Abordaje del paciente geriátrico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 2–Febrero 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 2: 93

Autor principal (primer firmante): Franchesca del Socorro Tercero Izaguirre

Fecha recepción: 13/01/2024

Fecha aceptación: 08/02/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(2): 93

Autores:

Franchesca del Socorro Tercero Izaguirre TCAE Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa

Claudia Yarlene Rodríguez Moreno TCAE Hospital Miguel Servet.

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Dinca Faniesa Catín Medina TCAE C.R.P Nuestra Señora del Pilar.

María Teresa Martin Arranz TCAE.

Rossana Pinto Villavicencio TCAE Hospital Miguel Servet.

Nixa Ivania Espinoza Moreno TCAE Centro de Mayores Romareda.

Palabras clave:

Paciente geriátrico, anciano, cuidados, envejecimiento.

Introducción

La geriatría es una rama de la Medicina que se especializa en el cuidado de las personas mayores y en el tratamiento de las enfermedades asociadas con el envejecimiento.

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Su objetivo principal es proporcionar atención integral para mejorar la calidad de vida de los pacientes mayores y abordar las complejidades médicas, sociales y emocionales que surgen con el envejecimiento.

El abordaje del paciente geriátrico requiere una atención especializada y centrada en las necesidades y características propias de la población de edad avanzada.

Características de los pacientes geriátricos

Los pacientes geriátricos presentan características particulares que requieren una atención y enfoque específicos por parte de los profesionales de la salud.

A continuación, se enumeran algunas de las características comunes de los pacientes geriátricos:

  • Envejecimiento Fisiológico: Cambios naturales en los sistemas del cuerpo debido al envejecimiento, como la disminución de la masa muscular, la disminución de la función renal y cambios en la función cognitiva.
  • Multimorbilidad: Tendencia a presentar múltiples enfermedades crónicas simultáneamente, lo que puede complicar el tratamiento y la gestión de la salud.
  • Polifarmacia: Uso de múltiples medicamentos, a menudo para abordar varias condiciones de salud, lo que aumenta el riesgo de interacciones medicamentosas y efectos secundarios.
  • Fragilidad: Pérdida de la reserva funcional y la capacidad de adaptación del organismo, lo que aumenta el riesgo de caídas, fracturas y disminuye la capacidad de recuperación.
  • Declinación Cognitiva: Mayor susceptibilidad a la declinación cognitiva y trastornos neurodegenerativos, como la demencia y la enfermedad de Alzheimer.
  • Disminución de la Reserva Funcional: Menor capacidad para hacer frente al estrés fisiológico y a las enfermedades agudas debido a una reserva funcional reducida.
  • Cambios Sensoriales: Pérdida gradual de la agudeza sensorial, incluyendo la audición y la visión, lo que puede afectar la comunicación y la calidad de vida.
  • Cambios Musculoesqueléticos: Pérdida de masa muscular y densidad ósea, lo que contribuye a la disminución de la fuerza y la movilidad.
  • Problemas Dentales y Nutricionales: Mayor prevalencia de problemas dentales y nutricionales que pueden afectar la ingesta de alimentos y la salud bucal.
  • Aislamiento Social: Riesgo de aislamiento social y soledad debido a la pérdida de amigos y familiares, así como a la limitación de la movilidad.
  • Necesidades de Cuidados a Largo Plazo: Mayor probabilidad de requerir cuidados a largo plazo, ya sea en el hogar, en centros de atención a largo plazo o mediante servicios comunitarios.
  • Mayor Vulnerabilidad a Infecciones: Mayor susceptibilidad a infecciones debido a un sistema inmunológico debilitado.
  • Problemas de Incontinencia: Mayor incidencia de problemas de incontinencia urinaria y fecal.
  • Necesidades Especiales en el Entorno de Atención Médica: Requieren adaptaciones en el entorno de atención médica para garantizar la seguridad y la comodidad, como iluminación adecuada, apoyos para la movilidad y accesibilidad.

Abordaje de la atención del paciente geriátrico

Así pues, y teniendo en cuenta todas estas características que comparten los paciente geriátricos, deberemos tener en cuenta los siguientes puntos clave a la hora de abordar/tratar con un paciente geriátrico:

Evaluación Integral:

  • Realizar una evaluación completa que incluya aspectos médicos, psicosociales y funcionales.
  • Evaluar la presencia de enfermedades crónicas, polifarmacia y posibles interacciones medicamentosas.

Historia Clínica:

  • Obtener una historia clínica detallada que incluya cambios en la función cognitiva, estado de ánimo, capacidad funcional y calidad de vida.
  • Investigar la presencia de síntomas atípicos o no específicos que puedan ser indicativos de problemas de salud en la población geriátrica.

Valoración Cognitiva:

  • Evaluar la función cognitiva utilizando herramientas específicas, como el Mini-Mental State Examination (MMSE) o el Montreal Cognitive Assessment (MoCA).
  • Identificar signos de demencia o deterioro cognitivo y adaptar la comunicación y la información en consecuencia.

Valoración Funcional:

  • Evaluar la capacidad funcional del paciente, incluyendo la movilidad, la capacidad para realizar actividades de la vida diaria (AVD) y las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD).
  • Considerar la necesidad de rehabilitación o intervenciones para mejorar la funcionalidad.

Prevención de Caídas:

  • Identificar factores de riesgo de caídas y tomar medidas para prevenirlas.
  • Revisar la medicación en busca de efectos secundarios que puedan aumentar el riesgo de caídas.

Manejo de Enfermedades Crónicas:

  • Gestionar las enfermedades crónicas de manera integral y adaptada a las necesidades del paciente geriátrico.
  • Ajustar la medicación según la tolerancia y la fragilidad del paciente.

Aspectos Psicosociales:

  • Considerar el apoyo emocional y social del paciente.
  • Incluir a la familia y cuidadores en el proceso de atención y toma de decisiones.

Nutrición:

  • Evaluar el estado nutricional y asegurar una dieta equilibrada y adecuada a las necesidades específicas de la persona mayor.
  • Monitorizar el peso y la ingesta de líquidos.

Manejo del Dolor:

  • Prestar especial atención al manejo del dolor, ya que puede ser subestimado o subdiagnosticado en la población geriátrica.

Comunicación Sensible:

  • Adaptar el estilo de comunicación al nivel cognitivo del paciente.
  • Ser paciente y permitir tiempo suficiente para que el paciente exprese sus preocupaciones y comprenda las instrucciones.

Conclusión

El abordaje del paciente geriátrico debe ser holístico, teniendo en cuenta tanto los aspectos médicos como los psicosociales, con un enfoque centrado en la calidad de vida y el bienestar del paciente. Es fundamental trabajar en colaboración con un equipo multidisciplinario para abordar de manera integral las diversas necesidades de los adultos mayores.

Al abordar a los pacientes geriátricos, es esencial tener en cuenta estas características y brindar una atención personalizada.

Bibliografía

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