Actuación enfermera ante el shock hipovolémico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 4–Abril 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº4: 235

Autor principal (primer firmante): Irene Pérez Sanz

Fecha recepción: 31 de marzo, 2023 

Fecha aceptación: 28 de abril, 2023 

Ref.: Ocronos. 2023;6(4) 235

Autores: Irene Pérez Sanz, Beatriz López Santander, Ana Rabadán Pérez, Selene Gonzalo Martín, Paula Lozano Pardos, Paula Rueda Peña.

Categoría profesional: enfermera/o.

Resumen

El shock hipovolémico supone un grave problema sanitario al ser una afección vital que requiere una rápida actuación y coordinación del equipo interdisciplinar para conseguir unos resultados satisfactorios. Por lo que es necesario contar con unas guías de intervención actualizadas y precisas para lograr esa efectividad del tratamiento que se quiere conseguir.

En este artículo se revisan procedimientos enfermeros actuales acerca de la actuación ante un shock hipovolémico hemorrágico o no hemorrágico.

Se describen las fases que se deben llevar a cabo para intervenir ante una situación así junto con los procedimientos y cuidados al paciente específicos, un abordaje basado en el ABCDE, centrándonos especialmente en la ventilación, control de la tensión arterial, reposición de líquidos y administración de medicación.

Palabras clave:

Shock hipovolémico, enfermera, tratamiento de urgencias, actuación, fluidoterapia.

Introducción

El shock hipovolémico es una emergencia que supone una pérdida importante del volumen de sangre o plasma (20%) produciendo una insuficiencia generalizada del sistema circulatorio la cual impide que el corazón bombee con normalidad provocando hipoxia en los tejidos del organismo, problemas metabólicos y de funcionamiento en diversos sistemas y órganos, dando lugar a alteraciones hemodinámicas que comprometen el estado de salud de la persona que lo está sufriendo (1).

Es la causa más habitual de shock y compromete gravemente la vida del paciente.

Esta pérdida de líquidos o sangre puede ser un resultado provocado por una hemorragia interna, secundaria a una herida o una lesión traumática, una pérdida de agua y electrolitos por quemaduras graves, vómitos abundantes o diarrea entre otros (2).

Las manifestaciones clínicas varían en función del volumen perdido, algunos de los implicados son: hipotensión, pulso débil, aumento de la frecuencia cardíaca, vasoconstricción periférica, cianosis, hiperhidrosis, confusión, lipotimia, hipotermia, dolor abdominal, etc. (2)

Existen dos tipos de shock hipovolémico, el hemorrágico que es causado por una pérdida de volumen sanguíneo por una hemorragia interna o externa y el no hemorrágico, causado por una pérdida de líquidos que causan deshidratación, pudiendo ser los desencadenantes los vómitos, diarreas o quemaduras graves entre otros (3).

Tratamiento y actuación enfermera

El protocolo de actuación que debemos seguir ante un paciente con esta afectación es el orden ABCDE, dando prioridad al tratamiento de restablecer la perfusión tisular y hemodinámica del paciente (1).

La actuación enfermera es muy relevante a la hora de poner en marcha un protocolo de actuación para identificar la posible causa y proporcionar las intervenciones y cuidados necesarios dependiendo de las características de la situación y del paciente ante el que nos encontremos.

También es de vital importancia que el equipo de profesionales sanitarios estén bien actualizados y que exista una buena coordinación y comunicación entre ellos para llevar a cabo una rápida actuación que beneficie el pronóstico del paciente.

En primer lugar, se deberán establecer unas medidas diagnósticas que nos permitan detectar la causa del shock. Si fuese provocada por algún tipo de hemorragia, nuestra prioridad sería identificarla y reemplazar la pérdida de sangre lo antes posible.

En segundo lugar, se valoraría la consciencia del paciente, si este se encontrara inconsciente, realizaríamos la maniobra frente-mentón para lograr una correcta apertura de la vía aérea.

También examinaríamos la cavidad bucal en busca de algún cuerpo extraño si el paciente no respirase, y podríamos realizar la aspiración de secreciones. El siguiente paso, sería mantener la vía aérea permeable ayudándonos de dispositivos como la cánula orofaríngea o en caso de ser posible la aislaríamos realizando la intubación orotraqueal.

A continuación, valoraremos el grado de ventilación del paciente midiendo la saturación de oxígeno (SatO2) y la frecuencia respiratoria, así como observando los movimientos torácicos. Uno de los objetivos será mantener la SatO2 por encima de 95% pudiendo ayudarnos de oxigenoterapia, mascarillas con reservorio, etc.

En tercer lugar, se evalúa la función circulatoria monitorizando la presión arterial, la frecuencia cardíaca y valorando las características del pulso. También podremos utilizar la regla de los pulsos (evalúa pulsos radiales, femorales y carotídeos) para obtener una valoración precoz del estado hemodinámico.

Encontrándonos ante un shock hipovolémico hemorrágico deberíamos controlar el sangrado, empleando técnicas como aplicar presión directa en el punto de sangrado, con posterior vendaje compresivo (máximo durante 2 horas), realizar un torniquete o emplear agentes hemostáticos (3, 5).

Es muy importante obtener accesos venosos con la mayor rapidez posible para comenzar el tratamiento del paciente. Se recomienda canalizar dos vías periféricas de grueso calibre (mínimo 18G y preferiblemente 14G) para lograr infundir una gran cantidad de volumen en el menor tiempo posible.

En el caso de que haya pasado un minuto y no haya sido posible canalizar un acceso venoso periférico, se procederá a utilizar la vía intraósea, teniendo en cuenta los puntos de punción y no realizarlo en un hueso que se encuentre fracturado (5).

También debemos tener en cuenta la importancia de la fluidoterapia para asegurar la `perfusión de órganos y tejidos del paciente.

La perfusión deberá infundirse a una temperatura normo-térmica y provista de sistemas de rápida infusión. En primer lugar, nos decantaríamos por la utilización de cristaloides (infundiendo 500 ml), observando la respuesta hemodinámica, si tras esta infusión la presión arterial empeorase podríamos utilizar coloides.

También sería de elección en la mayoría de los casos la utilización de ácido tranexámico (Amchafibrin) para ayudar a detener el sangrado (2, 3, 5).

Una vez las constantes vitales del paciente y su estado estén controladas se procederá a protegerlo del ambiente en el que se encuentre. Para ello, controlaríamos la temperatura para prevenir una hipotermia (retirando ropa húmeda, colocando mantas térmicas, calentando la fluidoterapia, manteniendo su intimidad, etc.).

Conclusión

La eficacia de estos tratamientos es imprescindible para conseguir una progresión en el pronóstico del paciente y solventar el estado de shock.

Los profesionales sanitarios tenemos que conocer y saber identificar las causas y síntomas para poder actuar con la mayor rapidez posible, así como conocer los cuidados y proporcionarlos con la mayor calidad posible.

Enfermería supone un papel muy importante a la hora de desarrollar los cuidados en las fases críticas y posteriores, así como la constante evaluación del paciente. Por ello la investigación y formación continuada de los mismos es primordial para que la asistencia sanitaria a estos pacientes esté siempre en vigor.

El trabajo multidisciplinar y la comunicación entre el equipo sanitario es imprescindible para conseguir la precocidad y resolución de la situación.

En resumen, la actuación enfermera frente al shock hipovolémico es un proceso integral que exige a los profesionales estar preparados y actualizados en la localización de hemorragias y lesiones, en la prevención de complicaciones tanto en un medio hospitalizado como en el exterior del mismo.

Bibliografía

  1. Arnedo Puy A, Sancho Espinosa I. Fluidoterapia de elección ante el shock hipovolémico. NPunto. 2019; 13 (2). https://www.npunto.es/revista/13/fluidot erapia-de-eleccion-ante-el- shock-hipovolemico (último acceso 17 marzo 2023).
  2. Nall R. Choque hipovolémico. Health reference library. https://healthtools.aarp.org/es/health/c hoque-hipovolemico (último acceso 17 marzo 2023).
  3. Cobo Barquín JC, et al. Actualización del Manejo del Paciente en Shock. España, ISBN; 2014. https://sborl.es/wp-content/uploads/2016 /02/actualizacion-de-manejo-del-pacien te-en-shock- tercera-edicion.pdf (último acceso 18 marzo 2023).
  4. Guzmán Pérez M. Manejo prehospitalario del shock hipovolémico hemorrágico [Internet]. Universidad de              Salamanca; 2018. Disponible en: https://www.enfermeria21.com/daecampus/t rabajofingrado/?IdTrabajo=3766 (último acceso 18 marzo 2023).
  5. Bustillo RA. MANEJO DEL  SHOCK  HIPOVOLÉMICO EN PACIENTES POLITRAUMATIZADOS. [Internet]. Universidad de Cantabria; 2019. Disponible en: https://repositorio.unican.es/xmlui/bits tream/handle/10902/16473/BustamanteGom ezÁlvaro.p df?sequence=1&isAllowed=y (último acceso 18 marzo 2023).
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