Anatomía y fisiología de la lactancia materna

RESUMEN

La lactancia materna se considera la alimentación ideal del lactante. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que todos los lactantes sean amamantados en exclusiva durante los primeros seis meses y junto con otros alimentos complementarios hasta los dos años de edad o más, mientras madre e hijo lo deseen.

La evidencia científica ha demostrado que los niños no amamantados tienen más enfermedades, más graves y más largas, no sólo durante la época de la lactancia, sino muchos años después. Amamantar ayuda a la madre a mejorar su salud presente y futura, además de promover un frecuente y estrecho contacto físico con el lactante y la crea­ción del vínculo afectivo, lo que resulta óptimo para su desarrollo.

Autoras

·                Ayerra Gamboa, Adela (1)

·                Zabau Fermoselle, Jara (2)

·                Adán Rodríguez, Saray (3)

·                Barricarte Gainza, Mª Luisa (4)

(1), (3), (4) Enfermera Obstétrico – Ginecológica (Matrona) del Complejo Hospitalario de Navarra.

(2) Enfermera Obstétrico – Ginecológica (Matrona) del Hospital San Jorge de Huesca.

PALABRAS CLAVE

Lactancia materna, glándula mamaria, anatomía, fisiología, succión.

INTRODUCCIÓN

Conscientes de la importancia de la lactancia materna, la mayoría de las mujeres manifies­tan querer amamantar a sus hijos. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de las propias madres, grupos de apoyo, profesionales, gobiernos e instituciones internacionales, las tasas de lactan­cia están lejos de lo deseable. En concreto, los países industrializados se encuentran a la cola en cuanto a las cifras de lactancia materna.

Los profesionales sanitarios deben saber identificar los criterios de una instauración correcta de la lactancia materna, así como valorar la técnica en relación a la postura, agarre y a los signos de transferencia eficaz de leche, basados en la evidencia científica.

Para un conocimiento adecuado de todo ello, es fundamental ser conscientes de todo el entramado interno de la glándula mamaria, así como los mecanismos de producción y eyección de leche.

DESARROLLO

En relación con la ANATOMÍA de la glándula mamaria, podemos diferenciar:

Ø    Alvéolos: Miden 0,12mm de diámetro. Son la porción secretora de la glándula. El alveolo está recubierto por la membrana basal:

·                En la cara interna de esta membrana nos encontramos las células secretoras, las cuales dejan numerosos espacios entre ellas para facilitar la absorción de precursores lácteos. Tienen apariencia cilíndrica cuando el alveolo está vació, y se aplana cuando está lleno de leche.

·                En la otra cara de la membrana, se encuentran las células mioepiteliales cuya misión es la de contraerse exprimiendo al alveolo, y facilitar la eyección láctea (son contráctiles con una sensibilidad de 10 a 20 veces mayor a la oxitocina que el músculo del útero). Rodean al alveolo en forma de red y son estimuladas por la prolactina y los esteroides sexuales.

·                Recubriendo las células mioepiteliales se encuentra la red capilar que suministra los precursores de la leche.

·                Un tejido conjuntivo laxo y adiposo separa unos alvéolos de otros.

Ø    Lobulillos: formados por un conjunto de 10 a 100 alvéolos.

Ø    Lóbulos: formados por agrupaciones de 20 a 40 lobulillos. Están dispuestos como radios que convergen en el pezón y son entre 15-25 lóbulos en cada pecho.

Ø    Conductos galactóforos: Miden 2mm de diámetro y están tapizados por dos tipos de células principales; la hilera interior de células epiteliales y la exterior de células mioepiteliales. Existe una membrana basal que separa estas estructuras del estroma. Dichos conductos se dilatan en la base del pezón formando los senos galactóforos.

Ø    Senos galactóforos: Miden 5-8mm de diámetro. Son pequeños engrosamientos de los conductos galactóforos antes de que éstos desemboquen en el pezón. Funcionan como depósitos temporales de leche durante la lactancia pero en reposo contienen solamente restos epiteliales.

Ø    Pezón: Es una elevación cónica de la piel, localizado en el centro de la areola, a la altura aproximada del 4º espacio intercostal. Cada uno de los lóbulos que forman el pecho desemboca en el pezón por una abertura independiente. Contiene fibras musculares lisas que actúan como esfínter para los conductos y senos galactóforos. Además está formado por abundantes terminaciones nerviosas, sensitivas y anastomosis arteriovenosas. La erección del pezón es inducida por estímulos táctiles, sensoriales o autónomos simpáticos.

Ø    Areola: Mide aproximadamente entre 15-16 mm diámetro. Es un área pigmentada circular que rodea el pezón. La pigmentación se debe a los muchos melanocitos distribuidos por la piel y glándulas. Posee diversas glándulas sudoríparas y sebáceas independientes, las cuales se abren en los tubérculos de Montgomery.

Respecto a la FISIOLOGÍA, es importante conocer que el pecho se desarrolla y prepara durante el embarazo para cumplir su función de alimentar al bebe cuando se rompa la conexión placentaria. El pecho está plenamente preparado para la lactancia desde la semana 16, sin ninguna intervención activa de la madre. Se mantiene inactivo por el equilibrio de las hormonas inhibidoras que suprimen la respuesta de las células diana. En las primeras horas y días postparto, el pecho responde a los cambios en el ambiente hormonal y al estímulo de la succión produciendo y secretando leche.

El inicio de la secreción láctea o lactogénesis, se ha descrito mediante tres estadios:

·                Estadio I: Se inicia unas doce semanas antes del parto.

·                Estadio II: Se inicia clínicamente dos o tres días después del parto, cuando la secreción de leche es copiosa.

·                Estadio III o galactopoyesis: Se considera el mantenimiento de la lactancia ya establecida.

La salida de la leche se produce por medio de dos procesos, los cuales son fundamentales para que el bebé obtenga el volumen necesario de leche así como la totalidad de nutrientes. Dichos procesos son la expulsión activa de la leche por parte de la madre mediante el reflejo de eyección y la extracción activa del bebe quien, actuando sobre los tejidos del pecho con la mandíbula y la lengua saca la leche de los conductos lácteos. Para ello, una postura correcta y un buen agarre al pecho son vitales.

La velocidad de producción de leche es directamente proporcional a la cantidad de leche extraída en la toma anterior. De este modo, la producción de leche se adapta perfectamente a las necesidades del lactante, de una toma a otra e independientemente para cada pecho.

Una vez la lactancia ha sido establecida, su continuación con éxito no depende tanto de los niveles de prolactina elevados, sino del drenaje eficaz de los alvéolos. Ya que si no existe un drenaje eficaz de la glándula, los alvéolos quedan tan llenos que las células mioepiteliales son incapaces de contraerse con fuerza suficiente para hacer salir la leche. Esto conllevaría una disminución de la producción láctea.

Mientras las células mioepiteliales se contraigan adecuadamente y creen una presión positiva en el sistema de canalículos, la leche llegará hasta los conductos galactóforos donde puede ser extraída como resultado de la acción de la boca y de la lengua del bebe.

Tras un estímulo de succión se generan unos impulsos nerviosos que estimulan la hipófisis posterior provocando la salida de oxitocina a la corriente sanguínea materna por un reflejo no condicionado. Dicha secreción afecta a todos los receptores de oxitocina situados en los distintos órganos maternos. Pero además, la oxitocina se produce también por un reflejo condicionado al ver y escuchar al niño o como resultado de la preparación para amamantar.

El primer paso para una buena succión, es conseguir que la lengua trabaje sobre los senos galactóforos favoreciendo la extracción de la leche. La relación entre estos dos componentes es crucial para una buena toma; por lo tanto, asegurarse de que la mandíbula está muy por debajo del pezón es esencial para asegurar que se agarre bien al pecho. Para que esto se lleve a cabo correctamente el bebé deberá introducir en su boca el pezón y gran parte de la areola.

La leche se podrá sacar mientras exista un gradiente de presión en los conductos mamarios. Éste se crea a través de una presión positiva en el alveolo, debido a la contracción de las células mioepiteliales, así como la presión negativa ejercida sobre el pezón por la boca del niño.

CONCLUSIONES

Ha quedado patente que son varios los factores que influyen en la formación y eyección de leche, todos ellos fundamentales para la instauración de una lactancia materna correcta.

Todo aquel profesional sanitario que esté en contacto con madres e hijos lactantes, deben ser conocedores de todos los mecanismos que favorecen una producción láctea adecuada, así como poder dar respuesta a aquellos problemas que puedan interferir en la lactancia materna.

BIBLIOGRAFÍA

·                Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre lactancia materna. Guía de Práctica Clí­nica sobre lactancia materna. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del País Vasco-OSTEBA, 2017. Guías de Práctica Clínica en el SNS.

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