Abordaje de Enfermería a pacientes con incontiencia urinaria

Autor: Francisco Javier Franco Lozano (Enfermero)

Coautores: Lorena Isabel López Albiñana (Enfermera), Antonio Herrerias Redondo (Enfermero)

Resumen

La Incontinencia Urinaria (IU) representa un problema de salud muy importante. Esta enfermedad es un mal médico que no se ha conseguido erradicar.

La incontinencia urinaria, a pesar de no ser una enfermedad grave, es un problema que pone en compromiso la vida de la persona, el cual va empeorando con el paso del tiempo y afecta a la calidad de vida tanto del paciente como de su círculo familiar.

La incontinencia urinaria es uno de los síndromes que más afecta a la calidad de vida de las personas que la padecen, aumentando su dependencia y dificultando las relaciones sociales.

Los profesionales de Enfermería son los más adecuados para realizar una valoración continuada del paciente, ya que la IU es un problema de salud que tiene su propio diagnóstico enfermero.

Palabras Clave: incontinencia urinaria, valoración enfermera, prevalencia, actividades.

INTRODUCCIÓN

La Incontinencia Urinaria (IU) representa un problema de salud muy importante, tanto para las personas que se ven afectadas, como para el entorno familiar y/o cuidadores. Esta importancia no se expresa en términos de gravedad, sino en términos de calidad de vida del paciente. Esta enfermedad es un mal médico que no se ha conseguido erradicar.

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De los 27 países de la Unión Europea, se estima que más de 36 millones de personas sufren incontinencia urinaria, de los cuales el 60% representan al sexo femenino y el número de personas afectadas se está incrementando debido al aumento de la longevidad. Esta patología es considerada más como una consecuencia natural de la edad avanzada o de enfermedades que provocan esta afección como: diabetes, obesidad, in amación vaginal y uretral, demencia senil, Alzheimer, etc.

La prevalencia de incontinencia urinaria a nivel mundial es aproximadamente 50 millones de personas, dónde la prevalencia para hombres se estima entre el 3-23% y en mujeres entre el 11-52%. La IU es más frecuente en personas que residen en instalaciones a largo plazo y especialmente si padecen demencia, movilidad limitada y condiciones de comorbilidad.

La evolución de pacientes diagnosticados de IU en nuestro país ha ido en aumento en los últimos años. Según la OMS, se pasó de 2.200.000 casos en 1997 a 3.255.539 en 2003, corroborando que la tendencia all envejecimiento de la población es uno de los factores más importante, convirtiéndose en un gran problema con implicaciones sociales, psicológicas y económicas.

Por todo ello, se hace esencial una gestión correcta e integral para que en un futuro se pueda ahorrar en costes y se reduzca su impacto negativo en toda la población.

Los profesionales de Enfermería son los más adecuados para realizar una valoración continuada del paciente, ya que la IU es un problema de salud que tiene su propio diagnóstico enfermero.

OBJETIVOS

General

  • Explicar qué es la incontinencia urinaria, su clasificación y sus factores de riesgo.
  • Poner de manifestar los problemas que acarrea la incontinencia urinaria tanto para el paciente como para los profesionales de la salud y el sistema sanitario.

Específicos

  • Realizar una correcta valoración enfermera sobre la incontinencia urinaria.
  • Llevar a cabo un adecuado seguimiento del paciente y un plan de cuidados individualizado.
  • Aumentar la seguridad y calidad de atención a las personas con incontinencia urinaria.
  • Sensibilizar a los profesionales de Enfermería sobre el impacto que la incontinencia urinaria tiene en las personas potenciando la información y formación de los mismos.

METODOLOGÍA

Para llevar a cabo este artículo se han recopilado numerosos artículos publicados en diferentes bases de datos científicas, los cuales hablan de la incontinencia urinaria, qué es, su evolución, su desarrollo, su impacto, su prevalencia, su valoración y diagnóstico y el plan de actuación que los profesionales de Enfermería tienen que realizar para abordar este gran mal que afecta a millones de personas.

Para la búsqueda se han empleado filtros y descriptores acorde a los resultados que se querían encontrar, siendo de bastante utilidad para restringir aquellos artículos que no se ajustaban al perfil del estudio.

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ANÁLISIS Y DISCUSIÓN

Según la International Continence Society (ICS), la incontinencia urinaria es la manifestación por parte del paciente de una pérdida involuntaria de orina a través de la uretra, proveniente de la vejiga. Esta definición que no tiene en cuenta la cantidad de orina que se pierde, ni el número de ocasiones, por lo que gran número de persona en el mundo se ven afectadas por esta problemática.

La incontinencia urinaria a pesar de no ser una enfermedad grave, es un problema que pone en compromiso la vida de la persona, el cual va empeorando con el paso del tiempo y afecta a la calidad de vida tanto del paciente como de su círculo familiar.

Este problema supone una carga social y emocional para el paciente afectando negativamente en sus relaciones sociales, sexuales y psicológicas, disminuyendo de forma significativa su calidad de vida.

Puede estar presente en todas las etapas de la vida y afecta a ambos sexos, siendo mayormente en mujeres y en personas mayores. En hombres, la incontinencia de urgencia es el tipo más prevalente, mientras que en mujeres jóvenes es la incontinencia por estrés y en mujeres de mayor edad es la incontinencia mixta.

La IU se relaciona directamente con un mayor riesgo de caídas, fracturas, autoaislamiento, depresión, genera limitaciones en la vida cotidiana, bajas laborales y pérdida de la autoestima.

Otro factor a tener en cuenta a la hora de cuantificar la afectación de la IU, es que en gran número de casos se trata de una “consecuencia de la edad” o del proceso de envejecimiento, por lo que no se llega a diagnosticar en las consultas, bien porque está asumido por parte de la población como algo natural al envejecimiento, o bien porque se trata de un tema “tabú” que produce vergüenza o humillación al hablarlo.

Grupos de riesgo para la incontinencia

Los grupos poblacionales con mayor riesgo de padecer incontinencia urinaria son:

  • Mujeres cuyos factores de riesgo son el embarazo, parto vaginal y la diabetes. Existe una mayor relación entre la aparición de pérdidas de orina durante el embarazo o inmediatamente después del parto y la futura incontinencia.
  • Otros factores influyentes son el índice de masa corporal y los niveles de estrógenos.
  • Niños de más de 5 años. Desciende progresivamente según va creciendo el niño.
  • Personas mayores de 65 años, en los que se ve aumentada la prevalencia si permanecen institucionalizados. Los factores asociados a este grupo son la comorbilidad, el aumento del consumo de fármacos y el déficit cognitivo.
  • Pacientes con patología neurógena que por su patología específica puedan desarrollar una incontinencia con mayor frecuencia al verse afectado el sistema nervioso.

Clasificación de la incontinencia

La incontinencia urinaria se puede clasificar en:

  • Temporal: cuando aparece durante un tiempo determinado y es secundaria a otros procesos como infección urinaria, toma de fármacos, estreñimiento severo, alteraciones mentales transitorias, deterioro funcional, etc.
  • Crónica: la que se mantiene en el tiempo y se debe a alteraciones permanentes como alteraciones neurológicas, lesiones medulares, anomalías anatómicas, etc.

Según el número de episodios de incontinencia se distingue entre:

  • Leve: cuando se producen menos de 10 episodios a la semana.
  • Moderada: cuando se producen entre 10-20 episodios a la semana.
  • Grave: cuando se producen más de 20 episodios a la semana.

Según la cantidad de orina: ligera (60 cc en cada derrame), moderada (60-150 cc en cada derrame), grave (150 cc en cada derrame).

Según el momento de presentarse: diurna, nocturna ó mixta.

Según la periodicidad: permanente u ocasional.

Según la International Continence Society se distinguen los siguientes tipos de incontinencia:

  1. Incontinencia Urinaria de Esfuerzo (IUE): pérdida involuntaria de orina de cantidad variable consiguiente a un incremento de la presión intraabdominal (toser, reír o ejercicio físico) provocada por los esfuerzos, en ausencia de cualquier contracción del detrusor. En la incontinencia urinaria de esfuerzo la uretra es incapaz de mantener el gradiente positivo de presión durante los esfuerzos.
  2. Incontinencia Urinaria de Esfuerzo por Hipermovilidad Uretral: la debilitación y laxitud de los músculos que forman el suelo pélvico provoca una movilidad de la uretra superior. La musculatura no tiene tono suficiente para aguantar la presión intraabdominal y se produce el pequeño derrame de orina. La función principal del suelo pélvico es el soporte de los órganos de la pelvis y la contribución a la continencia urinaria.
  3. Incontinencia Urinaria de Esfuerzo por Incompetencia Esfinteriana: la deficiencia de la musculatura lisa de la uretra o estriada del esfínter unida a un cuello abierto hacen que se produzca pérdida de orina.
  4. Incontinencia Urinaria Mixta (IUM): pérdida de orina que se produce asociada tanto al esfuerzo como a la urgencia.
  5. Vejiga Neurógena: es aquel estado patológico de la vejiga en el que existen trastornos de la micción cuyo origen está en el sistema nervioso, excluyendo los psicógenos. La alteración de la micción es consecuente al daño neurológico y depende del tipo de daño, de su localización y de su extensión.
  6. Incontinencia Urinaria de Urgencia (IUU): es la pérdida involuntaria de orina asociada a un deseo súbito de orinar (urgencia) sin que sea posible alcanzar el cuarto de baño a tiempo. Lo que caracteriza a este tipo de incontinencia es el deseo miccional consciente. Es la más frecuente en las personas mayores, tanto en hombres como en mujeres.
  7. Incontinencia Urinaria Refleja: en lesiones medulares en las que el núcleo pontino de la micción pierde la tutela sobre los núcleos medulares de la micción, produciéndose una hiperreflexia con disinergia del detrusor. La persona afectada por este tipo de lesión no siente ningún impulso de orinar ya que se bloquean las señales nerviosas a lo largo de la médula espinal.
  8. Incontinencia Urinaria por Rebosamiento debido a Vejiga Hipotónica o Atónica: por causas traumáticas, tumores, hernia de disco, neuropatía diabética, neuropatía secundaria, hipertensión o infección.
  9. Detrusor Acontráctil: cuando existe una lesión neurológica que afecta a la inervación o a cualquiera de los centros que controlan el arco reflejo, desencadenando una ausencia de contracción del detrusor.
  10. Incontinencia Urinaria Funcional: escapes de orina asociados a la incapacidad para llegar al servicio. Aparece en las situaciones de incapacidad tanto física como mental, así como en casos de escasa motivación (depresión) o falta de colaboración (ansiedad). Este tipo de incontinencia puede precipitarse por la existencia de barreras arquitectónicas o por número insuficiente de cuidadores.
  11. Incontinencia Urinaria por Rebosamiento: también conocida como síndrome por obstrucción. Es la pérdida involuntaria de orina asociada a una sobre distensión de la vejiga. Este tipo de incontinencia siempre es secundaria a una retención urinaria.
  12. Incontinencia Urinaria Postmiccional: pérdida de una pequeña cantidad de orina después de haber completado la micción, produciendo problemas higiénicos y estéticos. Este tipo de incontinencia es propia del hombre a cualquier edad. Su causa es idiopática.
  13. Incontinencia Urinaria por Goteo Continuo: se manifiesta por una fuga continua de orina según se produce su filtrado. Las causas más frecuentes son las congénitas, orgánicas o neurológicas.
  14. Enuresis Nocturna: la pérdida de orina que se produce durante el sueño.

Con respecto al proceso enfermero, la NANDA clasifica las incontinencias urinarias (IU) mediante 5 etiquetas diagnósticas. El interés para la Enfermería no está en la etiología, sino en la respuesta que la pérdida de orina involuntaria genera en las personas.

Las etiquetas diagnósticas son:

  • Incontinencia Urinaria de Esfuerzo (00017)
  • Incontinencia Urinaria Refleja (00018)
  • Incontinencia Urinaria de Urgencia (00019)
  • Incontinencia Urinaria Funcional (00020)
  • Incontinencia Urinaria por Rebosamiento (00176)

Existen otras etiquetas diagnósticas sobre la eliminación urinaria como:

  • Deterioro de la eliminación (00016)
  • Riesgo de I.U de Urgencia (00022)
  • Retención Urinaria (00023)

Una vez realizada la valoración enfermera se establecerá el tipo de diagnóstico enfermero, donde a continuación se describen los distintos tipos de diagnóstico, según la NANDA para los diferentes tipos de incontinencia.

Una vez identificado, el problema (NANDA) se debe convertir en un resultado esperado (NOC). Para conocer el resultado esperado sobre el paciente hay que identificar los criterios con los que se va a medir el avance del paciente, estos criterios son los indicadores NOC, que permiten medir los cambios, avances del paciente, y el efecto de las intervenciones que se ponen en marcha.

Una vez analizadas las distintos resultados y sus indicadores, el profesional de Enfermería deberá seleccionar las intervenciones que permitan realizar la transición hacia los resultados esperados, que en este caso será la continencia o mejora de la incontinencia. Es necesario que se conozcan las diferentes intervenciones (NIC) más relevantes en relación a este problema de salud.

La valoración integral del paciente ha de realizarse según el modelo de patrones funcionales de salud. Estos patrones son una serie de comportamientos más o menos comunes a todas las personas, los cuales contribuyen a su salud, calidad de vida y al logro de su potencial humano, dándose de una manera secuencial a lo largo del tiempo. Con la valoración integral se obtienen datos de una forma ordenada, facilitando el análisis de los mismos. Una vez realizada la valoración enfermera se determinará el tipo de diagnóstico enfermero, según la NANDA, seguido del diagnóstico de la incontinencia urinaria para posteriormente conceptualizar el plan de cuidados, el cual consta de cuatro partes: selección de prioridades; determinación de los resultados esperados, objetivos o metas (NOC); actividades de Enfermería y determinación de las actividades de Enfermería.

Es muy importante realizar un registro del plan de cuidados para que posteriormente pueda ser evaluado y se puedan dar respuesta a las necesidades de salud del paciente.

Existen unas normas generales en el tratamiento de la IU, las cuales son:

  • Usar los tratamientos menos invasivos.
  • Respetar los deseos del paciente.
  • Mejorar la situación del paciente.
  • Corregir factores favorecedores: excitantes y precipitantes de la incontinencia urinaria
  • Hábito miccional adecuado: periodicidad no superior a las 2 horas y motivación al anciano y cuidadores.
  • Ingesta de líquidos si no existe ninguna contraindicación médica.
  • Corregir el estreñimiento.
  • Extremar medidas de higiene y cuidado personal de la piel.
  • Correcta movilización en pacientes encamados.
  • Evitar barreras: iluminación adecuada, accesibilidad al aseo, adaptaciones, ropa fácil de quitar, cuñas, etc.
  • Fármacos de IU.

La escalera de tratamiento de la incontinencia urinaria debe iniciarse con técnicas conductuales en individuos con un estado cognitivo y motor que permite mantener un refuerzo positivo. Estas técnicas conductuales serán: entrenamiento vesical, rehabilitación del suelo pélvico, conos vaginales, terapia de retroalimentación, electroestimulación, gimnasia abdominal hipopresiva, estimulación del tibial posterior, sondase vesical intermitente, colector de pene y colectores femeninos, absorbentes para la incontinencia, etc. Si estas medidas no son útiles se pasará a el tratamiento farmacológico.

La incontinencia urinaria es uno de los síndromes que más afecta a la calidad de vida de las personas que la padecen, aumentando su dependencia y dificultando las relaciones sociales.

La vergüenza hace que muchos pacientes no busquen ayuda, por lo que es necesario informar y concienciar al paciente que los profesionales de Enfermería están preparados para ayudarles, evitando de esta forma que las personas incontinentes oculten su problema. Para paliar estos síntomas es necesario elegir el tratamiento paliativo adecuado a cada incontinente mediante una valoración individualizada.

La incontinencia urinaria no aparece sólo en personas mayores, siendo un problema mucho más frecuente de lo que la gente cree, provocando problemas higiénicos, sociales y psicológicos.

Se debe afrontar la prevención de la incontinencia urinaria teniendo en cuenta que puede aparecer en distintas patologías, por lo que es difícil proporcionar una prevención directa contra la misma. Su prevención, al igual que en el resto de los trastornos sanitarios, es fundamental. Como inicio de la prevención y de forma general se debe indicar mantener una actitud de continencia, seguir una vida lo más saludable posible, seguir medidas profilácticas frente a las enfermedades y alteraciones causantes de incontinencia urinaria, etc.

CONCLUSIÓN

La incontinencia urinaria es un problema sanitario con un impacto significativo en las vidas tanto de las personas que la padecen como de sus cuidadores, con graves implicaciones para las economías sanitarias en términos de prestación de cuidados sociales y en salud.

La incontinencia urinaria se convierte en causa directa de la desvalorización personal, atentando contra la autoestima y favoreciendo el apartamiento social y las dificultades de relación. La IU supone para el paciente la incapacidad de controlar una parte de uno mismo, suponiendo una regresión. Además de las alteraciones físicas que conlleva, la incontinencia es causa de dolor psíquico. Quienes la padecen sienten vergüenza haciendo que la persona oculte su problema prescindiendo de buscar ayuda.

Es fundamental que el profesional de Enfermería preste ayuda al incontinente con la finalidad de que las repercusiones sociales y psicológicas sean mínimas. La incontinencia supone para los afectados una modificación de su esquema e imagen corporal y el nivel de autoestima. Todo ello acarrea un distanciamiento social que provoca que le paciente incontinente tenga soledad, aislamiento, depresión y ansiedad.

Toda persona incontinente debe ser valorada y considerada para su tratamiento, teniendo en cuenta que la repercusión de la incontinencia no se relaciona directamente con el grado de severidad de la misma, sino que su impacto difiere en cada individuo de diferente forma tanto en su esfera física, mental y social, debiendo llevar a cabo una serie de actividades que creen un ambiente de confianza, comprensión y afecto para aumentar la autoestima, proporcionando apoyo, explicando e informando sobre la propia alteración y sobre el tratamiento a seguir, sobre las posibilidades de éxito, el material existente y la forma de utilización.

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