La adolescencia y la educación sexual

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VIII. N.º 9–Septiembre 2025. Pág. Inicial: Vol. VIII; N.º 9: 1514

Autor principal (primer firmante): Celia Martínez León

Fecha recepción: 28/08/2025

Fecha aceptación: 24/09/2025

Ref.: Ocronos. 2025;8(9): 1514

Autores:

Celia Martínez León

Judith Casas Losada

Ana Isabel Albert Galan

Elisa García Balbín

Categoría profesional:

Trabajo social

Resumen

La adolescencia es un periodo de paso entre la infancia y la adultez, durante el cual se producen transformaciones significativas en los ámbitos físico, psicológico y social. Durante este periodo, los jóvenes buscan su identidad, adquieren mayor independencia y experimentan el desarrollo de la sexualidad.

La educación sexual es un proceso formativo que brinda información y valores sobre la sexualidad de manera integral. Su propósito es ayudar a los adolescentes a conocer y comprender su cuerpo, tomar decisiones responsables, evitar embarazos no planificados y enfermedades de transmisión sexual, y fomentar relaciones basadas en el respeto y la igualdad. En conjunto, la adolescencia y la educación sexual están estrechamente relacionadas, pues una guía adecuada permite que los jóvenes vivan esta etapa con mayor seguridad, salud y responsabilidad.

Palabras clave:

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Desarrollo emocional. Atracción sexual. Valores. Derechos sexuales y reproductivos. Prevención del abuso. Bienestar integral.

Introducción

La juventud o adolescencia pueden durar en torno a una década o más, comienza con la pubertad, período de cambios físico-psíquicos rápidos, profundos, generalizados y muy significativos, y con un final muy difícil o imposible de establecer, pero que sería aquel momento en el que el individuo es reconocido y admitido.

Discusión

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adolescencia es la etapa del desarrollo humano que abarca desde los 10 hasta los 20 años. No obstante, esta delimitación es discutida, sobre todo en lo referente a su finalización. Mientras que el inicio suele coincidir de manera general en torno a los 10 años, el momento en que concluye depende de múltiples factores biológicos, psicológicos y sociales. En las sociedades occidentales, muchas de las características que se le aplican al adolescente, puede perdurar hasta los 29 o más años. Los cambios son muy significativos porque afectan a contenidos que tienen mucha importancia personal y social, amplios porque implican numerosas dimensiones, rápidos porque algunos de ellos aparecen de semanas.

Se trata de un período crucial, pues en estos años, e incluso en meses específicos, se definen aspectos fundamentales que marcarán lo que la persona será en el futuro. Desde que nacemos hasta la adolescencia, los cambios fisiológicos son más bien superficiales, lentos. Entre los 11 y 13 años comienzan a producirse cambios muy significativos en el cuerpo, que marcan el inicio de la adolescencia. El sistema hormonal activa la pubertad, lo que transforma la figura corporal y despierta las primeras sensaciones relacionadas con el deseo y la atracción sexual. Estos cambios físicos no solo afectan la apariencia externa, sino que también influyen en el desarrollo psicológico y emocional.

Más adelante, entre los 15 y 18 años, el proceso de maduración se consolida. El cuerpo alcanza mayor definición, la identidad personal se fortalece y el interés por las relaciones afectivas y sexuales se vuelve más evidente. Todo este desarrollo, mediado por los cambios hormonales y emocionales, influye directamente en la construcción de la personalidad, la autoestima y las formas de relacionarse con los demás. Estos cambios afectan a la fisiología, la imagen corporal y la identidad, el pensamiento y las ideas, la personalidad, las relaciones, las relaciones sociales con la familia, los iguales, el colegio.

publica-articulo-revista-ocronos

Conclusiones

La sexualidad está íntimamente ligada a la personalidad, y esta se ve fuertemente condicionada por el entorno en el que la persona crece y se desarrolla. El adolescente tiene una sexualidad muy fuerte e impulsiva. Hay una conducta sexual diferente a etapas anteriores. Habitualmente el adolescente carece de una información adecuada. Se la ha informado a través de sus iguales o medio digitales como internet. Con sus padres, educadores y sanitarios siente que no se puede hablar de estas cuestiones, ni tampoco de las preocupaciones, temores que tienen al respecto. Suele adoptar actitudes negativas ante la sexualidad, fruto de ese aprendizaje en la calle. Se ve asediado por estímulos eróticos que le sugieren conductas sexuales inalcanzables.

Bibliografía

  1. Graván Morales MJ, et al. Proceso asistencial integrado en trastornos de la conducta alimentaria. Sevilla: Consejería de Salud de la Junta de Andalucía; 2003.
  2. Muñoz Hornillos M, Martí del Moral A. Dieta durante la infancia y la adolescencia. En: Nutrición y dietética clínica. Barcelona: Ediciones Doyma S.L; 2000. p. 83-98.
  3. Organización Mundial de la Salud. La salud de los jóvenes: un reto y una promesa. Ginebra: OMS; 1995.
  4. Perpiñá C. Trastornos alimentarios y de la ingestión de alimentos. Madrid: Editorial Síntesis; 2015.