Actualización de la enfermedad causada por el virus Ébola

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 11–Noviembre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 11: 29

Autor principal (primer firmante): Georgina Cano Herrero

Fecha recepción: 07/10/2023

Fecha aceptación: 03/11/2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(11): 29

Autores:

  1. Georgina Cano Herrero (Enfermera)
  2. Francisco José Zamudio Moya (Médico Especialista en Medicina Interna)
  3. Ascensión Gil Martínez (Enfermera)
  4. José Antonio Jiménez Jiménez (Enfermero)
  5. María Elena Ruiz Marco (Enfermera)
  6. María Esther Delso Hernández (Enfermera)

Resumen

La enfermedad producida por el virus Ébola supone un riesgo elevado para la salud de las personas que lo padecen.

Los países de África Occidental son los que se ven más afectados por la mayoría de los casos. Sin embargo, han aparecido brotes en diferentes lugares del mundo en varias ocasiones. Por ello, es importante incidir en la prevención. Cuando el primer mecanismo de defensa falla, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad de forma precoz son fundamentales para mejorar la supervivencia de la enfermedad.

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Palabras clave: Ébola, Ebolavirus.

Introducción

La enfermedad producida por el virus Ébola es una enfermedad grave que termina muy frecuentemente con el fallecimiento de las personas que lo padecen. La tasa de letalidad media de la enfermedad producida por este virus ronda el 50%, llegando a oscilar entre el 25% y el 90%.

Esta enfermedad se descubrió por primera vez en 1976, al aparecer simultáneamente dos brotes en dos regiones diferentes, Nzara (Sudán del Sur) y Yambuku (República Democrática del Congo). Por Yambuku pasa el río Ébola, de ahí que bautizasen al virus con ese nombre.

Desde entonces, han ido apareciendo pequeños brotes por diversas zonas de África (principalmente en países de África Occidental) siendo el más grande el que surgió en 2014, llegando a afectar a varios países, entre ellos, España.

El virus Ébola pertenece a la familia Filoviridae, dentro del género Ebolavirus. Los huéspedes naturales son los murciélagos frugívoros. Este virus entra en el interior del organismo a través de la boca, la nariz, los ojos o de cortes en la piel al haber estado en contacto con animales infectados (vivos o muertos), líquidos corporales de personas infectadas (sangre, sudor, semen, vómitos, orina, heces, leche materna) u objetos que contengan fluidos corporales de personas infectadas, como ropa de cama o ropa de vestir. (1) (2) (3) (4)

El periodo de incubación de la enfermedad suele ser de 2 a 21 días, no pudiendo transmitir la enfermedad hasta que no aparezcan síntomas. Sin embargo, las personas infectadas que presentan sintomatología son contagiosas y lo siguen siendo hasta que el virus deja de estar presente en la sangre.

De forma esquemática pueden distinguirse cuatro fases de la enfermedad en la que aparecen diferentes signos y síntomas: (1) (3)

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  • Fase inicial: se caracteriza por la aparición de síntomas inespecíficos, tales como malestar general, fiebre, mialgias o astenia.
  • Segunda fase: principalmente aparecen síntomas de origen gastrointestinal que pueden ocasionar deshidratación grave (dolor epigastrio, náuseas, vómitos, diarrea). Generalmente comienzan desde el tercer al décimo día después del inicio de los síntomas. Los síntomas iniciales pueden persistir, además de odinofagia, exantema, artralgias, dolor torácico, hipo y, en ocasiones, desorientación.
  • Tercera fase: aparece entre los días 7 y 12 después del inicio de los síntomas. En esta fase el paciente se encamina hacia la recuperación o hacia el fracaso. En el primer caso, el paciente comenzaría a mejorar y, en el segundo caso, el paciente presentaría deterioro del nivel de conciencia, pudiendo evolucionar hacia un coma con anuria, taquipnea, taquicardia y muerte.
  • Cuarta fase: a partir del 10 día se pueden producir hemorragias gastrointestinales (poco frecuentes), infecciones secundarias o alteraciones neurológicas.

Algunos de los pacientes que consiguen recuperarse de la enfermedad, pueden presentar en los dos años siguientes síntomas como: (1)

  • Cansancio.
  • Dolores articulares y musculares.
  • Dolores de cabeza.
  • Dolores oculares y alteraciones visuales.
  • Incremento de peso.
  • Dolor abdominal.
  • Pérdida de apetito.
  • Caída de cabello.
  • Alteraciones cutáneas.
  • Trastornos del sueño.
  • Pérdida de memoria.
  • Disminución de la audición.
  • Depresión y ansiedad.

Muchos de ellos, especialmente los de la fase inicial, son inespecíficos, lo cual puede llegar a suponer un problema a la hora de realizar un diagnóstico correcto. El haber viajado a países de África Occidental puede abrir el abanico de enfermedades a las que se podrían atribuir los síntomas.

Objetivo

Conocer el diagnóstico, tratamiento y prevención de la enfermedad producida por el virus del Ébola.

Metodología

Para realizar este artículo hemos analizado varios trabajos de investigación, consultando el buscador Google Scholar y páginas web científicas como MedlinePlus, WHO, Scielo o la Agencia de Medicina Europea.

Las palabras clave empleadas han sido “Ébola” y “Ebolavirus” y el operador booleano utilizado ha sido “OR”.

Tras una aparición de varios estudios de los cuales, muchos de ellos son de hace años, hemos seleccionado dos artículos recientes y varias páginas web.

Diagnóstico y tratamiento

Por la similitud de la clínica de la enfermedad producida por el virus Ébola, ésta puede ser difícil de diferenciar con otras enfermedades infecciosas, tales como la fiebre amarilla, la malaria o la fiebre tifoidea, entre otras.

Actualmente, para el diagnóstico no existe una técnica estandarizada. No obstante, la prueba más empleada está basada en la detección del genoma viral a través de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Ante un resultado positivo, se aconseja secuenciar el fragmento amplificado o realizar una amplificación adicional en otra zona del genoma para descartar que pueda ser consecuencia de una contaminación cruzada.

La literatura recomienda no descartar la enfermedad del Ébola hasta conseguir una PCR negativa pasadas al menos 72 horas tras el inicio de los síntomas, ya que durante los primeros días la carga viral puede ser todavía baja y se pueden producir falsos negativos.

Recientemente, han desarrollado un test de antígenos rápido en el que se emplea una muestra de sangre capilar. En principio, se observan buenos resultados, pero tiene ciertas limitaciones en las fases iniciales de la enfermedad. Sin embargo, una de las ventajas que presenta es poder realizar el diagnóstico en sangre capilar, pues disminuye el riesgo de exposición para los profesionales sanitarios, además de reducir el tiempo diagnóstico.

La técnica serológica no es un método diagnóstico demasiado útil. Si bien es cierto que en la fase aguda sí podría ser de interés como diagnóstico retrospectivo en zonas de epidemia. Por ejemplo, podría emplearse como marcador de buen pronóstico mediante la IgM o para observar la respuesta frente a nuevas vacunas.

Otra de las técnicas diagnósticas que podría usarse sería el cultivo. Sin embargo, esto requiere de un laboratorio de bioseguridad 4 y España no dispone de ellos. Que esta técnica sea una técnica lenta (unos 14 días), hace que no sea útil en la toma de decisiones clínicas en tiempo real. Aún con todo, podría resultar interesante para conocer si existe riesgo de transmisión en determinados fluidos corporales (cultivo viral positivo o negativo). (1) (3)

Con respecto al tratamiento, éste se llevará a cabo en un centro hospitalario, ya que los pacientes requieren de atención especializada, vigilancia constante y medidas estrictas para evitar el contagio.

Dicho tratamiento consiste en: (1)

  • Administrar líquidos por vía oral e intravenosa.
  • Realizar transfusiones de sangre.
  • Administrar medicamentos contra otras infecciones, tales como el paludismo.
  • Administrar medicación para calmar la sintomatología (analgésicos, antieméticos, etc).

Como se puede ver, no existe un tratamiento específico frente al virus. No obstante, en los países desarrollados la tasa de mortalidad disminuye considerablemente, lo cual demuestra que la mejora de la supervivencia está ligada a un tratamiento precoz, basado principalmente en la reposición hidroelectrolítica, prevención del shock y el control de los síntomas. (1) (3)

Son varios los tratamientos experimentales que se conocen.

Entre los que han demostrado cierta eficacia se encuentran: (3)

  • Análogos de nucleósidos: favipiravir, que podría ser eficaz en la fase inicial de la enfermedad, y BCX4430.
  • Inmunoterapia: mezcla de 3 anticuerpos monoclonales (ZMapp) y suero de convalecientes.

Habitualmente, las personas que superan esta enfermedad dejan de ser contagiosas cuando los síntomas desaparecen. Sin embargo, los hombres que sobreviven pueden llegar a contagiar a través de su semen, ya que el virus puede permanecer en este fluido hasta 9 meses después de haber superado la enfermedad.

Por ello, se aconseja usar protección de barrera al mantener relaciones sexuales en los siguientes 12 meses o hasta que el semen tenga dos resultados negativos en pruebas de detección del virus.

Las personas que han superado la enfermedad pueden llegar a tener inmunidad frente al virus Ébola durante un periodo de aproximadamente 10 años. (2)

Control y prevención

La prevención de la enfermedad ha de ir encaminada a evitar el contacto directo con líquidos corporales de personas infectadas. Por ello, los profesionales sanitarios deben extremar las precauciones a la hora de manejar a este tipo de pacientes y seguir una serie de recomendaciones: (1) (2) (3)

  • Utilizar equipos de protección individual (bata, guantes, mascarilla, protección para los ojos, etc).
  • Adoptar medidas adecuadas para el control de infecciones y de esterilización.
  • Aislar a los pacientes infectados de las demás personas.
  • Mantener una distancia mínima de un metro con respecto al enfermo, siempre que sea posible.
  • Evitar el contacto directo con personas fallecidas con la enfermedad.
  • Notificar a la autoridad sanitaria pertinente en el caso de haber tenido contacto directo con enfermos de Ébola o con fluidos corporales de personas infectadas.

Para las personas que vayan a viajar a lugares donde el virus Ébola esté presente, existen una serie de recomendaciones para prevenir el contagio: (1) (2)

  • Realizar de forma frecuente un lavado de manos con agua y jabón o con un desinfectante a base de alcohol.
  • Evitar el contacto con fluidos corporales.
  • Evitar estar en contacto con personas con síntomas de tener alguna enfermedad.
  • Evitar manipular objetos de personas infectadas, tales como ropa, material de cama, material sanitario, etc.
  • Evitar asistir a funerales o rituales funerarios en los que se requiera la manipulación de un cuerpo infectado por el virus.
  • Evitar el contacto con murciélagos y primates, así como de sus fluidos.
  • Evitar los hospitales de África Occidental en los que se trate a personas infectadas con el virus Ébola.
  • Al volver al país de origen, se debe prestar atención a posibles síntomas que pudieran aparecer durante los 21 días posteriores al regreso.

A los individuos que de forma accidental hayan estado en contacto con personas infectadas, se les podría plantear una profilaxis postexposición con favipiravir, Zmapp o la vacuna VSV-ZEBOV (Ervebo). Los dos primeros son tratamientos experimentales que parece que pueden mejorar la supervivencia de los pacientes. (3)

Ervebo no solo está indicada cuando ha habido un contacto estrecho con el virus, sino que puede estar disponible para aquellas personas que vivan en países de riesgo. Esta vacuna se administra en adultos mayores de 18 años.

Su composición está basada en el virus de la estomatitis vesicular atenuado, el cual se ha modificado genéticamente para contener una proteína del virus Ébola. A partir de ahí, el organismo empezará a generar anticuerpos frente a la enfermedad del Ébola sin llegar a producirla. (2) (5)

Conclusiones

  • La tasa de letalidad media de la enfermedad producida por el virus Ébola ronda el 50%, llegando a oscilar entre el 25% y el 90%.
  • No existe un tratamiento específico contra la enfermedad, aunque sí se conocen tratamientos en estudios experimentales.
  • Un tratamiento precoz, basado principalmente en la reposición hidroelectrolítica y el control de los síntomas, mejorará la evolución de la enfermedad.
  • La participación de la comunidad es determinante en el control de los brotes.
  • Como medida de prevención, en países de África Occidental donde el riesgo de contraer la enfermedad es elevado, se encuentra disponible Ervebo, la vacuna frente al virus del Ébola.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Bibliografía

  1.       Enfermedad por el virus del Ébola [Internet]. WHO: [revisado 20 abril 2023; consultado 09 julio 2023]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sh eets/detail/ebola-virus- disease
  2.       Jatin M, Vyas MD. Enfermedad por el virus del Ébola [Internet]. Medline Plus: [revisado 23 noviembre 2021; consultado 09 julio 2023]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/art icle/001339.htm
  3.       De la Calle Prieto F, Arsuaga Vicente M, Mora Rillo M, Arnalich Fernández F, Ramón Arribas J. Enfermedad por virus Ébola: actualización. Revista Elsevier [Internet] 2016 [consultado 12 julio 2023]; 34 (7): 452-460. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-enfer medades- infecciosas-microbiologia-clinica-28-art ículo-enfermedad-por-virus-ebola-actua lizacion- S0213005X15004498
  4.       Miranda Gómez O, Castro Baras CM, Fleites Alonso YA, Días Gómez JE, Contreras Olive Y, Urgellés Carrera SA. Factores pronósticos clínicos determinantes en la supervivencia de pacientes con el virus Ébola. Revista Cubana de Medicina Militar [Internet] 2020 [consultado 12 julio 2023]; 49 (4): e0200615. Disponible en: http://scielo.sld.cu/pdf/mil/v49n4/1561- 3046-mil-49- 04-e615.pdf
  5.       Ervebo [Internet]. European Medicines Agency: [revisado 01 diciembre 2020; consultado 12 julio 2023]. Disponible en: https://www.ema.europa.eu/en/documents/o verview/ervebo-epar- medicine-overview_es.pdf