervención útil para reducir el peso corporal materno, la glucosa plasmática y el malestar psicológico sin efectos adversos (30).

Ali et al. refiere que las medidas dietéticas que incluyen ayuno intermitente, restricción calórica y ejercicio pueden incrementar la sensibilidad corporal a la insulina, reducir el depósito de grasa corporal y corregir las anomalías del crecimiento fetal, relacionadas con la hiperglucemia, otro elemento importante son los efectos beneficiosos sobre el estado de ánimo materno, debido a la disminución de marcadores de inflamación luego de estas intervenciones (31).

Colombarolli et al. señala que las dietas restringidas en carbohidratos combinada con el ayuno intermitente y la dieta baja en carbohidratos incrementó los síntomas de atracones y ansias de comer, especialmente aquellos relacionados con el autocontrol y la culpa en los participantes con trastornos alimentarios (32).

Por el contrario, Varady et al. menciona que el ayuno intermitente, como la restricción calórica diaria, no produce aumento de los síntomas del trastorno alimentario y tiene efectos positivos sobre la percepción corporal, considerando que estos estudios excluyeron a los pacientes con antecedentes de trastornos alimentarios, no se puede llegar a una conclusión precisa (16).

A pesar de que se ha logrado evidenciar los beneficios en la mejor de parámetros cardio metabólicos y la pérdida de peso clínicamente significativa, aún existen resultados heterogéneos respecto a sus efectos y sobre su adherencia a largo plazo, debido a que la mayoría de estudios realizados utilizan una población adulta pequeña, se limitaron a parámetros antropométricos y cardio metabólicos con un seguimiento a corto plazo (≤6 meses).

Por ello, tener una gama más amplia de la población incluyendo a todos los rangos de edad y aumentar el seguimiento a largo plazo, permitirá inferir a fondo el papel del ayuno intermitente en el entorno clínico, e inclusive su adherencia en el paciente, ya que la verdadera prueba de una dieta exitosa para perder peso es su capacidad para mantener la pérdida de peso a largo plazo (1,33–35).

Conclusiones

En esta revisión se describe de forma puntual los beneficios que tiene la práctica del ayuno intermitente, a pesar de que es un tema que está en auge dentro de la comunidad científica, la información que se logró obtener de diversos artículos de revisión y metaanálisis nos permite concluir que el ayuno intermitente sería una alternativa eficiente en el tratamiento de la obesidad.

Su práctica promueve la pérdida de peso y la mejora de los parámetros de riesgo cardiovascular, mediante la regulación del ritmo circadiano, reducción del estrés oxidativo, homeostasis de la glucosa, remodelación de la microbiota intestinal y modulación del apetito.

Debido al alto impacto que tiene el ayuno intermitente en la sociedad, y sus múltiples beneficios en el metabolismo y salud cardiovascular, es necesario que los profesionales de salud tengan noción de los esquemas de ayuno intermitente, efectos y contraindicaciones, para de esta manera ofrecer una nueva terapia alternativa en los pacientes con obesidad o inclusive despejar dudas de aquellos interesados en aplicarla.

Además, es necesario comprender que el ayuno es tan solo un patrón de alimentación enfocado en los horarios de ingesta y no ingesta, más no una dieta como tal, por lo que el médico general debe de trabajar en conjunto con un nutricionista especialista en el área, quien se encargará de implementar un plan de alimentación equilibrado de acuerdo con las necesidades nutricionales del paciente, además se le brindará un asesoramiento y educación continua que le permitirá adherirse al esquema de tratamiento.

Bibliografía

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