Actividad física durante el embarazo

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 3–Marzo 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº3: 64

Autor principal (primer firmante): Nieves Pina Fuertes

Fecha recepción: 1 de Marzo, 2022

Fecha aceptación: 24 de Marzo, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(3) 64

Autoras: Nieves Pina Fuertes (Matrona), Patricia Marcos De Marco (Matrona), Rocío Alcántara Cano (Matrona), María Sampietro Palomares (Matrona), Lara Sánchez Serrano (Matrona), María del Carmen Llorente González (Matrona).

Resumen

La práctica deportiva durante la gestación generalmente ha estado limitada a actividades de baja intensidad o incluso reposo.

La evidencia demuestra grandes beneficios de realizar ejercicio físico para la mujer, cumpliendo unas recomendaciones de ejercicio de manera regular y evitando el sedentarismo.

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Se ha realizado una revisión de las ultimas actualizaciones sobre actividad física de moderada y alta intensidad en el embarazo, ya que, como profesionales sanitarios, es interesante conocer cuáles son estos beneficios que nos aporta la actividad deportiva en el embarazo y así transmitírselo a las mujeres que nos consultan.

Introducción

La actividad deportiva durante la gestación se ha basado durante muchos años en cuestiones sociales y culturales, siendo el reposo la práctica dominante. Con el tiempo se ha demostrado, que practicar deporte es seguro y necesario.

El ejercicio aeróbico es una actividad física vigorosa que estimula la respiración y la circulación sanguínea. Realizarlo de forma regular sirve para mejorar o mantener el estado físico.

Reporta muchos beneficios tanto para la madre como para él bebe, mejora o mantiene su estado físico, mantiene el tono muscular, mejora su postura previniendo dolores de espalda, favorece la movilidad de la pelvis, regula nuestra función hormonal, entre algunos beneficios evidenciados.

La mayoría de las mujeres embarazadas no realizan las recomendaciones mínimas de entrenamiento y actividad física por falta de información sobre la seguridad del ejercicio durante el embarazo, o la evidencia sobre la que se basa la información que se les proporciona.

Se han demostrado muchos riesgos de no realizar ejercicio, debido a la asociación a enfermedades vasculares, cardiacas, obesidad, diabetes, y cáncer entre otras.

La OMS determina que realizar actividad física con intensidad moderada una vez por semana recude el riesgo de desarrollar alguna de estas enfermedades a largo plazo.

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La proporción de mujeres que cumplen con una actividad física adecuada en el embarazo es baja, debido a una falta de información de las propias mujeres como de los profesionales sanitarios.

Son muchos los profesionales sanitarios los que siguen recomendando deportes de baja intensidad en las embarazadas que acuden a sus consultas. Por ello, es necesario una revisión de las implicaciones del deporte durante la gestación, ya que debemos conocer cuál es el impacto de los deportes y las consecuencias en la gestación.

Metodología

Se ha realizado una revisión bibliográfica en las bases de datos PubMed y Cochrane. Palabras clave: embarazo, ejercicio físico, esfuerzo físico, deporte.

Objetivo: Conocer los beneficios y las limitaciones de practicar deporte de intensidad moderada o alta durante el embarazo

Resultados

El desconocimiento sobre las diferentes prácticas deportivas y la aportación que tienen hacia la mujer embarazada, hace necesario estudiar cuales son las buenas prácticas de cara a recomendarlas.

Es importante antes de cualquier recomendación de ejercicio, realizar una valoración individualizada de cada mujer sobre los factores de riesgo que pueden influir de forma negativa en la realización del ejercicio. La SEGO propone una serie de factores de riesgo, como factores sociodemográficos, antecedentes reproductivos, clínicos y gestacionales, y concluye que hay que tenerlos en cuenta, pero no son excluyentes para la realización de la actividad deportiva.

Además, es importante conocer la actividad deportiva pre gestación de la mujer, ya que no es lo mismo recomendar una actividad deportiva a población sedentaria que a mujeres con antecedentes de múltiples prácticas deportivas.

Las recomendaciones deben ser acordes a los estilos de vida, gustos o deseos de las mujeres gestantes. Y que este orientada y puede ser cambiante en función del momento del embarazo en que se encuentre.

Se debe tener en cuenta los cambios que se producen en el cuerpo de una embarazada tanto a nivel fisiológico como anatómico, valorándolos antes de realizar la actividad deportiva. La temperatura corporal se eleva, pero no debe hacerlo en exceso, existe la posibilidad de aumento de actividad uterina, de reducción de flujo sanguíneo hacia la placenta y feto y la reducción de nutrientes al feto si la dieta no es acorde al gasto energético realizado.

Algunos de los beneficios que la actividad física en el embarazo aporta, son reducción de los trastornos hipertensivos, mejora de la aptitud cardiorrespiratoria, menor aumento de peso, reducción del riesgo de diabetes, mejor patrón de sueño y mejor estado anímico.

Algunos estudios demuestran que existe una reducción de la depresión posparto en aquellas mujeres que realizan deporte moderado o de alta intensidad. Igualmente, también describen que, en cuanto al tipo de trabajo de parto, mujeres adheridas a ejercicio fisco continuado durante todo el embarazo hacen que disminuya el tiempo total de trabajo de parto.

Sin embargo, en cuanto a beneficios para el feto no existen evidencias claras, en general se observa más probabilidad de tener un peso normal al nacer, reduciendo el riesgo de macrosomía con respecto a las que no realizan ejercicio físico.

Los resultados maternos o fetales son más beneficios cuando se combinan ejercicios aeróbicos y de resistencia en comparación con un solo tipo de ejercicio. Mejorando el estado cardiorrespiratorio de las gestantes.

A pesar de todos los beneficios de realizar ejercicio y en el embarazo hay algunas actividades que no están recomendadas durante la gestación, y las gestantes deben conocerlos.

Estos son aquellas actividades que impliquen presión o descompresión en el abdomen o alteren la proporción de gases corporales (buceo, surf más allá del primer trimestre…), aquellas que producen impactos en la zona abdominal (deportes de contacto), aquellas que no permitan controlar por parte de la embarazada el grado de esfuerzo que se realiza durante el ejercicio, elevando su frecuencia cardiaca por encima de su rango seguro y actividades que impliquen la aparición de lesiones.

El deporte en mujeres gestantes como los lugares donde practicarlos deben ser cuidados y adaptados a un rendimiento adecuado disminuyendo los posibles riesgos. Se recomienda partir de intensidad baja o moderada e ir aumentándola en función de la gestante, sus sensaciones y sus capacidades previas a la gestación.

Conclusión

Históricamente se ha pensado en la mujer embarazada como débil y que no debe realizar esfuerzos. Los profesionales sanitarios implicados en sus cuidados están influenciados por esta percepción, por ello suelen recomendar actividades deportivas de baja intensidad. Sin embargo, las últimas recomendaciones son valorar los hábitos personales previos para que la práctica deportiva sea individualizada y se pueda favorecer de los múltiples beneficios del deporte en esta etapa de su vida.

Los beneficios del entrenamiento en el embarazo son mayores que los riesgos que pueden derivarse de ello. Además, siguen existiendo muchos falsos mitos alrededor de la mujer embarazada.

Como profesionales sanitarios debemos animar a las gestantes a la continuidad de sus prácticas deportivas habituales o fomentar el deporte en aquellas que no lo realicen. Igualmente debemos conocer las implicaciones en el embarazo de los deportes para poder realizar una buena educación para la salud y ofrecer a la mujer una seguridad en este ámbito.

Existen muchas limitaciones a la hora de buscar evidencias en deportes de media y alta intensidad, pero no se han encontrado efectos adversos asociados a la práctica deportiva. Siendo favorable realizar deporte de moderada y alta intensidad combinando ejercicio aeróbico y de resistencia.

Aunque existen algunas guías de práctica clínica que han desarrollado recomendaciones de práctica deportiva en la gestación, es necesario más investigación en este campo.

Bibliografía

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