Asma

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 4–Abril 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº4: 105

Autor principal (primer firmante): Álvaro Alonso Rubio

Fecha recepción: 28 de Marzo, 2022

Fecha aceptación: 24 de Abril, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(4) 105

Autores:

  1. Álvaro Alonso Rubio-TCAE
  2. María Utrilla Chamarro- Enfermera
  3. Verónica Barranco Martinez-Enfermera
  4. Sara Ibáñez Cecilia-Enfermera
  5. Hildoara Liena Bejar Torrijo-Enfermera
  6. Naomi Sancho Bustin-Enfermera

Palabras clave

Asma, crónica, enfermedad respiratoria

Resumen

El asma se define como una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas, asociada a la presencia de hiperreactividad bronquial que produce episodios recurrentes de sibilancias, disnea, opresión torácica y tos (de predominio nocturno). En general, estos episodios se asocian con un mayor o menor grado de obstrucción al flujo aéreo, a menudo reversible de forma espontánea o con tratamiento.

La inflamación en el asma provoca un engrosamiento de las paredes bronquiales con gran infiltrado celular, mastocitos, linfocitos TH2 y la presencia predominante de eosinófilos que liberan mediadores y mantienen activo el proceso inflamatorio provocando los síntomas. La obstrucción se debe a la hiperreactividad bronquial que provoca una contracción de la musculatura lisa (broncoespasmo), un edema en la pared bronquial y un aumento de la secreción.

Desarrollo

Los principales factores de riesgo implicados en el desarrollo del asma se clasifican en:

  • Predisposición genética
  • Factores ambientales: alergenos, nutricionales, tabaco, contaminación…
  • Factores desencadenantes: infecciones respiratorias, aerosoles, cambios meteorológicos extremos, ciertos fármacos, ejercicio, factores emocionales…

La presencia de síntomas clínicos y la demostración de una obstrucción variable y reversible al flujo aéreo son la base del diagnóstico clínico. Se realiza la espirometría en primer lugar y una medición del flujo espiratorio máximo.

Los síntomas del asma incluyen:

  • Tos con o sin producción de esputo (flema)
  • Retracción de la piel entre las costillas al respirar (tiraje intercostal)
  • Dificultad para respirar que empeora con el ejercicio o la actividad
  • Silbidos o sibilancias cuando respira
  • Dolor o rigidez en el pecho
  • Dificultad para dormir
  • Patrón de respiración anormal (la expiración dura el doble de tiempo que la inhalación)

Para clasificar la gravedad dependeremos de los síntomas y de la función pulmonar. Al determinar la gravedad se elaborará un tratamiento adecuado con un plan individualizado de educación sanitaria.

Los síntomas de emergencia que necesitan atención médica oportuna incluyen:

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  • Labios y cara de color azulado
  • Disminución del nivel de lucidez mental, como somnolencia intensa o confusión, durante un ataque de asma
  • Dificultad respiratoria extrema
  • Pulso rápido
  • Ansiedad intensa debido a la dificultad para respirar
  • Sudoración
  • Dificultad para hablar
  • La respiración se detiene temporalmente

Como objetivo del tratamiento farmacológico es conseguir y mantener el control de las manifestaciones de la enfermedad, para poder permitirle al paciente realizar actividades de la vida cotidiana, no presentar síntomas y exacerbaciones, minimizar el uno de tratamiento de rescate y de tratamiento farmacológico en general.

Generalmente el tratamiento consta de antiinflamatorios y broncodilatadores. Los primeros inciden en la inflamación bronquial, para interferir la acción de las células inflamatorias e inhibir la síntesis de mediadores inflamatorios, se nota la eficacia tras varios días de tratamiento. Por otro lado, los broncodilatadores se centran en relajar la musculatura bronquial.

Desde el equipo de Enfermería se pueden realizar una serie de cuidados como la aplicación del tratamiento médico, la vigilancia de signos y síntomas, la valoración de las respuestas humanas del paciente ante diferentes situaciones y la planificación de actividades encaminados a cumplir los siguientes objetivos:

  • Asistir y cuidar al paciente durante la crisis.
  • Implicar y potenciar la participación del paciente y sus familiares en el cuidado de la enfermedad.
  • Educar al paciente en los aspectos tórico-prácticos
  • Permanecer libre de síntomas, diurnos y nocturnos
  • Minimizar el riesgo de crisis asmáticas

Es necesario que el paciente evite y detecte las causas más frecuentes que pueden provocar una complicación, como:

  • Falta de aceptación de la cronicidad de la enfermedad
  • Temores y creencias erróneas no identificadas o resueltas
  • Utilización inadecuada de la medicación
  • Falta de reconocimiento de los signos y síntomas de una descompensación
  • Consumo de tabaco

Conclusión

No existe cura para el asma, aunque los síntomas algunas veces disminuyen con el tiempo. La mayoría de las personas con asma pueden llevar una vida normal con cuidados personales y tratamiento médico apropiados.

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Conjuntamente con el tratamiento médico y debido a que es una enfermedad crónica, el paciente debe conocer y aceptar la enfermedad, además de saber cómo actuar en cada momento. Por esta razón, es evidente la necesidad de la educación sanitaria. La enseñanza de los conceptos y las habilidades necesarias para que los pacientes puedan cooperar en el tratamiento, controlar su enfermedad y mejorar su calidad de vida.

Aunque se detectan variaciones geográficas en función del clima, en España se estima de forma global la aparición de 100.000 casos nuevos cada año.

Bibliografía

  1. Plaza del Moral V, Álvarez FJ, Casan P, Cobos N, López A, Llanger MA, et al. Guía Española para el manejo del asma (GEMA).Arch Bronconeumol. 2003; 39: 1-42
  2. Torrejón M, Giner J(eds). Guía Española para el manejo del asma (GEMA) para educadores. Citado 20 sep 2006. Disponible en URL: www.gemasma.com
  3. https://medlineplus.gov /spanish/ency/article/000141.htm
  4. https://www.mayoclinic.org/es-es/ diseases-conditions/asthma/ symptoms-causes/syc-20369653
  5. https://www.elsevier.es/ es-revista-offarm-4-articulo-datos- cuantitativos-del-asma-13053129