Atención a las víctimas de violencia de género desde el profesional de Enfermería

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 12–Diciembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº 12: 412-4

Autor principal (primer firmante): Esther Méndez González

Fecha recepción: 20 de diciembre, 2022

Fecha aceptación: 26 de diciembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(12): 412-4

Autor: Esther Méndez González. Categoría profesional: Diplomada en Enfermería

Resumen

Las mujeres víctimas de violencia de género consideran el sistema sanitario un lugar adecuado para buscar ayuda.

Objetivos: describir y comprender cómo perciben el personal de Enfermería la violencia de género en la atención sanitaria a mujeres víctimas de violencia de género. Estudio cualitativo descriptivo. Se siguieron las recomendaciones de la guía COREQ para la elaboración de informes de investigación cualitativa. Se seleccionaron 16 personales de Enfermería que trabajaban en diferentes servicios de salud, tanto de atención primaria como especializada, para participar en el estudio. Se realizaron tres grupos focales y una entrevista semiestructurada. Se utilizó el programa informático ATLAS.ti 9.

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Los profesionales de Enfermería destacaron que cuando atienden a mujeres víctimas de violencia de género se encuentran con dos tipos de violencia: la invisible o latente y la visible o patente. Parte del papel de los personales de Enfermería se basa en la habilidad de saber cómo actuar y estar capacitados para ello. Además, existen ciertas controversias en torno al concepto y origen de la violencia. Por un lado, se refieren a la violencia de género como un fenómeno universal con fuertes raíces culturales y educativas y, por otro, es difícil de caracterizar.

Los resultados informan de cómo los profesionales de Enfermería desempeñan un papel fundamental en la atención a las víctimas de violencia de género, pero encuentran ciertas dificultades en relación con este concepto. Por lo tanto, es esencial formar y educar continuamente a los profesionales de Enfermería sobre la violencia de género. La violencia de género debe ser una competencia en los planes de estudios de Enfermería. Los sistemas sanitarios deben ofrecer programas de formación y sensibilización que enseñen a los profesionales de Enfermería a detectar y tomar decisiones en relación con las mujeres víctimas de violencia de género. También es necesario habilitar espacios en los diferentes servicios para que los personales de Enfermería puedan atender a las víctimas.

Palabras clave: violencia de género; profesionales de Enfermería; investigación cualitativa; experiencias

Introducción

La violencia de género se define como cualquier acto de violencia basado en el género, con el resultado posible o real de daño físico, sexual o psicológico que incluye amenazas, coacción o privación de libertad [1]. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera un grave problema de salud, que se relaciona con el deterioro físico y mental de las mujeres [2,3].

Asimismo, provoca complicaciones obstétricas y ginecológicas [4]. La forma más común de violencia de género es la violencia de pareja. Además, es la que tiene mayor repercusión en el ámbito sociosanitario [5,6]. La violencia de género no está causada por actos aleatorios e individuales, sino que está profundamente arraigada en las relaciones desiguales entre hombres y mujeres [4,7], y la desigualdad de género sigue siendo un reto importante en todo el mundo [8]. A pesar de los avances de los últimos años, sigue habiendo diferencias entre hombres y mujeres [9].

La violencia contra las mujeres se construye como la expresión más cruel de las desigualdades de género que surgen en un sistema social que reproduce y naturaliza la supremacía y el poder de los hombres sobre las mujeres, presentando vías de subordinación y marginación, tanto en la vida cotidiana como en el mundo público [3,5]. En España, se ha producido un aumento en el número de muertes por violencia de género, con un repunte en 2019, alcanzando la cifra más alta desde 2015, con un pico de 60 víctimas [10].

A nivel nacional, existe una Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. En cada comunidad existen normativas y protocolos de actuación contra la violencia de género. En 2015 se publicó la segunda edición del Protocolo Andaluz de Actuación Sanitaria ante la Violencia de Género, con el objetivo de aunar esfuerzos y dotar a los profesionales sanitarios de pautas homogéneas de actuación ante casos de violencia contra las mujeres [11].

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El sector sociosanitario desempeña un papel primordial en la respuesta intersectorial a la violencia contra las mujeres [4]. La violencia de género causa graves problemas de salud a corto plazo, como lesiones o ansiedad. A largo plazo [12], esta violencia causa dolor crónico, discapacidad, depresión, tendencias suicidas y enfermedades de transmisión sexual, entre otros muchos problemas [2]. Los servicios sanitarios tienen el deber de identificar este tipo de violencia, prestar atención inmediata y derivar a servicios especializados [13]. Las mujeres víctimas de violencia de género consideran el sistema sanitario un lugar adecuado para buscar ayuda [14]. Las urgencias y los centros de atención primaria se han convertido en los primeros lugares a los que recurren [15].

Sin embargo, el motivo por el que acuden al servicio no siempre es una lesión directa por la agresión [13,16], sino que ésta suele ser una manifestación encubierta, que con frecuencia no es más que una forma instintiva de pedir ayuda [17]. Como muestran varios estudios, los servicios sanitarios son cruciales para abordar este tipo de violencia [11], y los profesionales de Enfermería desempeñan un papel fundamental en la ayuda a las mujeres víctimas de la violencia de género [13].

Sin embargo, la literatura muestra que es difícil para los profesionales identificar situaciones de maltrato cuando no hay lesiones físicas [18] y que necesitan más formación para realizar un correcto abordaje de las situaciones de violencia de género [19,20]. Según la literatura actual, la Enfermería como profesión dedicada a los cuidados juega un papel fundamental en el compromiso con la igualdad.

Además, está implicada en la erradicación de la violencia de género como problema de salud pública [7,21]. Es necesario, por tanto, investigar desde la perspectiva enfermera sobre la violencia de género en la atención diaria a las mujeres víctimas con el fin de mejorar esta atención básica a las víctimas [21]. Es por todo ello que el objetivo de este estudio fue describir y conocer cómo perciben los profesionales de Enfermería la violencia de género en la atención sanitaria a las mujeres víctimas de violencia de género.

Materiales y métodos

Diseño

Se llevó a cabo un estudio cualitativo con un diseño descriptivo. Este enfoque proporciona una descripción del fenómeno y permite a los investigadores explorar cuestiones importantes para la práctica enfermera, centrándose en cómo los participantes ven, interpretan o experimentan un fenómeno [22]. Se siguieron las recomendaciones de la guía COREQ para la elaboración de informes de investigación cualitativa [23]. «Consolidated criteria for reporting qualitative research (COREQ): a 32-item checklist for interviews and focus groups».

Muestra / participantes

Mediante un muestreo de conveniencia, se seleccionaron dieciséis personales de Enfermería para participar en el estudio, con una edad media de 26,43 años (DE = 6,16). El investigador principal se puso en contacto con los participantes por correo electrónico. El estudio se llevó a cabo en una provincia del sureste de España entre junio y noviembre de 2020. En la Tabla 1 se describen las principales variables sociodemográficas de los participantes.

Ver: Anexos – Atención a las víctimas de violencia de género desde el profesional de Enfermería, al final del artículo

FG = Grupo de discusión. I = Entrevista.

Los criterios de inclusión para todos los participantes fueron

(1) ser profesional de Enfermería especialista en cuidados, ya sea en atención primaria o especializada;

(2) estar trabajando como enfermero/a en el momento del estudio;

(3) hablar español;

(4) aceptar participar en el estudio.

Se establecieron los siguientes criterios de exclusión:

(1) estar realizando actividades docentes;

(2) ser profesional de Enfermería y estar desempleada/o;

(3) no aceptar participar en el estudio.

Recogida de datos

Se realizaron tres grupos focales y una entrevista semiestructurada por tres profesionales de Enfermería formadas en violencia de género con más de 5 años de experiencia asistencial. Fueron grabadas a través de la plataforma Blackboard Collaborate y posteriormente transcritas literalmente. Antes de realizar el grupo focal y las entrevistas, los profesionales de Enfermería informaron a las participantes de la finalidad del estudio y se obtuvo su consentimiento por escrito. Al finalizar el estudio, se devolvieron las transcripciones a los participantes para que las corrigieran o hicieran comentarios.

En primer lugar, se llevaron a cabo grupos focales que permitieron recoger información sobre temas previamente incorporados en un guión y, además, se añadieron nuevas preguntas que surgieron. Los temas explorados incluyeron la definición del concepto de violencia de género, experiencias y percepciones sobre la intervención sanitaria en violencia contra las mujeres, y reflexiones sobre posibles barreras para la prestación de la atención (Tabla 2).

La duración fue de unos 90 minutos para cada grupo focal. La entrevista semiestructurada, que duró 60 min, se realizó días después con preguntas abiertas. Las preguntas fueron las mismas tanto en los grupos focales como en la entrevista. Sólo se realizó una entrevista debido a la saturación de datos.

Ver: Anexos – Atención a las víctimas de violencia de género desde el profesional de Enfermería, al final del artículo

Consideraciones éticas

Este estudio ha seguido la Declaración de Helsinki de 1964 [24] sobre los principios éticos de la investigación biomédica en seres humanos y sus reformas posteriores. Se obtuvo el consentimiento informado de los participantes, se garantizó la libertad de expresión y los participantes podían abandonar el estudio en cualquier momento. Se les informó del derecho a no responder a ninguna pregunta y podían abandonar la entrevista en cualquier momento. Todos los datos personales obtenidos en este estudio fueron confidenciales y se trataron de acuerdo con la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y Garantía de los derechos digitales [25].

Los participantes fueron informados en todo momento de la protección, almacenamiento, acceso y posterior destrucción de los datos obtenidos. En las transcripciones de las entrevistas se garantizó la confidencialidad de los participantes y se cambiaron sus nombres por códigos alfanuméricos. Se modificaron las características que pudieran identificarlos y que no fueran relevantes para el estudio.

La información obtenida se utilizó exclusivamente para los fines específicos de este estudio, en cumplimiento del código de buenas prácticas en investigación de la Universidad de Almería (UAL, 2011). El estudio contó con el consentimiento y aprobación del Comité de Ética de la Universidad de Almería EFM 95/2021.

Análisis de datos

Las entrevistas fueron grabadas digitalmente y transcritas literalmente. Se verificó la exactitud de las grabaciones y se analizaron siguiendo un método de análisis temático con los siguientes pasos [26]:

(1) Familiarización con los datos: mediante la lectura y relectura de las transcripciones de los participantes;

(2) Codificación: los investigadores seleccionaron las citas más significativas y les asignaron códigos;

(3) Creación de temas iniciales a partir de los datos codificados: los investigadores crearon temas iniciales agrupando códigos que compartían patrones de significado y se relacionaban a través de una idea central;

(4) Desarrollo y revisión de temas: Los investigadores volvieron a comprobar que todos los temas generados eran coherentes con los códigos que incluían y las citas sobre las que se construían.

(5) Afinar, definir y nombrar los temas: Los investigadores revisaron los tres últimos temas y los refinaron fusionando algunos de ellos. A continuación, crearon los nombres definitivos de los temas.

(6) Redacción del informe: Los investigadores seleccionaron las citas más destacadas y resumieron los temas/subtemas para elaborar este informe de investigación.

A continuación, los investigadores depuraron el informe filtrando los fragmentos esenciales y relacionándolos con los objetivos de la investigación y la revisión bibliográfica. Toda la información se analizó con el programa informático ATLAS.ti 9.

Rigor

Para evaluar la calidad de los estudios se adoptaron los criterios de calidad de Lincoln y Guba (1985) [27].

Credibilidad: los procesos de recogida de datos se reprodujeron detalladamente; la interpretación se apoyó en la triangulación de investigadores; el proceso de análisis fue revisado por investigadores independientes. Todas las observaciones se acompañaron de un análisis preliminar y más detallado para perfeccionar la revisión de los códigos establecidos.

Transferibilidad: se realizó una descripción detallada del entorno, los participantes, el contexto y el método.

Fiabilidad: las interpretaciones fueron revisadas por un investigador ajeno al estudio, que no participó en la recogida de datos.

Confirmabilidad: se garantizó que todas las opiniones de los participantes estuvieran representadas. Los investigadores devolvieron las entrevistas transcritas y las interpretaciones a los participantes para verificar su exactitud. Los investigadores realizaron una lectura independiente para aclarar y acordar los temas y subtemas emergentes.

Discusión

El objetivo de este estudio era describir y comprender cómo perciben los profesionales de Enfermería la violencia de género en la atención sanitaria a mujeres víctimas de violencia de género. El análisis de los resultados reveló que los servicios sanitarios pueden detectar evidencias o indicios de violencia de género en las mujeres víctimas [28,29], ya que las víctimas acuden a estos servicios en busca de ayuda [2,6]. Además, la violencia de género se considera un problema de salud pública debido al impacto que tiene en la salud de la víctima [30].

Sin embargo, los participantes mostraron dificultades para reconocer determinadas situaciones de violencia de género, además de tratarse de un concepto complejo [13,31]. Consideran que la violencia de género puede manifestarse de dos formas: violencia invisible y violencia visible. Es aquí donde las participantes se encuentran en un callejón sin salida a la hora de enfrentarse al concepto y a la evidencia de si existe o no violencia de género, al igual que en otros estudios [21,32].

Como destacaron las participantes, la violencia invisible es muy difícil de ser detectada, y como se destaca en otros estudios, la violencia invisible o latente es un tipo de violencia que se encubre, con acciones silenciosas, dañando psicológica y emocionalmente a la víctima, pero sin signos físicos aparentes [33,34].

La otra manifestación de violencia a la que se refieren las participantes es la violencia visible, que es más fácil de detectar, pero, aunque los signos de violencia se pueden ver cuando el maltratador ha dañado físicamente a la víctima, tampoco siempre es fácil actuar. Otros autores también se han hecho eco de esta dificultad para actuar ante la violencia de género visible [33,35].

Las participantes percibieron que asumían un papel fundamental para la persona atendida, tal y como se ha observado en estudios anteriores como el de Loeffen (2016) [28] que destacaba la responsabilidad que tienen profesionales de Enfermería en este ámbito.

Otro aspecto que indicaron los participantes es que carecen de formación para actuar frente a la violencia de género, como se ha demostrado en otros estudios [36-38]. Además, existen ciertas complicaciones debido a que, aunque profesionales de Enfermería estén seguras de que existe un caso de violencia de género, en muchas ocasiones la víctima no lo ve así. Entran en juego aspectos culturales de la persona o sentimientos como el miedo al agresor [39,40].

En cuanto al concepto de violencia de género, los profesionales de Enfermería reflejan ciertas controversias [41,42]. Algunas de las participantes comentan que la violencia de género debe incluir a todos los géneros y que el concepto de violencia de género no debe entenderse sólo como violencia contra la mujer [32].

Sin embargo, no todas las participantes están de acuerdo ya que, para otras, el concepto de violencia de género es la violencia que se ejerce sobre la mujer por el hecho de ser mujer y como consecuencia de aspectos como la desigualdad de poder o los roles de género [29]. Como señalan otros autores, es un hecho universal que hunde sus raíces en la cultura y la educación, y siempre ha existido una relación de poder de subordinación del hombre sobre la mujer [10].

Conclusiones

Por su accesibilidad y frecuente contacto con las mujeres víctimas de violencia de género, los profesionales de Enfermería juegan un papel fundamental en la detección precoz de estos casos. Sin embargo, encontramos ciertas dificultades a la hora de detectar posibles casos de violencia de género, en primer lugar, por el tipo de violencia (visible o invisible) y, en segundo lugar, por los aspectos personales, educativos o culturales de la víctima.

Además, el concepto de violencia de género es complejo y se entiende de diferentes maneras. Todo ello dificulta la atención a la víctima por parte del profesional. Es esencial formar a profesionales de Enfermería en cuestiones de violencia de género, empezando por incluir el tema de la violencia de género en el plan de estudios de Enfermería y ofrecer oportunidades de aprendizaje continuo a profesionales de Enfermería.

Los sistemas sanitarios deben formar y capacitar a profesionales de Enfermería para tomar decisiones sobre este tema y establecer espacios en los centros de salud que ofrezcan una atención personalizada y segura a las mujeres víctimas de violencia de género.

Anexos – Atención a las víctimas de violencia de género desde el profesional de Enfermería.pdf

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