¿Por qué tengo ansiedad por comer? 5 consejos prácticos para superarla

El frenético ritmo de vida actual pasa factura a mucha gente, por lo que cada día más personas presentan síntomas de ansiedad y necesitan recurrir a los profesionales para aprender a superarlos o, al menos, a sobrellevarlos.

Convivir mucho tiempo con estos síntomas hace que sea bastante habitual que la ansiedad derive en hábitos alimentarios poco sanos, lo que se conoce como ansiedad por comer. En la mayor parte de las situaciones, a la persona le cuesta tomar conciencia de que está adquiriendo una relación poco saludable con la comida y de que es necesario cambiar de hábitos, por lo que es muy importante saber identificar este tipo de problema para poder afrontarlo.

En este artículo hemos consultado con la profesional Belén Liñán, psicóloga en Ibiza, quien no solo nos ha explicado cuáles son las causas más comunes que desencadenan la ansiedad por la comida sino que también nos ha dado unos consejos para superarla.

5 causas frecuentes de la ansiedad por comer

La ansiedad por comer aparece como un deseo incontrolable de ingerir alimentos. Normalmente, en la ansiedad por comer sentimos ganas de comer alimentos muy concretos como ocurre cuando se sufre ansiedad por comer dulce. Incluso algunas personas desarrollan ansiedad por comer de noche y se levantan debido a esa necesidad a altas horas de la madrugada.

Según nos comenta Belén Liñán, psicóloga, es complicado entender, de entrada, de dónde nace esta conducta alimentaria ya que muchas de las personas manifiestan que no sienten “hambre, hambre”. Es necesario comprender que, en general, en casos de ansiedad por comer, la mayoría de personas utilizan la comida para cubrir una necesidad emocional que produce incomodidad yque no se sabe manejar de otra forma. Para calmar esta sensación, se acude a la comida porque la ingesta de ciertos alimentos produce bienestar y alivio a corto plazo.

Entre las causas más habituales de la ansiedad por comer nos podemos encontrar con las siguientes.

1. Problemas de estrés

El estrés es uno de las principales causas de la ansiedad por comer. Aunque a corto plazo ayuda a la concentración y a la motivación, convivir con el estrés constantemente genera efectos negativos en el organismo de personas que encuentran en los alimentos una solución que les aporta calma en ese momento. Por eso, a medida que aumenta el nivel de estrés, y mediante el mecanismo de repetición, es común que se adopten malos hábitos alimentarios.

2. Gestión poco saludable de las emociones

Ya ha sido más que demostrado que la gestión poco saludable de las emociones juega un papel decisivo en el estado de salud de las personas, en concreto, a través de la relación con la comida, este manejo pobre de las emociones puede desembocar en trastornos de la alimentación. Por otro lado, la creencia de que las emociones negativas solo causan sufrimiento y deben ser reprimidas, hace que sea complicado gestionar este tipo de emociones y se coma sin control.

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3. Relaciones personales difíciles

Cuando resulta complicado expresar los verdaderos sentimientos o relacionarse con otras personas como la pareja, la familia, compañeros de trabajo o jefes en un entorno hostil, es habitual sentirse ansioso. En esas situaciones, comer se convierte en la alternativa perfecta para enmascarar los conflictos personales y encontrar la paz tanto con uno mismo como con las personas que les rodean.

4. Personalidad propia

Ciertos aspectos del carácter como podrían ser no saber poner límites, tener baja autoestima, carecer de recursos para gestionar conflictos o no saber decir que no a los demás, a menudo hacen que las personas se sientan inseguras y poco satisfechas con la vida que llevan. Lo que a su vez, creará un conflicto emocional. Una manera de intentar llenar esa incomodidad o vacío interior que sienten es comer, normalmente productos poco saludables, ya que proporcionan unos instantes de bienestar.

5. Dietas restrictivas y prohibición de “comida favorita”

La obsesión por mantener un cierto peso o no engordar lleva a muchas personas a realizar un control excesivo de lo que comen o a seguir dietas muy restrictivas. Pero reprimir en exceso el hambre y los alimentos que se ingieren puede derivar en atracones en algún momento de estrés, seguido de la culpabilidad de haber “caído en la tentación”, haciendo que de nuevo el control sobre la dieta sea más estricto y se desarrolle ansiedad por comer mucho.

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5 consejos prácticos para superar la ansiedad por comer

Picar entre horas o comer constantemente se puede convertir en una costumbre que incluso puede afectar a tu calidad de vida o generarte malestar, como sentir vergüenza o culpabilidad, o incluso llegar a desarrollar ansiedad por no comer.

Además, aunque la comida alivia los síntomas temporalmente, como no es una manera funcional de gestionar la ansiedad, esto causará más ansiedad y resultará muy complicado salir del bucle. A continuación te contamos los 5 consejos que nos ha explicado la psicóloga Belén Liñán para controlar la ansiedad por comer.

1. Identifica lo que dispara tu ansiedad por comer

El primer paso es identificar qué desencadena esas ganas irrefrenables de comer. Cuestionarte qué ha pasado en tu día que te ha llevado a comer con ansiedad aunque no tuvieras hambre es imprescindible para saber cómo tratar la ansiedad. Aprender a gestionar el estrés y tus emociones de forma más saludable hará que tu relación con la comida vaya mejorando.

2. Reflexiona acerca de tu relación con la comida

No solo debes examinar qué te ocurre con los alimentos en el momento actual, también es necesario que eches la vista atrás y reflexiones sobre cómo ha sido la relación con la comida a lo largo de tu vida. Esto puede ayudarte a identificar si estás usando la comida para calmarte o para evitar alguna sensación desagradable.

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3. Establece hábitos saludables

Adoptar unos hábitos saludables de sueño, ejercicio, meditación o disfrutar de hobbies también son formas de hacerte sentir mejor física y mentalmente. Cuando no se duerme lo suficiente es normal sentirse irascible y aumenta la sensación de hambre, mientras que el deporte o los hobbies aumentan la producción de la hormona de la felicidad.

4. Prioriza tu bienestar físico y mental

Escucha a tu cuerpo y practica el autocuidado. Intenta encontrar otro tipo de placeres y recompensas en tu día a día que te hagan sentir bien y que sustituyan la comida en momentos de bajo estado anímico o estrés. Piensa en hacer alguna actividad que disfrutes o en hablar con amigos y familiares cuando sientas ansiedad por comer. También puedes pedir a tu médico de cabecera que te haga una analítica porque existe relación entre el estado de tus hormonas y la ansiedad por comer.

5. Busca ayuda profesional

Cuando lo anterior no funciona y el problema con la comida se mantienen durante mucho tiempo afectando a la calidad de tu vida, puede ser necesario que acudas a un servicio de Psiconutrición. Recibir ayuda solo de un profesional de la nutrición no será suficiente, también es necesario tratar el problema psicológico que ha desembocado en la ansiedad por comer.

Tratamiento de la ansiedad por la comida. ¿Qué es la psiconutrición y cómo puede ayudarte?

Como señala la psicóloga Belén Liñán, a quien hemos consultado, estos consejos pueden ser una ayuda, pero en ocasiones no son suficientes y es necesario acudir a los profesionales. En el tratamiento de la ansiedad por la comida, el enfoque de la psiconutrición se basa en un trabajo multidisciplinar en el que colaboran, como mínimo, una persona experta en nutrición y otra profesional de la psicología.

Los profesionales que se dedican a la psiconutrición profundizan en la relación de las personas con la comida, teniendo en cuenta sus sentimientos, comportamientos, las relaciones personales y el contexto social de cada paciente. Aunque lo más común es acudir a este tipo de servicios para tratar trastornos alimenticios graves como la bulimia o la anorexia, también es esencial para tratar problemas como la ansiedad por comer.

Y es que son muchos los factores que hacen que se desarrolle ansiedad y una mala relación con la comida, por eso es de vital importancia descubrir qué hay en la base de todo ello. Y eso, solo lo puede hacer un profesional de la psicología preparado para tratar con estos síntomas.