Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 3–Marzo 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 3: 920
Autor principal (primer firmante): Nuria Huerta González
Fecha recepción: 02/03/2024
Fecha aceptación: 29/03/2024
Ref.: Ocronos. 2024;7(3): 920
Autora: Nuria Huerta González
Introducción
La alimentación es un factor esencial en la prevención y en el tratamiento de enfermedades. Cada vez hay más estudios que ratifican la estrecha relación entre la alimentación y enfermedades como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares.
Objetivos
- Hay que destacar la importancia de la alimentación tanto en la prevención como en el tratamiento de diferentes patologías: enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y enfermedades digestivas.
Metodología
Se llevó a cabo una revisión bibliográfica a través de diferentes tipos de bases científicas: Medline, PubMed, Elsevier, Cochrane, LILAC’s, empleando como descriptores las palabras: enfermedad, diabetes, cardiovascular, cáncer y enfermedades digestivas.
Se seleccionaron estudios publicados en los últimos veinte años, tanto en castellano como en inglés.
Enfermedades cardiovasculares
La incidencia de las enfermedades cardiovasculares (ECV) aumentó a principios de siglo hasta tal punto de ser la primera causa de muerte en los países industrializados. La prevención dietética del proceso arterioesclerótico debe tender a disminuir la fracción de colesterol transportado por las lipoproteínas LDL (Low Density Lipoprotein) y la elevación de la fracción de las lipoproteínas HDL (High Density Lipoprotein)).
El consumo de proteínas por encima de nuestras necesidades produce un engrosamiento y falta de permeabilidad de los capilares sanguíneos por acumulación de aminoácidos que conducen a la hipertensión y a la diabetes.
Los hidratos de carbono son beneficiosos, pero es importante no sobrepasar la cantidad de calorías que metabolizamos.
Factores de riesgo
Las enfermedades cardiovasculares se producen cuando confluyen varios desencadenantes.
Tabla 1. Factores desencadenantes de enfermedades cardiovasculares
Ver: Anexos – La alimentación en las distintas patologías, al final del artículo
Consejos para pacientes con enfermedades cardiovasculares
Los pacientes con enfermedades cardiovasculares deberán tener en cuenta los siguientes consejos:
- Se debe ajustar el contenido calórico de la alimentación a las necesidades reales.
- La grasa de elección será el aceite de oliva de primera prensa en frío por su riqueza en ácidos grasos monoinsaturados y sus cualidades antioxidantes. Se evitarán el resto de los aceites vegetales y las grasas de origen animal.
- Se reducirá el consumo de proteínas de origen animal, sustituyéndolas por legumbres y cereales integrales.
- Se sustituirá la leche entera por leche desnatada o leche de soja y los quesos curados por quesos tiernos.
- Se debe limitar el consumo de huevo a dos o tres veces por semana.
- La base de la alimentación será frutas y verduras frescas, cereales y legumbres.
- Los alimentos integrales tendrán preferencia sobre los refinados. Un aporte suficiente de fibra es una de las claves para la salud cardiovascular.
- No se deben consumir nunca más de 30 g de alcohol al día.
- Es necesario limitar al mínimo el consumo de azúcar refinado y sal.
- Hay que eliminar de la dieta los productos procesados industriales.
- Los alimentos se cocinarán con la mínima grasa posible, prefiriendo la cocción, el asado o la plancha a la fritura. En los guisos, una vez enfriados, se debe retirar la capa superficial solidificada de grasas saturadas.
- Los alimentos ricos en fibra soluble tienen un gran efecto hipocolesteromiante.
Diabetes
La diabetes mellitus es una enfermedad que incapacita al cuerpo para metabolizar o usar eficientemente los carbohidratos, las proteínas y las grasas.
La glucosa asimilada de la dieta circula a través de la corriente sanguínea. Esta presencia de glucosa en sangre estimula las células beta del páncreas, que liberan la insulina responsable de permitir a la glucosa la entrada en la célula. Si no hay insulina o los receptores de esta en la célula no funcionan, la glucosa no puede penetrar en las células y la persona afectada sufrirá carencias de nutrientes.
Al paciente con diabetes mellitus le recomendaremos:
- Controlar el nivel de glucosa en sangre.
- Mantener un peso adecuado.
- Equilibrar la proporción entre el aporte de carbohidratos, proteínas y grasas.
- Basar la dieta en alimentos frescos y poco procesados que aporten cantidades adecuadas de nutrientes esenciales. Deberán controlar especialmente los niveles de cromo y cinc, imprescindibles para la respuesta insulínica.
- Limitar el aporte de sodio en la dieta, ya que el riñón suele estar afectado en los diabéticos.
- Practicar ejercicio físico con regularidad les ayudará a controlar peso y a eliminar el sodio y las toxinas mediante el sudor. Deberán tener en cuenta que el consumo de glucosa se incrementa con el trabajo de los músculos.
Cáncer
El binomio alimentación-cáncer se trata de dos vertientes diferentes. Por un lado, considerando la dieta como factor de prevención del cáncer y, por otro, desde el papel de la dieta en el tratamiento del paciente oncológico.
Algunos alimentos y las vitaminas, minerales y nutrientes que los constituyen pueden elevar o reducir el riesgo de cáncer. Las investigaciones continúan estudiando la relación entre determinados alimentos, nutrientes y patrones de alimentación con cáncer.
Tabla 2. Relación entre los nutrientes y el cáncer
Ver: Anexos – La alimentación en las distintas patologías, al final del artículo
La mayoría de las personas con cáncer pierden peso por dos razones: en primer lugar, porque el propio tumor consume mucha energía y, en segundo lugar, como efecto adverso de los tratamientos de quimioterapia, que suelen producir falta de apetito, náuseas y vómitos.
El tratamiento nutricional de los enfermos oncológicos, que relaciona la nutrición y el cáncer, ha dado en los últimos años frutos muy positivos, permitiendo una mayor calidad de vida a los enfermos sometidos a terapias curativas o paliativas.
Es muy importante hacer un diseño individualizado de la dieta, teniendo en cuenta la situación del tumor, el grado de afección del paciente, su pronóstico a corto y medio plazo y su situación nutricional.
Enfermedades digestivas
En el tratamiento de las enfermedades digestivas la alimentación juega un papel primordial.
Una nutrición completa y equilibrada aumentará la tolerancia a la medicación, colaborará en la cicatrización de úlceras, evitará un empeoramiento de los síntomas y restablecerá la función del intestino tras un brote agudo con patologías digestivas.
Enfermedad de Crohn
La enfermedad de Crohn es una enfermedad intestinal inflamatoria que afecta a cualquier parte del tubo digestivo, desde la boca hasta el recto, siendo casi siempre el extremo inferior del intestino delgado y el comienzo del intestino grueso las zonas más afectadas.
Se trata de una enfermedad autoinmune crónica que cursa con brotes. Cuando la enfermedad está activa, sus síntomas son diarrea, fiebre, fatiga, dolor y cólicos abdominales, sangre en heces, llagas en la boca, poco apetito y adelgazamiento e inflamación de la piel, los ojos y las articulaciones.
El objetivo del tratamiento de la enfermedad de Crohn es paliar los síntomas, ya que es una enfermedad que, de momento, no tiene cura. Reposo intestinal, inmunodepresores, corticoides y cirugía, en su caso, constituirán las bases del tratamiento.
Colitis ulcerosa
La colitis ulcerosa es una enfermedad intestinal inflamatoria en la que el revestimiento del intestino grueso y recto resultan inflamados. Al igual que la enfermedad de Crohn, se trata de una patología crónica que cursa con brotes y tampoco tiene cura; no obstante, con el tratamiento adecuado sus síntomas pueden verse reducidos en gran medida. Sus síntomas son diarrea, dolor y cólicos abdominales, sangrado rectal y adelgazamiento.
Síndrome de intestino irritable
El síndrome de intestino irritable es una enfermedad que curso con un cuadro crónico y recidivante caracterizado por dolor y distensión abdominal, alteraciones en el ritmo intestinal (diarrea o estreñimiento) y meteorismo.
Factores psicológicos, gastroenteritis, intolerancias alimentarias, alteraciones hormonales y factores genéticos podrían ser las causas de esta patología digestiva funcional.
No se trata de una enfermedad de origen orgánico como las dos anteriores, sino que es un trastorno causante de cambios y dolor en el intestino. No es, por lo tanto, una enfermedad inflamatoria autoinmune como las dos anteriores, sino un trastorno intestinal muy frecuente.
Cuando la intensidad de algún síntoma en concreto sea importante, se indicará un tratamiento farmacológico dirigido a este y durante un periodo limitado de tiempo. Dependiendo del síntoma, se podrán pautar fármacos espasmolíticos, estimulantes de la motilidad, antidiarreicos, laxantes, antidepresivos o ansiolíticos.
Consejos al paciente con patologías digestivas
Las pautas que deberíamos dar a enfermos con patologías digestivas serían:
- Mantener una dieta completa y equilibrada con alimentos ajustados a la tolerancia de cada individuo.
- Eliminar de la dieta los lácteos y derivados en el caso de que el paciente asocie una relación directa entre su consumo y un aumento de episodios de diarrea.
- Evitar aquellos alimentos ricos en fibra insoluble que aporten más volumen a las heces, como frutas con piel, legumbres, harinas, arroz y cereales integrales, etc. Serán más adecuados alimentos ricos en fibra soluble, como frutas sin piel o verduras y hortalizas, que producen menos residuos.
- Reducir las comidas grasas y las frituras.
- Incrementar el número de veces que se come al día y reducir el tamaño de la ingesta.
- Evitar las bebidas gaseosas (producen flatulencias) y las bebidas estimulantes del peristaltismo intestinal, como el café.
Conclusiones
- Una correcta alimentación constituye un pilar fundamental a la hora de afrontar determinadas patologías.
- Los ácidos grasos esenciales Omega-3 y Omega-6 actúan como protectores frente a enfermedades cardiovasculares. Se encuentran sobre todo en el pescado azul, las semillas, los frutos secos y el aceite de oliva.
- El binomio alimentación-cáncer se trata desde dos vertientes diferentes. Por un lado, considerando la dieta como factor de prevención del cáncer y, por otro, desde el papel de la dieta en el tratamiento del paciente oncológico.
- Una nutrición completa y equilibrada aumentará la tolerancia a la medicación, colaborará en la cicatrización de úlceras, evitará un empeoramiento de los síntomas y restablecerá la función del intestino tras un brote agudo en enfermos con patologías digestivas.
Anexos – La alimentación en las distintas patologías.pdf
Bibliografía
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