Índice
- 1 Resumen
- 2 Introducción
- 3 Marco teórico
- 4 Epidemiologia
- 5 Tratamiento
- 6 Estrategia pico
- 7 Conclusiones
- 8 Bibliografía
Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. N.º 7–Julio 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; N.º 7: 1330
Autor principal (primer firmante): Pilar Cristóbal Laspalas
Fecha recepción: 02/07/2024
Fecha aceptación: 29/07/2024
Ref.: Ocronos. 2024;7(7): 1330
Autora: Pilar Cristóbal Laspalas 1
Coautoras: Paola Gavín Casasús 2, Eva Inisterra Viu 3, Eva Ramos Bernad 4, Andrea Tena Bona 5
• Graduada en Enfermería en la Universidad de Lérida. Enfermera en el Hospital de Barbastro, Huesca (España) 1
• Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge de Zaragoza. Enfermera en el sector 2 de Zaragoza (España)2
• Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el sector 3 de Zaragoza (España) 3
• Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera en el sector 3 de Zaragoza (España) 4
• Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge de Zaragoza. Enfermera en el sector 3 de Zaragoza (España) 5
Resumen
El Alzheimer es una enfermedad crónica, hereditaria e incurable, que conlleva una alta prevalencia y que supone un problema a nivel social y cultural que obliga a una modificación del estilo de vida del paciente y de los que están a su alrededor, debido al deterioro cognitivo que supone y que tiene efectos sobre el paciente, manifestando en cada fase problemas de salud mayores, al igual que aumentan las necesidades que requiere, y cada vez más personas enfermas requieren unos cuidados más buenos y de calidad para poder mejorar su estado de salud actual. Según la Alzheimer Disease internacional en 2030 se cree que se duplica el número de personas con enfermedad de Alzheimer (EA), llegando a ser 65,7 millones de personas, y 115,4 millones en 2050.
En España hay una prevalencia de 1,36%, ligeramente superior a la media europea (1,27%), solo superada por Italia y Suecia, 1,55 y 1,54% respectivamente. Y empatado con Alemania y Francia. Se estima que unas 800.000 personas padecen esta enfermedad degenerativa, de los cuales el 77% son mujeres y el 13% hombres.
Palabras clave: Enfermedad de Alzheimer, tratamiento farmacológico, terapia no farmacológica, prevención.
Introducción
Consecuencias devastadoras para las personas quienes la padecen (hay aumento de mortalidad, morbilidad, menor calidad de vida), para los cuidadores (una menor salud psico- física, impacto familiar, etc.) y para la sociedad (consumo de recursos socioeconómicos). La mayoría de los pacientes con demencia rondan o superan los 80 años de edad, encontrándose prácticamente el 50% de ellos en las fases moderadas o graves. En ellos la dependencia funcional y el apoyo socio familiar son elementos claves en los planes de intervención. Los pacientes con demencia son vulnerables, tanto desde el punto clínico, como personal, familiar y social. Garantizarles a los pacientes y a sus familias el acceso a una atención sanitaria y cuidados socio sanitario en cantidad y calidad suficientes, en función de sus necesidades es mucho más favorable (1).
En junio de 2013 el Dr. Ávila de Grado realizo un repaso en la investigación y tratamiento de la EA hablando de los principales proyectos de investigación que hay en marcha en la presentación del informe del estado del arte del Alzheimer que se realizó en el Instituto de Salud Carlos III. Afirmo que “no sólo se están desarrollando en Estados Unidos, sino también en España” (2). Ávila de Grado hablo también de que estos estudios están siendo llevados a cabo para que, como en la primera fase de la enfermedad es asintomática y ello hace que pase desapercibida se precisa un avance en la identificación de marcadores muy tempranos que permitan su diagnóstico a etapas muy iniciales y por este, un correcto tratamiento que combata sus efectos (2).
Marco teórico
Alzheimer. Definición
El Alzheimer es una forma de demencia progresiva e irreversible del funcionamiento intelectual. Los pacientes con Alzheimer viven de 8 a 10 años después del diagnóstico de su enfermedad, aunque algunos viven hasta 20 años. La causa de la muerte es a menudo neumonía por aspiración, debido a la perdida de la capacidad para deglutir, al final de la enfermedad (2).
Es una de las causas más frecuentes de trastornos neurológicos degenerativos y la principal causa de deterioro cognitivo en ancianos. Alrededor de dos tercios de los casos de demencia están causados por la enfermedad de Alzheimer.
Fisiopatología
Al observar el cerebro de una persona con EA son la perdida de células nerviosas y la presencia de ovillos neurofibrilares y de placas amiloides. Los ovillos neurofibrilares se producen cuando la proteína tau, presente en las neuronas, se distorsiona y forma agregados. La proteína tau mantiene unidos a los microtúbulos, que guían los nutrientes y las moléculas al extremo del axón (2).
En la enfermedad de Alzheimer esta proteína cambia formando pares de filamentos, que se unen para formar ovillos. Como la proteína deja de mantener el sistema de transporte, se pierde la comunicación entre las neuronas, lo que produce una muerte neuronal, que contribuye al desarrollo de la demencia (2).
Grupos de células nerviosas degeneran y se agrupan alrededor de un núcleo amiloide, formando placas que se observan en los espacios situados entre las neuronas del cerebro. Estas se desarrollan primero en las zonas cerebrales dedicadas a la memoria y el conocimiento, alteran la transmisión de los impulsos nerviosos. Las placas están constituidas fundamentalmente, por depósitos insolubles de beta-amiloides, un fragmento proteico de una proteína mayor denominada proteína precursora amiloide junto con otras neuronas y células no nerviosas. Aun así se desconoce si la formación de placas es causa de la EA o si las placas son un subproducto del proceso de la EA (1).
El flujo sanguíneo en las regiones cerebrales afectadas disminuye, por lo que este se va atrofiando y es evidente el ensanchamiento correspondiente de los ventrículos y las circunvoluciones. Según evoluciona la enfermedad de Alzheimer A, más zonas del cerebro quedan afectadas, con manifestaciones que se asocian al área cerebral afectada (1).
La EA se caracteriza por atrofia de la zona cortical del cerebro y perdida de neuronas, especialmente en los lóbulos parietal y temporal. La notable atrofia y perdida de tejido cerebral provoca dilatación ventricular (una forma de hidrocefalia).
Debido a la perdida de neuronas en la zona del hipocampo y de las estructuras asociadas, el paciente presenta deficiencias en la memoria a corto plazo y disminuye su capacidad para desempeñar tareas sencillas y familiares. La EA actua sobre las neuronas de la corteza cerebral haciendo que el paciente pierda la habilidad para el lenguaje y el juicio (1).
Fases del Alzheimer
Fase 1 de la enfermedad de Alzheimer (1).
En esta primera fase el paciente se muestra físicamente sano, las deficiencias cognitivas pueden pasar desapercibidas, salvo si se le realiza un examen exhaustivo, donde podríamos comprobar los lapsus de memoria, descoordinación, nerviosismo.
Fase 2 de la EA (1).
En esta fase los pacientes ya empiezan a tener signos más claros de deterioro cognitivo, pueden desorientarse y perderse incluso en sus casas. Tienen dificultades para comportarse espontáneamente.
Los pacientes con enfermedad de Alzheimer en esta etapa todavía son capaces de tener un momento de lucidez mental y tener conversaciones orientadas en el tiempo, aunque es más común que sufran lapsus y se desorientes, provocando cambios de humor, cambios en el patrón del sueño. El síndrome de la puesta de sol es un cambio conductual caracterizado por el aumento del nerviosismo, desorientación respecto al tiempo y conductas de vagabundeo durante las horas vespertinas; esta conducta se agrava en los días oscuros.
También son frecuentes las dificultades para articular el habla en esta fase, lo que provoca una frustración en el paciente que le provoca afasia total. También deja de poder realizar actividades de la vida diaria, porque pierde la capacidad de secuenciar las tareas.
Fase 3 de la EA (1).
Esta fase se caracteriza por una dependencia total, perdida de la continencia fecal y urinaria y la pérdida progresiva de las capacidades cognitivas. Las complicaciones más comunes incluyen neumonía, deshidratación, desnutrición, caídas, depresión, delirio, convulsiones y reacciones paranoides. Los pacientes en esta fase se vuelven indiferentes a la comida y adelgazan. No pueden reconocer a sus familiares ni amigos, o incluso a sí mismos. La esperanza de vida es de 1 a años después del inicio de esta fase, aunque algunas personas llegan a vivir hasta 10 años.
LeMone, P., Burke K. Enfermería medicoquirurgica. In: Pearson, editor. Pensamiento crítico en la asistencia del paciente. 4th ed. 2014. p. 1618–1620.
Manifestaciones
La enfermedad de Alzheimer se clasifica en tres fases, según las manifestaciones y capacidades del paciente, hay que tener cuenta la evolución de la enfermedad de Alzheimer (EA) varía en cada individuo.
Fase 1 de la enfermedad de Alzheimer
Aproximadamente, de 2 a 4 años (1)
El paciente se muestra físicamente sano y consciente, y las deficiencias cognitivas pueden pasar desapercibidas, salvo que se realicen evoluciones exhaustivas y periódicas.
- Pueden manifestar nerviosismos, olvidos o descoordinación. además presenta la pérdida mínima de memoria a corto plazo: el paciente olvida la localización y el nombre de objetos, y tienen dificultad para aprender y de reaccionar; la memoria a largo plazo está intacta.
- Disminuye el periodo de atención.
- Cambios de humor en la personalidad: falta espontaneidad; es posible observar negación, irritabilidad y depresión.
- Deficiencias cognitivas leves: intentos de adaptarse a la pérdida de memoria y disimularla.
- Déficits visuoespaciales: algunos problemas con la percepción profunda.
Fase 2 de la EA
Aproximadamente, de 2 a 12 años (1)
En esta fase, los déficits de memoria son más evidentes el paciente tienen menos capacidad para comportarse espontáneamente. Las manifestaciones continúan a más y en esta fase presenta:
- Deterioro del conocimiento: déficit claro de memoria y confusión; pérdida de pensamiento; incapacidad para realizar cálculos matemáticos; incapacidad para decir la hora y trastorno del patrón del sueño, que está asociado a la desorientación respecto al tiempo; conducta de vagabundeo y perderse en sus propios hogares.
- Cambios de personalidad: el enfermo se muestra nervioso e irritable con facilidad; puede manifestar delirios o alucinaciones.
- Deficiencias visuoespaciles: no pueden vestirse sin ayuda; tiene una orientación espacial deficiente.
- Deterioro de las habilidades motoras: se mueve de un lado a otro de la habitación y a veces se muestra inquieto; la apraxia, la incapacidad para desempeñar movimientos voluntarios y utilizar loa objetos correctamente; astereoagnosia, la incapacidad para identificar los objetos por el tacto y agrafia, la incapacidad para escribir correctamente.
- Deterioro del juicio: disminución de las habilidades sociales; incapacidad para conducir vehículos de motor o para tomar decisiones.
- Deficiencias del lenguaje: comprenden parafasia (empleo de palabras incorrecta), ecolalia (repetición de palabras o frase) y la habla entrecortada, cuando el paciente busca palabras. Finalmente produce la afasia total (ausencia del habla).
Fase 3 de la EA
Aproximadamente, de 2 a 4 años, o más (1)
En la fase 3 se caracteriza por un aumento de la dependencia, y la incapacidad para comunicarse, y la pérdida progresiva de las capacidades cognitivas.
- Hay un deterioro notable o ausencia de las capacidades cognitivas: el paciente muestra, desorientado respecto al tiempo, el lugar y las personas.
- Las habilidades de comunicación están, ausentes: el enfermo suele permanecer mudo. Además un notable deterioro o ausencia de las habilidades motoras: rigidez de las extremidades y flexión postural; incontinencia intestinal y urinaria.
- Unas de las complicaciones que pueden aparecer frecuentemente son neumonía, deshidratación, desnutrición, caídas, depresión, delirio, convulsiones y reacciones paranoides, y adelgazan.
- No pueden reconocer a sus familias ni amigos, o a sí mismo, la esperanza media de vida es de 1 a 2 años desde el inicio de la fase 3, pero algunas personas pueden vivir hasta 10 años. Las muertes suelen producirse por neumonía causada por aspiración.
Causas
Factores que influyen
No existe una causa concreta a la que se le pueda atribuir la responsabilidad de la aparición de la enfermedad de Alzheimer. Al contrario, su etiología es multifactorial, es decir existen una serie de factores de riesgo, tanto genéticos como ambientales que al interferir entre sí, dan lugar a una serie de acontecimientos que resultan en el inicio de la enfermedad (5).
Es difícil decir quién va a desarrollar la enfermedad de Alzheimer, puesto que se trata de una alteración compleja, en la que al parecer, intervienen múltiples factores. Seguidamente aparecen algunos de los tantos elementos que pueden aumentar las probabilidades de padecer esta patología (5,6).
Tipos de factores
- Edad: suele afectar a los mayores de 60-65 años, pero también se han dado casos entre menores de 40. La edad media de diagnóstico se sitúa en los 80, puesto que se considera que el mal de Alzheimer es una enfermedad favorecida por la edad.
- Género: las mujeres tienden a ser el grupo con más afección por la enfermedad según demostraciones de estudios científicos.
- Etnia y nacionalidad: hay estudios que afirman que depende de la etnia a la que perteneces tienes más posibilidades de padecer la enfermedad debido a los factores ambientales. Se afirma que los afroamericanos tienden a padecer con mayor proporción la enfermedad y en menor proporción los blancos.
- Herencia familiar: la herencia familiar así entendida es un factor de riesgo importante de Alzheimer. En el 50-60% del 99% de casos, que constituyen la enfermedad de inicio tardío (después de los 65 años), existe un familiar de primer grado (padres o hermanos) que también padece o padeció la misma enfermedad. La influencia de historia familiar positiva depende de la edad del paciente. El riesgo es del 5% hasta los 70 años, 16% hasta los 80 y 33% hasta los 90. Un 40% de los pacientes con Alzheimer presentan antecedentes familiares.
- Factores medioambientales: el tabaco se ha mostrado como un claro factor de riesgo de la patología, al igual que las dietas ricas en grasas. Por otra parte, pertenecer a una familia numerosa también parece influir en el riesgo de Alzheimer.
- Escolarización y nivel educativo: La ejercitación cognitiva y el aprendizaje estimulan la comunicación neuronal (plasticidad neurológica), con lo que un bajo nivel educativo viene relacionado con un aumento del riesgo de desarrollar la enfermedad.
Los factores que pueden reducir su riesgo de enfermedad de Alzheimer incluyen:
- Los niveles más altos de educación formal
- Un trabajo estimulante
- Actividades de ocio mentalmente desafiantes, tales como leer, jugar o tocar un instrumento musical
- Interacciones sociales frecuentes
Puede ser más difícil de medir el deterioro cognitivo en las personas que hacen ejercicio de opinión con frecuencia o que tienen más educación. Otra explicación es que las personas con enfermedad de Alzheimer pueden estar menos motivados a la hora de buscar actividades estimulantes años antes de que su enfermedad puede ser diagnosticada.
- Antecedentes de traumatismo craneal: estudios epidemiológicos ponen en evidencia un aumento de la prevalencia de la enfermedad en ese grupo de gente que ha sufrido un fuerte traumatismo craneal, especialmente si éste se ha producido después de los 50 años de edad del individuo.
- Niveles elevados de homocisteína: esta sustancia es un aminoácido orgánico que interviene en procesos fundamentales para el organismo, pero que, en concentraciones altas, está íntimamente relacionada con la aparición de cardiopatías y neuropatías.
- Estilo de vida y la salud cardiaca: no hay ningún factor de estilo de vida que se ha demostrado de manera concluyente que reduzca la aparición de la enfermedad. Sin embargo, algunos estudios científicos, informan de que los riesgos de enfermedades cardiovasculares incluyendo la diabetes, la presión alta o hipertensión y el colesterol alto, también pueden ser factores de riesgo para el Alzheimer. Hay otros factores que también pueden ser de riesgo frente a la enfermedad, como por ejemplo:
- La falta de ejercicio
- Fumar
- Una dieta sin frutas y verduras
- Falta de compromiso social
- Actividad intelectual: la realización de actividad intelectual de forma no periódica también se ha asociado a un riesgo de padecer demencia en estudios longitudinales, especialmente en sujetos que no desarrollan tareas nuevas o con las que están familiarizados. También parece existir relación con el tipo de trabajo.
Hay algunos de los anteriores elementos que son inevitables como por ejemplo, la edad y el sexo. En cambio hay otros tipos de factores que también aparecen que pueden ser modificables en los que se debe incidir a la hora de desarrollar planes preventivos que promuevan un estilo de vida saludable y un envejecimiento activo (7,8).
Hoy en día no hay ningún tipo de prueba que especifique el diagnóstico de la enfermedad, sino que es necesario realizar una valoración integral en la que se abarque la área neurológica, psíquica y física del paciente para diagnosticar la enfermedad. Se lleva a cabo una exploración física integral detallando la funcionalidad de cada uno de los sistemas y aparatos. Se realizan un seguido de pruebas, test y cuestionarios destinados a valorar el estado cognitivo del paciente. Después de todas estas pruebas cobra relevancia la familia del paciente ya que son las personas más “fiables” a la hora de exponer el médico la evolución de la enfermedad y así poder hacer un “seguimiento” entre consulta y consulta ya que es muy importante a la hora de prescribir un tratamiento para sus mayores necesidades (9,10).
Signos de alerta
- Pérdida de memoria que afecta a las habilidades laborales
- Dificultad para el desempeño de las tareas familiares
- Problemas con el lenguaje
- Desorientación respecto al tiempo
- Juicio deficiente o disminuido
- Problemas con el pensamiento abstracto
- Colocación incorrecta de las cosas
- Cambios en el ánimo o la conducta
- Cambios de personalidad
- Perdida de iniciativo
Epidemiologia
Prevalencia
En España con el progresivo envejecimiento de la población nos encontramos con una prevalencia del 1,36%, ligeramente superior a la media europea (1,27%), solo superada por Italia con el 1,55% y Suecia con el 1,54%. Con Alemania y Francia se encuentran igual (1).
Según Félix Bermejo, miembro del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología en nuestro país hay actualmente unas 400.000 personas con Alzheimer, una cifra que, debido al envejecimiento demográfico que también se espera en España, podría incrementarse mucho.
En 2004 había 431000 personas afectadas por demencia, si el crecimiento y las previsiones para 2030 son correctas, se estima que hayan 600000 enfermos y en 2050, cerca de un millón (1).
Se estima que unas 800.000 personas españolas padecen esta enfermedad degenerativa, de los cuales el 77% son mujeres y el 13% hombres.
En Europa la incidencia pasa del 0,9% en personas con edades entre 60 a 64 años, a un 18% en personas entre 90 y 94 años (1).
La OMS ha avisado de las consecuencias que puede tener dicha enfermedad e incita a los gobiernos de los países a tomar medidas para que reduzca el impacto socio-sanitario.
Mortalidad
La demencia tipo Alzheimer es uno de los predictores de mortalidad como también lo son el cáncer y las enfermedades vasculares. Se estima que el 4,9% de las muertes en mayores de 65 años es por causa del Alzheimer y este aumenta con la edad alcanzando el 30% en hombres mayores de 85 años y un 50% en mujeres de la misma edad (1).
El INE en 2008 señala un aumento de un 4,6% de las defunciones por trastornos mentales y del comportamiento en este año, alcanzando, con un 3,33%, el séptimo lugar entre las causas de mortalidad. Destacan en este grupo las demencias, responsables de un 3,1% del total de fallecimientos (cuarta causa de mortalidad en mujeres), y dentro de ellas la enfermedad de Alzheimer, con un 2,68% sobre el total (el 69,6% correspondiendo a mujeres) (1).
Morbilidad
Un factor sobre la morbilidad viene dado por los efectos secundarios de la medicación que toman los pacientes que padecen Alzheimer. Todo y padecer una déficit colinérgico debido a la demencia hay el 50% de los pacientes diagnosticados que toma medicación anticolinérgica y eso es sorprendente. El informe del NICE en 2011 destaca que los síntomas gastrointestinales vienen dados por la medicación de anticolinesterásicos. En pacientes con dicha enfermedad hay un riesgo aumentado de riesgo hospitalario debido al manejo dificultoso de estas personas y las estancias son más largas y costosas. El número de ingresos por demencia es llamativo ante el total de ingresos en nuestro medio con (10/100.000 habitantes, según las cifras de INE de 2010, frente a 10.559/100.000, incluyendo el total de causas), la estancia media por alta hospitalaria si resulta muy llamativa para dicha categoría (1).
Tratamiento
Tratamiento farmacológico
Para el tratamiento del Alzheimer y sus fases, para el donepezilo (Aricept®), la rivastigmina (Exelon®) y la galantamina (Razadyne®) se usan para tratar el Alzheimer de grado leve a moderado (el donepezilo también puede ser usado para le enfermedad de Alzheimer de grado severo). La memantina (Namenda®) se usa para tratar el Alzheimer de grado moderado a severo. Estos fármacos funcionan regulando a los neurotransmisores (los agentes químicos que transmiten mensajes entre las neuronas). Dichas drogas pueden ayudar a mantener las habilidades relacionadas al pensamiento, a la memoria y al habla, y ayudar con ciertos problemas del comportamiento. Sin embargo, estas drogas no cambian el proceso subyacente de la enfermedad y es posible que solamente ayuden des de unos pocos meses a unos pocos años.
- Inhibidores de la acetilcolinesterasa (IACE)
- Antagonistas del receptor N-metil D-aspartato (NMDA)
Inhibidores de la acetilcolinesterasa (IACE)
- Previenen la ruptura de la acetilcolina, un químico importante del cerebro que tiene que ver con el aprendizaje y la memoria y permite que los niveles de esta sustancia permanezcan altos.
- Retrasan el empeoramiento de los síntomas en la mayoría de personas con Alzheimer
- Generalmente son bien tolerados. los efectos colaterales más comunes son: náuseas, vómitos, pérdida de apetito y diarrea.
- Los inhibidores de acetilcolina más usados son:
Donepecilo
Inhibidor específico y reversible de acetilcolinesterasa, colinesterasa predominante en el cerebro. Sirve para el tratamiento sintomático de enfermedad de Alzheimer leve a moderadamente grave. Mejora las funciones mentales (Como la memoria, atención, la capacidad de interactuar con otros, hablar, pensar con claridad y realizar actividad diaria regular) Al incrementar la cantidad de ciertas sustancias que naturalmente se producen en el cerebro. El donepezilo puede mejor la capacidad de pensar y recordar, o retrasar la pérdida de las referidas capacidades en personas que tienen la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, el donepezilo no cura esta enfermedad ni previene la pérdida de las habilidades mentales en algún momento en el futuro. (12-13)
Rivastigmina
Facilita la neurotransmisión colinérgica por ralentización de la degradación de acetilcolina liberada por neuronas colinérgicas funcionalmente intactas. Sirve para el tratamiento sintomático de demencia de la enfermedad del Alzheimer leve a moderadamente grave. En personas con la enfermedad de Alzheimer ayuda en el trastorno cerebral que lentamente destruye la neuronas encargadas de la memoria, la capacidad coordinar pensamientos, aprender, a comunicarse y realizar las actividades de la vida diaria. Este fármaco mejora la función mental al aumentar la cantidad de una sustancia natural neuronal producida en el cerebro. (3,4)
Galantamina
Inhibidor selectivo, competitivo y reversible de acetilcolinesterasa. Además estimula la acción intrínseca de acetilcolina sobre los receptores nicotínicos. Sirve para el tratamiento sintomático de demencia tipo Alzheimer leve o moderadamente grave. Este medicamento puede mejorar la capacidad de pensar y recordar o retrasar la pérdida de estas capacidades en las personas que tienen la enfermedad de Alzheimer. (5,6)
Antagonista de receptores (NMDA)
Los receptores de N-metil-D-aspartato regulan diversos procesos fisiológicos en el cerebro adulto y en el desarrollo neuronal. Entre sus funciones se postula la participación en los procesos de aprendizaje y memoria, en la potenciación a largo plazo en el hipocampo, al igual que en los fenómenos involucrados con el trauma y las enfermedades cerebrales (12).
Memantina
Antagonista no competitivo de receptores NMDA. Modula los efectos de los niveles tónicos de glutamato elevados patológicamente que pueden ocasionar disfunción neuronal. Sirve para la enfermedad del Alzheimer de moderada a grave. Funciona al reducir la actividad anormal en el cerebro. La memantina puede mejorar la capacidad para pensar y recordar o puede desacelerar la pérdida de estas capacidades en las personas que tienen Alzheimer. Sin embargo, la memantina no curará la enfermedad ni evitará la pérdida de estas capacidades en algún momento en el futuro.
Reevaluar tolerabilidad y dosis de forma regular, preferiblemente en los 3 meses tras inicio del tratamiento. Interrumpir tratamiento si no se evidencia efecto o el paciente no tolera (13-15).
Otros
Vitamina E: según MedlinePlus. No existen datos concluyentes que indiquen que tomar folato (vitamina B6), vitamina B12 y vitamina E prevenga el mal de Alzheimer o disminuya la enfermedad una vez que ésta se presenta.
Renacenz (Cerebrolysina)
Es un tratamiento experimental en fase de desarrollo en animales que se ha visto que la administración periférica de cerebrolysin produce efectos neuroprotectores, limitando la disfunción neuronal y manteniendo la integridad estructural de las neuronas en condiciones perjudiciales en estudios preclínicos en modelos animales. A nivel de supervivencia neuronal, cerebrolysin se ha asociado con efectos promotores de la supervivencia en neuronas en un modelo in vitro en suero de bajo estrés celular que evito el tipo primario de muerte celular
A nivel neuroprotector, cerebrolysin limita la disfunción neuronal y mantiene la integridad estructural de las neuronas en condiciones perjudiciales.
Y a nivel de neuroplasticidad, Cerebrolysin tiene efectos beneficiosos sobre la conectividad neuronal en el cerebro, facilitando así respuestas adaptativas a los cambios deletéreos, como los resultantes de los padecimientos trastornos neurodegenerativos (16-17).
Tratamiento no farmacológico (TNF)
Las terapias no farmacológicas (TNF) se refieren a intervenciones no químicas sobre el entorno y en determinadas alteraciones de la conducta para mejorar la calidad de vida del paciente y de los familiares y/o cuidadores. La efectividad en el tratamiento es necesario combinar la intervención farmacológica y la no farmacológica (19).
Hay ciertas ventajas en los tratamientos no farmacológicos en pacientes con Alzheimer como: en primer lugar, no producen efectos secundarios ni interacciones farmacológicas; en según lugar, facilitan el contacto con profesionales sanitarios y otras personas, es decir que intervienen positivamente en el comportamiento y no solo las funciones cognoscitivas que es lo que hacen los fármacos y por último, resultan más económicos.
Desde la taxonomía, los TNF se clasifican en primer lugar, según el individuo objeto de la intervención y dirigirse al propio individuo enfermo, a la persona cuidadora. Suelen mejorar en la estimulación cognitiva, el rendimiento cognitivo y el estado de ánimo (20).
Terapias cognitivas
Las terapias cognitivas se basan en la plasticidad del cerebro, que es la capacidad del sistema nervioso central de readaptarse a cambios internos o externos con la capacidad de asumir una nueva función o de recuperar las funciones perdidas, de manera reorganizaciones en la estructura, en la distribución o en el número de sinapsis (28).
Las dos propuestas alternativas con más frecuencia son (19-28):
Entrenamiento cognitivo
Con el objetivo de mejorar la cognición y la memoria a través de la realización de tareas.
Readaptación cognitiva
Trata de ayudar al paciente y sus familiares a conseguir una mejor calidad de vida, que se centra en compensar las deficiencias individuales de cada persona, debidas a las lesiones cerebrales.
Terapia de orientación a la realidad y reminiscencia
La Terapia de Orientación a la Realidad (TOR) es un método para mejorar la calidad de vida de las personas mayores confusa. Se da información rica en claves de orientación (el día, la hora, el tiempo atmosférico, las personas cercanas etc.…) para favorecer la estimulación cognitivo. Es necesario estimular de forma continua a lo largo del día, por parte de los cuidadores o grupal con una duración determinada. Los resultados esperados es la mejoría en la compresión e interacción al medio y su autoestima y bienestar.
La finalidad de esta terapia es mejorar la autoestima, las aptitudes sociales o comunicativas (19-28).
- La Reminiscencia o Terapia de Recuerdo (TDR) es el psicoanalítico es decir “revisión de la vida” es cuando una persona reflexiona sobre ella las acciones pasadas como puede ser sucesos y experiencias pasadas, fotografías, grabaciones de música y entre otras cosas. Esto mejora cognitivamente como de los síntomas de depresión, ya que la memoria consolida a largo plazo es independiente y persistente durante más tiempo en las personas con demencia (19-21).
- Terapia por la empatía como finalidad la estimulación de las aptitudes comunicativas residuales por medio de personal cualificado. De manera que mejora la función cognitiva y/o funcional (28).
- Psicoestimulación cognitiva: es un conjunto de intervenciones que actúan a traces de la percepción sensorial y de las funciones intelectuales, tratan de atenuar el impacto personal y social de la enfermedad. Esta dirigidas a mantener o mejorar las capacidades cognitivas es decir capacidades funcionales, la conducta y la afectividad (percepción, atención razonamiento, abstracción, memoria, lenguaje, procesos de orientación) mediante situaciones y actividades dirigidas a mejorar la cognición.
Terapias por el movimiento
La actividad física practicada regular además de mejorar los efectos del envejecimiento sobre la salud física y psíquica de las personas mayores, también puede enlentecer y prevenir el estado funcional. De manera que entrenamiento aeróbico forma el sistema cardiorrespiratorio mejora las capacidades cognitivas y previene el declive cognitivo (3). Diversos estudios han confirmado los beneficios de la actividad física aeróbica sobre la función cardiorrespiratoria y las funciones cognitivas, la velocidad cognitiva y la atención auditiva y visual de modo que mejora también el estado de ánimo y la calidad de vida (19-22).
Estimulación sensorial
- Aromaterapia: es la utilización de aceites esenciales extraídos de plantas, que se aplican con difusores, en el agua de baño o durante un masaje, con la finalidad de atenuar los síntomas psicológicos o del comportamiento de la demencia. Además también mejorar el sueño y estimula los comportamientos motivacionales. Sin embargo no hay suficientes datos que confirma si el beneficio reside en el propio masaje o los aromas que se aplican (28).
- Musicoterapia: se aplica de forma activa o pasiva, son ejercicios con música tanto musical o tocar instrumentos se demuestra positivamente la disminución de las conductas anómalas y estimula las capacidades cognitivas, además reduce los problemas de comportamiento. Tiene un efecto tipo inmediato y solo se mantiene durante las sesiones (19-21).
- Luminoterapia: es exposición en la zona de los ojos de la persona a una luminosidad que recrea la luz natural, cada día. Se ha demostrado que la somnolencia diurna, el insomnio nocturno y la agitación que aprecian en las demencias están relacionadas con degeneraciones que afecta el ritmo circadiano. Favorablemente la eficacia de la luminoterapia en problemas de cognición, comportamiento. (28).
- Método snoezelen: es el método multisensorial (vista, audición, tacto, gusto y olfato) que estimula la capacidad sensorial residual del paciente con EA de moderada que mejora la comunicación y los problemas de comportamiento (28).
Otras terapias:
Relajación
Intervención de corte físico y cognitivo dirigida a liberar al paciente la tensión muscular y de la ansiedad (20).
Acupuntura
Mediante agujas gruesas en los puntos marcados por la tradición china, con uso de ungüentos tradicionales. Se muestra una mejoría cognitiva y afectiva (20-21).
Terapia con animales
Utilizando animales de compañía para motivar al paciente y provocar una mejoría cognitiva, afectiva y social (21).
Dentro de las diferentes acciones que pueden desarrollar son:
- AAA: actividades asistidas por Animales: realización de actividades de beneficios motivacional, educacional o recreativo.
- TAA: Terapia Asistida con Animales: intervención de forma específica y terapéutica, con el objetivo de mejorar el estado físico, social, emocional o cognitivo.
Arteterapia
Elaboración guiada de obras con valor artístico (pintura, teatro…) adaptada a las posibilidades del paciente (19-21).
Terapia recreativa
Propuesta y ejecución de actividades lúdicas guiadas o supervisadas tanto individual o en grupo, con el fin de provocar una mejoría cognitiva, conductual, afectiva y social (19-21).
Estrategia pico
- Población: Paciente con Alzheimer
- Intervención: Utilizando terapias farmacológicas
- Comparación: Con las terapias no farmacológicas
- Resultados Enlentece la enfermedad
Pregunta de investigación: ¿El paciente con Alzheimer, utilizando terapias farmacológicas enlentece la enfermedad en comparación con las terapias no farmacológicas?
Conclusiones
Debido el aumento de la esperanza de vida y la alta prevalencia de enfermedades neurodegenerativas es necesario tanto el tratamiento farmacológico como el no farmacológico para mejorar la calidad de vida y el desarrollo de las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) de los pacientes. Los fármacos no revierten los síntomas cognitivos, pero si enlentecen la progresión de la enfermedad. Dado a que en la actualidad no se ha encontrado ningún tratamiento curativo es necesario un abordaje terapéutico que incluya también terapias no farmacológicas dirigidas a mejorar la cognición, la conducta y la función de las personas con demencia.
Bibliografía
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