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Alopecia circunscrita en cuero cabelludo

alopecia-pediatria

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 7–Julio 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº7: 109

Autor principal (primer firmante): Ana Escribano García

Fecha recepción: 20 de Junio, 2021

Fecha aceptación: 16 de Julio, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(7): 109

Autoras:

Resumen

Las alteraciones del cabello son un motivo frecuente de consulta en pediatría. En el diagnóstico diferencial de la alopecia es fundamental una buena historia clínica y exploración física minuciosa para establecer un marco diagnóstico-terapéutico apropiado. Ante una placa alopécica circunscrita en cuero cabelludo el diagnóstico diferencial comenzaría por diferenciar si se trata de una alopecia cicatricial o no cicatricial. Posteriormente, será el momento de su aparición lo que nos guiará para filiar el tipo alopecia, diferenciando si se trata de una alopecia congénita o adquirida.

La alopecia de carácter adquirido y no cicatricial es el tipo de alopecia más prevalente, destacando dentro de estas la alopecia areata, la tricotilomanía y la tinea capitis. Por esto resulta fundamental conocer las principales entidades causantes de alopecia en la edad pediátrica y su manejo.

Palabras clave: alopecia, cuero cabelludo, cicatricial, no cicatricial, congénita, adquirida.

Introducción

Las alteraciones del cabello son un motivo frecuente de consulta en pediatría. Es fundamental distinguir entre caída de cabello, que se refiere al desprendimiento fácil y llamativo del cabello, mientras que la alopecia implica una disminución del número de folículos pilosos por área. En el diagnóstico diferencial de la alopecia es fundamental una buena historia clínica y exploración física minuciosa para establecer un marco diagnóstico-terapéutico apropiado.

Objetivos

Describir una estrategia de diagnóstico diferencial rápida y sencilla de la alopecia circunscrita de cuero cabelludo para llevar a cabo el manejo más apropiado.

Desarrollo

Ante una placa alopécica circunscrita en cuero cabelludo el diagnóstico diferencial comenzaría por diferenciar si se trata de una alopecia cicatricial o no cicatricial. La alopecia cicatricial se trata de una alopecia permanente, ya que se produce la destrucción del folículo piloso.

Se presenta como una placa de contorno irregular con afectación de la piel subyacente con aspecto eritematoso o blanco-amarillento. El signo del pellizcamiento, conocido como “signo de Jacquet”, es positivo; este consiste en que podemos pellizcar la piel del área frontoparietal debido a que no hay folículo piloso activo subyacente, mientras que en condiciones normales esto no es posible. La alopecia no cicatricial por el contrario es potencialmente reversible. Se presenta como placas regulares sobre piel subyacente sana. El “signo de Jacquet” es negativo, ya que existen folículos pilosos activos.

Una vez que hemos sido capaces de diferenciar si se trata de una alopecia cicatricial o no cicatricial será el momento de su aparición lo que nos guiará para filiar el tipo alopecia, diferenciando si se trata de una alopecia congénita o adquirida.

Dentro de la alopecia cicatricial congénita destacan tres entidades: la aplasia cutis congénita, el nevus epidérmico verrugoso y el nevus sebáceo de Jadassohn.

La aplasia cutis congénita se caracteriza por la ausencia de epidermis, dermis y, ocasionalmente de los tejidos subyacentes. En aproximadamente un 20% de los casos se encuentra un defecto óseo del cráneo subyacente. Se presenta como una placa oval o redondeada de 2 a 5 cm de superficie atrófica y delgada; en ocasiones viene delimitada por un collarete de pelos más largo y denso conocido como “signo del collar de pelo”. Se localiza típicamente en el vértex.

El nevus epidérmico verrugoso es un hamartoma con hiperplasia benigna de la epidermis. Se presenta como pápulas verrugosas de coloración piel o marrón oscuro que confluyen en placas con distribución lineal.

El nevus sebáceo de Jadassohn en una lesión hamartomatosa con hiperplasia de las glándulas sebáceas. El aspecto es de placa alopécica anaranjada de entre 1 y 10 cm de diámetro de configuración ovalada o lineal con superficie lisa o levemente verrugosa. Puede pasar desapercibida hasta que con el influjo hormonal de la pubertad sobre las glándulas adquiere un aspecto verrugoso. Cuando tiene aspecto verrugoso la forma de diferenciarlo del nevus epidérmico es mediante estudio histopatológico, en este último observaríamos la normalidad de los anejos dérmicos con glándula sebácea normal. Durante la edad adulta pueden desarrollarse distintas neoplasias sobre este tipo de nevus, en su mayoría benignas, pero hay un riesgo de hasta el 5% de desarrollar carcinoma basocelular por lo que se recomienda la exéresis quirúrgica, que puede diferirse hasta la pubertad.

En el caso de la alopecia cicatricial adquirida destacan tres entidades: tiñas inflamatorias, dermatosis inflamatorias y causas físicas.

Las tiñas inflamatorias se producen por la parasitación del tallo piloso por hongos dermatofitos de los géneros Microsporum

y Trichophytum. Se transmite por contacto directo interpersonal o con animales, con menor frecuencia indirectamente por fómites. Existen dos formas especiales: el Querion de Celso y la Tinea favus. El Querion de Celso se presenta como una placa eritematoedematosa exudativa bien delimitada con pústulas, dolorosa a la palpación y habitualmente está presente el “signo de la espumadera”, consiste en ejercer presión sobre la placa lo que produce supuración de contenido purulento a través de los folículos pilosos. La Tinea favus, su aspecto es una placa eritematosa sobre la que asientan pústulas foliculares que al secarse se deprimen adoptando forma de cazoleta, posteriormente se cubren de costras amarillentas adheridas y malolientes. El tratamiento en ambos casos se realiza con antifúngico sistémico.

Como alopecia no cicatricial congénita destaca la alopecia triangular congénita. Se trata de una placa alopécica de morfología triangular bien delimitada, con pelo fino, escaso y claro, y circunscrita al área fronto-parieto-temporal. Suele ser unilateral. Aunque suele ser congénita, es posible que se evidencie entre los 2 y los 6 años. En general permanece estable y asintomática. El diagnóstico es clínico y dermatoscópico. Requiere tratamiento exclusivamente por motivos estéticos, consistente en microinjertos capilares.

Dentro de la alopecia no cicatricial adquirida destacan: la alopecia areata, la tricotilomanía y las tiñas no inflamatorias o tonsurantes.

La alopecia areata es un proceso de probable origen inmunológico (autoanticuerpos contra estructuras foliculares) al que se suman factores precipitantes como el estrés incuestionablemente. Se asocia con atopia y síndrome de Down, lo que indica que la genética también tiene un papel importante en su etiología El diagnóstico es clínico, se presenta como una o múltiples placas alopécicas bien delimitadas de superficie lisa sin descamación; presenta “signo de Jacquet” positivo y pilotracción positiva, que es indicativa de fragilidad capilar y consiste en aislar un mechón y hacer tracción comprobando que los pelos se rompen. Están presentes los característicos pelos peládicos de Saboureaud “en signo de exclamación” (más gruesos en su extremo distal). El 95% de los casos infantiles en placa única tienden a la repoblación en menos de un año. El tratamiento de elección es corticoide tópico durante un mínimo de 3 meses.

La tricotilomanía esun trastorno psicopatológico que consiste en arrancarse compulsivamente su propio pelo.Se presenta como una placa alopécica con morfología irregular, con pelos rotos de diferentes longitudes. Se localiza preferentemente en vértex y zona frontoparietal, por su mayor accesibilidad. La pilotracción es negativa y el cuero cabelludo normal. Tiene un abordaje complicado y siempre de forma coordinada con psiquiatría, estrategias conductuales y algunos psicofármacos pueden ser efectivos.

En las tiñas no inflamatorias o tonsurantes encontramos descamación de la piel subyacente o un cierto grado de inflamación. Existen dos subtipos: tiña microspórica o en placa gris, que es la más frecuente y se presenta como una placa alopécica con pelos rotos a pocos milímetros del orificio y recubierta de escamas grises, su localización preferencial es en occipucio y suele cursar con leve prurito; y la tiña tricofítica o de los puntos negros, con presencia de múltiples lesiones de pequeño tamaño, mal delimitada, con pelos rotos justo a la salida del folículo dando aspecto de puntos negros.

Conclusiones

La alopecia es un motivo de consulta frecuente en la edad pediátrica. Conocer el momento de aparición, así como sus características más llamativas en la exploración física nos permite establecer una primera impresión diagnóstica que en muchos casos evitará pruebas complementarias innecesarias. La alopecia de carácter adquirido y no cicatricial es el tipo de alopecia más prevalente, destacando dentro de estas la alopecia areata, la tricotilomanía y la tinea capitis. Por esto resulta fundamental conocer las principales entidades causantes de alopecia en la edad pediátrica y su manejo.

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