Actuación ante los distintos tipos de fuego que pueden darse en el entorno sanitario

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 12–Diciembre 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº12: 395

Autor principal (primer firmante): María Isabel de Pedro Díaz

Fecha recepción: 10 de Diciembre, 2021

Fecha aceptación: 27 de Diciembre, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(12) 395

Autora: María Isabel de Pedro Díaz

Categoría profesional: Técnico Especialista en Laboratorio Clínico y Biomédico / Celador

Resumen

Dentro de las situaciones de emergencia que se pueden dar en un centro sanitario, destaca el incendio debido a que supone un riesgo de pérdidas importantes, tanto de vidas humanas como de bienes materiales.

Los incendios son el resultado de una reacción química entre un combustible, que puede ser sólido o gaseoso, y un comburente, que para su inicio necesitan un aporte de calor y generan unos productos de combustión como humos o gases que pueden resultar tóxicos, explosivos, irritantes, corrosivos o asfixiantes. Producen una elevada cantidad de calor que puede generar una reacción en cadena pasando de un foco de ignición a la expansión del incendio.

Las características de estos tres elementos condicionan de qué forma hay que tratar el fuego resultante. El trabajador debe tener conocimientos básicos sobre cómo identificar y extinguir cada tipo de fuego.

Palabras clave

Salud laboral, prevención de riesgos, incendio, tipos de fuego, centro sanitario.

Introducción

El riesgo de incendio existe en todas las actividades y la aparición de un foco accidental es suficiente para que la situación escale si no se extingue en la fase inicial. La seguridad contra incendios incluye una serie de medidas para evitar el inicio del fuego y para controlar y evitar su propagación.

Las técnicas de actuación contra incendios pueden ser de prevención y de protección y han de responder a todos los riesgos localizados durante las inspecciones y evaluaciones de riesgos que determina la ley.

Cuando no se puede evitar la propagación del fuego, entra en juego el plan de emergencias.

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En los centros sanitarios, conforme especifica la ley, existen planes de emergencias que contemplan la actuación en caso de situaciones anómalas que pongan en peligro la vida de la población. En ellos se contemplan instrucciones detalladas para todo el personal según su categoría y capacidades, la evacuación de personal y pacientes a lugares seguros, el control de materiales peligrosos, la parada de las operaciones de trabajo (teniendo en cuenta que actividades ya en marcha en quirófano, urgencias, UCI y neonatos han de contemplarse de forma especial), la protección de equipos y materiales y la designación de un puesto de control con personal de referencia.

Además, es importante que los centros sanitarios incluyan unos factores técnicos especificados en el plan de emergencias como son las protecciones estructurales, existencia de alumbrado de emergencia y señalización de las vías de evacuación

El plan de emergencia debe ser conocido por todo el personal que trabaja en el centro, ya que del control de la situación y la pronta respuesta depende la resolución de la situación con el menor número de incidencias

Objetivos

  • Definir incendio.
  • Indicar los riesgos de incendio que hay en un centro sanitario.
  • Observar las medidas de prevención y actuación en caso de incendio.
  • Definir los distintos tipos de fuego y su medio de extinción.
  • Identificar las acciones a tomar por el personal hospitalario en caso de incendio.

Metodología

Se ha realizado una revisión de legislación, bibliografía y una búsqueda en bases de datos científicas, concretamente en Scielo y Dialnet. Se ha buscado información en castellano, utilizando las palabras incendio, riesgo de incendios, tipos de fuego, plan de emergencias, centro sanitario.

Resultados

Para controlar el incendio hay que eliminar alguno de los tres factores que mencionábamos en la definición inicial: combustible, comburente o calor.

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Las principales fuentes de ignición en un centro de trabajo son: la distribución eléctrica, los aparatos eléctricos, los sistemas de climatización y los equipos de servicio y mantenimiento, además de la acción humana voluntaria o accidental.

En los centros sanitarios el riesgo de incendio se intensifica por la naturaleza del material con el que se trabaja, como por ejemplo el instrumental eléctrico de los quirófanos, balas de oxígeno en las habitaciones, material inflamable en almacenes y laboratorios, complejo aparataje eléctrico, etc.

La propagación del incendio puede ser vertical u horizontal y va a depender de los factores técnicos de la construcción del edificio. Los centros sanitarios más modernos contemplan multitud de medios de extinción y de barreras físicas contra incendios como pueden ser las dobles puertas de seguridad, paneles metálicos y barreras entre pisos, para evitar la expansión y posible desplome del edificio.

Existen técnicas de actuación contra incendios que hay que conocer y aplicar en los centros sanitarios. Muchas de ellas han de ejecutarse desde el nivel organizativo. Algunas de estas técnicas preventivas son:

  • Actuación sobre los materiales combustibles, teniendo únicamente stock suficiente para la jornada, almacenando tanto el material como sus residuos en lugares seguros y frescos, en lo posible sustituyendo los productos inflamables por otros.
  • Empleo de agentes inertizantes sobre los comburentes, sobre todo cuando se hallan cerca de combustibles.
  • Actuación sobre el foco de ignición.
  • Actuación sobre la reacción en cadena.
  • Orientar el comportamiento general de los trabajadores hacia la concienciación del riesgo de incendio a través de la difusión de normas para fumadores, normas para el tratamiento de líquidos inflamables, normas para el uso de aparatos eléctricos, normas para la gestión de gases medicinales y el mantenimiento de orden y limpieza en el lugar de trabajo.

El momento en que se produce el foco del incendio, es el momento en el que el trabajador hospitalario que lo localice debe comenzar a actuar. Si no se produce una detección automática, se debe localizar el pulsador de alarma más cercano y activarlo o localizar el teléfono más cercano y avisar al jefe de turno para activar la cadena que externa que transmite la alarma a bomberos o protección civil.

A continuación, entra en juego los conocimientos del personal en el uso de los extintores a su alcance. Para ello deben saber diferenciar las clases de fuegos y los productos de extinción:

  • Clase A: fuegos de combustibles sólidos como madera, carbón, papel, tejidos, etc. Se extinguen con agua, espuma, polvos ABC, CO 2 o Halones.
  • Clase B: fuegos de combustibles líquidos (como la gasolina, aceites, disolventes, etc.) y sólidos de bajo punto de fusión que arden es estado líquido (alquitrán, ceras, etc.). Se extinguen con espuma, polvos BC, polvos ABC, CO2 y halones.
  • Clase C: son fuegos de combustibles gaseosos como butano, propano, acetileno, etc. Se extinguen con polvos BC y polvos ABC
  • Clase D o especiales: fuegos de metales ligeros como sodio, potasio, aluminio, etc. Se extinguen con polvos especiales.
  • Fuegos producidos en presencia de electricidad. Se extinguen con polvos BC, polvos ABC, CO2 y Halones.

De no ser posible extinguir el foco, entra en acción el citado plan de emergencia sucediendo las fases de alarma, preparación de evacuación, realización de la evacuación y fin de la alarma y reactivación de los servicios.

Para la mayoría de los trabajadores del centro sanitario, la fase de evacuación es la más crítica, ya que además de poner a salvo sus propias han de hacerse responsables de la de sus pacientes. En su gran mayoría hay que realizar una evacuación vertical que impide el uso de sillas de ruedas y camillas. Además, los pacientes duelen encontrarse en situaciones de movilidad limitada debido a su dolencia y edad por lo que hay que emplear sistemas de traslado alternativos como arrastre directo, arrastre con silla o arrastre con colchón. La prioridad es evacuar el mayor número de enfermos manteniendo una situación de seguridad tanto para el paciente como para el trabajador.

Conclusiones

Un incendio supone una situación muy estresante que conlleva múltiples peligros. No solo hay que tener en cuenta que los pacientes en proceso de evacuación y el propio personal hospitalario puede sufrir quemaduras, intoxicación por inhalación de humo, sino también traumatismos, ataques de pánico e incluso paradas cardiorrespiratorias que puede que haber que auxiliar durante el proceso de evacuación.

Consideramos indispensable que todo el personal tenga una formación básica en primeros auxilios, así como un conocimiento en profundidad del plan contra incendios y la estructura de su centro de trabajo.

Además, se debe conocer el uso de los extintores al alcance teniendo en cuenta qué tipo de extintor usar para cada clase de fuego.

Asimismo, debe formarse al personal en técnicas de evacuación, movilización de pacientes en caso de catástrofes y realizar simulacros regulares para garantizar la actuación adecuada en caso de que algún día se produzca un incendio

Bibliografía

  1. Herrera Embid, J. NPT 282: Hospitales: protección contra incendios. Instituto Nacional de seguridad e higiene en el trabajo
  2. Martorell Oller, M. (1982) El plan de emergencias contra incendios. Asociación Española de Ingeniería y Arquitectura Hospitalaria.
  3. Orden Ministerial 24/10/79 sobre Protección antiincendios en Hospitales.
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  5. Pardo Galiano, A. (2010) Salud laboral: prevención de riesgos laborales.
  6. Piqué Ardanuy, T., NTP 361: Planes de emergencia en lugares de pública concurrencia. Instituto Nacional de seguridad e higiene en el trabajo.
  7. Real Decreto 1942/1993. Reglamento de instalaciones de protecc