La anemia en el adulto mayor y sus características: revisión bibliográfica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 11–Noviembre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 11: 178.3

Autor principal (primer firmante): Marta Gutiérrez Moreno

Fecha recepción: 03/11/2023

Fecha aceptación: 17/11/2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(11): 178.3

Autora:

Marta Gutiérrez Moreno

Resumen

En el último siglo, se ha producido un acusado envejecimiento de la población que ha conllevado un aumento de la prevalencia de algunas enfermedades comunes en la tercera edad.

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La anemia es una disminución de la hemoglobina en sangre y afecta al 24% de la población mayor en todo el mundo. Las causas más frecuentes son deficiencias nutricionales, procesos inflamatorios crónicos, insuficiencia renal y la conocida como “anemia idiopática del anciano”, que afecta al 20-30% de los mayores que presentan esta afección.

El diagnóstico es difícil de realizar, ya que los síntomas se presentan de manera inespecífica e insidiosa. El tratamiento se centra en la patología de base, causante de la anemia, así como suplementos nutricionales o estimuladores de eritropoyesis.

La anemia causa una pérdida de capacidad y calidad de vida en el anciano, además puede aumentar el riesgo de muerte en pacientes hospitalizados o que han sufrido un ictus.

La Enfermería debe prestar especial atención a los signos y síntomas de anemia, así como educar al paciente y familia en una alimentación adecuada a las necesidades del anciano.

Palabras clave

Anemia, anciano, prevalencia, causas, diagnóstico, tratamiento, complicaciones.

Introducción

La esperanza de vida en España ha aumentado de manera espectacular durante el siglo XX, debido al descenso de la mortalidad, principalmente la infantil. Actualmente, la esperanza de vida a los 65 años, tanto en mujeres como en hombres, se posiciona como una de las más altas de Europa y del mundo, alcanzando, en 2015, los 85,4 años en mujeres, y los 79,9 años en hombres (Abellán, Ayala y Pujol, 2017). Todo esto, conduce a un envejecimiento de la población que, según se estima, seguirá aumentando en los próximos años.

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En la etapa de envejecimiento se produce un deterioro de la funcionalidad del organismo, de hecho, la edad es un factor de riesgo para algunos procesos como la enfermedad de Alzheimer, cáncer, diabetes o enfermedad cardiovascular (Aunan, Watson, Hagland & Soreide, 2016), es por ello, que las necesidades sanitarias de la población seguirán aumentando exponencialmente.

La anemia es también una afección frecuente en esta etapa de la vida. Sin embargo, existen contradicciones acerca de si el envejecimiento en sí, implica una disminución en las cifras de hemoglobina (Fortún, Gort y Campo, 2018). Además, el 20-30% de los ancianos que presentan anemia son de causa incierta, la cual es conocida como “anemia idiopática del envejecimiento” (Guzmán Llanos, Guzmán Zamudio y Llanos, 2016).

Objetivos

Objetivo principal

Describir las características de la anemia en la población anciana.

Objetivos específicos

Analizar la epidemiología de la anemia en personas de edad avanzada.

Enumerar las causas de este trastorno, así como los criterios diagnósticos y cuadro clínico en el adulto mayor.

Definir las posibles complicaciones y consecuencias de la misma, además del tratamiento recomendado.

Metodología

Se realizó una revisión bibliográfica sobre la anemia en la población anciana. Para ello se utilizaron bases de datos y buscadores como PubMed, Medline, Scielo, Google Académico, Cochrane y Biblioteca Virtual en Salud. Se definieron filtros de búsqueda por fecha de los últimos cinco años y se utilizaron unas palabras claves, además de los operadores booleanos “and”, “or” y “not”.

A continuación, se seleccionaron los artículos que mejor se adaptaban a la temática. Tras realizar una lectura y análisis de los mismos y según los objetivos planteados, se expusieron los datos más significativos y se redactaron unas conclusiones finales.

Discusión

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la anemia se corresponde con una disminución de la hemoglobina (Hb) por debajo de 12 g/dl en mujeres y 13 g/dl en hombres. Sin embargo, este criterio está basado en estudios que no incluyen a personas con más de 65 años, por lo que podría no ser aplicable a la población anciana (Guzmán Llanos, Guzmán Zamudio y Llanos, 2016).

La prevalencia de anemia en ancianos se calcula que ascendió al 24% en todo el mundo (164 millones de personas) entre los años 1993 y 2005, aunque se observó gran variabilidad según la comunidad y el grupo etario, ya que la prevalencia es superior en ancianos muy mayores (OMS, 2018).

Según el estudio realizado por Gómez, Remacha y Muñoz (2017), las principales causas de anemia en el adulto mayor son las siguientes:

  • Deficiencias nutricionales: hierro (úlcera péptica, neoplasias, uso de AINEs, trastornos intestinales o genitourinarios), vitamina B12 (ingesta inadecuada, enfermedad gástrica, pancreática o del intestino delgado) y/o folatos (alcoholismo, drogadicción, ingesta inadecuada, malabsorción).
  • Procesos inflamatorios crónicos, relacionados con cambios fisiopatológicos por procesos neoplásicos, infecciosos o inflamatorios.
  • Insuficiencia renal por alteración de la síntesis de eritropoyetina. Es una de las causas de anemia más frecuente en mayores.
  • Anemia idiopática del anciano, cuando se descartan las otras posibles causas. Es una anemia de leve a moderada, relacionada con inflamación subclínica o crónica, disminución de eritropoyetina o de la sensibilidad a la misma, alteraciones endocrinas, efectos tóxicos de algunos fármacos y/o comorbilidad.

Los síntomas de anemia en ancianos suelen iniciarse de forma insidiosa. Los más típicos como debilidad, fatiga y disnea, se presentan de manera inespecífica y suelen ser confundidos con alteraciones propias de la edad (Álvarez, Madera, Díaz, Naranjo y Delgado, 2017).

Según Gómez, Remacha y Muñoz (2017), para realizar el diagnóstico en caso de sospecha de anemia se deben explorar signos de hemorragia digestiva, hematuria o cirugía reciente. También es importante observar la historia dietética para detectar deficiencias nutricionales, medicamentos que toma el paciente y signos de alarma de enfermedad maligna o infección. Así como realizar una analítica con hemograma completo y determinación de vitamina B12 y ácido fólico.

El tratamiento debe centrarse en la etiología de la anemia. La base de este son los suplementos de hierro y de factores madurativos, así como agentes estimuladores de eritropoyesis (AEE), además del tratamiento de la patología de base. La trasfusión sanguínea se reservará únicamente para casos graves (Gómez, Remacha y Muñoz, 2017).

La anemia en la tercera edad puede tener consecuencias fatales. Según un estudio, los pacientes hospitalizados con anemia leve, diagnosticada o no, tiene un riesgo de mortalidad duplicado en comparación con los pacientes hospitalizados sin anemia (Duarte et al, 2015). Así mismo, esta alteración se asocia con un riesgo de muerte superior en los ancianos que han padecido un ictus (Barlas et al, 2018).

Además, este trastorno conduce frecuentemente a una mala calidad de vida y disminuye la capacidad del anciano para realizar sus actividades cotidianas, lo que conlleva una declinación funcional progresiva e incapacidad del mismo (Academia Nacional de Medicina de México, 2013).

Conclusiones

La anemia es una patología muy frecuente en los ancianos, principalmente en los muy mayores o frágiles. Sin embargo, es esencial no asociarla al proceso de envejecimiento de la persona, ya que, en caso de padecerla, debe ser diagnosticada y tratada adecuadamente para que no afecte a la calidad de vida del mismo.

La Enfermería debe prestar especial atención ante cualquier señal que pueda evidenciar una posible anemia en el adulto mayor, observando signos como palidez o perdidas sanguíneas, además de realizar educación para la salud con el anciano y su familia acerca de la necesidad de obtener todos los nutrientes necesarios a través de una dieta adecuada.

Bibliografía

  1. Abellán García, A., Ayala García, A. y Pujol Rodríguez, R. (2017). Un perfil de las personas mayores en España, 2017. Indicadores estadísticos básicos. Informes en red, 15, 48. Recuperado el 5 de noviembre de 2018, de https://bit.ly/2lhW8xb
  2. Academia Nacional de Medicina de México (2013). Características y consecuencias de la anemia en ancianos. Boletín de información clínica. Recuperado el 4 de mayo de 2018, de https://bit.ly/2Drqnex
  3. Álvarez González, K., Madera Aguia, Y., Díaz Calzada, M., Naranjo Ferregut, J.A. y Delgado Cruz, A. (2017). Caracterización de adultos mayores con anemia. Medisan, 21(11), 3227-3234.
  4. Aunan, J.R., Watson, M.M., Hagland, H.R. & Søreide, K. (2016). Molecular and biological hallmarks of ageing. British Journal of Surgery, 103 (2), 29-46.
  5. Duarte, J.M., Santarelli, I.M., Zubeldía Brenner, L.A., Scalise, D.H., Pérez de la Hoz, A.A., Manzella, D.J., Barcia, R.E. y Árevalo, C.E. (2015). Deterioro cognitivo en pacientes con y sin anemia, internados en una sala de clínica médica. Prensa Médica Argentina, 101(9), 485-490.
  6. Fortún Prieto, A., Gort Cuba, O. y Campo Díaz, M.C. (2018). Causas de anemia y relación de la hemoglobina con la edad en una población geriátrica. Revista de Ciencias Médicas de Pinar del Río, 22(4), 689-696.
  7. Gómez Ramírez, S., Remacha Sevilla, A.F. y Muñoz Gómez, M. (2017). Anemia del anciano. Medicina Clínica, 149(11), 496-503.
  8. Guzmán Llanos, M.J., Guzmán Zamudio, J.L. y Llanos de los Reyes García, M.J. (2016). Significado de la anemia en las diferentes etapas de la vida. Enfermería Global, 15(43), 407-418.
  9. World Health Organization (2008). Worldwide prevalence of anaemia report 1993-2005. WHO global database on anaemia. Recuperado el 5 de mayo de 2018, de https://bit.ly/2SLJtAi