Actuación urgente de la matrona ante una embolia de líquido amniótico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 7–Julio 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº7: 46

Autor principal (primer firmante): Sandra López Lombo

Fecha recepción: 13 de junio, 2022

Fecha aceptación: 8 de julio, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(7) 46

Autoras

Sandra López Lombo, María Ángeles Sesé Piquer, Marta Arnal García, Marta Bondía Galve, Sara Pardos Montón.

Categoría profesional

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Especialistas en obstetricia- ginecología (matronas).

Resumen

La embolia de líquido amniótico es una de las emergencias obstétricas que causan mayor mortalidad materna. La fisiopatología en la actualidad no está clara y existe dificultad para encontrar criterios diagnósticos. El objetivo de esta revisión bibliográfica es ayudar a las matronas a conocer la actuación urgente ante esta patología y a identificar su clínica. Por ello en este estudio se proponen las medidas de actuación más rápidas según la evidencia científica encontrada ya que actuar con rapidez y efectividad puede ayudar a reducir la morbimortalidad del cuadro.

Introducción

La embolia de líquido amniótico es una de las complicaciones obstétrica más graves y con peor pronóstico. Su incidencia es baja, aproximadamente de 1 por cada 40.000 partos, con una tasa de mortalidad informada que oscila entre un 20- 60%. Según algunos autores, se trata de un problema obstétrico peligroso y de difícil tratamiento. Su baja incidencia y su diagnóstico por exclusión provocan que este fenómeno sea difícil de estudiar, aunque los estudios publicados han ayudado a mejorar los resultados y las medidas de tratamiento.

El embolismo de líquido amniótico ocurre por la entrada de líquido amniótico y material fetal en la circulación sistémica materna afectando al territorio vascular pulmonar. El origen fisiopatológico de las alteraciones hemodinámicas se parece implicar con una secuencia de reacciones resultantes de la activación de mediadores pro inflamatorios que sigue al paso de antígenos fetales a la circulación materna. Los mediadores inflamatorios y las catecolaminas endógenas inducen a hipertensión sistémica y pulmonar e hipertonía uterina. La hipoxia desencadena depresión miocárdica y lesiones pulmonares y del sistema nervioso central. Por otro lado, la activación de la cascada de coagulación lleva a coagulación intravascular diseminada y hemorragia.

Los criterios clínicos de diagnóstico son: hipotensión aguda, insuficiencia respiratoria, coagulopatía, parada cardiaca, signos y síntomas que comienzan durante el trabajo de parto, dilatación, expulsivo, cesárea o postparto y exclusión de otros problemas obstétricos (tromboembolismo pulmonar, desprendimiento de placenta normoinserta o rotura uterina).

La triada general que aparece durante esta emergencia obstétrica es: hipoxia, hipotensión, coagulopatía, aunque a veces pueden variar. La mujer durante el trabajo de parto o después de éste, sufren disnea aguda, desaturación o ambas, seguidas por un colapso cardiovascular súbito. La situación empeora con paro cardiaco, coagulopatía o ambos. El paro cardiaco puede ser la causa de muerte de la mujer. Si el feto continúa en el útero durante la aparición del cuadro las manifestaciones por hipoxia se hacen presentes provocando deceleraciones tardías o deceleraciones prolongadas agudas.

Objetivos

General: Conocer la actuación urgente de la matrona ante una embolia de líquido amniótico.

Específico: Ayudar a que la matrona identifique las características del embolismo de líquido amniótico y su clínica.

Metodología

Se ha realizado una revisión bibliográfica a través de la búsqueda de artículos científicos en bases de datos electrónicas (PubMed, Cochrane, Scielo).

Palabras clave: embolia de líquido amniótico, emergencia, actuación, trabajo de parto, complicaciones obstétricas.

Resultados

Los factores de riesgo encontrados más significativos son: edad avanzada, paridad, inducción del parto, cesárea, parto instrumental, laceración cervical, placenta previa, desprendimiento de placenta y minoría étnica.

La tasa de mortalidad descrita por los estudios donde se definen los casos de embolia de líquido amniótico supera el 60%. Si la mujer sufre paro cardiaco esta tasa aumenta a un 90%. El pronóstico se relaciona con la gravedad del cuadro, siendo de vital importancia el tratamiento precoz. Al tener una incidencia baja los estudios reflejan que el personal no está suficientemente entrenado. El profesional debe reconocer la sintomatología para poder actuar lo antes posible.

Para aplicar el tratamiento no es necesario el diagnóstico ya que este se debe centrar en resolver los signos y síntomas observable. Si se produce la parada cardiaca se deben aplicar los algoritmos de Soporte Vital Básico y Avanzado. La hipoxia o disnea se controlan a través de la administración de oxígeno y la intubación no siempre es necesaria, aunque el servicio de anestesia siempre debe estar avisado. La hipotensión materna se debe resolver con administración de fluidos y agentes vasopresores por lo que se debería de tener una vía periférica canalizada, a poder ser de gran calibre. La coagulopatía o posible hemorragia se tratan con la administración de sangre y sus componentes.

Si el parto no ha ocurrido cuando se produce la embolia, la evidencia concluye que se debe realizar una cesárea de emergencia ya que el nacimiento del feto mejora los resultados del recién nacido.

Cuando la clínica hace sospechar del diagnóstico de embolismo de líquido amniótico las siguientes medidas pueden mejorar el pronóstico de la situación:

  • Reservar glóbulos rojos o plasma fresco.
  • Administrar cristaloides.
  • Intubar y ventilar con oxígeno al 100% si el paciente sufre hipoxia o esta inconsciente.
  • Realizar maniobras de RCP en el caso de que sea necesario.
  • Preparar material para la realización del parto.
  • Desplazar el útero al lado izquierdo para mejorar el gasto cardiaco y el retorno venoso de la madre.

Conclusiones

La emergencia obstétrica de embolismo de líquido amniótico no se puede predecir ni prevenir. El personal sanitario que atiende a la mujer durante el parto, cesárea o puerperio inmediato no puede evitar que se produzca dicha situación, pero sí que debe reconocer de forma inmediata los signos y síntomas para poder actuar de forma rápida y efectiva e ir realizando los primeros cuidados (dar la voz de alarma, administrar oxígeno, canalizar una vía venosa, administrar uterotónicos si existe hemorragia, etc.). La actuación rápida puede ayudar a salvar la vida tanto de la mujer como del bebé.

Bibliografía

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