Abordaje de Enfermería: ejercicio físico en el trastorno depresivo del adulto

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 8– Diciembre 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº8:128

Autor principal (primer firmante): Daniel Sánchez Solís

Fecha recepción: 23 de noviembre, 2020

Fecha aceptación: 13 de diciembre, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(8):128

Autor y categoría: Daniel Sánchez Solís. Enfermero

Resumen

El deporte es una de las actividades de mayor impacto positivo para proteger la salud y prevenir las enfermedades. Los beneficios del ejercicio físico son numerosos y variados, y su relación con la salud física, mental y social está sólidamente demostrada.

Antes de entrar en materia conviene distinguir la actividad física del ejercicio físico. La actividad física es cualquier tipo de movimiento que realiza una persona (como llevar la bolsa de la compra). El ejercicio físico es un movimiento realizado en el marco de un programa más o menos estructurado, durante un tiempo determinado, con una técnica determinada y que persigue unos objetivos (como puede ser nadar).

La depresión es una enfermedad mental. Es un trastorno del estado de ánimo en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante semanas o por más tiempo. La depresión en los adultos mayores es un problema generalizado, pero no es una parte normal del envejecimiento. Con frecuencia, no se reconoce ni recibe tratamiento.

Introducción

El deporte es una de las actividades de mayor impacto positivo para proteger la salud y prevenir las enfermedades. Los beneficios del ejercicio físico son numerosos y variados, y su relación con la salud física, mental y social está sólidamente demostrada.

El ejercicio tiene un beneficio directo sobre la salud de las personas, tanto a nivel físico como mental, y el beneficio físico conlleva a un mejor estado de ánimo de las personas debido a que los padecimientos se perciben de una manera mejor, el grado de autonomía aumenta y la estima mejora en gran medida, por lo que es un buen modo de prevenir y tratar la depresión en esta población.

Varios autores señalan los numerosos beneficios del ejercicio físico en la persona adulta mayor, los beneficios van en función de aspectos físicos, sociales y mentales, los dos primeros tienen incidencia directa sobre el tercero.

Beneficios mentales del ejercicio

En este artículo nos fijaremos en los beneficios mentales, como son:

Libera las hormonas de la felicidad

Las endorfinas que segrega nuestro cerebro durante y después de realizar ejercicio físico nos inducen a un estado de mayor felicidad y bienestar emocional. Es muy recomendable en los casos de depresión o ansiedad ya que ayuda a reducir los síntomas de tristeza, genera sensación de relajación e impacta positivamente la calidad de vida de la persona.

Alivia y reduce el estrés

Realizar cualquier actividad física es un modo saludable y efectivo de desconectar después del trabajo. Además, practicando deporte también incrementamos la producción de noradrenalina, cuyas funciones abarcan la moderación de la respuesta de nuestro cerebro ante situaciones estresantes. En este sentido, la respuesta al estrés quedaría equilibrada por las sensaciones de tranquilidad y bienestar.

Mejora las relaciones sociales

Realizar cualquier ejercicio físico en compañía es una forma de incentivarse y motivarse mutuamente. Es otro momento que podrás compartir con amigos que te motivará a continuar con esta buena práctica para tu salud.

Aumenta la autoestima

Una de las razones por la que muchas personas comienzan una rutina de ejercicios es el cambio físico derivado de la constancia. Un cuerpo más definido se traduce en una mejor autoimagen y por ende en un aumento de la autoestima. La percepción de uno mismo cambia paulatinamente y conjuntamente con un mejor estado de ánimo suben inevitablemente los niveles de autoestima al aumentar la confianza en nosotros mismos.

Alivia la ansiedad

Los efectos del deporte en la química cerebral actúan durante la actividad y después de esta. En los casos de ansiedad, la literatura científica ha demostrado que el deporte es beneficioso para aliviar algunos de sus síntomas más incapacitantes.

Mejora nuestra conducta

Los deportes, nos ayudan a reforzar nuestros valores y nuestra conducta en base a nuestras elecciones y la actitud adecuada.

Ralentiza y previene el deterioro cognitivo

Los ejercicios aeróbicos como pasear, nadar o pedalear de forma regular y constante, son las actividades físicas más asociadas a un mejor funcionamiento mental.

Aumento de la memoria

El deporte estimula la zona del hipocampo, cuyas funciones principales son la memoria y el aprendizaje. En este sentido, la retención de información, el aprendizaje de vocabulario nuevo o incluso de un idioma nuevo, se verían beneficiados por la práctica de deporte.

Ayuda a controlar las adicciones

Para las personas adictas al tabaco o al alcohol, el ejercicio físico es un aliado excepcional para aprender a controlar sus adicciones

Aumenta la productividad

Un cuerpo sano favorece una mente sana y un mejor estado mental implica un mayor rendimiento. A mayor rendimiento, más productividad.

Todos estos beneficios inciden de manera directa sobre la calidad de vida del adulto mayor, viéndose beneficiado de manera física, social y mental, evitando trastornos que puedan conllevar a la depresión.

Objetivos

Establecer la relación directa entre la práctica de ejercicio físico y su importancia y mejoría sintomatológica en los pacientes con trastorno depresivo en edad adulta

Metodología

Se ha realizado una revisión bibliográfica, realizándose la búsqueda de artículos científicos en bases de datos electrónicas.

Palabras clave:

Ejercicio físico, trastorno depresivo, beneficios ejercicio físico salud mental, ejercicio físico en trastorno depresivo

Conclusiones

La práctica diaria de ejercicio físico debe formar parte del enfoque terapéutico preventivo y curativo de la depresión, pues el efecto protector de la actividad contra la aparición de la depresión en personas de edad avanzada, parece ser más pronunciado, cuanto mayor sea el gasto de energía proporcionado por la actividad física.

Bibliografía

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