Alimentos ultraprocesados: motor de la obesidad infantil

Introducción

La obesidad es en la actualidad uno de los mayores problemas de salud a los que se enfrenta la población mundial y uno de los principales problemas de salud pública. No sólo afecta a las personas adultas, sino que en muchos casos aparece a edades tempranas, desencadenando precozmente alteraciones en el estado de salud que acarrean un aumento significativo de enfermedades en el futuro.

Autoras: Beatriz Busto-López 1, Marina Rodríguez-Suárez 1, María Menéndez-Granda 1, Eva Vázquez-Fernández 2, Laura Rodríguez-García 3, María Gómez-de-Cos 1, Elena Sánchez – Huerta 1, Alba Couce-Pérez 3, Almudena Díaz-González 4 , Sandra Fernández Fariña 1

1 Matrona en Hospital San Agustín (Asturias), 2 Enfermera en Hospital Universitario Central de Asturias, 3 Matrona en Hospital de Jarrio (Asturias), 4 Matrona en Centro de Salud Puerta la Villa (Gijón, Asturias)

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 1975 y 2016, la prevalencia mundial de la obesidad se ha triplicado pasando de un 4% de obesidad en 1975 a más del 18% en 2016. En ese mismo año, 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos y en términos generales, más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) sufrían de sobrepeso u obesidad i.

En nuestro país, las cifras no aportan tampoco datos positivos al respecto. Según datos extraídos de la última Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE) del año 2017, continúa el aumento progresivo de la prevalencia de obesidad infantil que alcanza ya el 10,3 en edades de 2-17 años (afecta a uno de cada diez niños menores) siendo este porcentaje ligeramente superior a la anterior encuesta de 2011 (9,6%)ii.

Como ocurre en los adultos, el padecer obesidad en la infancia y adolescencia supone una mayor prevalencia de sufrir factores de riesgo de enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión, síndrome metabólico, peor autoestima y calidad de vida de los niños que padecen sobrepeso u obesidad; además de tener multitud de patologías asociadas en la edad adulta. Por eso, es de vital importancia detectar este problema en edades tempranas y poner en marcha estrategias eficaces para frenar este problema que ya es considerado una epidemia mundial en el siglo XXI.

La obesidad constituye un factor de riesgo elevado para padecer alguna de las enfermedades crónicas más prevalentes además de provocar un fuerte impacto en la mortalidad en la edad adulta iii.

Según la OMS, la causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. Este desequilibrio es resultado de dos causas: por un lado, un aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos que son ricos en azúcares, sal y grasa pero deficitarios en vitaminas, minerales y otros micronutrientes; y por otro lado, de un descenso en la actividad física como resultado de la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos modos de desplazamiento y de una creciente urbanización i. Sin embargo, otros estudios indican que los factores que más condicionan la aparición del sobrepeso y de la obesidad son los cambios en los estilos de vida ocurridos en los últimos años tales como los hábitos dietéticos, la actividad física y los hábitos no saludables iv.

publica-TFG-libro-ISBN

En España un estudio llevado a cabo por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentario y Nutrición (AECOSAN) que se conoce con el nombre de ALADINO, en 2015, puso nuevamente de manifiesto algunos de los factores que se relacionan con la obesidad tales como el cambio en los hábitos de alimentación y la disminución de la actividad física. Factores como empezar el día saltándose el desayuno, disponer de ordenador, televisión o videojuegos en la habitación de los niños, ver la televisión durante más de 2 horas al día, dormir menos horas al día así como un nivel de ingresos económicos bajo en el núcleo familiar y el bajo nivel educativo de los padres se relaciona con un aumento significativo de las tasas de obesidad infantil.

Aquí es el punto donde entra en juego la alimentación actual. Atrás quedan los años de nuestros antepasados en los que la alimentación se basaba en una dieta rica en hidratos de carbono provenientes de las verduras, hortalizas y frutas, moderada en consumo de carne, pescado y legumbres y rica en fuentes de grasas saludables. En la actualidad, la dieta española ha pasado de ser una dieta mediterránea a ser una dieta «ultraprocesada».

Por definición, alimento ultraprocesado es aquel que proviene de la industria alimentaria, el cual se ha sometido a un procesamiento en el que se han combinado diferentes ingredientes procesados y en el que resulta difícil identificar ingredientes frescos en su composición final. La mayoría de estos productos contienen pocos alimentos enteros o ninguna preparación culinaria. Además, en su elaboración se les añaden multitud de sustancias como azúcares, grasas, aceites, almidones.

El sistema NOVA, diseñado por expertos de la Universidad de Sao Paulo (Brasil) han establecido una nueva clasificación de los alimentos atendiendo en el grado de procesamiento y transformación que han sufrido los mismos. De este modo, han establecido 4 grupos v:

  1. Grupo 1: alimentos nada procesados o muy poco procesados.
  2. Grupo 2: ingredientes culinarios.
  3. Grupo 3: alimentos procesados.
  4. Grupo 4: alimentos ultraprocesados.

Entre los productos ultraprocesados podemos encontrar multitud de variedades desde los snacks dulces o salados, helados, caramelos, golosinas, chocolate; panes, bollos, galletitas, pasteles y tortas empaquetados; cereales con azúcares añadidos; barritas energéticas; mermeladas y confituras, margarinas, bebidas gaseosas y bebidas energéticas; bebidas azucaradas, refrescos, néctares de fruta, productos tipificados «para adelgazar» o «light»… La lista es interminable. Además, este tipo de productos son considerados como de alta densidad energética: es decir, con pequeñas raciones de un producto, la gran mayoría de las kilocalorías consumidas provienen de azúcares y grasas no saludables además de contar con un elevado porcentaje de sal. Sin embargo, son productos que abarrotan las estanterías de nuestros supermercados. Son accesibles, fáciles de conseguir y de transportar a cualquier lugar; muchos de ellos están listos para consumir directamente o en su defecto para simplemente calentar y comer y se han adaptado perfectamente al ritmo acelerado de nuestra vida actual. Los niños, en este sentido, son unos grandes consumidores de productos ultraprocesados y son el eslabón más débil.

Los alimentos ultraprocesados son una de las principales causas del cambio de consumo de alimentos en nuestra sociedad. Su consumo ha aumentado de manera considerable en los últimos diez años y numerosos estudios ya relacionan el consumo de estos productos con el aumento de las cifras de sobrepeso, obesidad y el aumento de enfermedades no transmisibles vi.

Por lo tanto, su consumo desplaza o sustituye el consumo de alimentos como frutas y verduras frescas, granos, leguminosas, productos lácteos, carnes, aves los cuales deben ser la base de una alimentación correcta.

Otro factor que tiene elevada repercusión en el cambio de hábitos de las familias y de la población infantil es el impacto del marketing a través de diferentes medios publicitarios. Los niños siendo un blanco fácil de la publicidad ceden a los impulsos de estas empresas y de sus campañas publicitarias. Cada vez, los niños tienen más influencia a la hora de elegir qué productos se van directos a la cesta de la compra de las familias y eso conlleva un aumento en el consumo de productos de elevada densidad energética, ricos en grasas saturadas, azúcares… Las familias que tienen economías de nivel bajo se ven condicionadas a consumir alimentos no saludables con un elevado índice calórico entre otras causas debido a que su precio es más reducido que el de los alimentos frescos y más saludables vii.

Teniendo en cuenta la repercusión que la obesidad infantil trae consigo, desde el año se han puesto en marcha estrategias para afrontar la prevención de la obesidad en estas edades. Desde el año 2005 y posteriormente con una nueva actualización en el 2012, el Código PAOS aplica un código que intenta reducir la presión de venta sobre población infantil y mejorar el contenido de todos aquellos anuncios tanto de alimentos como de bebidas que estén dirigidos a menores viii. El Código PAOS acordó con los operadores de televisión en 2009, que los anuncios de alimentos y bebidas dirigidos a menores de 12 años o que se emitan en aquellas franjas infantil, cumplan con las normas establecidas en el Código PAOS para disminuir la presión publicitaria en los menores. Tres años más tarde, en 2012, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y la AECOSAN pactaron junto otras importantes asociaciones del ámbito alimentario el nuevo Código PAOS 2012 para que se hiciese efectivo el cumplimiento de la nueva Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición aprobada por las Cortes Generales en 2011 que establece en los artículos 45 y 46 la obligación de promover códigos de conducta para regular la publicidad de alimentos y bebidas dirigidos a niños y jóvenes de 15 años con el objetivo de prevenir la obesidad infantil y promover hábitos saludables en este grupo de edad.

Con este trabajo se pretende actualizar la información sobre la incidencia de obesidad infantil, sus consecuencias y las estrategias que se están siguiendo en la actualidad para prevenir el problema.

OBJETIVOS

El objetivo general de esta revisión bibliográfica es: actualizar los conocimientos sobre la incidencia de la obesidad infantil en España y su relación con el aumento del consumo de los productos ultraprocesados por parte de la sociedad actual.

Los objetivos específicos son por un lado, exponer las recomendaciones en actividad física en niños y adolescentes como mecanismos de prevención primaria de la obesidad en esta franja de edad y por otro, definir las actuaciones en los diferentes ámbitos de sociedad para evitar la aparición de obesidad infantil.

MATERIAL Y MÉTODO

Para realizar este estudio se ha llevado a cabo una búsqueda de bibliografía y selección de artículos de interés que posteriormente han sido revisados mediante lectura crítica para poder dar respuesta a los objetivos planteados anteriormente.

Como bases de datos han sido utilizadas Medline-PubMed, Cochrane Library, Google académico, publicaciones del Ministerio de Sanidad y Consumo y de la Organización Mundial de la Salud.

Para la búsqueda de la documentación se ha utilizado un lenguaje controlado y para ello se ha recurrido a los Descriptores en Ciencias de la Salud (DECs) y MeSH (Medical subjets headings) que permiten designar conceptos en ciencias de la salud. Se han usado: «pediatric obesity», «industrialized foods», «ultra-processed food»

Criterios de inclusión:

  • Se han incluido artículos científicos disponibles en texto completo.
  • Lenguaje: inglés y castellano.
  • Para la selección de la documentación se estableció un límite de 10 años, desde 2008 a 2018.
  • Artículos con al menos dos de los descriptores utilizados.

RESULTADOS

La progresiva instauración de estilos de vida poco saludables entre la población, ha provocado que la prevalencia de sobrepeso y obesidad se haya disparado a lo largo de las últimas décadas en nuestro país. La infancia es un momento esencial para la adquisición de hábitos adecuados que perduren durante la etapa adulta, en especial los relacionados con la alimentación.

La obesidad es un problema multifactorial resultado de la interacción entre genética y ambiente. Los factores que pueden condicionar la aparición de esta enfermedad a edades tempranas pueden clasificarse en factores intrínsecos y factores extrínsecos.

Dentro de los primeros, también denominados endógenos, encontramos todos aquellos factores que son dependientes del niño propiamente dicho y entre los que destacan la genética, el metabolismo, etc. En cambio, los segundos, son todos aquellos que engloba el marco en el que crece y se desarrolla el niño (el ambiente, el ambiente familiar, la escuela, la sociedad, la publicidad…)

Se estima que tan sólo el 5% de los casos de obesidad infantil son producidos por los factores intrínsecos, es decir, sólo 5 de cada 100 casos de obesidad infantil son causados por la predisposición genética del niño al sobrepeso/obesidad; el resto son asociados a los factores extrínsecos. Si bien

Los factores extrínsecos o ambientales influyen de forma sustancial en el aumento de las cifras de obesidad infantil y deben ser considerados un factor determinante en la aparición de la obesidad infantil. De entre éstos, cabe destacar el «ambiente obesogénico» en el que vivimos en la actualidad que viene caracterizado por un aumento de los productos ultraprocesados y una disminución de la actividad física.

En el ambiente familiar podemos destacar diferentes factores que contribuyen en gran medida a una alimentación poco adecuada de los niños. El poco tiempo del que disponen los padres hoy en día para pasar con sus hijos, el ritmo ajetreado de la sociedad en la que vivimos conlleva una reducción significativa del número de comidas que se hacen en familia y predispone a crear conductas individuales en los niños tanto alimentarias como de ejercicio físico además de propiciar el aumento del consumo de productos ultraprocesados.

Dentro de los factores extrínsecos que constituyen el entorno donde crece y se desarrolla el niño destaca la publicidad y marketing en los medios de comunicación de alimentos no saludables dirigidos principalmente a este grupo de población. La publicidad está por todas partes y los niños son vulnerables al marketing de los productos ultraprocesados por ser un grupo de edad que está particularmente expuesto a través de medios modernos que utilizan estrategias para aumentar el consumo por parte de los niños. Muchas son las empresas alimentarias que utilizan ganchos para captar la atención de los niños como la promoción de ventas, la promoción a través de personas famosas, mascotas o personajes conocidos, los sitios web, el envasado, el rotulado…

Prevenir el sobrepeso, obesidad y trastornos alimentarios radica en hacer frente al ambiente obesogénico que predomina en la sociedad actual a través de herramientas como la educación y la promoción de la salud en el ámbito familiar y escolar. Los escolares y adolescentes constituyen un grupo de población ideal para configurar hábitos alimentarios y de vida saludables que persistan en etapas posteriores de la vida.

El Ministerio de Sanidad en su página web propone una serie de recomendaciones realizadas por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) para evitar el sobrepeso y la obesidad infantil ix. Hasta los 6 meses, la lactancia materna se constituye como el principal alimento para los lactantes que además de ser el alimento ideal para ellos constituye un factor de protección para el sobrepeso y obesidad.

Es importante no añadir sal a los alimentos en estas edades, no mojar el chupete en azúcar o miel y no sobrealimentar a los lactantes. En la etapa preescolar y escolar recomiendan adaptar los horarios de los niños a la dinámica de la comida familiar, evitar los picoteos entre horas sobre todo de aquellos alimentos no saludables, evitar usar métodos la comida como premio o castigo para las conductas, fomentar la actividad física realizada de forma regular, limitar el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas, acostumbrarles a tener el agua como principal fuente de hidratación y acostumbrarles de igual forma a tomar un buen desayuno en etapa escolar.

Los artículos consultados proponen medidas para fomentar la realización del ejercicio físico en los menores de edad tales como: ir andando al colegio, subir y bajar escaleras, realizar actividades extraescolares, actividades de competición…

La prevención primaria es el factor más importante que hay que poner en marcha en esta etapa de la vida porque es donde se establecen los hábitos de vida que luego se integrarán en la vida del adulto. Desde las consultas de atención primaria se debe promover todas aquellas conductas que conlleven a establecer unos hábitos de vida saludables y de estilo de vida x.

Respecto a los hábitos nutricionales, el consejo debe ir encaminado a reducir el consumo de alimentos de alta densidad energética, disminuir el consumo de grasas saturadas e incrementar el de grasas saturadas dentro de los límites recomendados; aumentar el consumo de frutas, verduras, hortalizas, legumbres, cereales integrales y frutos secos disminuyendo por otro lado el consumo de bebidas azucaradas y el consumo de azúcares en la dieta. Iniciar una educación nutricional en estas edades es un elemento clave para adquirir hábitos de vida saludables que se prolonguen en el tiempo. Este tipo de educación debe ser realizada tanto por la familia, como por la escuela y tantos organismos estén implicados en la promoción de este tipo de educación nutricional.

El ambiente familiar en este tipo de educación es un elemento fundamental. Entre todos los componentes de la familia, la madre se establece como la figura más importante siendo la que mejor conoce las necesidades alimentarias de sus hijos; empeorando el estado nutricional en aquellas familias en las que el menú familiar no es elaborado por ella xi.

CONCLUSIONES

La alarmante subida de las cifras de prevalencia de sobrepeso/ obesidad infantil de la última década se ha convertido en un importante problema de salud pública a nivel mundial. Su prevalencia y su asociación con otras enfermedades con gran repercusión funcional tanto en la edad adulta como en el periodo infantil, hacen de ésta un problema en el que se requiere intervenir y plantear medidas de prevención de la enfermedad y promoción de la salud.

Siendo la obesidad un problema multifactorial, destacan en la aparición de esta enfermedad factores como los hábitos inadecuados de alimentación, la falta de actividad física, el no desayunar a diario, disponer de la televisión durante muchas horas, ordenador o videojuegos en su habitación, ver la televisión durante más de 2 h al día, dormir menos horas así como un nivel bajo de ingresos en el ámbito familiar y bajo nivel educativo de padres y madres entre otros factores.

Como estrategia para hacer frente a este problema nuestro país llevó a cabo un estudio en 2010 con la puesta en marcha del Estudio de Vigilancia del Crecimiento, Alimentación, Actividad física, Desarrollo infantil y Obesidad (ALADINO) realizándose posteriormente dos ediciones más, una en 2013 y la última del 2015 xii. El estudio se llevó a cabo en centros escolares en los que medían directamente el índice de masa corporal (IMC) a los niños y recababan información sobre los hábitos alimentarios y de actividad física de los escolares así como de sus familias para poder conocer mejor problema de obesidad infantil. Los datos arrojados por el estudio confirman que la prevalencia de obesidad infantil en España se sitúa entre las más altas de Europa aunque cifras más recientes indican una ligera disminución del sobrepeso en este grupo de edad en consonancia con las estimaciones del estudio ENPE.

Desde el ámbito de la prevención, se debería hacer hincapié en detectar la población de riesgo para promover en ésta hábitos alimentarios saludables para poder lograr un equilibrio energético y nutricional según los requerimientos energéticos adecuados a la edad y al nivel de actividad física. La prevención primaria es por tanto, la base a partir de la cual luchar contra la obesidad infantil debiéndose llevar a cabo de forma precoz durante los primeros años de vida de los niños.

Por último, hacer hincapié en que las intervenciones en educación nutricional son herramientas indispensables para luchar con la epidemia del siglo XXI entre nuestros jóvenes que es la obesidad infantil. Resultaría útil incrementar el uso de programas de prevención primaria y secundaria en todos aquellos ámbitos que constituyen el entorno más cercano donde crece y se desarrolla el niño. Asimismo, destacar el rol que la enfermera comunitaria puede realizar desde atención primaria en la prevención de la obesidad y promoción de hábitos de vida saludables entre ellos la prevención de este grave problema como es la obesidad infantil .

Citas bibliográficas – Bibliografía

i World Health Organization [sede web]. Ginebra. World Health Organization, 2018[acceso el 13 de Septiembre de 2018]. Obesidad y sobrepeso. Disponible en: http://www.who.int/es/ news-room/fact- sheets/detail/obesity-and-overweight

ii Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Instituto Nacional de Estadística. Encuesta Nacional de Salud 2017. [Internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Instituto Nacional de Estadística; 2018 [acceso el 13 de septiembre de 2018]. Disponible en: https:// www.mscbs .gob.es /estadEstudios/ estadisticas/ encuesta Nacional/ encuesta Nac2017 /ENSE2017_ notatecnica.pdf

iii Martínez Álvarez JR, Villarino Marín A, García Alcón RM, Calle Purón ME, Marrodán Serrano MD. Obesidad infantil en España: hasta qué punto es un problema de salud pública o sobre la fiabilidad de las encuestas. Nut clín diet hosp. 2013; 33(2): 80-88.

iv Rodríguez MA. La epidemia de obesidad infantil en el mundo. Alarmante consumo de bebidas azucaradas y su asociación con la obesidad infantil. Opción Médica (revista en Internet). 2013 (acceso el 14 de septiembre de 2018); 53: 5-10. Disponible en: http://www. audyn.org.uy/ sitio/ repo/arch/ Nutricinfebrero.pdf

v . Monteiro CA, Cannon G, Levy RB, Claro RM, Moubarac JC. The food system. Ultraprocessing. The big issue for nutrition, disease, health, well-being. World Nutr. 2012;3(12)527-69.

vi Monteiro CA, Cannon G, Moubarac J-C et al. (2017) The UN Decade of Nutrition, the NOVA food classification and the trouble with ultra-processing. Public Health Nutr (Epublication ahead of print version)

vii Lama More RA, Alonso Franch A, Gil Campos M, Leis Trabazo R, Martínez Suárez V, Moráis López A, et al. Obesidad infantil. Recomendaciones del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría Parte l. Prevención. Detección precoz. Papel del pediatra. An Pediatr. 2006; 65 (6):607-615.

viii http://www. aecosan.msssi. gob.es/ AECOSAN/web/nutricion/ seccion/marketing_y_publicidad_dirigida _a_menores.htm

ix https://www.mscbs.gob.es/ ciudadanos /proteccionSalud/ infancia/ recomendaciones_seen_infancia.htm

x Gómez Santos SF, Estévez Santiago R, Palacios Gil-Antuñano N, Leis Trabazo MR, Tojo Sierra R, Cuadrado Vives Carmen, et al. Thao-Child Health Programme: community based intervention for healthy lifestyles promotion to children and families: results of a cohort study. Nutr Hosp. 2015; 32(6): 2584- 2587

xi González Jiménez E, Aguilar Cordero MªJ, García García CJ, García López P, Álvarez Ferre J, Padilla López A, et all. Influencia del entorno familiar en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad en una población de escolares de Granada (España). Nutr Hosp. 2012; 27(1): 177-184.

xii Estudio ALADINO 2015: Estudio de Vigilancia del Crecimiento, Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España 2015. Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Madrid, 2016