Asistencia e intimidad del paciente: una perspectiva global

Autor: Concepción Delgado Rendón

Coautores: Josué Vázquez Gálvez, Laura María del Rocío Rubio Luna

Resumen

La intimidad es uno de los matices más imprescindibles y menos cuidados dentro de la asistencia sanitaria. Existen diversas situaciones como la hospitalización o la realización de pruebas o exploraciones diagnósticas donde el paciente se ve sometido a un continuo ataque de la totalidad de sus valores. Cuando esto es considerado y cuidado por los profesionales llevando a cabo estrategias implícitas en el cuidado, los pacientes muestran una mayor satisfacción y confianza.

Palabras clave: Intimidad, asistencia hospitalaria, privacidad, ser biopsicosocial.

INTRODUCCIÓN

La intimidad es un criterio único para cada individuo, siendo subjetivo e influenciado por factores como la educación, la edad, el sexo, la etnia, la religión, etc. El término intimidad es definido por La Real Academia de la Lengua Española como «zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia»

Para posicionar la intimidad dentro de un marco legal, se coteja como un derecho en el artículo 18 de la Constitución Española y también se recoge como uno de los derechos del ciudadano en la Ley General de Sanidad, 14/1986 de 25 de abril.

Teniendo en cuenta que el derecho a la privacidad, confidencialidad e intimidad es un derecho esencial de los ciudadanos reconocido y protegido por la legislación, los pacientes a veces lo echan en falta y lo estiman como valores muy apreciados y necesarios para sentirse cómodos durante la asistencia sanitaria.

Para mejorar la intimidad de los pacientes es fundamental incorporar pautas de comportamiento donde los profesionales tengan presente al paciente como una persona y no como un simple objeto de cuidado.

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OBJETIVOS

Reconocer las características vinculadas con el concepto de intimidad desde una perspectiva integral, teniendo en cuenta el punto de vista del paciente y del personal sanitario.

DIGNIDAD, INTIMIDAD Y CONFIDENCIALIDAD

La intimidad y confidencialidad son derechos fundamentales que tienen por objetivo garantizar la intimidad de las personas frente a la acción y conocimiento de los demás. Estos dos derechos se complementan con el derecho a la protección de datos.

El simple hecho de que una persona enferma deba revelar datos o aspectos que forman parte de su intimidad para recuperar su salud, no significa que renuncie a ella, sino que los revela esperando que sean protegidos.

Dentro del el ámbito sanitario la protección de la intimidad en sus distintas manifestaciones abarca:

  • Respeto a la intimidad corporal: de tal forma que en todo tipo de exploraciones, cuidados y actividades de higiene se respete al máximo la intimidad corporal del paciente.
  • Derecho a limitar la grabación y difusión de imágenes a través de fotografías, videos y otros medios que revelen la identidad del paciente.
  • Derecho al acompañamiento: todos los pacientes tienen derecho a ser acompañados por un familiar, cuidador o persona de su confianza salvo que las circunstancias clínicas no lo permitan o fuese desaconsejado.
  • Derecho a la confidencialidad de los datos personales (datos de salud ,especialmente genéticos,

opción sexual, etc.): los profesionales sanitarios tienen la obligación de guardar el adecuado secreto y no revelar datos sin el consentimiento previo del paciente. Los centros sanitarios tienen obligación de adoptar medidas oportunas que garanticen este derecho.

PRESERVANDO LA INTIMIDAD DEL PACIENTE

Para que el paciente pueda preservar su intimidad se hacen necesario una serie de requisitos como:

I.        Espacios reservados para dar información

La información en un espacio reservado se hace necesario en todos los casos que se requieran una especial atención del paciente y familiares. La disponibilidad de habitáculos o espacios utilizables deben estar en consonancia con el número de personas a informar y el horario establecido para tal fin. Es importante ofrecer la intimidad necesaria para que los pacientes se sientan tranquilos a la hora de recibir la información.

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II.       Habitaciones de uso individual

Con independencia de aquellas situaciones donde el paciente sufre un proceso que requiere por motivos clínicos aislamiento, la utilización individual de habitaciones promueve un mayor grado de privacidad e intimidad para el paciente y acompañantes, de forma especial, para parturientas y pacientes terminales o de extrema gravedad, otorgando prioridad a estos dos últimos tipos de pacientes.

III.        Habitaciones de uso compartido

La intimidad y la privacidad de los pacientes que comparten habitación se encuentran comprometidas. Para mejorar la calidad es importante reducir el número de camas por habitación y colocar cortinas separadoras que fomenten la privacidad durante la visita del facultativo y cuidados clínicos e higiénicos, evitando así que el paciente esté expuesto visualmente de forma innecesaria.

IV.        Vestimenta de pacientes hospitalizados

La imagen externa del paciente durante el periodo de hospitalización tiene para ellos gran importancia puesto que al ser expuestos en condiciones poco dignas se vulnera gravemente su intimidad. La miradas ajenas pueden hacer sentir al paciente incómodo e incluso humillado. En los casos en que el paciente necesite otro tipo de vestimenta diferente a la del hospital debido a sus características, se le facilitará la posibilidad de utilizar su propia ropa. No obstante, esta posibilidad siempre estará vinculada a las condiciones que requiera su atención sanitaria.

V.        Normas sobre interrupciones durante el desarrollo de actividad asistencial

La relación entre enfermo y personal sanitario está insertada en la esfera de la intimidad y de la privacidad del paciente. Partiendo de este principio, la interrupción de actos clínicos por personas ajenas a estos, vulneran el propio acto. Estas interrupciones tristemente están asumidas en la dinámica de la asistencia, siendo una percepción errónea que hay que apartar.

En hospitalización, en el momento del aseo deben utilizarse cortinas separadoras y mantener cerrada la habitación.

En consulta, utilizar los pestillos y en el caso de que no cuente con él, utilizar biombos para preservar la intimidad. Las ventanas con cristal deben estar provistas de vinilos traslúcidos u opacos, preservando así la intimad del paciente en cualquier momento.

VI.        Presencia de profesionales o alumnos

El paciente suele sentirse cohibido ante la presencia de profesionales desconocidos con los que no ha establecida relación clínica, quedando desvirtuado el principio de privacidad-confidencialidad que rige la relación médico-paciente. El carácter Universitario de numerosos hospitales, hace que la presencia de profesionales en prácticas o alumnos sea frecuente, sin embargo, esto no debe ser una imposición para el paciente, por lo que se le explicará el motivo de estas presencias y, en casos de exploraciones sensibles, se le pedirá autorización para que el personal en proceso de formación pueda estar presente o explorarlo.

VII.        Información confidencial

La confidencialidad de la información es una obligación que debe tener presente toda persona responsable de suministrarla, constituyendo un aspecto esencial de la privacidad e intimidad relativa al paciente. Se debe poner especial atención a quién o a quiénes se facilita la información clínica, evitando darla en zonas donde puede ser oída por personas no interesadas, asegurándose de que sólo esté presente el profesional/es que emite la información, el paciente y/o familiares. El paciente, como titular de la información clínica, tiene derecho a decidir que no se facilite información a terceras personas ó a decidir que no se informe sobre su ingreso en un centro sanitario. No obstante, siempre que esta voluntad no sea expresada por el paciente, se puede suponer que los familiares pueden ser informados.

VIII.        Exploraciones “sensibles”

Las exploraciones sensibles pueden generar en el paciente intimidación e incomodidad, pudiendo sentir estas exploraciones como “agresivas” a su pudor. Para suavizar estas sensaciones, el paciente debe ser informado de forma apropiada sobre la exploración que se le va a realizar y ofertarle, siempre que sea posible, la presencia de un acompañante.

IX.        Régimen de visitas

El hecho de que las habitaciones sean compartidas provoca en los pacientes la pérdida de privacidad e intimidad durante el horario de visitas. Por eso hay que procurar cierta atención controlando el número de personas por paciente ingresado.

X.        Protección de documentación clínica

Entendiéndose por ésta todo tipo de documento: hojas de analítica, de consultas, pruebas radiodiagnósticas, recetas, etc en el que se reflejen datos relativos a la salud del paciente. En el área de hospitalización las historias de los pacientes suelen estár en formato digital, y los papeles necesarios suelen encontrarse dentro del despacho médico ó del estar del personal sanitario.

Para los traslados de pacientes entre centros, en caso de que se porten las historiales clínicas o cualquier documentación, éstos deben ser llevados bajo la responsabilidad del profesional a cargo del mismo, en un sobre cerrado, identificado y el cual debe ser entregado en mano al profesional que corresponda del centro receptor.

CRITERIOS BÁSICOS EN ACTITUDES DEL PERSONAL SANITARIO

  • Las actitudes de los profesionales de la salud se deben regir por principios de respeto a la dignidad del paciente.
  • Los profesionales de la salud deben garantizar la intimidad del paciente durante todo el proceso asistencial utilizando todas las medidas que estén a su alcance.
  • Adoptar conductas asertivas en la relación con el paciente, creando siempre un ambiente relajado y privado, facilitando al paciente toda la información para que pueda tomar decisiones de forma autónoma sobre el proceso de su enfermedad.
  • Adoptar actitudes de escucha activa, centrada en las inquietudes del paciente y familiares, transmitiendo interés de por lo que escucha.
  • Los profesionales de la salud deben utilizan lenguaje comprensivo y adaptado al nivel cultural del paciente y familiares, asegurándose que la información transmitida ha sido asimilada de una forma adecuada.

DISCUSIÓN

En ocasiones se puede ver cómo el mantenimiento de la intimidad dentro de los hospitales se ve un poco olvidado favoreciendo otros aspectos más técnicos y necesidades que se piensan más básicas para el sistema sanitario, girando en torno a la enfermedad más que al propio paciente.

Se hace vital cómo el profesional sanitario se posiciona ante el paciente, dando máxima prioridad a la atención física, dejando olvidado la dimensión emocional y psicológica de la persona.

El derecho a la intimidad tiene que ser preservado desde dos aspectos:

  • la confidencialidad o protección de datos pertenecientes a la salud del paciente
  • la protección de la intimidad personal: intimidad corporal, valores y creencias.

Si bien es cierto que el paciente consiente su desnudez para ser explorado y observado con el objeto de alcanzar un diagnóstico y tratamientos adecuados, no significa que por esto renuncie a su intimidad y que consienta hasta el infinito, debiendo buscarse una justa medida para no violar su intimidad.

El cometido de cuidar pone al profesional sanitario en contacto con aspectos de la intimidad que precisan de un sistema profesional de acercamiento al paciente.

Ese acercamiento sólo debe hacerse por y para las acciones de cuidar, llevándolas a cabo de una manera compartida, siendo aceptadas y ejecutadas en circunstancias de intimidad entre el paciente y el profesional sanitario.

El trato adecuado de la intimidad del paciente en todos los aspectos de la asistencia diaria durante su estancia hospitalaria es el mayor propósito que se pretende, respetando así el derecho a su privacidad, ya que el ingreso significa una interrupción en su quehacer diario y en su rol familiar y social. La hospitalización hace que en la mayoría de los casos el paciente se sienta vulnerable y con miedo a lo desconocido.

Los tiempos en que vivimos, se observa una pérdida progresiva del sentido del pudor. Al citar sentido del pudor, y no pudor a secas, se hace referencia a la capacidad de aplicar con facilidad un conocimiento adquirido. El pudor es un hábito positivo que salvaguarda la intimidad de la que se viene tratando. El pudor no es una represión, no es un acto reflejo sin más. El personal sanitario no puede pensar que trata con cuerpos, sino con seres corpóreos.

Algunos ejemplos que pueden verse de la vulnerabilidad de la intimidad de los pacientes son las conversaciones que suelen escucharse en los ascensores, utilizados comúnmente por el personal sanitario y por familiares y pacientes. En ellos se pueden escuchar los casos de los pacientes e incluso en ocasiones se refiere hasta el nombre. Otro ejemplo es la cafetería del hospital, donde también los profesionales debaten casos donde se vulnera la intimidad del usuario. Esta apreciación reafirma que el pudor es una tendencia innata y está en nuestras manos fomentarla ó inhibirla.

Con todas estas apreciaciones se recuerda que los enfermos no nos pertenecen y que no es irrelevante invertir unos segundos en solicitar su permiso antes de compartir su información. Se debe reconocer al enfermo como un sujeto libre, capaz de decidir por sí mismo, reconociéndolo y tratándolo de esta manera como persona.

CONCLUSIÓN

La práctica asistencial obliga al personal sanitario a desenvolverse en el complicado campo de las relaciones interpersonales como son las emociones, el afecto y los sentimientos, entrando en juego la capacidad de empatizar y respetar la privacidad, los derechos y la dignidad de los pacientes.

Aunque el sistema y la metodología hospitalaria dificulta en ocasiones salvaguardar el derecho a la intimidad de los pacientes, se sobreentiende que el personal sanitario puede sumar su grano de arena en la práctica diaria utilizando los recursos que disponen a su alcance que muchas veces, por rapidez, se dejan atrás.

BIBLIOGRAFÍA

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