Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 34
Autor principal (primer firmante): Alicia Magallon Artigas
Fecha recepción: 03/08/2026
Fecha aceptación: 30/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 34
Autores:
- Alicia Magallon Artigas
- Samuel Roa Mejía
- María Asunción Pascual Anadón
- María del Mar Martínez Millán
- Ángel Sánchez Caro
- Ana Mulero Carrero
Categoría profesional:
Total staff
Palabras clave:
Desplazamiento, larga duración, alteraciones psicológicas, fatiga física, ansiedad.
Introducción
Los desplazamientos de larga duración forman parte de la vida cotidiana por motivos laborales, familiares, turísticos o sanitarios. Aunque viajar suele asociarse con experiencias positivas, los trayectos prolongados también pueden provocar alteraciones psicológicas que afectan al bienestar y al rendimiento cognitivo. La permanencia durante muchas horas en espacios reducidos, el aislamiento, los cambios de huso horario, la fatiga física, el ruido y la incertidumbre pueden desencadenar síntomas de ansiedad, irritabilidad, estrés, insomnio, alteraciones del estado de ánimo e incluso ataques de pánico en personas predispuestas.
Las repercusiones psicológicas dependen del medio de transporte empleado. El avión expone al pasajero a cambios de presión atmosférica, hipoxia leve, restricciones de movilidad y jet lag. El automóvil exige un elevado esfuerzo de atención y favorece la fatiga mental del conductor. El tren ofrece mayor libertad de movimiento y suele generar menor carga psicológica, aunque los trayectos muy prolongados también pueden producir cansancio emocional.
La Organización Mundial de la Salud reconoce que los factores ambientales y sociales del transporte pueden influir sobre la salud mental. Asimismo, numerosas investigaciones han demostrado que el estrés asociado a los viajes puede disminuir la calidad del sueño, aumentar la secreción de cortisol y afectar al funcionamiento cognitivo.
En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) ha comenzado a utilizarse para identificar factores de riesgo, personalizar recomendaciones y detectar precozmente signos de ansiedad durante los desplazamientos.
Objetivos
Objetivo general
Analizar las alteraciones psicológicas asociadas a los viajes de larga duración, comparando el impacto del avión, el tren y el automóvil, así como revisar los factores predisponentes, las estrategias terapéuticas y el papel de la inteligencia artificial en su prevención.
Objetivos específicos
- Describir las principales alteraciones psicológicas relacionadas con los viajes largos.
- Comparar los efectos psicológicos entre avión, tren y automóvil.
- Identificar los factores individuales de riesgo.
- Analizar si existen diferencias por sexo, edad o grupo étnico.
- Revisar las medidas preventivas y terapéuticas.
- Evaluar las aplicaciones actuales de la inteligencia artificial.
Métodos
Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica utilizando publicaciones indexadas en PubMed, Scopus, Web of Science y Google Scholar. Se consultaron además documentos de la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Internacional del Transporte Aéreo y sociedades científicas de psiquiatría y Medicina del transporte.
Se incluyeron estudios publicados entre 2015 y 2026 en español e inglés relacionados con:
- ansiedad durante los viajes;
- fatiga del conductor;
- jet lag;
- miedo a volar;
- estrés del viajero;
- inteligencia artificial aplicada a la salud mental.
Se excluyeron trabajos duplicados o con escasa calidad metodológica.
Resultados
La evidencia científica demuestra que las alteraciones psicológicas aumentan conforme se prolonga la duración del viaje.
Las manifestaciones más frecuentes son:
- ansiedad;
- estrés;
- irritabilidad;
- insomnio;
- fatiga mental;
- dificultad para concentrarse;
- sensación de pérdida de control;
- ataques de pánico;
- despersonalización en casos aislados.
Viajes en avión
El avión constituye el medio donde aparecen con mayor frecuencia problemas psicológicos.
Las causas incluyen:
- miedo a volar;
- turbulencias;
- sensación de encierro;
- imposibilidad de abandonar el vehículo;
- cambios de presión;
- hipoxia leve;
- ruido constante;
- desfase horario.
- Los vuelos intercontinentales favorecen el jet lag, que altera los ritmos circadianos y puede provocar:
- irritabilidad;
- ansiedad;
- depresión transitoria;
- disminución del rendimiento intelectual;
- trastornos del sueño.
Algunas personas experimentan ataques de pánico incluso antes del embarque.
Viajes en automóvil
El coche supone una elevada carga psicológica especialmente para el conductor.
Los principales factores son:
- necesidad de mantener la atención durante muchas horas;
- tráfico;
- riesgo de accidente;
- monotonía;
- cansancio visual.
- Tras varias horas de conducción aparece la denominada fatiga del conductor, caracterizada por:
- menor capacidad de reacción;
- aumento de errores;
- irritabilidad;
- disminución de la concentración;
- somnolencia.
En los pasajeros predominan el aburrimiento, el estrés y el mareo.
Viajes en tren
El tren es considerado el medio de transporte con menor impacto psicológico.
Sus ventajas incluyen:
- posibilidad de caminar;
- mayor espacio personal;
- menor ruido;
- menor sensación de encierro;
- movimiento más estable.
No obstante, viajes superiores a seis u ocho horas también producen cansancio mental, especialmente si existen retrasos o elevada ocupación.
Personas más propensas
No todas las personas responden igual ante un viaje largo.
Presentan mayor riesgo:
- pacientes con trastornos de ansiedad;
- personas con antecedentes de ataques de pánico;
- individuos con depresión;
- personas con claustrofobia;
- quienes padecen estrés laboral intenso;
- viajeros muy poco acostumbrados a desplazarse;
- adultos mayores;
- personas con alteraciones del sueño.
También influye la personalidad.
Las personas con alto nivel de neuroticismo presentan mayor vulnerabilidad al estrés del viaje.
Por el contrario, individuos con elevada resiliencia suelen adaptarse mejor.
¿Existen razas más propensas?
La evidencia científica indica que no existen razas humanas biológicamente más propensas a sufrir alteraciones psicológicas durante los viajes.
Las diferencias observadas entre poblaciones se explican principalmente por:
- factores culturales;
- experiencias previas;
- nivel socioeconómico;
- educación;
- acceso a atención psicológica;
- frecuencia con la que se viaja.
Tratamiento
El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas.
Medidas preventivas
Dormir adecuadamente antes del viaje.
Mantener una correcta hidratación.
Evitar exceso de cafeína y alcohol.
Realizar pausas frecuentes en coche.
Levantarse y caminar durante vuelos largos.
Utilizar técnicas de respiración profunda.
Escuchar música relajante.
Practicar mindfulness.
Tratamiento psicológico
La terapia cognitivo-conductual constituye el tratamiento de primera elección para:
- miedo a volar;
- ansiedad anticipatoria;
- ataques de pánico.
- También son útiles:
- técnicas de relajación;
- exposición gradual;
- entrenamiento en control respiratorio.
Tratamiento farmacológico
Solo cuando está indicado por un profesional pueden emplearse:
- ansiolíticos;
- antidepresivos;
- melatonina para el jet lag.
No se recomienda la automedicación.
Papel de la inteligencia artificial
La inteligencia artificial está transformando la prevención de las alteraciones psicológicas asociadas a los viajes.
Sus aplicaciones incluyen:
- identificación de pasajeros con alto riesgo mediante cuestionarios inteligentes;
- aplicaciones móviles que detectan estrés mediante voz y frecuencia cardíaca;
- relojes inteligentes capaces de reconocer ansiedad en tiempo real;
- chatbots de apoyo psicológico antes del viaje;
- algoritmos que personalizan horarios para reducir el jet lag;
- asistentes virtuales que recomiendan pausas durante la conducción.
En automóviles modernos, algunos sistemas de IA monitorizan:
- parpadeo;
- movimientos oculares;
- posición de la cabeza;
- atención del conductor.
Cuando detectan fatiga, recomiendan detener el vehículo.
En aviación, la IA también ayuda a optimizar horarios y reducir retrasos, disminuyendo uno de los factores que más ansiedad generan en los pasajeros.
En el futuro, la integración de datos fisiológicos, psicológicos y ambientales permitirá desarrollar modelos predictivos individualizados para prevenir problemas antes de que aparezcan.
Discusión
Los viajes prolongados representan un factor estresante que afecta tanto a la salud física como psicológica. El impacto varía según el medio de transporte, siendo el avión el que concentra mayor número de factores desencadenantes debido al aislamiento, el miedo a volar y el jet lag. El automóvil supone un riesgo importante para el conductor por la fatiga mental y la disminución del estado de alerta, mientras que el tren ofrece un entorno generalmente más confortable y con menor carga psicológica.
La susceptibilidad individual depende principalmente de antecedentes de ansiedad, trastornos del sueño, personalidad y experiencias previas, más que de factores biológicos relacionados con la raza. Esta conclusión coincide con la evidencia científica actual, que atribuye las diferencias observadas a factores culturales, ambientales y psicosociales.
La inteligencia artificial emerge como una herramienta prometedora para la prevención y el manejo de estos trastornos. Sin embargo, su implementación debe respetar la privacidad de los datos y complementar, no sustituir, la valoración clínica realizada por profesionales sanitarios.
Conclusiones
Las alteraciones psicológicas relacionadas con los viajes largos son frecuentes y pueden afectar significativamente al bienestar y al rendimiento cognitivo. El avión presenta el mayor impacto psicológico debido al miedo a volar, el jet lag y el confinamiento; el automóvil implica un riesgo elevado de fatiga mental para el conductor; y el tren suele ser el medio mejor tolerado desde el punto de vista psicológico.
No existen pruebas científicas que demuestren que una raza humana sea más propensa a desarrollar estas alteraciones. Los principales factores de riesgo son los antecedentes de trastornos de ansiedad, la personalidad, la calidad del sueño y las experiencias previas.
Las medidas preventivas, la terapia cognitivo-conductual y, cuando es necesario, el tratamiento farmacológico constituye las estrategias terapéuticas más eficaces. La inteligencia artificial ofrece nuevas oportunidades para la detección precoz, la monitorización y la personalización de intervenciones, mejorando la seguridad y la experiencia de los viajeros.
Bibliografía
- World Health Organization. Mental health: strengthening our response. Geneva: WHO; 2022.
- International Air Transport Association. Medical Manual. 12th ed. Montreal: IATA; 2024.
- American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 5th ed. Text Revision. Washington DC: APA; 2022.
- Waterhouse J, Reilly T, Atkinson G. Jet lag: trends and coping strategies. Lancet. 2017;389:2215-24.
- Caldwell JA, Caldwell JL. Fatigue in transportation: causes and management. Sleep Med Rev. 2019;43:1-12.
- Van Dongen HPA, Belenky G. Individual differences in vulnerability to fatigue. Sleep. 2018;41(8):1-10.
- Spielberger CD. Anxiety and Behavior. New York: Academic Press; 2019.
- World Health Organization. Global status report on road safety. Geneva: WHO; 2023.
- European Union Aviation Safety Agency. Air travel and passenger health guidelines. Cologne: EASA; 2023.
- Topol EJ. Deep Medicine: How Artificial Intelligence Can Make Healthcare Human Again. New York: Basic Books; 2019.



