Apendicitis, peritonitis y enfermedades anorrectales

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 11–Noviembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº11: 1

Autor principal (primer firmante): María Pilar Forcén García

Fecha recepción: 3 de octubre, 2022

Fecha aceptación: 30 de octubre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(11) 1

Autores

  1. María Pilar Forcén García
  2. Ángela Alcalde Gracia
  3. Susana García Fontana
  4. María Delia de Madariaga Aranda
  5. Sonia Ramos Martinez
  6. Raquel Jiménez Pérez

Palabras clave: apendicitis, peritonitis, inflamación, quirúrgico, intestino

Enteropatía inflamatoria aguda

Apendicitis

Es más frecuente en el segundo y tercer decenio de la vida. Se produce cuando el apéndice, situado en el ciego, es incapaz de drenar sus secreciones al ciego, obstruyéndose y causando inflamación (apendicitis). Como consecuencia de la obstrucción aparece un acúmulo de secreciones mucosas en la luz del apéndice, que lo distiende provocando el compromiso del drenaje venoso y linfático y sobrecrecimiento bacteriano. La inflamación y el aumento de presión son percibidos por el paciente como dolor visceral periumbilical o epigástrico. Cuando la invasión bacteriana se extiende a la pared del apéndice, el dolor pasa a localizarse en la fosa ilíaca derecha.

La progresión del edema y la infección acaba por afectar al flujo arterial, por lo que, si se deja evolucionar el cuadro, invariablemente el apéndice sufrirá una perforación, instaurándose una peritonitis aguda.

  • Sintomatología: aparte de las características típicas del dolor, pueden aparecer anorexia, febrícula, náuseas y vómitos. Es característico el dolor a la presión en la fosa ilíaca derecha (punto de McBurney). Son también típicos los signos de irritación peritoneal: dolor de rebote con la descompresión (signo de Blumberg), dolor en fosa ilíaca derecha cuando se presiona la fosa izquierda (signo de Rovsing). En la analítica también aparece leucocitosis (aumento de leucocitos en sangre).
  • Abordaje terapéutico: es quirúrgico (apendicectomía). Se deben administrar antibióticos antes y después de la intervención.

Peritonitis

Es la inflamación del peritoneo (membrana que recubre la cavidad abdominal y sus vísceras). Suele ser secundaria a perforación en cualquier nivel del tubo digestivo (úlceras, apendicitis, divertículos, neoplasias, etc.). Secundariamente hay infección por enterobacterias.

  • Sintomatología: los síntomas locales son dolor e hipersensibilidad abdominal, con distensión, disminución del peristaltismo y defensa. Una vez instaurada la peritonitis, aparece el “abdomen en tabla”. El dolor se agrava con los movimientos y la palpación, pudiendo aparecer dolor por rebote, náuseas y vómitos. También pueden existir síntomas generales como aumento de temperatura, taquicardia, deshidratación, oliguria y shock séptico o hipovolémico.
  • Abordaje terapéutico: inicialmente se debe realizar reposición hidroelectrolítica, para corregir la hipovolemia causada por el paso de líquido a la cavidad abdominal. Además, hay que colocar una sonda nasogástrica, administrar antibióticos por vía intravenosa y vigilar el balance hidroelectrolítico. El tratamiento quirúrgico es urgente y consiste en eliminar el material infectado y corregir la causa (perforación, apendicitis, etc.), con lavado y drenaje de la cavidad peritoneal.

Enfermedades anorrectales

Hemorroides

Son dilataciones de los plexos venosos perianales.

Cursan con sensación de quemazón, dolor y rectorragia. El tratamiento incluye realizar buena higiene, baños de asiento, dieta rica en fibra, uso de laxantes hidrófilos y supositorios con anestésicos, evitando los pujos excesivos durante la defecación; también cabe la posibilidad de tratamiento quirúrgico.

Absceso anorrectal

En los abscesos superficiales aparece edema, eritema y dolor al tacto, mientras que en los profundos aparece dolor perineal y fiebre. Pueden derivar en fístulas. El tratamiento sintomático incluye baños de asiento y analgésicos; el quirúrgico la incisión y drenaje del absceso.

Fístula anal

Trayecto inflamatorio con un orificio externo situado en la zona perianal y un orificio interno en el canal anal. Es frecuente el antecedente de absceso anorrectal. Se detecta exudado purulento por la abertura cutánea. El tratamiento consiste en fistulotomía más drenaje.

Fisura anal

Desgarro longitudinal de la piel que recubre el ano. Puede ser consecuencia del tránsito de heces voluminosas y duras, traumatismos, parto, abuso de laxantes, etc. Se caracterizan por dolor durante la defecación y después de la misma, sensación de ardor y hemorragia. El tratamiento es inicialmente conservador (aumento de la ingesta de fibra, hidratación, ablandamiento de las heces, baños de asiento, supositorios emolientes, etc.). La cirugía se reserva para casos crónicos.

Fístula o quiste pilonidal

Localizado en la superficie posterior del sacro, entre los glúteos, se caracteriza por la salida de líquido purulento de un absceso (aunque generalmente es asintomático hasta la edad adulta). En las primeras etapas, la infección se trata con antibióticos. Una vez formado el absceso deberemos drenarlo. El tratamiento de la herida es igual que el absceso anorrectal: se cubre con una gasa y se deja cicatrizar por tejido de granulación.

Bibliografía

  1. Apendicitis [Internet]. Mayoclinic.org. 2021 [citado el 19 de agosto de 2022]. Disponible en: https://www.mayoclinic. org/es-es/diseases-conditions/appendicitis/ symptoms-causes/syc-20369543
  2. Wikipedia contributors. Peritonitis [Internet]. Wikipedia, The Free Encyclopedia. Disponible en: https://es.wikipedia.org/w/index. php?title=Peritonitis&oldid=133210579
  3. Güindic LC. Enfermedades anorrectales [Internet]. Mhmedical.com. [citado el 20 de agosto de 2022]. Disponible en: https://accessmedicina.mhmedical.com/ content.aspx?bookid=1475& sectionid=101523533
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