Estado actual del consumo y factores de riesgo relacionados con el abuso de sustancias en España durante la adolescencia

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 5–Mayo 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº5: 237

Autor principal (primer firmante): Sara Andrés Rueda

Fecha recepción: 4 de Mayo, 2021

Fecha aceptación: 29 de Mayo, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(5): 237

Autores

  • Sara Andrés Rueda: (autora principal) enfermera en el Centro de Salud Parque Goya de Zaragoza. Máster en Iniciación a la Investigación en Ciencias de la Enfermería.
  • Bárbara Hernández Artal: Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza.
  • Beatriz Pablo Navarro: Enfermera en Hospital Materno Infantil Miguel Servet Zaragoza. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza.
  • Hernando Antonio Guarin Duque. Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet Zaragoza. Máster en Salud Pública por la Universidad de Zaragoza.
  • Gema Bermúdez Moreno: Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. Máster Oficial en Gerontología social. Longevidad, salud, calidad por la Universidad de Jaén. Máster en farmacoterapia para Enfermería Universidad de Valencia.
  • Eliana Patricia Barrientos Jaramillo: Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. Máster en Salud Pública por la Universidad de Zaragoza.

Resumen

La adolescencia es una fase vulnerable en la que predominan los patrones desadaptativos de personalidad, en la que existen diferentes variables personales y psicosociales que se encuentran en estrecha relación con el uso y abuso de drogas legales e ilegales, constituyendo un notable problema de salud pública en España.

Palabras clave:

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Adolescencia, consumo, sustancias, drogas, dependencia.

Introducción

La adolescencia es una fase especialmente vulnerable para el desarrollo de problemas en la conducta. En este periodo evolutivo, predominan los patrones desadaptativos de personalidad, agresividad, conductas antisociales, déficit de autocontrol y dificultades de integración en el grupo social. Entre estos patrones destaca el consumo de drogas, que continúa siendo un notable problema de salud pública 1 Los informes anuales del Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías (European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction, 2018) muestran que España se encuentra entre los países de la Unión Europea con mayor consumo de cocaína y cannabis 2

En las conductas de consumo suelen tenerse en cuenta dos factores: abuso y dependencia. Se diferencian en el grado de adherencia al consumo de la sustancia adictiva. El abuso tiene unos límites bien definidos y puede contemplarse como una etapa de transición a la dependencia, la cual define la patología de la adicción 3

La OMS define los problemas de drogodependencia como “un estado psíquico y a veces físico, resultante de la interacción de un organismo vivo y una droga, caracterizado por un conjunto de comportamientos que incluyen la necesidad o compulsión de consumir la sustancia o droga de forma continuada, con el fin de experimentar los efectos psíquicos que esta produce o, de evitar la sensación desagradable que ocasiona la falta de consumición de la misma 4

La drogodependencia es un fenómeno que va más allá del plano individual, afectando a la comunidad, fundamentalmente al ámbito familiar y laboral. Se considera que se produce un contagio o trasmisión de conductas de sujeto a sujeto en la drogadicción. Esto se debe, en gran parte, a la presión de grupo de referencia, sobre todo en adolescentes en situación marginal o ambiente familiar complicado. 3

Epidemiología

La prevalencia del consumo de sustancias en España se ha mantenido relativamente estable a lo largo de los últimos años; alrededor de un tercio de la población adulta admite haber consumido en algún momento alguna sustancia ilícita o droga. Según el último registro publicado en 2019, las cinco drogas más consumidas entre la población son: resina de cannabis, cocaína, hierba de cannabis, heroína y anfetaminas; siendo el cannabis la droga más común y su consumo se concentra en la población adolescente y adultos menores de 35 años. Según diversos estudios consultados, el consumo sigue siendo más común en hombres que mujeres, en el caso de las mujeres 11,5% lo consumen frente a un 25% de hombres. Lo mismo ocurre con la cocaína, 1,4% mujeres y un 4,2% hombres, siendo también el porcentaje mayor en hombres en anfetaminas o MDMA. 5

Según los últimos informes del Observatorio de las Drogas y las Adicciones (OEDA, publicados en 2020)6, las drogas más consumidas por los jóvenes adolescentes (14 – 18 años) son las legales; alcohol y tabaco, seguidas del cannabis y los hipnosedantes con o sin receta médica.

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El consumo de drogas legales está más extendido entre las mujeres y el consumo de las drogas ilegales más en los hombres, excepto para los hipnosedantes sin receta médica. La edad media de inicio en el consumo se sitúa entre los 14 y los 16 años, y las prevalencias de consumo aumentan con la edad.

En 2018, el 77,9% de los jóvenes de 14 a 18 años había consumido alcohol alguna vez. El consumo intensivo, borracheras y binge driking, continúa con prevalencias elevadas, con un ligero repunte los últimos años. Los menores de edad obtienen alcohol con mucha facilidad, principalmente en supermercados y pubs, siendo la sustancia psicoactiva percibida como menos peligrosa entre los estudiantes.

En 2018, el 41,3% fumó tabaco alguna vez en la vida, el 35% durante el último año. En 2018 empezaron a consumir tabaco 205.600 estudiantes de 14 – 18 años, (21.000 más que en 2016). Se observa una tendencia ligeramente ascendente del consumo de tabaco, tras una fase de descenso del consumo iniciada en 2004, coincidiendo con la Ley 28/2005 Antitabaco y que continuó hasta 2014. La percepción de riesgo ante el consumo de tabaco se ha incrementado y la mayoría (88,7%) de los jóvenes opina que puede producir problemas de salud.

El cannabis es la droga ilegal más consumida por los jóvenes. En 2018 el 33% había consumido cannabis alguna vez en su vida y el 27,5% en el último año y empezaron a consumirlo 222.200 estudiantes de 14 a 18 años. En 2018 se observó un repunte en el consumo problemático de cannabis. Los jóvenes tienen una baja percepción del riesgo asociado al consumo, siendo tras el alcohol y el tabaco, la sustancia psicoactiva percibida como más disponible por esta población.

Los hipnosedantes son la sustancia que mayor proporción de estudiantes consumen después del alcohol, tabaco y cannabis, En el 2018, el 8,6% de los jóvenes de 14 a 18 había consumido hipnosedantes (sin receta) alguna vez en la vida, mientras que el 6,1% lo hizo durante el último año. El consumo es más prevalente entre las mujeres.

Respecto a la cocaína, el 2,9% de la población de 14 a 18 años la ha consumido alguna vez en la vida, siendo el 2,4% en el último año. Se observa una tendencia descendente en el consumo, iniciada en 2004.

En 2018, en los últimos 12 meses, consumieron éxtasis el 1,9% de los jóvenes de 14 a 18 años, anfetaminas el 1,1% y alucinógenos el 1,4%. El porcentaje de consumo de estos se mantiene en niveles bajos, aunque a partir de 2016 se produjo un ligero repunte en la prevalencia de consumo de éxtasis y alucinógenos tras su descenso desde 2002 a 2014.

Las nuevas sustancias psicoactivas, como pueden ser setas, ketamina…, con sustancias con prevalencias de consumo más bajas que las drogas clásicas. En 2018, el 2,4% de los estudiantes de 14 a 18 años había consumido alguna nueva sustancia psicoactiva alguna vez en la vida. El 0,8% ha probado spice alguna vez, el 0,6% ketamina, el 0,4% salvia, el 0,4% mefedrona y el 0,4% ayahuasca. Es remarcable que el 54,4% no ha oído hablar nunca de este tipo de sustancias. 6

Factores de riesgo

La impulsividad se ha asociado con el inicio temprano y evolución del consumo de drogas. Es definida como la incapacidad de ejercer un efectivo autocontrol de la conducta cuando se presentan indicios que sugieren recompensa o castigo, Se relaciona con diferentes dimensiones psicológicas como la desinhibición, la urgencia, la búsqueda de novedades y sensaciones o la falta de planificación y dificultad en la atención sostenida. Dentro de la búsqueda de sensaciones, el deseo de vivir experiencias variadas, novedosas, complejas e intensas y la asunción de riesgos sociales, legales, físicos y/o financieros como consecuencia de tales experiencias es relevante destacar la especial sensibilidad en la población adolescente 1

El consumo abusivo de drogas en la adolescencia representa un problema grave que interfiere en el adecuado desarrollo psicosocial de la persona y afecta a las distintas áreas vitales. Existen diferentes variables personales y psicosociales que se encuentran en estrecha relación con el uso y abuso de drogas legales e ilegales durante la adolescencia, como puede ser el concepto de autoestima y el autoconcepto; que destaca como principal recurso personal y social en relación con el ajuste psicosocial y bienestar. Un concepto favorable de uno mismo ayuda en el establecimiento de relaciones adecuadas tanto con los iguales como con la familia, manifestando menos dificultades durante este periodo evolutivo. El estrés vital o los acontecimientos vitales negativos o conductas violentas, siendo una de las variables que mejor predicen el consumo de sustancias en menores. 7

Dentro del desarrollo de los recursos psicosociales que permiten a la población adolescente afrontar con éxito los cambios asociados a la etapa, la familia tiene un papel determinante, ya que es el referente principal. Existen numerosos estudios que reflejan la influencia que ejerce la familia en los adolescentes, tanto en su adecuado ajuste psicosocial como su implicación en conductas problemáticas y consumo de drogas ilegales, siendo mayor en aquellos que reciben menor apoyo familiar o con menor capacidad de comunicación y discusión de los conflictos familiares. Las relaciones familiares positivas en las que predomina la vinculación emocional actúan como mecanismo de prevención en el consumo de drogas. Sin embargo, una ausencia de afecto y aceptación, malas relaciones y falta de diálogo, pueden ser un factor crítico que favorezca el consumo de drogas por parte de los y las adolescentes. Las variables familiares que más frecuentemente se relacionan con el consumo de drogas son un clima familiar negativo, en el que predomina el estrés, la negatividad y el rechazo; grandes conflictos familiares y predominio de la hostilidad; un exceso de protección y falta de comunicación adecuada. 7

Repercusiones

Entre las consecuencias del abuso de drogas se puede destacar los trastornos fisiológicos; como puede ser síndrome de abstinencia, convulsiones, cambios en el ritmo cardiaco o deterioro del sistema nervioso central. Dentro de los psicológicos, el desarrollo de comportamientos tipo evitativo y límite, que cursa con sintomatología en la que predomina la ansiedad, relacionada con el trastorno de pensamiento. Como consecuencia, esto provoca en los adolescentes quejas somáticas, pensamientos intrusivos y compulsivos. Además, provoca inestabilidad emocional, caracterizada por angustia, disforia, y pensamiento paranoide.

Todo esto puede ocasionar la aparición de malas relaciones familiares; la habituación a experiencias de fallecimiento por sobredosis, problemas legales y económicos asociadas al consumo de drogas o incluso inclusión en contextos delictivos, para justificar, normalizar y conseguir recursos para la compra de sustancias, así como incluir dichos comportamientos adictivos y delictivos en el estilo de vida. 8

Conclusiones

La adolescencia es una etapa que va acompañada de un aumento de estrés, de cambios biológicos y físicos, en la que fácilmente aparecen desórdenes emocionales, cognitivos y sociales. Esta vulnerabilidad puede generar un aumento en la asunción de conductas de riesgo, entre las que destaca el consumo de sustancias, para sentirse parte del grupo o desafiar las normas establecidas frente a la sociedad y la familia. Comenzar tan temprano con el abuso de sustancias puede desencadenar en drogodependencia, sin ser consciente la población adolescente de las consecuencias perjudiciales que esto puede conllevar, tanto física, económica y mentalmente además del deterioro de las relaciones sociales y familiares.

Bibliografía

  1. Martínez-Fernández V, Lloret-Irles D, Segura Heras JV. Impulsividad y búsqueda de sensaciones como predictores del consumo de drogas en adolescentes: Un estudio longitudinal. Rev Psico Clínica Niños y Adolescentes. 5(3):9-15. 2018
  2. Castelló-Cogollos L, Buen Cañigral J, Valderrama-Zurrián JC. Análisis de redes sociales y bibliométrico de las tesis españolas sobre drogodependencias en la base de datos TESEO. Rev Adicciones. 31(4). 2019.
  3. Gastón-Guerrero A. Patología dual: drogodependencia y depresión. Apuntes de Psicología. 38(1):13-22. 2020.
  4. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad [Internet]. España: Gobierno de España; 2012. Disponible en: http://www.msssi.gob.es/ campannas/ campanas/ drogas2.htm
  5. Murillo Blázquez N, Moruno-Miralles P. Investigación sobre drogodependencia en terapia ocupacional: scoping review. TOG (A Coruña) 17(2). 2020;
  6. Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. Informe 2020: Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España. Disponible en: https://pnsd. sanidad. gob.es/ profesionales/ sistemas Informacion/ informes Estadisticas/ pdf/2020OEDA -INFORME.pdf
  7. Rueda-Aguilar EF. Perfil psicosocial de adolescentes consumidores de drogas: un análisis de las diferencias de género. Rev Esp de Drogodependencia. 45(3): 55-71. 2020.
  8. Picado-Valverde EM, Salgado-Ruiz A. Perfil de las características y factores de riesgo de la drogodependencia. Rev Esp Drogodependencia. 43(2): 29-47. 2018.