Actividad física como tratamiento de la depresión

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 6–Junio 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº6: 143

Autor principal (primer firmante): Macarena Jiménez Martín

Fecha recepción: 30 de Mayo, 2021

Fecha aceptación: 25 de Junio, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(6): 143

Autores:

  • Macarena Jiménez Martín. Diplomada Universitaria en Enfermería. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa“
  • Elizabeth Regina Fernández Valdivia. Diplomada Universitaria en Enfermería. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa“
  • Amanda Cano Moreno. Diplomada Universitaria en Enfermería. Hospital Royo Villanova.
  • Margarita Jiménez Moya. Diplomada Universitaria en Enfermería. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa“
  • Blanca Jimeno Sierra. Diplomada Universitaria en Enfermería. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa“
  • Luis R. Velázquez Rodríguez. Diplomado Universitario en Enfermería. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa“

Resumen

Con esta revisión bibliográfica pretendemos demostrar la importancia de la actividad física como tratamiento y prevención de enfermedades mentales, tales como la depresión. El ejercicio físico, favorece tanto a nuestra salud física como psicológica, entre otros beneficios, el deporte disminuye síntomas de ansiedad, estrés e incluso aumenta la autoestima de aquellos individuos que lo practican.

Palabras clave: Actividad física, salud mental, depresión.

Objetivos

  • Valorar y evaluar la importancia y eficacia del deporte como tratamiento para la depresión.

Introducción

Una de las enfermedades mentales más prevalentes en nuestra sociedad es la depresión. Una causa de morbilidad y mortalidad común en todo el mundo. Esta se encuentra ligada a diversos factores genéticos, físicos, derivados de relaciones sociales e incluso relacionadas con la zona geográfica. 1

Como tratamiento para esta enfermedad encontramos fármacos antidepresivos, psicoterapia, terapia electroconvulsiva y actividad física. En innumerables casos esta enfermedad es tratada de manera inadecuada. 2

En la actualidad se vuelve a prestarse especial atención en la actividad física como tratamiento para la depresión. 3

Hoy en día aquellos pacientes deprimidos que realizan ejercicio de manera regular pueden recibir buenas críticas de otras personas, lo cual refuerza la autoestima de estos. Además, la actividad física favorece a evadirse a estas personas de pensamientos negativos y centrar su atención en su capacidad para adquirir nuevas habilidades. Además, a nivel bioquímico y fisiológico favorece puesto que incrementa los niveles de endorfinas. 4,5,6

Así podemos observar que la actividad física favorece a la reducción de padecer enfermedades cardiovasculares, disminuye el IMC (índice de masa corporal), la (TA) tensión arterial, y la fatiga, favorece al manejo del dolor y por supuesto, los estudios demuestran como reduce la depresión definida. 7,8

Deporte y salud mental

La evidencia nos muestra como el ejercicio físico se encuentra relacionado con la salud mental, puesto que tener hábitos deportivos saludables y regulares permite que los individuos incrementen la confianza en si mismos, se encuentren mejor consigo mismos lo cual permite una mejoría a nivel cognitivo. Todo ello afecta favorablemente a nivel psicológico, permite tener una mejor calidad de vida, reducir el estrés, la ansiedad y por tanto disminuir la depresión. 9

Al enfocar el ejercicio físico como herramienta para obtener una buena salud mental, observamos que puede ser usado en diversas patologías como estados depresivos, ansiedad o estrés. El personal de Enfermería en Atención Primaria, utiliza el ejercicio físico como prevención de enfermedades y promoción de la salud. Ya que puede prevenir la aparición de trastornos como el de personalidad, puede servir como herramienta protectora de falta de habilidades sociales o disminución de ansiedad laboral, académica o social. 10

Abu-Omar et. al llevaron a cabo un estudio en 2004 en el cual relacionaban las horas a la semana de ejercicio físico con la salud mental. Utilizando una muestra de entre quince países de la U.E. En este estudio descriptivo determinaron que la salud mental de aquellas personas que realizaban ejercicio físico de manera regular era mejor y tenían menor número de patologías psicológicas. 11

En 2000 Paluska et. al concluyeron en una investigación que existe una gran relación entre el deporte y las patologías de depresión y ansiedad. Se observó que aquellos individuos sin patologías de salud mental son más activos que aquellos con patología depresiva pero que al incrementar las actividades deportivas aeróbicas o de fuerza disminuyen significativamente los síntomas relacionados con estas patologías. En cambio, Paluska señala que actualmente no hay evidencia que muestre que esa práctica de deporte de manera regular prevenga estas patologías. 12

Atendiendo a la ansiedad, en Gran Bretaña se llevó a cabo un estudio por Bhui y Flecher quienes nos indican que la práctica habitual de actividad física disminuye los síntomas incluso al mismo que nivel que se podría conseguir con la práctica de mindfulness o relajación. En su estudio Bhui et. al concluyeron que aquellos hombres que realizan alrededor de 92 minutos de deporte suponen un factor de protección de la ansiedad. 13

Ejercicio y niños

Los diversos estudios nos demuestran que en este rango de población el ejercicio también aporta beneficios psicológicos, o bien se ha demostrado que llevar una vida sedentaria favorece a padecer síndromes depresivos. 14,15

Se realizaron dos revisiones sistemáticas recientemente, enfocadas a la niñez y adolescencia, que determinan que el ejercicio reduce los síntomas de depresión. 16,17

Daphne J. Korczak et. al llevaron a cabo una revisión sistemática y metaanálisis con 50 muestras que suponen un total de 89.894 participantes en edad infantil y adolescente. Observaron que a mayor actividad física menores síntomas depresivos. Se utilizó el método de entrevista y el de cuestionario para examinar a los diversos síntomas depresivos. La gravedad del trastorno depresivo mayor se diferencia de síntomas depresivos por su menor sensibilidad en actividades de prevención, hay más factores de riesgo cardiovascular y menor eficacia del tratamiento. 18,19

Otros estudios que optaron por medir tanto la frecuencia como la intensidad del ejercicio físico determinaron que existe una mayor asociación con la depresión que aquellos estudios que solo introdujeron en su estudio el factor de intensidad. En la actualidad algunas guías clínicas recomiendan realizar ejercicio 45 minutos 3 veces a la semana en pacientes con trastorno depresivo mayor. 20

Sin embargo, la Sociedad pediátrica de Canadá y la Academia de Pediatría Estadounidense recomienda al menos 60 minutos de ejercicio moderado en niños y adolescentes diariamente, para su salud general. Ambos apoyan tanto la frecuencia e intensidad del ejercicio como recomendación para mejorar el estado de ánimo depresivo. Hay muchas teorías acerca de los beneficios en niños para la depresión incluso como efectos antiinflamatorios, aumentando factores de crecimiento que favorecen la actividad neuronal, efectos neuroendocrinos a nivel de hipotálamo en la glándula pituitaria y así como afectando en la eficacia de la insulina. 21,22,23

Diversos estudios que relacionaron el ejercicio con la depresión determinaron un mayor riesgo social, como por ejemplo un nivel económico más bajo, barrios más empobrecidos, estar dentro de servicios de protección infantil, etc. Todos estos niños tienen una mayor probabilidad de padecer trastornos depresivos y a su vez se demostró que el efecto del ejercicio físico en este sector de la población tenía menor eficacia en comparación con niños que se encontraban en menor riesgo social. 24,25

Ejercicio y adolescentes

Atendiendo a la edad escolar, las estadísticas muestran el mayor porcentaje de casos con síntomas de ansiedad y depresión se dan durante la adolescencia. Es importante destacar esta edad puesto que estas patologías podrían desencadenar en efectos nocivos o no deseados como embarazos, consumo de drogas y alcohol entre otros. Parte de estos síntomas de estrés, depresión o ansiedad se deben entre otros factores por presiones a nivel académico. Debido al exceso de trabajo y exámenes, dificultades para adaptarse en los centros, problemas familiares como separación de padres o pérdidas etc. 26

Sin embargo, se ha observado como existen otros factores para afrontar o incluso prevenir la aparición de todos esos problemas que padecen los adolescentes y que desembocan en ansiedad o depresión, la práctica de ejercicio físico. 27

Un meta-análisis llevado a cabo por Petruzzello, Landers, Hatfield, Kubitz y Salazar en 1991, determinaron que el ejercicio físico si favorecía a disminuir estos niveles de estrés ansiedad y depresión en esta población, pero que para que tuvieran un impacto real es preciso que sea un deporte rítmico como correr, andar, montar en bicicleta o saltar obstáculos. La actividad física debe tener una duración de entre 5 a 30 minutos. 28

Un estudio realizado en la Universidad de Murcia por Herrera-Gutiérrez et. al pretendían buscar una asociación entre ansiedad, depresión y el ejercicio realizado en un sector determinado de la población, la adolescencia. Para llevarlo a cabo utilizaron una muestra de estudiantes españoles de bachillerato. Atendiendo a la cantidad de ejercicio y el nivel de ansiedad y depresión que padecían los participantes, observaron que cuanto mayor deporte realizan el nivel de ansiedad y los síntomas depresivos disminuye considerablemente. 29

Ejercicio y personas mayores

El ejercicio en personas mayores se ha visto, en diferentes estudios, que mejora su salud. Permiten un aumento del equilibrio, mayor fuerza lo cual beneficia en su calidad de vida y por tanto en los procesos depresivos. Es importante realizar ejercicio físico para este sector de la población, puesto que, nos disminuye e incluso previene, de la limitación de la movilidad y por tanto de la discapacidad. 30

Hay que destacar como la actividad física, favorece a la independencia de estas personas y permite llevar a cabo de manera autónoma las actividades de la vida diaria. 31

Los estudios ya han demostrada los beneficios de la actividad física para pacientes diagnosticados de depresión, pero, además los estudios están centrando su atención en el efecto de la actividad física en personas mayores no deprimidas que mejoran su rendimiento cognitivo y su estado de ánimo, lo cual actúa como factor preventivo. 32

En 2012 García et. al realizaron un estudio con el cuales pretendían mostrar relación entre la autoestima y la actividad física, la muestra elegida para la investigación fue una población de adultos mayores, estos pudieron mostrar diversos niveles de autoestima en función de aquellos individuos que realizan ejercicio y los que no, las conclusiones que obtuvieron fueron que aquellos que practicaban de manera regular actividad física mostraban un mayor nivel de autoestima. 33

Conclusiones

Tras obtener información de diversos estudios, comprobamos como realizar ejercicio favorece a tener una salud tanto mental como física buena. Hemos observado como la actividad física previene la aparición de enfermedades mentales o físicas, así como disminuye los niveles de estrés y ansiedad. La mayor parte de los estudios muestran una clara relación entre la realización de actividad física y la disminución de los síntomas de depresión o incluso remisión de la enfermedad. Por tanto, el ejercicio es una actividad fundamental en protocolos de promoción de la salud.

Bibliografía

  1. Anstey KJ, Sanden CV, Sargent-Cox K, Luszcz MA. Prevalence and risk factors for depression in a longitudinal, population-based study including individuals in the community and residential care. Am J Geriatr Psychiatry 2007; 15: 497–505.
  2. Frazer CH, Christensen H, Griffiths KM. Effectiveness of treatments for depression in older people. Med J Austr 2005; 182: 627–32.
  3. Scott MG. The contributions of physical activity to psychological development. Res Q
    1960;31:307•20
  4. Lepore SJ. Expressive writing moderates the relation between intrusive thoughts and depressive symptoms. J Pers Soc Psychol 1997;73:1030•7.
  5. Mynors•Wallis LM, Gath DH, Baker F. Randomised controlled trial of problem solving treatment, antidepressant medication, and combined treatment for major depression in primary care. BMJ 2000;320:26•30.
  6. Leith LM. Foundations of exercise and mental health. Morgantown, WV: Fit• ness Information Technology, 1994:17•44.
  7. Chen KM, Tseng WS, Ting LF, Huang GF. Development and evaluation of a yoga exercise programme for older adults. J Adv Nurs 2007; 57:432–41.
  8. Biddle S, Fox K, Boutcher S, Faulkner G. The way forward for physical activity and the promotion of psychological well-being. In Biddle S, Fox K, Boutcher S. eds. Physical activity and psychological well-being. London, Routledge, 2000, 155.
  9. Fox, K. R. (1999). The influence of physical activity on mental well-being. Public health nutrition, 2(3a), 411-418. https://doi.org/10.1017/S1368980099000567.
  10. Junta de Castilla y Léon, Sanidad Castilla y Léon (SACYL). Guías de práctica clínica de Prescripción del ejercicio físico: https:// www.saludcastillayleon.es/ profesionales/es/ programas-guias-clinicas/ guias- practica-clinica/guiasclinicas
  11. Abu-Omar,K., Rütten, A., y Lehtinen, V.(2004). Mental health and physical activity in the European Union. Soz Praventivmed, 49(5), 301-309. https: //www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/15497649
  12. Paluska, S.A., Schwenk, T.L. (2000). Physical Activity and Mental Health: Current Concepts. Sports Med, 29(3), 167-180. https:// www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/1073926
  13. Bhui, K., Fletcher, A. (2000). Common mood and anxiety states: gender differences in the protective effect of physical activity. Soc Psychiatry Psychiatr Epidemiol, 35, 28-35. https: // www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/10741533
  14. Cooney GM, Dwan K, Greig CA, et al. Exercise for depression. Cochrane Database Syst Rev. 2013;(9):CD004366
  15. Nystrom MB, Neely G, Hassmen P, Carlbring P. Treating major depression with physical activity: a systematic overview with recommendations. CognBehav Ther. 2015;44(4):341–352
  16. Bursnall P. The relationship between physical activity and depressive symptoms in adolescents: a systematic ws Evid Based Nurs. 2014;11(6):376–382
  17. Mammen G, Faulkner G. Physical activity and the prevention of depression: a systematic review of prospective studies. Am J Prev Med.2013;45(5):649–657
  18. Almas A, Forsell Y, Iqbal R, Janszky I, Moller J. Severity of depression, anxious distress and the risk of cardiovascular disease in a Swedish population-based cohort. PLoS One. 2015;10(10):e0140742
  19. Trivedi MH, Morris DW, Wisniewski SR, et al. Increase in work productivity of depressed individuals with improvement in depressive symptom severity. Am J Psychiatry. 2013;170(6):633–641
  20. National Collaborating Centre for Mental Health. The Treatment and Management of Depression in Adults (Updated Edition): National Clinical Practice Guideline 90. London, United Kingdom: National Institute for Health & Clinical Excellence; 2010
  21. Council on Sports Medicine and Fitness; Council on School Health. Active healthy living: prevention of childhood obesity through increased physical activity. Pediatrics. 2006;117(5):1834–1842
  22. Canadian Paediatric Society & Healthy Active Living Committee. Healthy active living for children and youth. Paediatr Child Health. 2002;7(5):339–358
  23. Tsatsoulis A, Fountoulakis S. The protective role of exercise on stress system dysregulation and comorbidities. Ann N Y Acad Sci. 2006;1083:196–213
  24. Colman I, Jones PB, Kuh D, et al. Early development, stress and depression across the life course: pathways to depression in a national British birth cohort. Psychol Med.2014;44(13):2845–2854
  25. Madigan S, Brumariu LE, Villani V, Atkinson L, Lyons-Ruth K. Representational and questionnaire measures of attachment: A meta-analysis of relations to child internalizing and externalizing problems. Psychol Bull. 2016;142(4):367–399
  26. Pardo, G., Sandoval, A. y Umbarila, D. (2004). Adolescencia y depresión. Revista Colombiana de Psicología, 13, 17-32.
  27. Taras, H. (2005). Physical activity and student performance at school.The Journal of School Health, 75 (6), 214-218.
  28. Petruzzello, S.J., Landers, D., Hatfield, B.D., Kubitz, K.A. y Salazar, W. (1991). A meta analysis on the anxiety-reducing effects of acute and chronic exercise. Sports Medicine, 11 (3), 143-188.
  29. Eva Herrera-Gutiérrez, David Brocal-Pérez, Diego Javier Sánchez Mármol y José Miguel Rodríguez Dorantes. Relación entre actividad física, depresión y ansiedad en adolescentes. Cuadernos de Psicología del Deporte, vol. 12, Suplemento 2, 31-38
  30. Hill K, Smith R, Fearn M, Rydberg M, Oliphant R. Physical and psychological outcomes of a supported physical activity program for older carers. J Aging Phys Act 2007; 15: 257–71.
  31. Sánchez, P. A., Ureña, F., Garcés de Los Fayos, E. J. (2002). Repercusiones de un programa de actividad física gerontológica sobre la aptitud física, autoestima, depresión y afectividad. Cuadernos de Psicología del Deporte, 2(2), 57-73.
  32. Dustman RE, Ruhling RO, Russell EM et al.Aerobic exercise training and improved neuropsychological function of older individuals. Neurobiol Aging 1984; 5: 35–42.
  33. García, A. J., Marín, M., Bohórquez, M.R. (2012). Autoestima como variable psicosocial predictora de la actividad física en personas mayores. Revista de Psicología del Deporte, 21(1), 195-200.
Salir de la versión móvil