Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 7–Julio 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 7: 1091
Autor principal (primer firmante): Eduardo Asensio Rueda
Fecha recepción: 02/07/2026
Fecha aceptación: 29/07/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(7): 1091
Autores:
- Eduardo Asensio Rueda (TÉCNICO AUXILIAR DE FARMACIA)
- María Caraballo Silgado (TCAE)
- Alicia Val López (TCAE)
- Lourdes Contreras Serradilla (TCAE)
Categoría: TÉCNICO AUXILIAR DE FARMACIA
PALABRA CLAVE: PARCHES / TRANSDÉRMICOS / METÁLICO / RESONANCIA MAGNÉTICA / RIESGO / QUEMADURAS / FARMACOLÓGICO
Introducción
Los parches transdérmicos se han consolidado como una vía excelente para la administración de fármacos de forma continua y controlada (como analgésicos, nicotina o tratamientos hormonales). Sin embargo, existe un riesgo físico poco conocido por los pacientes, pero crítico en el entorno sanitario: la presencia de componentes metálicos en su estructura y el riesgo de sufrir quemaduras graves durante una Resonancia Magnética (RM).
A continuación, analizamos por qué ocurre este fenómeno, cuáles son los riesgos reales y qué medidas de prevención se deben tomar.
Metal en un parche para la piel
A primera vista, un parche transdérmico parece una simple tira adhesiva de plástico o tejido. Sin embargo, muchos de ellos incorporan una fina capa aluminizada o partículas de metales (como el aluminio) en su matriz de respaldo impermeable.
Esta capa metálica cumple funciones técnicas específicas:
- Reflejar el calor corporal para aumentar la permeabilidad de la piel.
- Evitar que el medicamento se evapore o se degrade por la luz de forma externa.
- Mantener la integridad estructural del parche.
El peligro oculto: la resonancia magnética
El problema surge cuando un paciente que lleva uno de estos parches se somete a una Resonancia Magnética. A diferencia de las radiografías o la tomografía computarizada (TAC), la RM no utiliza radiación, sino campos magnéticos potentes y pulsos de radiofrecuencia (RF).
Cuando las ondas de radiofrecuencia de la RM entran en contacto con las partículas metálicas del parche, se activa un fenómeno físico conocido como inducción electromagnética.
- El metal del parche actúa como un conductor eléctrico en miniatura.
- Los pulsos de RF de la máquina de resonancia inducen corrientes eléctricas locales en esa capa metálica.
- Al no tener hacia dónde disiparse, esta corriente genera un calentamiento rápido y extremo del metal.
- El resultado directo es una quemadura térmica en la piel del paciente que está justo debajo del parche, la cual puede oscilar desde un eritema leve hasta quemaduras de segundo o tercer grado.
No todos los parches que contienen metal lo especifican claramente en su cara externa visible, lo que dificulta que el paciente o el técnico de radiología lo identifiquen a simple vista.
Parches comúnmente asociados a este riesgo
Aunque la lista puede variar según el fabricante y las actualizaciones de los laboratorios, los parches que históricamente han presentado este riesgo (o requieren especial vigilancia) incluyen:
- Sistemas de nicotina (para dejar de fumar).
- Parches de fentanilo (analgésico opioide potente).
- Parches de nitroglicerina (para la angina de pecho).
- Tratamientos hormonales (estrógenos/progesterona).
- Rotigotina (tratamiento para el Parkinson).
- Clonidina (antihipertensivo).
Medidas de prevención y protocolo de actuación
Para garantizar la seguridad del paciente, las agencias de medicamentos (como la AEMPS en España o la FDA en EE. UU.) y los comités de seguridad radiológica recomiendan seguir un protocolo estricto:
Para los profesionales sanitarios (Técnicos y médicos)
- Cuestionario previo: Es obligatorio interrogar sistemáticamente al paciente antes de entrar a la sala de RM sobre el uso de cualquier tipo de parche cutáneo.
- Retirada sistemática: Ante la duda de si el parche contiene metal o no, la recomendación estándar es retirarlo siempre antes de introducir al paciente en el tubo de la RM.
- Planificación de la dosis: Si el parche se retira, se debe coordinar con el médico prescriptor cuándo y cómo colocar un parche nuevo para evitar ventanas temporales sin medicación (especialmente crítico en fármacos como el fentanilo o la nitroglicerina).
Para los pacientes
- Informar siempre: Comunique al personal de radiología si lleva puesto algún parche, por pequeño que sea.
- Llevar un recambio: Acuda a su cita de resonancia magnética con un parche de repuesto para podérselo aplicar inmediatamente después de finalizar la prueba.
- No automedicarse el cambio: Nunca retire un parche por su cuenta antes de tiempo sin saber cómo afectará a su tratamiento, espere a las instrucciones del personal médico en la sala de la prueba.
Conclusión
La presencia de partículas metálicas en los parches transdérmicos es un excelente ejemplo de cómo un diseño farmacológico eficiente puede chocar con la tecnología de diagnóstico avanzado. Aunque el riesgo de quemadura es alto si no se toman precauciones, es un peligro 100% evitable. La comunicación abierta entre el paciente y el técnico de radiología, sumada a la retirada preventiva del parche, garantiza que la resonancia magnética sea un procedimiento completamente seguro.
Bibliografía
- https://dialnet.unirioja.es/servlet/artículo?codig o=9551730.
- https://botplusweb.farmaceuticos.com/documentos/20 09/6/26/39340.pdf.
- https://www.revistafarmaciahospitalaria.es//es-art ículo-traducido-presencia-particulas-metalicas-art ículo-S113063432400031X.


