Alimentación complementaria y desarrollo físico-psicomotor en niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos de Espíndola

Índice

Complementary feeding and physical-psychomotor development in children of the Growing with Our Children program of Espíndola.

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 4–Abril 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº4: 67

Autor principal (primer firmante): Verónica Montoya

Fecha recepción: 17 de Marzo, 2022

Fecha aceptación: 13 de Abril, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(4) 67

Autoras: Verónica Montoya 1 Margoth Salinas 2

1 Universidad Nacional de Loja. Doctora en Medicina y Cirugía. Magister en Nutrición Infantil. Postgrado en Nutrición Clínica y Salud Pública, Docente de la Universidad Nacional de Loja, Facultad de Medicina. Loja-Ecuador

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2 Ministerio de Salud Pública, Médico General Loja-Ecuador

Resumen

La alimentación del lactante constituye uno de los temas de salud pública de mayor interés, debido a los alarmantes datos encontrados sobre malnutrición infantil y su repercusión sobre el desarrollo integral de los niños. Se planteó describir la alimentación complementaria, evaluar el desarrollo físico-psicomotor de acuerdo a sexo y edad; y establecer la relación entre estas variables en los niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola, período 2019. Se realizó un estudio cuantitativo, prospectivo y transversal, conformado por 54 lactantes entre 6- 24 meses de edad.

La alimentación complementaria se valoró con una encuesta dirigida a las madres de familia, se determinó el estado nutricional con las curvas de crecimiento del MSP para niños/as menores de 5 años y el desarrollo psicomotor mediante el Test de Denver. La alimentación complementaria fue adecuada en el 51,85% (n=28) de los lactantes e inadecuada en el 48,15% (n=26). El 57,41% (n=31), tuvo un estado nutricional normal, el 31,48% (n=17) desnutrición crónica, siendo el 18,52% (n=10) varones y el 12,96% (n=7) mujeres; el 9,26% (n=5) riesgo de sobrepeso y el 1,85% (n=1) obesidad.

El desarrollo psicomotor fue normal en 48,15% (n=26), anormal en 31,48% (n=17), donde el 18,52% (n=10) fueron mujeres y el 12,96% (n=7) varones; y dudoso en 20,37% (n=11). Al relacionar las variables, se encontró una relación estadísticamente significativa (p=0,002/p=0,004), por lo que se concluye que la calidad de la alimentación complementaria influye sobre el desarrollo físico-psicomotor de los lactantes.

Palabras Clave. fisiología nutricional infantil, lactantes, trastornos del crecimiento

Abstract

Infant feeding constitutes one of the public health issues of greatest interest, due to the alarming data found on child malnutrition and its impact on the integral development of children. It was proposed to describe the complementary feeding, to evaluate the physical-psychomotor development according to sex and age; and to establish the relationship between these variables in the children of the Growing with Our Children program of Espíndola, period 2019. A quantitative, prospective and cross-sectional study was carried out, consisting of 54 infants between 6-24 months of age. Complementary feeding was assessed with a survey directed at mothers, the nutritional status was determined with the growth curves of the MSP for children under 5 years of age and the psychomotor development by means of the Denver Test. Complementary feeding was adequate in 51.85% (n=28) of the infants and inadequate in 48.15% (n=26). 57.41% (n=31) had a normal nutritional status, 31.48% (n=17) had chronic malnutrition, 18.52% (n=10) were men and 12.96% (n=7) women; 9.26% (n=5) risk of overweight and 1.85% (n=1) obesity. Psychomotor development was normal in 48.15% (n=26), abnormal in 31.48% (n=17), where 18.52% (n=10) were women and 12.96% (n=7) males; and doubtful in 20.37% (n=11). When relating the variables, a statistically significant relationship was found (p=0.002/p=0.004), which is why it is concluded that the quality of complementary feeding influences the physical-psychomotor development of infants.

Keywords. infant nutritional physiology, infants, growth disorders

Introducción

Las prácticas alimentarias que se instauran dentro de los primeros 24 meses de vida de un individuo son determinantes en el estado de salud de edades posteriores. La alimentación complementaria constituye una etapa de transición, en la que el lactante pasa de ser alimentado de forma exclusiva con leche materna a recibir en su dieta alimentos sólidos o líquidos diferentes; y que debe iniciarse cuando la leche humana no es suficiente para cubrir todas las necesidades nutricias, momento en el que surge la necesidad de complementarla, sin sustituirla (Perea & Saavedra, 2019).

Sin embargo, a nivel global solo el 40% de los lactantes se alimentan exclusivamente con leche materna durante sus primeros 6 meses y son pocos los niños que reciben alimentación complementaria segura; pues menos de un cuarto de los niños de 6 a 23 meses cumplen los criterios de diversidad de la dieta y frecuencia de las comidas apropiados para su edad (Organización Mundial de Salud [OMS], 2021)

En nuestro país, la lactancia materna exclusiva se lleva a cabo en un 62,1% de los niños de 0 a 6 meses, mientras que el consumo de líquidos diferentes a la leche materna se da en el 71,5% de los niños entre 5 y 6 meses de edad, práctica que genera riesgos como enfermedades por la ingesta de alimentos contaminados o en cantidad inadecuada, así como el abandono de la lactancia materna. En relación a la diversidad alimentaria mínima, se evidencia que el 59,3% de los niños de 6 a 23 meses suelen consumir alimentos de al menos cuatro grupos alimentarios (Ministerio de Salud Pública del Ecuador [MSP], 2018) (Instituto Nacional de Estadística y Censos [INEC], 2019).

Las consecuencias de una alimentación complementaria inapropiada se reflejan en el desarrollo temprano del niño y en su estado nutricional. Según la UNICEF una mala alimentación produce un retraso en el crecimiento acelerado, que a su vez provoca 1,4 millones de muertes y el 10% de enfermedades infantiles (Forero, Acevedo, Hernández, & Morales, 2018).

La OMS expone que aproximadamente 155 millones de la población mundial de menores de 5 años sufren retraso del crecimiento a consecuencia de una mala alimentación. Además, cerca de 52 millones de niños se encuentran en estado de emaciación, 17 millones presentan emaciación grave, mientras que 41 millones de niños tienen sobrepeso.

En Ecuador, según la UNICEF (2021), entre los años 2014 y 2018, la desnutrición crónica infantil incrementó de 24,8% a 27,2% en niños menores de dos años y a uno de cada cuatro menores de cinco años, lo que corresponde al 23,01%. Dichas cifras determinan que nuestro país ocupe el segundo puesto, después de Guatemala, en esta forma de malnutrición, además el sobrepeso y obesidad en este grupo de edad afecta a 1 de cada 10 niños y la cifra aumenta con la edad, por lo que constituye un problema creciente. Según la ENSANUT-2018, en la provincia de Loja se registra un 25,57% de desnutrición crónica en menores de 2 años y 23,4% en menores de 5 años, siendo las zonas vulnerables con mayor índice Saraguro, Quilanga, Calvas y Espíndola.

Además, la desnutrición aguda se presenta en la misma en 5,52% de los menores de 2 años y en 3,36% de los menores de 5 años (MSP, 2018; INEC, 2019).

Respecto al desarrollo psicomotor, sabemos que este, está determinado por la fuerte interacción del estado biológico con el ambiente que lo rodea y que refleja la integridad estructural y funcional del sistema nervioso del ser humano. En consecuencia, el bienestar de este sistema requiere desde su formación, crecimiento y desarrollo de un adecuado aporte nutricional, dado que el déficit puede generar efectos nocivos e irreversibles como retraso psicomotriz, bajo coeficiente intelectual y rendimiento escolar deficiente a largo plazo (Suárez & García, 2017).

Según informes estadísticos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y la Organización Panamericana de la Salud, aproximadamente 250 millones de niños presentan el peligro de un desarrollo psicomotor deficiente y en los países de ingresos económicos escasos, el 30% en la fase de la niñez presentan el riesgo de un aprendizaje insuficiente (Fuentes & Margarita, 2018).

Por lo tanto, es importante poner mayor énfasis en el reconocimiento de los factores nutricionales que desencadenen una respuesta positiva en la actitud y salud del niño. Además, en vista de que la disponibilidad de estudios sobre la relación de alimentación complementaria y el desarrollo integral del niño en nuestra localidad es insuficiente y con el propósito de contribuir sobre el conocimiento del mismo, se propone realizar el presente estudio, en el cual se planteó como objetivo general: Identificar la alimentación complementaria y el desarrollo físico-psicomotor en los niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola, Período 2019; del cual derivaron los objetivos específicos siguientes: Describir la alimentación complementaria que reciben los niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola. Evaluar el desarrollo físico-psicomotor de los niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola de acuerdo a sexo y edad.

Establecer la relación entre la alimentación complementaria y el desarrollo físico- psicomotor en los niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola.

Materiales y Métodos

El presente trabajo de investigación se realizó en las instalaciones de cada unidad de atención facilitadas para las reuniones grupales de la modalidad Misión Ternura “Creciendo con Nuestros Hijos” y en los domicilios de los niños participantes, ubicados en las parroquias rurales y urbanas del cantón Espíndola. Se realizó con 54 lactantes de 6 a 24 meses inscritos y con participación activa en el período octubre- diciembre 2019. Una vez obtenida la autorización la directora zonal del Ministerio de Inclusión Económica y Social Loja para acceder a la información de los niños, se procedió a socializar el proyecto de investigación con el equipo técnico y los educadores familiares de la modalidad CNH, quienes facilitaron la información referente al grupo etario señalado.

Con el consentimiento informado de las madres de familia se procedió a la aplicación de la Encuesta de Alimentación Complementaria, misma que fue elaborada por la autora a partir de la segunda edición del Manual “Creciendo Sano” de la Coordinación Nacional de Nutrición del Ministerio de Salud Pública y que consta de 8 preguntas para determinar el inicio de la alimentación complementaria, además de: la variedad, intervalo, frecuencia, cantidad, consistencia de los alimentos y adición de condimentos o edulcorantes. Se evaluaron las encuestas de forma individual y se le asignó una puntuación a cada pregunta para realizar una escala de puntaje para clasificar la Alimentación Complementaria en adecuada e inadecuada.

Se determinó el peso y la longitud de cada participante empleando una balanza pediátrica con infantómetro incluido, se calculó el IMC de los lactantes y los valores obtenidos se colocaron en las Curvas de Crecimiento de los niños/niñas menores de 5 años del Ministerio de Salud Pública para determinar su estado nutricional el cual se clasificó como normal, desnutrición (global, crónica y aguda), riesgo sobrepeso, sobrepeso y obesidad.

Finalmente, para la evaluación del desarrollo psicomotor, se empleó el test de Denver II, se trazó una línea (línea de edad) sobre la hoja de la prueba que una la edad del niño en las cuatro escalas, se evaluaron todas las tareas atravesadas por la línea o que estén ligeramente atrás de ésta y se determinó si la prueba resultaba anormal cuando hubo uno o más sectores con dos o más fallos, dudosa cuando hubo dos o más sectores con un solo fallo y normal si no hubo ningún fallo. Una vez obtenida la información mediante los instrumentos mencionados, se realizó la tabulación y construcción de una base de datos mediante el programa Microsoft Excel, mismo que se utilizó para la agrupación de variables, análisis estadístico y aplicación de la técnica Chi

cuadrado de Pearson. Los resultados obtenidos se representaron gráficamente a través de tablas de frecuencias y porcentajes para cada uno de los objetivos y se realizó el análisis correspondiente.

Resultados

Tabla 1

Tipo de prácticas de Alimentación Complementaria en los niños de 6 a 24 meses de edad del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola, en el período octubre-diciembre 2019

Ver: Anexos – Alimentación complementaria y desarrollo físico-psicomotor en niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos de Espíndola, al final del artículo

Fuente: Tabulación de encuestas

Elaboración: Verónica Montoya Jaramillo, Margoth Alejandra Salinas Poma

Análisis: De la población total estudiada (n=54), el 51,85% (n=28) tuvieron prácticas de alimentación complementaria adecuadas, pues se adherían a las prácticas recomendadas por las guías del Ministerio de Salud Pública en cuanto a inicio, variedad, frecuencia, cantidad y consistencia de los alimentos, mientras que, en el 48,15% (n=26) tuvo prácticas de alimentación complementaria inadecuadas.

Tabla 2

Estado nutricional de los niños de 6 a 24 meses del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola de acuerdo a sexo, en el período octubre-diciembre 2019

Ver: Anexos – Alimentación complementaria y desarrollo físico-psicomotor en niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos de Espíndola, al final del artículo

Fuente: Tabulación de encuestas

Elaboración: Verónica Montoya Jaramillo, Margoth Alejandra Salinas Poma

Análisis: Del total (n=54) de los lactantes evaluados, se obtuvo que el 57,41% (n=31) presentó un estado nutricional normal, el 31,48% (n=17) desnutrición crónica, el 9,26% (n=5) riesgo de sobrepeso y el 1,85% (n=1) obesidad. No se encontraron niños con desnutrición aguda y sobrepeso en la población estudiada. La desnutrición

crónica se presentó en el 18,52% (n=10) de lactantes varones y en el 12,96% (n=7) de mujeres. El riesgo de sobrepeso se presentó solo en mujeres con el 9,26 (n=5).

Tabla 3

Estado nutricional de los niños de 6 a 24 meses del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola de acuerdo a edad, en el período octubre-diciembre 2019

Ver: Anexos – Alimentación complementaria y desarrollo físico-psicomotor en niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos de Espíndola, al final del artículo

Fuente: Tabulación de encuestas

Elaboración: Verónica Montoya Jaramillo, Margoth Alejandra Salinas Poma

Análisis: La desnutrición crónica se presentó en 29,63% (n=16) de lactantes de 12-24 meses de edad y en 1,85% de 9-11 meses. El riesgo de sobrepeso se presentó en el 3,70% (n=2) en los grupos de edad de 12-24 y 9-11 meses de edad. La obesidad se presentó en el 1,85% (n=1) de los lactantes de 12-24 meses.

Tabla 4

Desarrollo Psicomotor de los niños de 6-24 meses del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola de acuerdo a sexo, en el período Octubre- Diciembre 2019

Ver: Anexos – Alimentación complementaria y desarrollo físico-psicomotor en niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos de Espíndola, al final del artículo

Fuente: Tabulación de encuestas

Elaboración: Verónica Montoya Jaramillo, Margoth Alejandra Salinas Poma

Análisis: Del total (n=54) de los niños evaluados, se obtuvo que el desarrollo psicomotor fue normal en el 48,15% (n=26) de los lactantes, anormal en el 31,48% (n= 17) y dudoso en el 20,37% (n=11). De los lactantes con desarrollo psicomotor anormal el 18,52% (n=10) fueron mujeres y el 12,96% (n=7) varones.

Tabla 5

Desarrollo Psicomotor de los niños de 6-24 meses del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola de acuerdo a edad, en el período octubre- diciembre 2019

Ver: Anexos – Alimentación complementaria y desarrollo físico-psicomotor en niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos de Espíndola, al final del artículo

Fuente: Tabulación de encuestas

Elaboración: Verónica Montoya Jaramill, Margoth Alejandra Salinas Poma

Análisis: El desarrollo psicomotor anormal se presentó en 18,52% (n=10) de lactantes de 12-24 meses de edad, en 9,26% (n=5) de 9-11 meses y en 3,70% de 6-8 meses. El resultado dudoso se obtuvo en 12, 96% (n=7) de lactantes de 12 a 24 meses y en el 7,41% (n=4) de 6-11 meses.

Tabla 6

Relación entre la alimentación complementaria y el desarrollo físico en los niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola, en el período octubre- diciembre 2019

Ver: Anexos – Alimentación complementaria y desarrollo físico-psicomotor en niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos de Espíndola, al final del artículo

Fuente: Tabulación de encuestas

Elaboración: Verónica Montoya Jaramillo, Margoth Alejandra Salinas Poma

Análisis: Observamos que del total 48, 15% (n=26) de los lactantes con alimentación complementaria inadecuada, el 25,93% presentaron desnutrición crónica, el 7,41% (n=4) riesgo de sobrepeso y el 1,85% (n=1) obesidad. Mientras que de los lactantes con alimentación complementaria adecuada 51,85% (n=28), el 44,44% (n=24) tuvo un estado nutricional normal y solo el 5,56% presentó desnutrición crónica. De acuerdo al análisis estadístico, se obtuvo que el Chi Calculado es mayor al Chi Tabulado y un valor de p=0,002. Tal resultado indica que existe una relación estadísticamente significativa entre la calidad de alimentación complementaria y el estado nutricional de los lactantes.

Tabla 7

Relación entre la alimentación complementaria y el desarrollo psicomotor en los niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola, en el período octubre-diciembre 2019

Ver: Anexos – Alimentación complementaria y desarrollo físico-psicomotor en niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos de Espíndola, al final del artículo

Fuente: Tabulación de encuestas

Elaboración: Verónica Montoya Jaramillo, Margoth Alejandra Salinas Poma

Análisis: Del total 48, 15% (n=26) de los lactantes con alimentación complementaria inadecuada, el 24,07% (n=13) presentaron desarrollo psicomotor anormal y el 11,11% (n=6) un resultado dudoso. Mientras que de los lactantes con alimentación complementaria adecuada 51,85% (n=28), el 35,19% (n=19) tuvieron un desarrollo psicomotor normal. De acuerdo al análisis estadístico, se obtuvo que un Chi Calculado mayor al Chi Tabulado y un valor de p=0,004. Tal resultado indica que existe una relación estadísticamente significativa entre la calidad de alimentación complementaria y el desarrollo psicomotor de los lactantes.

Discusión

Cada etapa del desarrollo humano está conectada a una diversidad de elementos que influyen sobre su progreso. Durante la infancia uno de los principales condicionantes para un crecimiento y desarrollo adecuados es el aporte nutricional que se establece en los primeros meses de vida, de modo que, la lactancia materna y la alimentación complementaria constituyen prácticas que al realizarlas de manera adecuada son las intervenciones más efectivas para contribuir al desarrollo físico y psicomotor y a la disminución de la morbimortalidad infantil, motivos por los que su importancia debe ser reconocida por la población materna y bien informada por el personal sanitario.

En el presente estudio los resultados demostraron que el 51,85% de los lactantes recibió una alimentación complementaria adecuada y cerca de la mitad 48,15%, tuvo alimentación complementaria inadecuada. Mismos que evidencian que si bien más de la mitad de las madres realizan prácticas de alimentación complementaria adecuadas, existe una proporción similar y significativa que tienen prácticas inadecuadas.

Estos datos coinciden con los publicados por Granados (2018) en su estudio realizado en 143 niños de 6 a 11 meses un centro de salud de Lima-Perú, donde encontró que el 57,34% recibieron una alimentación complementaria adecuada y en el 42,66% fue inadecuada. Sin embargo, difieren de los obtenidos por el estudio de García (2019) realizado con niños peruanos menores de 2 años en la ciudad de Chota, donde por el contrario se determinó que solo el 17,9% tenía prácticas adecuadas de alimentación complementaria y el 82,9% tenía prácticas inadecuadas, es decir, que en la mayoría la alimentación complementaria brindada no cumplía con los parámetros de calidad, consistencia, cantidad y/o frecuencia adecuada.

Respecto al estado nutricional, en nuestro estudio encontramos que el 57,41% de los lactantes presentó un estado nutricional normal, el 31,49% desnutrición crónica, el 9,26% presentó riesgo de sobrepeso y solo el 1,85% presentó obesidad. Estos resultados contrastan con los obtenidos por Granados (2018), donde los resultados del estudio revelaron que el 71,33% tuvo un estado nutricional normal y el 27,97% desnutrición crónica. Ochoa (2016), en su estudio realizado en una población de 180 niños de 6-24 meses de edad en Puerto Maldonado, reportó que el 64% presentó un estado nutricional normal, el 8% desnutrición crónica y 4% de niños con sobrepeso, resultados que no concuerdan con los del presente estudio. Lafuente, Rodríguez,

Fontaine & Yáñez (2016), en su investigación reportaron una proporción mayor de desnutrición crónica en el sexo masculino y en el grupo etario entre 1-2 años, coincidiendo con los resultados obtenidos en nuestro estudio.

Haciendo referencia al desarrollo psicomotor, el cual se evaluó mediante el test de Denver; se observa que en nuestro estudio se encontró un 48,15% de niños con desarrollo psicomotor normal, 20,37% con resultado dudoso y 31,48% tuvo desarrollo psicomotor anormal. Estos resultados coinciden con los obtenidos por Ojeda-Quezada (2017) quien, en su estudio realizado en 58 niños de un centro infantil de la ciudad de Loja, obtuvo que el 48% presentaron un desarrollo psicomotor normal, el 29% fue dudoso y el 22% tuvo un resultado anormal.

Ojeda-Luzuriaga (2016), en su estudio evaluó 545 lactantes de 6 a 24 meses que acudieron al servicio de consulta externa de un centro de salud de la ciudad de Loja, y obtuvo que 64% de los niños y niñas evaluados mediante el test de Denver tuvieron un desarrollo normal, 26% dudoso y finalmente el 10% anormal, resultados que se relacionan con los de nuestra investigación.

Un estudio realizado en Sevilla reportó que el 54% de los niños evaluados tuvo un diagnóstico normal, el 31% resultó dudoso y el 15% fue anormal. No se encontraron diferencias por sexo, sin embargo, el desarrollo psicomotor anormal se obtuvo en mayor proporción en las edades entre los 3-12 meses, resultados similares a los nuestros (Alarcón, Alvarado, Flores, & Huitrón, 2019). Además, coinciden con los reportados por el estudio en niños ecuatorianos de un centro de desarrollo infantil del cantón Salcedo, donde encontró que el desarrollo psicomotor del 59% fue normal, del 28% fue dudoso y del 13% resultó anormal (Chicaiza, 2020).

En cambio, Reinoso (2017), en su estudio sobre desarrollo psicomotor y estado nutricional de niños de 12-24 meses de edad en El Oro-Ecuador, encontró que el 88,11% de su población tuvo un desarrollo psicomotor normal, el 10,27% dudoso y el 1,62% anormal. De la misma manera, Cevallos (2020) en su trabajo de investigación realizado con niños de 0-3 años de un centro infantil de la ciudad de Loja-Ecuador, identificó que el 89,2% presentó un desarrollo psicomotriz normal, el 10,8% dudoso y no encontró niños con desarrollo psicomotriz anormal. Dichos resultados difieren de los obtenidos en nuestro estudio pese a que en estos trabajos se ocupó la misma metodología para su evaluación.

Al relacionar la alimentación complementaria con el estado nutricional, se encontró que la mayoría de los lactantes que mantienen una alimentación complementaria inadecuada, presentaron alguna forma de malnutrición, principalmente desnutrición 25,93% y riesgo de sobrepeso 7,41%. Mientras que los lactantes que recibieron una alimentación complementaria adecuada, presentaron en su mayoría un estado nutricional normal 44,44%. Y al relacionar estadísticamente ambas variables, se determinó que existe una asociación significativa (p=0,002). Esto indica que alimentación complementaria adecuada influye positivamente sobre el estado nutricional de los niños, pues mientras mejor sean las prácticas nutricionales, mejor será el estado nutricional que presenten, en cambio si mantienen prácticas de alimentación inadecuadas, son más propensos a presentar alteraciones nutricionales.

De igual forma, se relacionó la alimentación complementaria con el desarrollo psicomotor, encontrándose que, de los lactantes con alimentación complementaria inadecuada, el 24,07% presentaron desarrollo psicomotor anormal y el 11,11%) un resultado dudoso. Mientras que, de los lactantes con alimentación complementaria adecuada, el 35,19% tuvieron un desarrollo psicomotor normal, y al realizar la prueba estadística entre estas variables se encontró una asociación significativa (p=0,004).

Estos datos coinciden con algunos trabajos realizados en distintas localidades, como el efectuado en Perú en un total de 68 lactantes de 6-8 meses que asistieron al centro de salud Alto Moche en la ciudad de Trujillo, aquí el autor encontró que existe una asociación significativa (p<0,05) entre las prácticas de alimentación complementaria con el estado nutricional y desarrollo psicomotor de los participantes (Berrantes y Bernui, 2020). Igualmente, un estudio realizado en lactantes de la comunidad de Manchay, en Lima-Perú reportó que existe relación estadísticamente significativa entre la alimentación complementaria con las variables estado nutricional y desarrollo psicomotor (Díaz, 2015).

Así mismo, algunos estudios realizados en diferentes ciudades de nuestro país como Quito (Oña, 2017), Tulcán (Fuertes, 2019) y Loja (Morocho, 2015), presentan resultados similares, pues todos concluyen que existe una relación estadísticamente significativa entre la alimentación complementaria y el desarrollo físico y psicomotor de los lactantes, ya que se observó que quienes presentaron alguna forma de malnutrición y alteración del desarrollo psicomotor son los que tuvieron una alimentación complementaria inadecuada.

Por lo expuesto y a partir de los resultados obtenidos en nuestra investigación, se denota que aunque el conocimiento de las madres sobre las prácticas adecuadas de alimentación complementaria ha mejorado, este progreso no es tan importante pues la proporción de prácticas inadecuadas aún es elevada y afectan directamente en el desarrollo físico-psicomotor de los lactantes en esta etapa de transición, por lo que hacen falta mayores esfuerzos para contrarrestar el desconocimiento y orientar a la toma de buenos hábitos nutricionales.

Conclusiones

Cerca de cinco de cada diez tuvieron alimentación complementaria inadecuada mientras que el resto de los lactantes de 6 a 24 meses de edad del programa Creciendo con Nuestros Hijos del cantón Espíndola fue adecuada.

El estado nutricional de la mayoría de los lactantes fue normal, sin embargo, se encontró que tres de cada diez lactantes presentaron desnutrición crónica, que predominó en los lactantes varones y en edades de 12-24 meses. Además, uno de cada diez niños, presentó riesgo de sobrepeso. En lo que refiere al desarrollo psicomotor, la mayoría presentó resultados normales, no obstante, se identificó que tres de cada diez niños presentaron retraso del desarrollo psicomotor con predominio en las mujeres y en edades de 12-24 meses.

La calidad de la alimentación complementaria influye sobre el desarrollo físico y estado nutricional de los lactantes, así como en el desarrollo de sus destrezas psicomotoras; pues la mayoría de los lactantes con una alimentación complementaria inadecuada tuvieron al menos una forma de malnutrición y un desarrollo psicomotor anormal o dudoso.  

Anexos – Alimentación complementaria y desarrollo físico-psicomotor en niños del programa Creciendo con Nuestros Hijos de Espíndola.pdf

Referencias

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